En una pequeña isla cerca de tierra firme reposa Trogir, diamante en bruto de la costa de Dalmacia. Una preciosidad de calles tortuosas circundadas de murallas medievales. Fueron los griegos de Issa los primeros pobladores de la isla hace más de 2.000 años, periodo del que se remonta la ciudad amurallada de Tragyrion (isla de las Cabras), que posteriormente y bajo control romano se transformó en Tragurium. Ya en la Edad Media, Trogir disfrutó de la protección de la armada bizantina, pero en 1123 sufrió ataques de los sarracenos que terminó destruyéndola. La ciudad resurgió 70 años después, disfrutando de una etapa inventiva artística, bajo el poder de los reyes húngaros primero y desde 1420 bajo el control de Venecia.

En el año 1997 todo el centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La isla evidencia con precisión su convulsa historia y reivindica a las naciones que han penetrado en sus tierras. Sus avenidas cuadriculadas nos evocan su pasado grecorromano, numerosas construcciones fascinan por su carácter románico y algunas otras difunden la naturaleza del renacentismo veneciano, ya que la Sereníssima controló la ciudad durante cientos de años. En las estrechas callejuelas de piedra de esta ciudad-museo se conservan palacios de familias nobles, iglesias y mercados. El talento de sus artistas es proverbial y durante siglos han sido alegría y orgullo de historiadores y visitantes.

En la ciudad recomendamos visitar la plaza Juan Pablo II, donde se encuentran las construcciones más representativas, entre ellas la Catedral de San Lorenzo, el Palacio de los Rectores, la Lonja y la Iglesia de San Salvador. Respecto a la Catedral de San Lorenzo, esta es una obra maestra de la arquitectura que reúne en su interior diferentes estilos artísticos europeos a causa de que su construcción se prolongó desde el siglo XIII al XVIII. La portada de la iglesia, tallada elegantemente al estilo románico, destaca por unos detalles magníficos repleto de esculturas y relieves y la Capilla de San Juan es un ejemplo de renacimiento que nada debe envidiar a los construidos en Italia. En la Sacristía se guarda el Tesoro con numerosas reliquias, vestiduras sacramentales y algunos objetos de plata. La extraordinaria torre de la Catedral destaca por ser el edificio con más altura de Trogir. A causa del tiempo que duró en levantarse, se distinguen tramos de diferentes estilos arquitectónicos cuanto más arriba observamos, ya que fueron construyéndose en diferentes épocas. En la misma plaza, la Iglesia de San Salvador destaca por tener un enorme reloj proyectado sobre su torre, construido para defender a la ciudad de una plaga de peste hace más de 70 años. Aquí también se encuentra el Palacio de los Rectores, construido en el siglo XIII entre las 2 iglesias de la plaza y ejerciendo como sede del ayuntamiento de la ciudad. Otro lugar que vale la pena contemplar es la Fortaleza Camarlengo, levantado por los venecianos en el siglo XIV y ubicada en un extremo del islote para protegerlo contra los ataques a través del mar. A su lado se sitúa la Torre de San Marcos, erigida con la misma intención. Actualmente la gente se acerca a pasear y a disfrutar de las vistas de la costa, un lugar fascinante desde todos los puntos de vista que conoceremos al finalizar el verano, con Oneira. ¿Nos acompañáis?

Daniel Bermejo

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