Si quieres viajar #QuédateEnCasa con... Depeche Mode

Seguimos, amigos, confinados más de 14 días en casa en esta batalla asimétrica que todos mantenemos con un ¿organismo? fantasmal (el coronavirus se encuentra en el límite de la vida y hay científicos que afirman que algunos virus son inmortales) que nos acecha, sin descanso. Quien iba a decirnos que este COVID19 iba a poner de vuelta y media  todos los planes de medio planeta y a nuestra planificación viajera de 2020.

Lamento profundamente todo el dolor que esta crisis está desencadenando en nuestras vidas. Espero y deseo de corazón que pase muy pronto y que de nuevo todos volvamos a nuestras experiencias habituales, compartiendo la vida con seres queridos y buenos amigos, ¡también fuera de casa!, en celebraciones, viajes, fiestas, trabajo…

Hoy quiero hablaros de otros viajes, o de otra forma de viajar. Ayer domingo twitteaba un bonito comentario sobre el excelente libro #elinfinitoenunjunco a su autora, Doctora en Filología Clásica,  Irene Vallejo (en otro post os prepararé una reseña) y me respondía muy inspirada: “… en este confinamiento nos salvan los viajes inmóviles de la mente”. En este tiempo y más que nunca debemos soñar y viajar con la imaginación a todos los puntos del planeta. Una forma de hacerlo, sin duda, es con una buena lectura.

Mas hoy, aprovechando la invitación de mi melómana amiga y colega la psicóloga Elena Aznar, voy a viajar con la música. Nos proponen llenar Facebook de música,  en estos tiempos de cuarentena obligada. Un reto encantador; aquí la música no se elige, la música te elige a ti. Elena decidió que pinchara un tema de Depeche Mode, precisamente, uno de mis grupos favoritos de todos los tiempos.

Mi último contacto con ellos fue este invierno, en los cines de Alicante. A toda pantalla disfrutamos SPIRITS IN THE FOREST, un documental dirigido por Anton Corjijn, un largometraje centrado en emotivas historias de seis fans muy especiales de Depeche Mode, combinadas con momentos relevantes de su última gira. ¡Muy bueno!.

Decía que Elena me asignó el grupo, pero yo tendría el beneficio de elegir el tema… ¿adivináis?

“… Todo lo que quería

Todo lo que siempre necesité

Está aquí en mis brazos.

Las palabras son muy innecesarias

Ellos solo pueden hacerte daño…”

Enjoy the Silence (Disfrutar el Silencio).

Nada hay más evocador en este tiempo que el silencio. Volcados ahora en nuestros hogares, defendiéndonos del fantasma, toca refugiarnos en el silencio y disfrutarlo. Esta canción habla sobre la búsqueda de la paz en un mundo lleno de ruido. Es su himno indiscutible. Enjoy the Silence fue el gran éxito de Depeche Mode, refrescante pese a sus más de 30 años (cumplidos el pasado 5 de febrero), con ritmo electrónico dirigido por unos riffs de guitarra que señalan el camino de la melodía. Esta canción inicialmente fue imaginada mucho más triste y fúnebre, pero finalmente, Depeche Mode creó esta rítmica obra maestra.

Fijaos en su videoclip, inspirado en la mitología literaria del clásico de todos los tiempos El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, que encajaría totalmente con la letra de la canción, figura en la que se inspiraron.

En el clip, Dave Gahan, recorre mundos silenciosos (que están en este),  caracerizado como rey (o príncipe):  Viajando por montañas, paisajes nevados, playas, prados, caminos solitarios… camina sin rumbo buscando un poco de silencio y paz mental. Un príncipe que lo tiene todo y nada a la vez. A la búsqueda quizás  de lo más importante.

Creo que esta es la mejor metáfora de estas semanas inciertas en las que nos desenvolvemos algo superados por la incertidumbre de no saber cómo cambiarán nuestras vidas cuando termine nuestra cuarentena. Hemos de mantener la esperanza, acompañados de la mejor música y lectura. Aun  hay fuerza, hay creación, hay mucha vida dentro de nosotros, que podemos percibir en silencio. Seguiremos disfrutando, seguiremos viajando. Solo hay que esperar un poco más… Enjoy the Silence.

Alberto Bermejo

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Museo y Memorial de Auschwitz - Birkenau (Polonia)

AUSCHWITZ - CAMPO NAZI ALEMÁN DE CONCENTRACIÓN Y EXTERMINIO (1940-1945)

Levantado en 1940 tras la ocupación de Polonia por los nazis y ubicado a unos 70 km de Cracovia, el complejo de campos de concentración de Auschwitz fue el más grande constituido por el régimen alemán. Se encuentran en Oswiecim, una tranquila ciudad industrial de tamaño medio, frontera entre Silesia y Malopolska, localización del mayor intento de exterminio genocida de la Historia de la Humanidad. La visita es obligatoria para que todos conozcamos de primera mano la maldad absoluta que representó el Holocausto.  Conectado con esta propuesta de visita para nuestro viaje a Polonia Oneira de julio 2020, hace  unas pocas semanas tuve un encuentro también muy duro en Alemania, que os paso a comentar.

Como os refiero, a principios de este mes  visité en Alemania el Campo de Concentración de Sachsenhausen, en Oranienburg, a 35 km. de Berlín. Otro verdadero centro del horror, con su cámara de gas, patíbulo y cámaras de incineración. Establecido en 1936. Sachsenhausen sirvió como modelo para otros campos de concentración. Criminales, opositores al régimen, apátridas (incluso españoles abandonados a su suerte por Francia) homosexuales, judíos, comunistas, testigos de Jehová y soldados rusos fueron “invitados” a disfrutar su hospitalidad. De 200.000 personas que entraron, la mitad perdieron la vida. La “Zona neutral” en la fotografía, con vallas electrificadas, representaba el límite del campo y cualquiera que pisara la misma era inmediatamente ejecutado. El campo fue liberado en abril de 1945 pero en agosto Saschenhausen se convirtió en el Campo especial nº7 del NKVD, un campo de concentración soviético donde morirían 12.500 internos. Tras esta visita, quedé absolutamente impactado y con el deseo firme de poder visitar tan pronto fuera posible, el campo de concentración y exterminio de Auschwitz en Polonia.

Hoy en día en Polonia se pueden visitar 2 campos: Auschwitz I, el campo de concentración original y centro administrativo del lugar, y Auschwitz II (conocido también como Birkenau), erigido con posterioridad como campo de exterminio. El primero, levantado inicialmente como campo de trabajo, fue construido para alojar a los presos políticos de Polonia ya que las cárceles estaban abarrotadas por los constantes arrestos promovidos en la nación. No obstante, no tardaron mucho en seguirles miembros de la resistencia, homosexuales, gitanos, intelectuales y judíos. Se diseñó para albergar entre 15 mil y 20 mil prisioneros pero la masificación de reclusos fue tan grave que 2 años después fue necesario construir un segundo campo, el de Birkenau. Fue aquí donde se llevó a cabo el genocidio masivo haciendo uso de las cámaras de gas como parte de la conocida Solución Final, ideada por parte de la Alemania nazi hacia el fin de la contienda tras el inminente fracaso y con el objetivo de exterminar a la raza judía de la faz de la tierra.

La metodología fue desgarradoramente sencilla: los reclusos llegaban a los campos agolpados en trenes tras un trayecto en el que muchos fallecían por las deplorables condiciones. Aquellos que sobrevivían eran divididos en 2 grupos. Aquellos capaces de trabajar eran enviados a Auschwitz I y los más débiles eran trasladados directamente a las cámaras de gas de Birkenau, donde tras agonizar y morir asfixiados con Zyklon B y tras ser desposeídos de cualquier objeto de valor, eran calcinados en los hornos crematorios del campo. Las estimaciones hablan del asesinato de casi un millón y medio de personas procedentes de más de 20 nacionalidades. La gran mayoría eran judíos aunque debemos mencionar también a los homosexuales, gitanos, presos políticos y demás disidentes que fueron asesinados.

En enero de 1945 el campo fue libertado por el ejército soviético, tras ser previamente abandonado por las tropas alemanas. El centro de visitantes del museo se halla a la entrada del recinto de Auschwitz. Antes de empezar la visita, se suele recomendar ver un pequeño documental de 15 minutos con ilustraciones en blanco y negro que se puede visionar antes de entrar al recinto. Una vez visto el video se llega a la puerta del campo de concentración con la desagradable pero famosa consigna Arbeit Macht Frei (El trabajo os hará libres). A partir de aquí, el itinerario atraviesa los distintos barracones donde estuvieron hacinados los reclusos que finalmente serían asesinados. Las zonas más impactantes son, indudablemente, las grandes salas acristaladas donde se encuentra apilados miles de objetos utilizados por los prisioneros, como maletas y pelo humano utilizado para tejer. En los pasillos de los barracones podrás observar cientos de fotos de los prisioneros que aquí vivieron. Otros impactantes lugares son el Muro de la Muerte, donde se fusilaban a los prisioneros, o las prisiones donde se encerraban a los prisioneros rebeldes e incluso las salas donde se gaseaban a los presos. Los alemanes que huyeron en estampida tras la intervención del ejército aliado no consiguieron destruir Auschwitz y es sorprendente encontrar los originales edificios de ladrillo como testigos sombríos de la historia del campo. Auschwitz se ha convertido hoy en icono del holocausto judío y monumento a la memoria de las incontables personas que allí fueron asesinadas. Y es que Auschwitz es algo más que un campo de concentración. Es un aviso del pasado, un grito de terror que aún resuena entre los antiguos barracones y nos recuerda cuán despiadados pudimos ser.

Alberto Bermejo

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La huella judía en Cracovia

Epicentro de la cultura judía durante centurias, Kazimierz fue uno de los lugares que más padecieron el terror nazi durante la Segunda Guerra Mundial,  y en su mayor parte, los judíos que habitaron este barrio fueron trasladados forzosamente al gueto de Podgorze. Os contamos algo más sobre la triste historia de este emblemático barrio de Cracovia y algunos aspectos interesantes sobre la huella judía en esta gran ciudad de Polonia que es Cracovia.

El  Barrio Judío de Kazimierz durante buena parte de su temprana historia fue una región independiente con sus propias normas y fueros donde cristianos y judíos convivían puerta con puerta. En el año 1335, el monarca Casimiro III el Grande fundaría Kazimierz en la periferia sur de la ciudad. Los privilegios otorgados propiciaron el fuerte crecimiento de la comunidad, la constitución de su propio ayuntamiento y la construcción de una plaza casi tan grande como con la cuenta Cracovia. El lugar fue cercado por una muralla y a finales del siglo XIV se convirtió en la ciudad más importante y próspera después de Cracovia.

Los primeros judíos se establecieron en Kazimierz poco después de que su creación, pero no fue hasta el año 1494, momento en que fueron desterrados a extramuros de la ciudad por orden del rey Jan Olbracht, cuando su población creció abrumadoramente. Reasentados al noreste del barrio cristiano, un muro dividía a las dos comunidades. Desde entonces, la historia de Kazimierz se caracterizó por las inundaciones, incendios y plagas, con cristianos y judíos viviendo próximos pero separados. Evadiendo las persecuciones sufridas a lo largo y ancho del viejo continente, judíos de todas partes de Europa llegaron al barrio, haciendo que este creciera exponencialmente y marcando el carácter de la ciudad entera. En cuanto comenzó la II Guerra Mundial, Kazimierz era un barrio de la periferia con mayoría judía que poseía una cultura y un ambiente únicos. Los alemanes mandaron forzosamente a los habitantes judíos hacia un gueto de entrada restringida en Podgórze. Desde este lugar los judíos eran enviados a campos de concentración y de trabajos forzados, donde, con el paso del tiempo, serían ejecutados por el régimen nazi.

En el año 1939 la ciudad contaba con 65 mil judíos y tras el final de la IIGM solo sobrevivieron 6000, menos de un 10% de su población original. Durante la época comunista el barrio sería completamente olvidado y todo cambió cuando que se estrenó La Lista de Schlinder, que sirvió para recordar al mundo la inhumana historia en contra de los judíos. Este es el segundo barrio de la ciudad considerado por la Unesco en 1978 como Patrimonio de la Humanidad. La atractiva e imprescindible Calle Szeroka es el centro de gravedad del barrio. Es bonito pasear a través de algunas de sus calles más importantes, como Józefa, Bozego Ciala o Miodowa, o callejones como los de Lewkowa, Ciemna o Izaaka. Es bastante común visitar alguna sinagoga. Cracovia es, sin duda, una ciudad inigualable que te dejará atónito. Actualmente el barrio desempeña una doble función: reúne numerosos lugares importantes e interesantes (por ejemplo, iglesias, sinagogas y museos) y alberga alguno de los más aclamados y animados cafés, locales de ocio y restaurantes de Cracovia.  El Barrio Judío propiamente hablando se encuentra en la parte oriental de Kazimierz y es un núcleo cultural judío que no tiene parangón en Polonia. El barrio ha recuperado algo de su personalidad judía por inauguración de restaurantes kosher con música klezmer en directo, al lado de museos centrados en la cultura judía. Si cruzas el río encontrarás la conocida Fábrica de Oskar Schindler (Muzeum Schindlera) gracias a la película mundialmente conocida “La Lista de Schindler” y dirigida por Steven Spielberg. Oskar Schindler fue un habilidoso hombre de negocios que, miembro del Partido Nazi en busca de oportunidades de negocio, fue inscrito por las SS como informante, algo que le posibilitó establecer un fuerte vínculo con el alto poder nazi. Una vez Polonia fue invadida, Schindler se adueñó de una fábrica de ollas llamada Deutsche Emaillewaren-Fabrik en la que tomó la decisión de elaborar utensilios de campaña. A causa de que la mano de obra alemana era excesivamente cara, resolvió elegir a sus empleados entre los judíos que se hallaban en el campo de trabajo de Plaszow. Una vez fue adquiriendo conocimiento de como los nazis trataban a los judíos, Schindler empezó a tomar conciencia y negoció para que sus empleados pudieran mantenerse lejos del campo de trabajo de Plaszow, alojándolos a todos en la fábrica. A medida que pasaba el tiempo, la fabricación de ollas dejó de ser rentable, por lo que empezó a construir cápsulas de proyectiles, dando la orden de que una parte de ellos fueran defectuosos. Gracias a la labor tan peligrosa que realizó pudo salvar la vida a más de 1200 personas. Actualmente se conserva como el Museo de la Fábrica de Schindler donde alberga una exposición permanente denominada “Cracovia bajo la Ocupación Nazi entre 1939 y 1945”. 

Sentimos aún dolor por el gran exterminio de que fue objeto el pueblo judío por el régimen nazi. Lo pude sentir, virtualmente, en mi reciente visita a Berlín y al Campo de Concentración de Sachsenhausen... pero esto es otra historia que más adelante os contaremos.

Daniel Bermejo 

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Antiguo Egipto: el misterio de Nefertiti y su tumba

Nefertiti fue la Gran Esposa Real de Akhenatón y es una de esas figuras legendarias del Antiguo Egipto sobre las que se hablará de continuo. Vivió hace casi 3.500 años en el período más fascinante de Egipto. Su protagonismo fue central en la corte de Amarna, el Horizonte del Sol, que fundara Akhenatón en honor a Atón, el dios Sol, ya que asumió las funciones de corregente de su esposo, como reina-faraón, según apuntan las crónicas de sociedad de la época.  En el Museo Nuevo de Berlín (por donde me acercaré este fin de semana) aún puede visitarse su bello y elegante busto policromado, hallado en Amarna en 1912, y que el egiptólogo Zahi Hawass no cesa de reclamar para su país siempre que tiene oportunidad. También allí encontramos una estela de Amarna que muestra a Akhenatón y Nefertiti jugando destendidamente con su prole.  Y el rostro sereno de Nefertiti, puede contemplarse en el Museo Egipcio de El Cairo en una Cabeza de cuarcita inacabada de sublime hermosura. La visitaremos con nuestros amigos de Oneira club de viajeros este mes de mayo 2020 (viaje aplazado por excepcionalidad COVID-19)  en un viaje en grupo al Antiguo Egipto.  Vamos a conocer mejor a la fascinante Nefertiti, ahora que al parecer algunos egiptólogos informan, atención,  que su tumba está próxima a encontrarse en Egipto.

Neferu Atón Nefertiti (1.370 – 1.330 a. C.) fue reina de la dinastía XVIII de Egipto. Su nombre significa: “Bondad de Atón, la bella ha llegado”. Su belleza es legendaria, más si cabe que la de la simpar  Cleopatra de Alejandría.  Ha sido frecuentemente representada con su esposo Akhenaton en la intimidad y no tenemos constancia fehaciente de que reinara con el nombre de Semenejkara o Neferneferuatón sucediendo a su marido Akhenaton. En mi artículo de 10/5/2019 en el blog de Oneira “Juego de Tronos y el Antiguo Egipto” aludo a las apreciaciones del profesor Aidan Dodson al respecto, quien también afirmaba que la famosa tumba de Tutankhamón que hallara Carter estaba originalmente destinada para Nefertiti.  En numerosos grabados y obras de arte Nefertiti aparece en igualdad de condiciones respecto de Akhenatón e incluso en alguna de las estelas su figura se descubre tocada con doble corona y dos cartuchos reales en vez de uno.

Los grabados y representaciones de Nefertiti y Akhenaton muestran iconográficamente la vida privada de la pareja real con poses muy románticas. En algunos relieves Nefertiti aparece sentada sobre las piernas de Akhenatón o abrazándose o besándose cálidamente.  Vemos esculturas con los esposos caminando juntos con las manos entrelazadas. Pensaréis que era una representación de amor atemporal, de sentimientos auténticos. Pero no, al parecer según los egiptólogos respondía a un montaje de propaganda muy estudiado. El triunfo de Atón, desterrando a los dioses antiguos y a sus imágenes obligaba a mostrar a la pareja real como única intermediaria entre el el dios sol Atón y el resto de la humanidad. Nunca antes el espinazo de los cortesanos se ha doblado tanto ante la presencia del faraón y su reina. La pareja real vivía en un palacio fortificado separado de la ciudad.

Estas últimas semanas hemos recibido con excitación la noticia de que Nefertiti podría estar enterrada en la tumba de Tutankhamón. Un análisis de georradar afirma haber registrado una cámara funeraria en el Valle de los Reyes.  Estas revelaciones corresponden a la revista Nature  respecto de unas excavaciones y trabajos realizados por Mamdouh Eldamaty, exministro de Antigüedades de Egipto. Al parecer se habría localizado un espacio secreto en forma de pasillo de dos metros de alto por 10 de largo, aledaño a la habitación donde fue descubierto el sarcófago y la momia de Tutankhamón.  Sin embargo, este postulado ha sido descartado por otras instancias de Egipto, ya que las pruebas no son consistentes para afirmar con tal rotundidad que la tumba de Nefertiti se hubiera hallado definitivamente. Entre los escépticos encontramos al egiptólogo Zahi Hawass que acudió a Madrid a dar una conferencia el pasado 1 de febrero en el marco de la Exposición de Ifema Tutankhamón – La Tumba y Sus Tesoros. En el blog Oneira recogimos un resumen de su intervención en Onda Cero en la que claramente apunta a la teoría alternativa de que la momia de Nefertiti está enterrada en la parte occidental del Valle de los Reyes junto a Amenofis III y que tiene 280 arqueólogos trabajando para encontrar su tumba. Afirmó también que la tecnología que ha usado el equipo de Eldamaty no es confiable.

Si se confirma el descubrimiento de Mamdou Eldamaty sería el mayor acontecimiento arqueológico de la historia desde el descubrimiento de la tumba de Tutankhamón. El estar más cerca de la ubicación de la tumba de Nefertiti nos parece excitante. Si Nefertiti fue enterrada como un faraón y ello saliera a la luz representaría un gran avance para la Egiptología.

Alberto Bermejo 

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Tesoros de Málaga: Caminito del Rey y Colección del Museo Ruso

Existe un lugar en la Península Ibérica de enorme atractivo. Se encuentra en la provincia de Málaga. ¿Puedes imaginar un desfiladero escarpado y disfrutarlo recorriendo sus rincones en un paseo emocionante e inolvidable?. Pues no es preciso imaginarlo, lo tienes bien cerquita. Está en Málaga y seguro que lo conoces: El Caminito del Rey.  Es un paso histórico construido en lo alto del Desfiladero de los Gaitanes. Por la tarde acabamos nuestra peripecia en Málaga capital visitando una exposición pictórica que ansiaba descubrir en la Colección del Museo Ruso de esta ciudad andaluza, que presenta obras de Nicolái Roerich, un viajero y pintor en busca de Shambhala.

El Caminito del Rey se encuentra en el Desfiladero de los Gaitanes, un cañón de paderes casi verticales que el tiempo y el río Guadalhorce ha excavado para crear un lugar estratégico;  disfrutamos un día genial en el corazón de la provincia de Málaga. Un paseo aéreo e histórico adaptado que data de principios del siglo XX. Se inició como camino auxiliar para los trabajadores de una de las primeras centrales hidroeléctricas del país, que por entonces controlaba Sevillana de Electricidad. El paisaje que encuentras en este lugar es extraordinario con vistas alucinantes. Si eres sensible a la altura, no te acerques por el lugar; pero si quieres vivir una experiencia interesante y emocionante, no dejes de conocerlo.  En algunos de los tramos la estrechez es de 10 metros y en algunos puntos caminas a cientos de metros de altura.  Por esta ruta aún transitan algunos trenes que unen algunas capitales de Andalucía.

El Caminito fue construido por expertos marineros malagueños, acostumbrados a colgarse de los palos de sus embarcaciones. Rafael Benjumea fue el impulsor de la obra de ingeniería que permitió dar luz a toda la comarca y diseñó gran parte del Caminito, que en un principio fue un paso para los trabajadores que con el tiempo atrajo la atención de montañeros y entusiastas de la naturaleza. En su momento llegó a ser un camino de los más peligrosos del mundo, sobre todo cuando sufrió un deterioro importanteal ser  semiabandonado.

Este paso fue visitado por el Rey Alfonso XIII (antes ya lo visitó Primo de Rivera) que acudío a premiar la labor de Benjumea. Se cuenta que hizo buena parte del caminito, aunque la parte principal la realizó en tren, según cuentan las crónicas.

El Caminito ha sido restaurado y abierto al público a modo de atracción turística, con un recorrido de 7,7 km, entre accesos y pasarelas. El paseo dura alrededor de 4 horas y te recomendamos que si quieres visitarlo lo hagas en una excursión privada y guiada para conocer todos los detalles del mismo.  Os dejamos con algunas fotografías.

Mi visita a Málaga tenía una intención más cultural. Quería conocer la exposición temporal de Nikolái Roerich, “En Busca de Shambhala” sobre el que ya escribí en  el blog: El viaje a Oriente de Nikolái Roerich en diciembre del año pasado.  La obra singular de este artista, maestro del simbolismo ruso y hombre extraordinario, se presenta con una selección de 70 cuadros pertenecientes a todas sus épocas. Algunas de sus obras se han valorado en más de un millón de libras esterlinas.

Fue promotor de la cultura y la paz, viajero incansable, arqueólogo, filósofo, artista y gran esteta. Tuvo contacto con el mundo intelectual y artístico de su época. Gran amante del budismo y de la historia de las religiones, en 1923 inició con su familia una expedición a Oriente, para conocer su cultura de primera mano. Durante ese tiempo elaboró más de 500 pinturas. Su obra está llena de vida, aunque sólo refleje en algunos casos paisajes montañosos; con una luz extraordinariamente lograda, creando imágenes llenas de simbolismo y fuerza y de gran profundidad. Son espectaculares las series dedicadas a su amado y grandioso Himalaya, donde vivió cierto tiempo. En esta Web podréis encontrar algunas fotos reales y las pinturas que él imaginó:   https://es.rbth.com/cultura/81517-himalaya-pinturas-roerich

Fue una visita excepcional. Y debo deciros que la misma ya ha terminado, pues acababa con el cierre de febrero de 2020. Yo me apresuré a visitarla en el último fin de semana. Cierro artículo con una de sus citas : “¿Cuál es el mejor medio para alcanzar la felicidad? (…) la Belleza”. Una reflexión certera, ¿no os parece?

Alberto Bermejo

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Los libros aman Estambul

La Ciudad de Estambul  es mágica y voluptuosa, de cultura milenaria e historia extraordinaria. Sus sonidos, su olor, sus colores, excitarán nuestros sentidos. El emperador romano Constantino el Grande fundó la ciudad denominándola en un acto de egolatría Constantinopla, hasta entonces conocida como Bizancio. Tras su caída en 1453 pasó a formar parte del Imperio Otomano. Edmondo de Amicis escribió: “Estambul, una belleza universal donde poeta y arqueólogo, diplomático y comerciante, princesa y marinero, norteño y occidental grita con la misma admiración. Todo el mundo piensa que esta ciudad es el lugar más hermoso del mundo”.

Estambul siempre fue un lugar de gran inspiración literaria, un paraíso del arte y las letras. A continuación os presento una breve reseña de algunos de los mejores libros que se han escrito con Estambul como referencia, textos claves para entender esta ciudad milenaria, Estambul, que conoceremos a la vuelta del verano.

Estambul: Ciudad y Recuerdos

Orhan Pamuk – 2003

El premio Nobel de Literatura 2006  Orhan Pamuk nos ofrece un canto de amor a esta gran ciudad y es uno de sus libros más populares. Además de una narración generosa encontramos fotos de archivo de Ara Güler. Se detiene a reflejar los distintos ambientes y la diversidad cultural de la metrópoli.

Paz

Ahmet Hamdi Tanpinar – 1949

Para Orhan Pamuk esta es la mejor novela sobre Estambul. Recrea episodios centrados entre el fin del Imperio Otomano hasta el comienzo de la II Guerra Mundial. Presenta al protagonista Mümtaz atormentado por recuerdos de una relación sentimental fracasada y su confusión mental en el marco de los prolegómenos de la guerra.

La pasión turca

Antonio Gala – 1993

Este libro del español Antonio Gala tuvo un gran impacto en la imagen que teníamos sobre Turquía. Un libro cargado de erotismo que fue llevado con éxito al cine y protagonizado por Ana Belén.

Constantinopla 1453

Roger Crowley – 2005

El año del título, 1453, refiere a la caída de Constantinopla. Buena parte de los historiadores lo hacen coincidir con el final de la Edad Media. Durante 55 días gloriosos los defensores de la ciudad luchan a sangre y fuego contra el enemigo otomano.

Aziyadé

Pierre Loti – 1879

Detrás del seudónimo de Pierre Loti se esconde el francés Julien Viaud responsable del mito del exotismo oriental vinculado a Estambul. Narra una historia de amor apasionado con Aziyadé, joven que formaba parte del Harén imperial en el siglo XIX. Perite conocer mejor la visión del Imperio Otomano del s. XIX.

CONSTANTINOPLA

Edmondo de Amicis – 1879

Libro de viajes, y no de un cualquiera. Una de las primeras guías que se editaron de Estambul. Recoge esta apasionada ciudad a finales de s. XIX.  Edmondo de Amicis fue literato, periodista, militar y gran viajero. Escribiría: “… Constantinopla sin límites, soberbia, sublime, ¡Gloria a la creación y al hombre! ¡Jamás soñé tanta belleza!”

Constantinopla: La ciudad deseada por el mundo

Philip Mansel – 1995

El libro con la más detallada y completa narración de la historia de Estambul, la ciudad de las maravillas.

Como veis, literatura para no acabar mientras hacemos preparamos nuestro viaje a Turquía con Oneira club de viajeros en septiembre de 2020.

El museo de la inocencia

Orhan Pamuk – 2008

De nuevo, una conocida novela de Pamuk,  que narra en esta ocasión la historia de Kemal, un muchacho que queda prendado de una pariente lejana y renuncia al compromiso con otra mujer, manteniendo una relación fetichista con algunos de los objetos personales de la muchacha.  Muestra la sociedad de Estambul de los últimos decenios.

Alberto Bermejo

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El esplendor de Ho Chi Minh City, antigua Saigón

Os proponemos un viaje excitante a una de las ciudades más impactantes de Asia, en la Conchinchina. Saigón continúa manteniendo una rica vida bohemia, artística y deportiva. Veremos como las motocicletas representan el principal medio de transporte en la ciudad y nos embriagará los lugares que conoceremos en esta metrópoli de sabor antiguo, pues al lado de  los modernos centros comerciales, hoteles y restaurantes se preservan pagodas legendarias y construcciones coloniales que evocan un pasado vibrante. Vamos a conocerla mejor.

Con su agitada actividad, la moderna Ho Chi Minh (antigua Saigón) apunta hacia el exterior. Se constituyó hace siglos como territorio comercial jemer, aunque su destino le concedería un papel de mayor relevancia. En el siglo XVIII la antes conocida como Saigón se convirtió en capital provincial de la dinastía Nguyen. Durante la segunda mitad del siglo XIX su dirección pasó a manos galas y Saigón se convirtió en capital de la Cochinchina francesa. A lo largo de este periodo se obtuvo un enorme progreso en la arquitectura e infraestructuras de la ciudad, que comenzó a ser conocida como el París de Oriente o la perla del lejano Oriente. En 1954 fue designada como capital del Vietnam del Sur tras la expulsión de los franceses del país. Tras esto, Vietnam quedó fraccionado en dos,  al sur una región capitalista secundada por los estadounidenses y al norte una población comunista respaldada por China y la antigua URSS con una guerrilla muy competente conocida como Vietcong. La subsiguiente guerra con los norteamericanos se extendió hasta 1975, el mismo año en que Vietnam del Norte capturó Saigón y la rebautizó como Ciudad Ho Chi Minh. Actualmente y gracias al desarrollo económico y la liberalización cultural, la ciudad se ha adentrado en un periodo de actualización en el que se transforma y reinventa continuamente.

En la ciudad, el lugar de mayor encanto es la calle Dong Khoi, posiblemente la zona más viva de Saigón. Esta calle ganó popularidad durante el protectorado francés, cuando era conocida como Rue Catinat, Sus excelentes hoteles, distinguidas boutiques y agradables cafés convivían con burdeles y bares, y fueron de enorme utilidad a Grahan Greene para ambientar su libro El americano impasible. La administración comunista cerró la gran mayoría de comercios, pero la liberalización de la economía iniciada en el país en 1986 sirvió para restituir el brillo perdido. El ajetreo que vive Dong Khoi no es equiparable a ninguna zona del país, haciendo honor a la antigua denominación del París de Oriente. El Teatro Municipal o Teatro de la Ópera es una maravillosa obra de estilo colonial francés erigida en 1899 como salón de conciertos para los franceses. La obra acogió de forma temporal la Asamblea Nacional de Vietnam del sur en 1956. Una bella escalera se alza hasta la entrada, cercada por 2 enormes columnas con aspecto de divinidades grecorromanas. Los aleros se encuentran embellecidos con figuras volutas y aladas, y los jardines están rodeados de fuentes y estatuas. Desde el fin de la guerra, el Ayuntamiento, construido entre 1902 y 1908, pasó a llamarse Comité Popular de Ho Chi Minh. En sus inicios fue el Hotel de Ville de Saigón. Es un ejemplo muy valioso de arquitectura colonial francesa por su increíble fachada y para muchos el edificio más bello de la ciudad. Justo en frente del ayuntamiento hay un pequeño parque donde se encuentra la estatua del líder revolucionario Ho Chi Minh, que junto al ayuntamiento dejan una imagen apasionante. La Catedral de Notre Dame, o como los vietnamitas la llaman Nha Tho Duc Ba, es la iglesia más grande levantada por el imperio galo. Cuando se terminó en 1880, su aguja de 40 metros de altura la hizo el edificio más alto de Ho Chi Minh. Sus muros son de granitos embellecidos con azulejos rojos originarios de Marsella. Inicialmente exhibía vidrieras de Chartres, pero fueron destruidas durante la IIGM y fueron sustituidas por vidrio transparente. Frente a la obra se erige una estatua de la Virgen María elaborada en Roma y traída a Vietnam en 1959. Se la rebautizó como Santa María Reina de la Paz, con la esperanza de que proporcionara paz al país destruido por la guerra. 2 campanarios gemelos se elevan 56 metros sobre la plaza de París. Bastante cerca, la Oficina Central de Correos fue proyectada por el famoso arquitecto francés Gustave Eiffel entre 1886 y 1991, siendo esta uno de los edificios más representativos y elegantes de la ciudad. Sobre su enorme fachada de color coral embellecida con ribetes en crema se manifiestan laboriosos rostros de científicos y filósofos famosos junto a bellas inscripciones. Su interior está recubierto por una bóveda que se apoya sobre pilares de hierro forjado de color verde y capiteles dorados. Las baldosas del suelo destacan por sus complicados diseños, especialmente los del vestíbulo, donde simbolizan unos grandes mapas de la antigua ciudad y de la región. A 10 minutos a pie se encuentra el Mercado de Ben Thanh, un lugar ideal de más de 13 mil m2 para realizar las compras que desees. Fue construido por los franceses en 1914 y se puede adquirir casi cualquier cosa, desde textiles como sedas y lugares de fabricación de ropa, joyas, alimentación e incluso lugares para comer.

Los recuerdos de la guerra también perviven en Saigón. El Palacio Presidencial, Palacio de la Reunificación o Palacio de la Independencia es un edificio histórico cercado por amplios jardines y símbolo esencial en la historia política de Vietnam. Durante el siglo XIX fue residencia del gobernador francés y posteriormente fue ocupado por el presidente survietnamita Ngo Dinh Diem, quien lo denominó Palacio Presidencial. Van Thieu, posterior presidente, se reunía con presidentes y personalidades en la sala de recepciones internacionales. Este mismo decidió huir en helicóptero desde el helipuerto de su azotea justo antes de que las tropas del Norte atacaran Saigón. Muy cerca del palacio se encuentra el Museo de Recuerdos de la Guerra, uno de los más famosos de Vietnam, visitado por medio millón de personas al año. Está formado por una serie de salas temáticas en diferentes edificios y por un equipamiento militar situado en el interior de un patio amurallado. La maquinaria pesada de guerra es lo primero que se observa al entrar a las instalaciones, como cazas, helicópteros, bulldozers, tanques, morteros, etc… Su edificio central está formado por varias salas donde se puede apreciar el armamento usado por los estadounidenses, carteles propagandísticos, imágenes de periodistas que cubrieron el conflicto, imágenes tristes de los efectos de la guerra y demás. También hay una zona con objetos relativos a la primera guerra de Indochina con los franceses, una impresionante guillotina y una recreación de las celdas donde el gobierno del sur encerraba a sus presos. 

Los vietnamitas han hecho uso durante siglos de complicados túneles como los de Cu Chi y Vinh Moc. A 40 km de Dong Khoi se encuentran los túneles Cu Chi, claves en la derrota de las tropas americanas durante la guerra de Vietnam. Con sus más de 200 km, son un entramado de túneles y pasadizos interconectados entre sí usados por los soldados del Vietcong (Frente Nacional de Liberación de Vietnam) y excavados por los lugareños con herramientas rudimentarias. Se emplearon como sistemas de comunicación y escondite. En ellos se podían ubicar hospitales, zonas de almacenamientos de alimentos y armas, cocinas, centros de operaciones, zonas de vivienda, etc… Las tropas estadounidenses sabían de su existencia y emplearon sistemas de visión por infrarrojos y perros rastreadores y a pesar de todo nunca fueron capaces de descubrirlos por completo. A pesar de que los túneles eran generalmente pequeños y discretos, los más importantes contaban con 3 niveles y podían medir más de 10 metros de profundidad. Se construían lo más angostos posibles para que los soldados estadounidenses, más corpulentos y grandes que los vietnamitas, no pudieran acceder. Para intentar encontrarlos, los americanos probaron, entre diferentes instrumentos, estetoscopios. Los soldados norteamericanos encargados de acceder a los túneles eran conocidos como ratas de túnel y su misión era inutilizarlos. Se protegían con máscaras para paliar los efectos de los gases que lazaban al interior de los túneles para echar de los túneles a los guerrilleros. Tras la proyección de un video sobre la historia del túnel, los viajeros son llevados a una zona con duplicados de trampas reales y con maniquíes del Vietcong. Después se puede acceder a unos túneles (no es obligatorio) ampliados para que los visitantes occidentales puedan entrar, resultandos aún claustrofóbicos para muchos. 

¿Nos acompañas a conocer Vietnam  con Oneira?

Daniel Bermejo 

Alberto Bermejo

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Breslavia (Polonia) la Venecia de Europa del Este

Wroclaw, o en nuestra lengua Breslavia, también llamada “flor sagrada de Europa”, es  la cuarta ciudad de Polonia y capital de Baja Silesia, región de tradición minera. Aquí han convivido distintos credos y nacionalidades y es la menos polaca de las ciudades de Polonia. Perteneció a polacos, checos, austriacos, húngaros y alemanes. Destaca por una colección interminable de templos góticos y puentes bellísimos sobre canales que reproducen la estampa más fotografiada de la ciudad. De origen eslavo, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial ha pertenecido a administraciones germanas. Esta ciudad cuenta con una personalidad única y especial. Los viajeros de Oneira quedaremos enamorados cuando pongamos pie en sus calles este verano.

El encanto de su acogedor centro histórico, de influencias austriacas, bohemias y prusianas constatables en su maravillosa plaza del mercado (Rynek) junto a sus 12 islas, parques ribereños y los más de 130 puentes la convierten en algo único. De hecho, es internacionalmente conocida como la Venecia de Europa del Este por la gran cantidad de islas integradas a lo largo y ancho del río Oder. Sin embargo, Breslavia no es exclusivamente un semblante bonito, sino que también es la cuarta ciudad más grande de Polonia, el principal centro comercial, educativo e industrial de la zona y un agitado foco cultural, con una cantidad considerable de teatros, festivales importantes del país, una divertida vida nocturna y una abundante comunidad de estudiantes.

Su origen se remonta al siglo X, cuando el monarca Vratislav de Bohemia construyó un castillo en la intersección entre la Ruta del Ámbar y la Vía Regia. Este territorio adoptó el nombre del rey, siendo conocida como Vratislavia o Wratislaw. A finales del siglo X la ciudad fue ocupada por Miecislao I, incorporándose al recién formado Reino de Polonia. Con el linaje Piast se transformó en capital del ducado de Silesia, desvalijada por los mongoles varios años más tarde. Por primera vez, el nombre de Breslau se manifiesta en el siglo XIII tras la llegada de los alemanes. Desde aquellos días se rigieron por la Ley de Magdeburgo, incorporándose después en la Liga Hanseática. Tras la muerte del último duque del linaje Piast sin heredero a principios del siglo XV, se produjo un enfrentamiento entre Polonia y Bohemia por el control de Silesia y su capital. La pugna terminó con victoria de Bohemia, incorporándose Silesia al Sacro Imperio Romano Germánico. El siglo XIX se significó el desarrollo económico de la ciudad, convirtiéndose en la sexta más importante del Imperio Alemán. Tras la IGM, la gran mayoría del territorio de Silesia pasó a formar parte de Polonia. No obstante, Breslavia se incorporó al Estado Libre de Prusia, el mayor estado alemán durante la República de Weimar. Posteriormente, las ideas nacionalsocialistas calaron profundamente en la población local, obteniendo Hitler uno de sus mejores resultados electorales. En 1945 la ciudad padeció el cerco ruso durante más de 3 meses, evidenciando la derrota de Alemania en la IIGM. El fin del conflicto significó el reparto territorial de muchos territorios a lo largo y ancho de Europa. Breslavia pasó a ser de Polonia, pero ésta formaba parte de la Unión Soviética, por lo que la población germana fue expulsada. La disolución de la URSS provocó un auge económico y social en la ciudad de Wroclaw, convirtiéndose esta en una de las ciudades más prósperas del país.

En el corazón del casco antiguo de Breslavia destacamos la Plaza del Mercado o Rynek Stowny, con una superficie de 3,8 hectáreas (213x178 m). Inaugurada en el siglo XIII, es considerada la segunda más grande del país y es solamente superada por la espléndida plaza de Cracovia. Esta se encuentra cercada por elegantes edificios de 3 y 4 plantas de diferentes estilos, todos ellos pintados con sugerentes y atractivos colores. En su parte central se encuentra el Ayuntamiento, una maravillosa construcción de estilo renacentista y gótico en la que predomina su bonito reloj, uno de los relojes astronómicos más elegantes de toda Europa y el viejo Mercado de Paños. En la esquina noreste de la plaza se encuentra uno de las obras religiosas más antiguas y bellas de la ciudad, la Iglesia de Santa Isabel. Es una construcción del siglo XIV levantada en ladrillo rojo al estilo gótico que cuenta con la torre más alta del centro histórico de Breslavia con 92 metros de altura y desde donde se pueden disfrutar unas vistas maravillosas. En la calle Jatki se encuentran las estatuas de animales más acariciadas de la ciudad. Antiguamente era el hogar de varias carnicerías y mataderos. De hecho, hay registros que indican que desde el 1261 el lugar se utilizó para vender carne. Los edificios cuentan con características típicas de las construcciones del siglo XIII a pensar de que la gran mayoría de ellas fueron levantadas entre los siglos XVII y XVIII. El monumento más fotografiado y estimado de la zona se encuentra ubicado al comienzo de la calle. La obra está dedicada a los animales sacrificados, donde se pueden encontrar un cerdo, una cabra, un conejo, un gallo y un ganso con un huevo. A orillas del río Oder se encuentra la Universidad de Wroclaw, la mayor construcción barroca de la urbe. En su interior se encuentra el Aula Leopoldina, una maravilla de la arquitectura barroca secular, confeccionada por el arquitecto italiano Christophorus Tausch en la primera mitad del siglo XVIII. El aula posee el nombre de Leopoldo I, emperador que constituyó el primer colegio jesuita renombrado como Academia Leopoldina. El aula se divide en 3 secciones: auditorio, podio y matroneo. La decoración con estuco y los frescos del techo son maravillosos, destacando el increíble conjunto escultórico. Al principio tenía la función de salón de ceremonias y en la actualidad recibe actos académicos. Muy cerca de la universidad se encuentra el Ossolineum, una de las bibliotecas científicas más antiguas y grandes del país. Dejando el Mercado Central atrás y cruzando el puente Piaskowy se encuentra cerca la Isla de Arena. Una vez se cruza a la parte derecha se encuentra un agradable paseo a orillas del río Oder, donde hay un pequeño y bello embarcadero. Las islas fluviales de Wroclaw son parte del encanto de esta bella ciudad. Y es que Breslavia se manifiesta ante los viajeros como una ciudad de fantasía situada flotando sobre el agua.

Daniel Bermejo

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Abu Simbel: los gigantes de Ramsés II en Egipto

Famosos por su belleza y por ser salvados de perecer bajo la presa, los templos de Abu Simbel fueron erigidos por Ramsés II de tal forma que los rayos del sol penetraran en el interior de la montaña e iluminaran el santuario del dios los días de su aniversario y su coronación, 21 de febrero y 21 de octubre. Fueron descubiertos en 1313 por Jean-Louis Burckhardt. Será una cita imprescindible en nuestro viaje Oneira al Antiguo Egipto de mayo de 2020 (viaje aplazado por excepcionalidad COVID-19), donde pernoctaremos para disfrutar, además de los templos, del Espectáculo de Luz y Sonido de Abú Simbel por la noche. Juan Goytisolo escribió sobre Abú Simbel en EL PAÍS el 14 de enero de 2012: “… me fascinó contemplar unas estelas y pinturas de prodigiosa modernidad.  No me enfrentaba allí a un arte hermoso, pero muerto y museizado, sino a expresiones artísticas de una energía misteriosa que no me remitía a lo creado hace casi cuarenta siglos, sino a picassos y giacomettis. Mientras me abstraía en su contemplación dudaba del siglo en que vivía…”. 

Abu Simbel es un enclave de enorme interés arqueológico que está constituido por numerosos templos egipcios ubicados en Nubia. Estos templos forman parte del Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán, complejo proclamado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979. Fue a partir del año 1960 cuando la UNESCO pidió auxilio a la comunidad internacional para poder salvar los grandes templos egipcios ante el inevitable avance de los resultados de la construcción de la presa de Asuán. El Gran Templo de Abu Simbel (Templo de Ramsés II) es una de las maravillas de Egipto, un impactante santuario consagrado al faraón Ramsés II que ha permitido que el nombre de este soberano perdure durante más de 3000 años. El complejo está formado por numerosos edificios dedicados al culto de faraones y antiguos dioses. Su fachada es internacionalmente conocida, formada por 4 estatuas entronizadas del faraón deificado Ramsés II que se ha convertido en un legítimo símbolo del Antiguo Egipto. Estos enormes colosos, de más de 20 metros de altura, fueron tallados directamente en la roca, exactamente como sucedió con el templo. Algunos dicen que las duras miradas juzgan a aquellos que se atreven a adentrarse en su interior. A parte de las 4 impactantes figuras del faraón, hay una gran cantidad de estatuas de menor tamaño que simbolizan numerosos rituales y divinidades y a la familia del soberano. A pesar de que el exterior del templo sea un verdadero prodigio de la arquitectura que inevitablemente admirarás, su interior os estremecerá y emocionará. Se trata de una de las construcciones subterráneas (hipogeo) más elegantes jamás construidas en la tierra de los faraones. A medida que los viajeros se adentran en el interior del templo, las salas van mermando su tamaño, provocando en el subconsciente la sensación de que se está entrando a un lugar espiritual y místico, un lugar de recogimiento.

La Sala Hipóstila del Templo de Ramsés II  merece una mención especial. A parte de las grandes columnas, está embellecida por interesantes relieves que describen los éxitos militares del faraón Ramsés II, fundamentalmente sobre la Batalla de Qadesh. Una de las imágenes que todos los viajeros disfrutan es la del faraón sobre su carro de combate persiguiendo a los soldados hititas. De hecho, el templo se erigió para conmemorar la victoria de los egipcios en esta contienda (curiosamente los hititas en su país también se proclamaron ganadores de esta batalla y también erigieron templos para celebrarla). La especial trascendencia en la Batalla de Qadesh se basa en que fue la primera contienda de la historia que fue documentada y que propició un tratado de paz entre ambos imperios. Una vez atravesada la Sala Hipóstila se accede al Santuario, donde se puede observar las estatuas de los dioses a los que se venera: el mismo Ramsés, ya que en tiempos del Antiguo Egipto los faraones eran tratados como dioses; Ra Hor-Ajti, divinidad del Sol, que juntaba las figuras de Horus y Ra; Amón, divinidad principal del panteón de Tebas; y Ptah, divinidad del inframundo y de la Duat, el más allá del Antiguo Egipto. En el templo de Abu Simbel sucede un interesante fenómeno. Cada 21 de febrero y de octubre (según algunos egiptólogos las fechas de coronación y nacimiento del faraón Ramsés II), los primeros rayos de sol atraviesan el templo hasta alcanzar el santuario dirigiéndose a las estatuas divinas, excepto la de Ptah, dado que se trata del dios del inframundo y ha de quedar en penumbra. Un ingenioso despliegue de efectos especiales que muestra el conocimiento astronómico, importante, que tenían los antiguos egipcios.  En la recolocación del templo tras su traslado desde la localización original (por la construcción de la Presa de Asuán) se respetó fidedignamente hasta el último detalle, salvo que el efecto comentado se retrasó un día, pues acaece el 22 de octubre y el 20 de febrero de cada año.

Además del Templo de Ramsés II en Abú Simbel podemos recrearnos con el excelente Templo de Nefertari, también llamado Templo de Hathor. Este pequeño santuario dedicado a la esposa favorita del faraón, muestra estatuas excavadas en roca desplegadas en su fachada; en concreto, son seis las figuras representadas, dos de Nefertari y cuatro de Ramsés II.  El  interior del templo está consagrado a Hathor, la diosa del amor. De nuevo se suceden las empresas militares. En el pronaos, con seis pilares hathóricos, el rey aparece aniquilando los diferentes pueblos enemigos de Egipto en presencia de su esposa Nefertari en tanto que ésta hace ofrendas a las diosas Mut y Hathor (muro en la parte posterior del pronaos). En el muro sur el rey muestra adoración a su propia imagen y a su reina. En el muro situado en la parte norte Nefertari ejecuta el culto divino bajo la mirada silente de Mut y Hathor. 

Albertol Bermejo

Daniel Bermejo 

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Sapa: Minorías étnicas, paisajes y arrozales.

Sapa está situada a 1600 metros de altura, en las laderas orientales de los montes Hoang Lien y a 5 horas de distancia de Hanói. Es internacionalmente famosa por sus verdes y extensos bancales de arroz, consagrada como una de las joyas de Vietnam y uno de los emblemas de mayor importancia del Sudeste Asiático. Un lugar de increíbles paisajes de exuberante vegetación y de mezclas étnicas de cuento que coexisten en la región (la mayoría de sus 36 mil habitantes pertenecen a minorías étnicas), disfrutada por los viajeros amantes de la naturaleza y del trekking con decenas de rutas abiertas para visitar los pueblos de los alrededores.

Fueron sacerdotes jesuitas los primeros en llegar a este lugar en el año 1918 y en llevar noticias a Hanói de lo maravilloso del lugar y de su agradable clima. Los colonos franceses construyeron una estación de montaña en 1922 donde se erigieron hoteles, villas y pistas de tenis, transformando el lugar en un refugio estival. En este extenso lugar, los franceses disfrutaban de una vida relajada, que se vio paralizada por el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación de Japón en 1941. Muchas de las obras construidas terminaron siendo destruidas o abandonadas durante los siguientes 40 años de guerra contra franceses y norteamericanos. De hecho, todavía más destructiva fue la guerra sino-vietnamita de 1979, que dañó especialmente a la ciudad. A partir de los años 90 y gracias al establecimiento de reformas económicas junto a la progresiva apertura del turismo, Sapa entabló el camino para recuperar parte de su actividad. La ciudad se dispone en varias alturas comunicadas por pequeñas calles en pendiente y algunos tramos de escalera, donde acoge a diversas etnias de las montañas (junto a los kinh) y a todos los viajeros que visitan el lugar.

Una parte significativa de montañeses de la zona forman parte de la etnia hmong negra, que suele vestir de color añil, seguida por la etnia de los dao rojos. Las jóvenes mujeres se acercan a los mercados con ropas de exquisitos bordados, joyas de plata y confeccionados peinados. A 15 km de Sapa se encuentra Lao Chai, una hermosa aldea de 2 mil habitantes donde sus pobladores están establecidos en las laderas de las montañas viviendo en chabolas, cabañas y casas de bambú o madera. Desde aquí se puede hacer un suave trekking a través del espléndido valle de Muong Hoa, uno de los escenarios más icónicos de la región a orillas del río Rojo, hasta llegar a la aldea de Ta Van, donde vive la etnia Dzay y la H’mong. Los primeros viven en las zonas próximas a los valles, mientras que los segundos se encuentran en las zonas más altas de los montes. Dentro de los atractivos arquitectónicos del lugar, el puente Cau May, conocido también como Puente de las Nubes, se encuentra colgado entre 2 árboles y durante los días de niebla, se produce un curioso fenómeno visual, y es que parece que el puente flote entre las nubes, de ahí su nombre. Durante este trayecto los viajeros son testigos de apacibles aldeas, bancales de arroz, acantilados, cascadas y valles montañosos mientras se aprende de la forma de vida local.

Otra pequeña aventura para los amantes de la naturaleza y el trekking es la ascensión al monte Fansipan (Phan Xi Pang), el más alto de Vietnam, Camboya y Laos. Sí, sabemos que la ascensión al techo de Indochina puede sonar duro pero no debéis preocuparos ya que hay un teleférico, el más largo del mundo, que vence un desnivel de 1410 metros en solo 15 minutos y que tomaremos en nuestro viaje. La montaña ha sido admirada como un lugar sagrado para las culturas que han poblado desde hace siglos esta región del país. Además de las increíbles vistas que podréis encontraros durante todo el trayecto, también se puede disfrutar de hermosos templos como el Thanh Phong Thien (Templo del Cielo), el Amitabha Buddha, una estatua de Buda de 21 metros realizada en bronce considerada la más grande del país, algunas pagodas como la de Bua An, la de Kim Son Bao Thang de 12 metros de altura y los vestigios de la Torre de Vigilancia de Dai Hong Chung, un campanario a modo de fortaleza del siglo XVI que era utilizado como puesto de vigilancia para prevenir las posibles invasiones desde la fronteriza China, siendo a día de hoy uno de los emblemas de la montaña.

Otra ruta para disfrutar de la naturaleza es la que atraviesa el pueblo de Ban Khoang Village y sus alrededores. Aquí es donde viven los grupos étnicos Hmong Negros y Zao Rojo que mantienen un estilo de vida único de tradicionales valores. Estas comunidades prosperan gracias al cultivo de arroz de secano en las zonas abancaladas y el cultivo del cardamomo bajo la sombra de la espesa selva tropical. En la provincia de Lao Cai se encuentra la pequeña ciudad de Bac Ha, a 900 metros sobre el nivel del mar en el macizo del río Chay y a 3 horas de distancia de Sapa. En este recóndito pero acogedor lugar se forma todos los domingos por la mañana el mercado de Bac Ha, que sin lugar a dudas es el más colorido y animado de toda la provincia y mucho menos concurrido por otros viajeros que el mercado local de la ciudad de Sapa. Las etnias locales de la zona (Dao Dao, Hmong, Tay, Giay y Miao) se concentran en este mercado para vender productos de la región. Estos bajan desde las montañas montando a caballo, los cuales van cargados de leña y con cestas llenas de mercancía. Este mercado tiene 7 zonas diferenciadas, en función de los productos que se venden en cada una de ellas. La primera es la del mercado textil, donde se pueden conseguir materiales y tejidos para elaborar los trajes de la población local, luego hay un mercado de comestibles, una zona de caballos (que suelen ser ponis, para que engañarnos), otra para animales de granja donde se pueden adquirir cerdos, gallinas, búfalos, pollos, carne de caza y muchos más, una zona llena de restaurantes callejeros, un mercado de aves y otro de forja y artesanía. Las mismas etnias aprovechan la ocasión para abastecerse de lo necesario y para adquirir productos que no existen en las montañas, como artículos de aseo, incienso, objetos religiosos, agujas, telas y demás.  Para terminar con la zona no podéis olvidaros visitar el Palacio del Rey Hmong Dinh Vua Meo, de más de 100 años y erigido en un original estilo “barrocooriental”. Las regiones de Quan Ba, Yen Minh, Dong Van, Meo Vac confeccionaron una región autónoma con su propio rey; aquí cultivaron amapolas y su economía se basó en el negocio del opio con China.

¿Queréis conocer más sobre Sapa? Acompañadnos de viaje en Semana Santa 2020. ¡Os esperamos!

Daniel Bermejo

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