Santiago de Cuba, baile, música... y mucho más

Santiago de Cuba, la segunda ciudad más habitada de Cuba, es probablemente la más musical, africana, entusiasta y apasionada del país. Es el paraíso de las baladas, los sones y las trovas, cuyo ritmo hace vibrar a toda la población y es para muchos viajeros, el lugar con más carácter de todo el Caribe. La ciudad cuenta con casas coloniales, callejuelas empedradas y un maravilloso castillo frente al mar que cuenta la intensa historia de Santiago desde que se fundó hace más de 500 años. Ya en 1930 el poeta español Federico García Lorca la detalló como “un arpa confeccionada de hojas vivas, un caimán, una flor de tabaco”.

No hay más que dar una vuelta por el corazón histórico colonial para darse cuenta de su dimensión. Santiago es un lugar repleto de vida donde los bailes y las fiestas se festejan apasionadamente, un lugar donde las grandes cuestas y el calor hacen que la gente camine a ritmo lento pero astuto, un lugar que será por siempre cuna de la Revolución cubana y orgullo de la población, que junto al entusiasmo y la alegría innata de un pueblo luchador como el santiaguero y ante la atenta mirada de la Sierra Maestra y el mar describen una de las ciudades más interesantes de Latinoamérica. La Villa de Santiago de Cuba fue establecida en el año 1515 por Diego Velázquez y su primer alcalde fue Hernán Cortés. En 1522 atracaron los primeros barcos con negros bozales (aquellos que acababan de llegar de África y que no comprendían nada, ni las costumbres, ni el idioma ni incluso las órdenes que recibían, en contraposición a los ladinos que ya hablaban castellano y que habían incorporado la cultura y tradiciones españolas), los cuales continuaron siendo introducidos hasta el siglo XVIII, por la necesidad de mano de obra en la isla. En 1599 y a causa de la explosión en las minas de cobre, se fundó el pueblo de Santiago del Prado, donde comenzó el culto a la Virgen de la Caridad del Cobre, que tras las guerras de independencia se convertiría en la Patrona de la isla. A partir de 1791 empezaron a llegar multitud de colonos franceses procedentes de la revolución haitiana, quienes se asentaron en la montaña y en la ciudad, donde levantaron un mercado internacional de café. Santiago y el Oriente cubano fue históricamente el eje central de la mayoría de movimientos insurrectos. De hecho, la ciudad aportó tierras y hombres a las guerras de independencia, entre ellos Antonio Maceo, Flor Crombet y Guillermón Moncada. Posteriormente, aquí germinó el movimiento revolucionario castrista y Fidel Castro comenzó su revolución.

Ya en la ciudad, lo primero que se suele visitar es la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo, dominada por una enorme escultura de Antonio Maceo, conocido como el “Titán de Bronce”. Este general es uno de los héroes de la población cubana por excelencia y es conocido por haberse sublevado contra el ejército español. La estructura escultural está cercada por 23 machetes que simbolizan el levantamiento del 23 de marzo de 1878. Tras un rato caminando se llega al Museo Histórico 26 de Julio – Cuartel de Moncada, famoso porque durante el momento más álgido del carnaval del 26 de julio de 1953, un centenar de rebeldes liderados por Castro embistieron contra el cuartel de Moncada, el segundo más grande Cuba. La idea era tomarlo con el fin de obtener un importante número de armas que desencadenara una sublevación general. Desgraciadamente para ellos, el plan fracasó provocando la muerte de 8 de ellos y la captura de otros 50, que acabarían siendo torturados y ejecutados. No obstante, la población comenzó a ser más consciente de la necesidad de poner fin a la dictadura gracias a la actividad revolucionaria de los rebeldes. La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de fachada neoclásica se erigió donde se levantó la primera iglesia del país en 1528, pero tras los saqueos de los piratas y los huracanes sufridos se tomó la decisión de construir la actual en 1766. La leyenda cuenta que debajo del templo se encuentran los restos de Diego Velázquez.

La Calle Heredia es la más alegre, festiva y popular de la ciudad. En la gran mayoría de casas hay algún componente relacionado con la música, el baile y con sus amados carnavales. Un lugar cercano que se debe visitar es el Parque Céspedes, en el corazón histórico y alma de la ciudad. Por norma general las plazas cubanas están repletas de personas y esta no es una excepción y además es aquí donde se encuentran la mayoría de edificios simbólicos de Santiago. A un lado está la catedral y al otro el Museo Arquidiocesano. En frente se sitúa el Museo de Ambiente Histórico Cubano. Cuando cae la noche, los santiagueños salen a disfrutar de la noche con el ritmo que les caracteriza en el lugar que lleva el nombre del primer presidente de la República del país y fundador de la patria. A 5 minutos a pie se encuentra la escalinata del Padre Picó, que conduce hasta el barrio de Tívoli, el más alto de la ciudad. Fue levantado en 1899 por un antiguo alcalde de la ciudad llamado Emilio Bacardí y su nombre se debe a un clérigo de la ciudad. A otros 10 minutos andando se encuentra el Parque de Dolores, repleta de árboles y de edificios con elegantes balcones de hierro forjado. Es la segunda plaza más importante de la ciudad, donde se puede apreciar la idiosincrasia cubana, la venta de cerveza y alimentación y música constante con mucho ambiente. Muy cerca se encuentra la Casa de Don Diego Velázquez, levantada entre 1516 y 1530 y considerada la mas antigua del país. Durante la época de ocupación fue la casa del gobernador de Cuba, Diego Velázquez. Actualmente ampara al Museo de Ambiente Histórico Cubano. La belleza del lugar está fuera de duda y conserva varias piezas mudéjares: una espléndida silla de obispo de espaldar alto y un cobre artísticamente labrado. Otro elemento importante es el tapiz con el escudo de armas de la familia Velázquez, la única pieza que hace referencia al conquistador.

Para finalizar la ruta por Santiago se puede visitar la Casa de la Trova Pepe Sánchez, un bar clásico de música santiagueña que abrió sus puertas hace casi 50 años y donde predomina el son cubano. Posee un encanto especial y cuenta con orquestas musicales diarias tanto de bandas nacionales como internacionales. Y citando de nuevo a Federico García Lorca, terminamos con su poesía sobre esta maravillosa ciudad: 

Y con la rosa de Romeo y Julieta/iré a Santiago./Mar de papel y plata de monedas/ Iré a Santiago./ …¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!/ ¡Oh bovino frescor de cañavera! /¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro! / Iré a Santiago.” 

Fragmentos de Son de negros en Cuba.

Daniel Bermejo 

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El Centro Histórico de La Habana (Cuba)

El centro histórico de la Habana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982, es el conjunto colonial más grande de América Latina.  Date una vuelta por La Habana Vieja y déjate seducir locamente por esta increíble ciudad caribeña. Abre tus ojos y oídos y comienza a andar por este maravilloso lugar repleto de recuerdos de una época de mayor esplendor. El puerto y la Plaza de Armas, fortalezas, monumentos antiguos, museos, palacios, bares y restaurantes e iglesias son muchas de las joyas arquitectónicas que se pueden encontrar aquí. Vamos a recorrerla y conocerla mejor, sigue leyendo nuestro blog Oneira.

Aquí se encuentra espléndida la Catedral de San Cristóbal de la Habana, considerada una de las más bellas de América por su maravillosa fachada barroca. Sus obras empezaron en 1748 bajo el control de los jesuitas, pero tras el conflicto sufrido con la Corona española, todos los jesuitas fueron expulsados de la isla.  Según se cuenta, los restos de Cristóbal Colón estuvieron en la isla durante 2 años, hasta 1798. A la izquierda del púlpito hay una placa que indica lo mismo, aunque no existe documentación referente a ello. La fachada cuenta con dos torres asimétricas (el diseño en plano no cabía en la realidad) junto a abundantes columnas y hornacinas, descritas por el escritor Alejo Carpentier como “música hecha piedra”. La Plaza de la Catedral es uno de los emblemas de la Habana Vieja. Aquí es donde se encuentra la Catedral y es muy común encontrarse con las conocidas santeras, mujeres que adivinan el futuro o te leen la mano entre otras cosas. A través de la Calle Empedrado se llega a la Plaza de Armas, levantada en 1520 sobre el lugar donde se fundó la ciudad y donde se sitúa el Palacio de los Capitanes Generales, convertido en museo. En esta misma plaza se encuentra el Castillo de la Real Fuerza, uno de los 3 castillos responsables de la protección de la ciudad y también un mercadillo de libros sobre la revolución y sobre grandes personajes cubanos como Fidel Castro, Ché Guevara, José Martí, Camilo Cienfuegos, etc… A menos de 5 minutos de la Plaza de Armas se encuentra la calle Mercaderes y la calle Obispo, agradables lugares donde pasear lleno de tiendas, flores y música. A modo de museo de arquitectural colonial al aire libre, la calle Obispo está rodeada de edificios de los siglos XVI al XIX, entre ellos tiendas históricas y antiguas farmacias. Esta calle une dos almas arquitectónicas del corazón histórico de la ciudad, el estilo colonial y el estilo art nouveau junto a elementos de otras épocas.

Ahora bien, si lo que te apetece es tomarte un cóctel, debes visitar la Bodeguita del Medio. El lugar se convirtió en un punto de encuentro de artistas, políticos e intelectuales, entre ellos Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier y lógicamente Ernest Hemingway. Hemingway vivió durante más de 6 años en la habitación 511 de la última planta del Hotel Ambos Mundos, un lugar muy visitado por los viajeros de la isla. Conoció a la perfección La Habana y muchos de los establecimientos de la zona aprovecharon su enorme influencia para asentarse. Otro cóctel muy típico es el daiquirí, inventado en el Floridita, un restaurante que cuenta con un busto de Hemingway esculpido por Fernando Boada. Quien confeccionó la famosa bebida fue el camarero Constantino Ribalaigua en 1930, hecho a partir de ron blanco con limón, azúcar, unas gotas de marrasquino y hielo, sabor respaldado por el propio Hemingway. El mismo escritor realizó sus novelas más famosas en Cuba. En la finca La Vigía se dio cuenta de que había ganado el Premio Nobel en 1954: “Este premio corresponde a Cuba, pues mis obras fueron realizadas e imaginadas aquí, con el pueblo de Cojímar, de donde soy ciudadano”. A 10 minutos de distancia del Floridita está la Plaza Vieja, levantada en 1559 con el nombre inicialmente de Plaza Nueva. Es una plaza porticada con una sucesión de edificios históricos de 4 siglos diferentes. El más conocido es la Casa del Conde Jaruco, de estilo hispanoárabe y barroco. Los siguientes dos edificios son del siglo XVII y el último es el hotel-palacio Cueto. Justo enfrente se encuentra el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. El Palacio de la Artesanía es un antiguo edificio inaugurado en 1780 como hogar del prestigioso Mateo Pedroso. Es un complejo comercial, histórico, recreativo y cultural repleto de cubanía situado en un antiguo palacio de carácter barroco. Obviamente y como en toda La Habana, la música en directo es completamente normal. 

Daniel Bermejo 

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Callejeando por La Habana (Cuba)

La Habana es inacabable. Y viajar a Cuba es como retroceder en el tiempo varias década. Hay cientos de experiencias que podemos disfrutar en la capital de Cuba. Una de ellas es un Paseo en Coches Clásicos por la ciudad de La Habana, donde se puede disfrutar de vehículos descapotables clásicos americanos de los años 50. Es como viajar en el tiempo, uno se siente cruzando La Habana de la época revolucionaria y visualizando las zonas más importantes de la ciudad. Gracias a restauraciones milagrosas consiguen circular pese a que algunos ya han superado su "edad de jubilación". Os contamos la historia sobre estos coches antiguos y algunas visitas que son imprescindibles en la Habana, y no acabamos en este post...

A causa del embargo comercial norteamericano decretado en Cuba en 1962 con el fin de intentar frenar la Revolución Cubana, el país se vio imposibilitado para obtener recambios de las marcas Chevrolet, Plymouth, Dodge, Packard y otras marcas estadounidenses que estaban establecidas en el país. A causa de esto los cubanos tuvieron que emplear al máximo su imaginación y hacer uso de cualquier recurso local para mantenerlos en funcionamiento: desde motores procedentes de tractores soviéticos hasta refrigeradores obtenidos en antiguas neveras pasando por cualquier chapuza que diera vida al coche de nuevo ya que en muchas ocasiones era la única forma de contar con uno. Algunos periodistas cubanos creen que el nombre se debe a la forma de almendra que estos coches de los 50 poseen. Otros dicen que a causa de los constantes cambios de color y material se parecen a una. De hecho, el propio gobierno castrista ya considera estos vehículos como parte del patrimonio nacional. De cualquier forma todo viajero puede disfrutar de un paseo por esta perla del Caribe, realizando un viaje en el tiempo y sintiéndote como una diva (o divo) del Hollywood de los años 50. 

Otro lugar que puedes visitar en la Habana es el Museo de la Revolución, un museo-palacio que cuenta la historia reciente del país desde el punto de vista del castrismo. Aquí se guarda el despacho desde donde gobernaba el antiguo dictador Fulgencio Batista y numerosas estancias donde se reunían los ministros. Otro lugar es el Parque Central, insólito ya que no posee forma de parque. Todo surgió porque Nueva York tenía un “Central Park” y los cubanos también querían uno, por lo que le quitaron un trozo de calle al Paseo del Prado y de ahí su forma peculiar. Otra de sus curiosidades es que está cercado por 3 grandes hoteles. El Hotel Inglaterra, establecido por los españoles; el Hotel Telégrafo, construido por los americanos y el Hotel Parque Central levantado por la Revolución. Dicho de otra forma, 3 hoteles construidos durante los 3 procesos de la historia reciente del país. Este parque cuenta con una estatua de mármol de José Martí de 1905. Otro edificio representativo es el Gran Teatro de La Habana, un espléndido edificio ubicado en el Paseo del Prado y sede del famoso Ballet Nacional de Cuba. El Capitolio Nacional, hecho a partir de caliza blanca de Capellanía y granito, es una de las construcciones más representativas de La Habana. Es idéntico al de Washington, pero los cubanos presumen de este ya que posee un metro más de ancho, un metro más de alto, un metro más de largo y cuenta con muchos más detalles. Su levantamiento comenzó en 1926 por orden del dictador cubano Gerardo Machado con respaldo de los estadounidenses. Para hacer frente a la obra hicieron falta más de 5 mil obreros y casi 3 años y medio de trabajo junto a una inversión de 17 millones de dólares. Al principio fue usado como sede del Parlamento Cubano, pero desde 1959 alberga la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología y la Academia Cubana de las Ciencias. Posee una cúpula de 62 metros junto a una copia de la estatua de bronce del escultor Giambologna. Justo debajo de la cúpula y en la segunda planta hay un diamante de 25 quilates. A 15 minutos del Capitolio está el Malecón, el mítico paseo marítimo de 8 km de longitud que conecta la Habana Vieja y Miramar. Un lugar para disfrutar de la puesta de sol, la música improvisada de algún grupo local a la vista de los edificios más emblemáticos, una cerveza fresquita, ver a los pescadores habaneros terminando la jornada y a niños saltando de las rocas al mar, pararte a hablar con los locales e intentar empaparte del ritmo cubano. 

El famoso Callejón de Hamel, situado cerca de la zona de Vedado en el barrio de Cayo Hueso, es una referencia cultural del legado africano del país en su máximo esplendor a base de esculturas conmovedoras, arte urbano, fachadas multicolores, letras, símbolos, imágenes de dioses africanos y diablitos Abakuá.  El proyecto cultural comenzó en los años 90 de mano de su artista más importante, Salvador González Escalona. El callejón es como un lugar de fantasía donde la creatividad se puede saborear, escuchar, observar, sentir y oler. El cóctel típico de la zona es el Negrón, hecho a partir de ron, miel, albahaca y mucho hielo. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982 y al otro lado de la Bahía de la Habana está el Complejo Histórico Militar Morro – Cabaña, obra del arquitecto militar italiano Giovanni Bautista Antonelli comenzada en 1589 por orden del gobernador Juan de Tejeda. El Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro fue ideado para divisar a los barcos enemigos, especialmente los de los corsarios. Era muy común que barcos repletos de tesoros del Nuevo Mundo atracaran en La Habana en su destino hacia España, por lo que era de vital importancia su defensa. El faro del Morrillo, el lugar más alto de toda la colina, se hizo a partir de piedra y mantiene la lámpara original, la cual tiene una capacidad de alumbramiento de 30 km de radio. En la actualidad, el castillo junto a la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña forman el Complejo Histórico. Esta última fortaleza se construyó después de recuperar la ciudad una vez fue conquistada por los británicos en 1762. Las tropas españolas necesitaron más de 11 meses para reconquistar La Habana, valiéndoles de escarmiento para fortificar la colina que controlaba el puerto. La fuerte remodelación costó casi 15 millones de pesos, un elevado precio que, según la tradición oral, cuando el rey español Carlos III fue avisado al respecto, demandó un catalejo alegando que una construcción tan costosa debía observarse desde sus aposentos en Madrid. La Cabaña es un enorme polígono que mezcla el típico diseño de las escuelas militares de Francia junto a elementos del ingeniero español Silvestre Abarca. La Habana es una ciudad enorme, de ahí la enorme necesidad de grandes descripciones.

 

Daniel Bermejo 

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La Habana, el alma de Cuba

La Habana, con más de 2 millones y medio de habitantes, es el corazón y el alma de Cuba, la capital de su bien amado país, su ciudad más característica, su pasión y su pesar. Es su ron, su son, sus mojitos, su ropa vieja, sus guayaberas, los atardeceres en El Malecón, la combinación entre estilo colonial y modernidad, los coches antiguos, es retroceder en el tiempo 70 años, una ciudad nostálgica y decadente pero también ecléctica, es su vitalidad y su exotismo, es una ciudad maravillosa,  para que engañarnos.

La Habana posee tal personalidad que te atrapa, una ciudad repleta de paradojas y contradicciones, que cuenta con un casco histórico excepcional, una apasionante arquitectura, la iconografía cubana de la Revolución, el calor de su gente, su gastronomía y su música. Las 4 zonas más importantes de la ciudad son La Habana Vieja, Centro Habana, Vedado y Playa Miramar. Aunque fue fundada en 1519, no fue hasta 73 años después que Felipe II le confirió el título de ciudad, La villa se fortaleció durante el siglo XVII por orden real en nombre de la “Llave del Nuevo Mundo y fortaleza de las Indias Occidentales”, haciendo de La Habana la región mejor defendida de América. Además y durante la misma época se levantaron edificaciones enormes tanto de carácter religioso como civil como es el convento de San Agustín, la Ermita del Humilladero, el Castillo de El Morro, la iglesia del Santo Ángel Custodio, el hospital de San Lázaro, etc… Una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad fue el faro ubicado en la fortificación de El Morro, el cual data del siglo XVIII. En 1837 se inauguró el primer tramo de ferrocarril uniendo Güines y La Habana a lo largo de 51 km. Este hecho hizo que Cuba se convirtiera en el quinto país del planeta en poseer línea de tren, lo cual se tradujo una década después en el crecimiento de las industrias del país, entre ellas la tabacalera y azucarera. Posteriormente se fomentó el alumbrado público, el telégrafo, el transporte urbano y los teléfonos. En esta misma época se levantan centros culturales como son el Liceo Artístico y Literario, el Teatro Coliseo y el Teatro Tacón, uno de los más lujosos del planeta. Posteriormente, el país se ve inmerso en tres guerras de independencia representadas por los patriotas de la isla, culminando a punto de finalizar el siglo XIX cuando el acorazado norteamericano Maine se hunde en condiciones aún enigmáticas,provocando un pretexto que EE.UU aprovechó para entrar en combate con la ya débil España y dando lugar a la ocupación de la isla en mayo de 1902. En este mismo mes España firma la independencia definitiva de la isla y Cuba acaba siendo controlada desde la sombra por los estadounidenses.

Durante la etapa republicana del presidente Batista (1902-1958) se levantaron muchos edificios y se ejecutaron numerosos desarrollos urbanísticos, especialmente en el oeste de la urbe. También se construyeron lujosos hoteles, clubes nocturnos y casinos, haciendo de la ciudad la capital del juego en toda la región. De hecho, durante esta época La Habana era conocida como Las Vegas del Caribe, aunque esta situación trajo problemas a la ciudad, como la mafia y los negocios ilegales, haciéndola también conocida como la Gomorra de las Antillas. Todo esto terminó con la culminación de la Revolución Cubana en enero 1959, momento en que los insurrectos liderados por Fidel Castro dieron un golpe de estado que terminó con el totalitarismo de Fulgencio Batista. A partir de este momento se estableció un régimen socialista que nacionalizó todas las empresas y propiedades de los “ricos”. Durante bastante tiempo el régimen estuvo recibiendo apoyo por parte de la URSS pero con su disolución en 1991 empezó una nueva época conocida como Período Especial. Los productos básicos que terminaban en el pueblo fueron controlados férreamente por el gobierno y se produjo una lamentable dejadez de las propiedades de la isla. Ante el embargo por parte del gobierno de los Estados Unidos, Cuba se aferró al turismo como principal fuente de ingresos. 

Ya en la ciudad hay cientos de cosas que se pueden realizar. Una de ellas es un Paseo en Coches Clásicos por la ciudad de La Habana, donde se puede disfrutar de vehículos descapotables clásicos americanos de los años 50. Es como viajar en el tiempo, uno se siente cruzando La Habana de la época revolucionaria y visualizando las zonas más importantes de la ciudad. Otra cosa que se debe ver es el Museo de la Revolución, un museo-palacio que cuenta la historia reciente del país desde el punto de vista del castrismo. Aquí se guarda el despacho desde donde gobernaba el antiguo dictador Fulgencio Batista y numerosas estancias donde se reunían los ministros. Otro lugar es el Parque Central, insólito ya que no posee forma de parque. Todo surgió porque Nueva York tenía un “Central Park” y los cubanos también querían uno, por lo que le quitaron un trozo de calle al Paseo del Prado y de ahí su forma peculiar. Otra de sus curiosidades es que está cercado por 3 grandes hoteles. El Hotel Inglaterra, establecido por los españoles; el Hotel Telégrafo, construido por los americanos y el Hotel Parque Central levantado por la Revolución. Dicho de otra forma, 3 hoteles construidos durante los 3 procesos de la historia reciente del país. Este parque cuenta con una estatua de mármol de José Martí de 1905. Otro edificio representativo es el Gran Teatro de La Habana, un espléndido edificio ubicado en el Paseo del Prado y sede del famoso Ballet Nacional de Cuba. El Capitolio Nacional, hecho a partir de caliza blanca de Capellanía y granito, es una de las construcciones más representativas de La Habana. Es idéntico al de Washington, pero los cubanos presumen de este ya que posee un metro más de ancho, un metro más de alto, un metro más de largo y cuenta con muchos más detalles. Su levantamiento comenzó en 1926 por orden del dictador cubano Gerardo Machado con respaldo de los estadounidenses. Para hacer frente a la obra hicieron falta más de 5 mil obreros y casi 3 años y medio de trabajo junto a una inversión de 17 millones de dólares. Al principio fue usado como sede del Parlamento Cubano, pero desde 1959 alberga la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología y la Academia Cubana de las Ciencias. Posee una cúpula de 62 metros junto a una copia de la estatua de bronce del escultor Giambologna. Justo debajo de la cúpula y en la segunda planta hay un diamante de 25 quilates. A 15 minutos del Capitolio está el Malecón, un paseo marítimo de 8 km de longitud que conecta la Habana Vieja y Miramar. Un lugar para disfrutar de la puesta de sol, la música improvisada de algún grupo local a la vista de los edificios más emblemáticos, una cerveza fresquita, ver a los pescadores habaneros terminando la jornada y a niños saltando de las rocas al mar, pararte a hablar con los locales e intentar empaparte del ritmo cubano.  El famoso Callejón de Hamel, situado cerca de la zona de Vedado en el barrio de Cayo Hueso, es una referencia cultural del legado africano del país en su máximo esplendor a base de esculturas conmovedoras, arte urbano, fachadas multicolores, letras, símbolos, imágenes de dioses africanos y diablitos Abakuá.

  El proyecto cultural comenzó en los años 90 de mano de su artista más importante, Salvador González Escalona. El callejón es como un lugar de fantasía donde la creatividad se puede saborear, escuchar, observar, sentir y oler. El cóctel típico de la zona es el Negrón, hecho a partir de ron, miel, albahaca y mucho hielo. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982 y al otro lado de la Bahía de la Habana está el Complejo Histórico Militar Morro – Cabaña, obra del arquitecto militar italiano Giovanni Bautista Antonelli comenzada en 1589 por orden del gobernador Juan de Tejeda. El Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro fue ideado para divisar a los barcos enemigos, especialmente los de los corsarios. Era muy común que barcos repletos de tesoros del Nuevo Mundo atracaran en La Habana en su destino hacia España, por lo que era de vital importancia su defensa. El faro del Morrillo, el lugar más alto de toda la colina, se hizo a partir de piedra y mantiene la lámpara original, la cual tiene una capacidad de alumbramiento de 30 km de radio. En la actualidad, el castillo junto a la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña forman el Complejo Histórico. Esta última fortaleza se construyó después de recuperar la ciudad una vez fue conquistada por los británicos en 1762. Las tropas españolas necesitaron más de 11 meses para reconquistar La Habana, valiéndoles de escarmiento para fortificar la colina que controlaba el puerto. La fuerte remodelación costó casi 15 millones de pesos, un elevado precio que, según la tradición oral, cuando el rey español Carlos III fue avisado al respecto, demandó un catalejo alegando que una construcción tan costosa debía observarse desde sus aposentos en Madrid. La Cabaña es un enorme polígono que mezcla el típico diseño de las escuelas militares de Francia junto a elementos del ingeniero español Silvestre Abarca. La Habana es una ciudad enorme, de ahí la enorme necesidad de grandes descripciones.

Hay mucho más, os lo seguiremos contando en otro artículo.

Daniel Bermejo 

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Bayamo, cuna de la Independencia cubana

Bayamo es considerada la cuna de la independencia de Cuba, capital de la provincia de Granma.  Se trata de una atractiva ciudad que guarda de forma inalterada las costumbres tradicionales del pueblo cubano, aunque desgraciadamente no su arquitectura colonial, que fue destruida en el incendio que le dio notoriedad en la provincia de Granma. Aquel incendio de 1869 fue originado por sus propios habitantes para impedir que la ciudad cayera en manos enemigas. El nombre de la provincia donde se asienta Bayamo procede del barco con el que Fidel Castro desembarcó en Cuba a iniciar su revolución. En esta tierra murió José Martí y donde Carlos Manuel de Céspedes (nacido en Granma) liberó a sus esclavos declarando la independencia en 1868.

Bayamo tiene una larga historia por su implacable rebeldía que fue instaurada por conquistadores españoles en el año 1513, haciendo de Bayamo una de las más antiguas de la isla. Antes de la llegada de estos y tras una breve pero feroz oposición por parte de los indios nativos de la zona, fallecieron a causa de enfermedades desconocidas que trajeron los colonos desde España. Un suceso que inspiró al escritor Silvestre Balboa con su poema épico "Espejo de paciencia",  fue que unos años después de la conquista española, un esclavo ejecutó al pirata Gilberto Girón y mostró su cabeza en la plaza principal. Durante el siglo XVI, Bayamo se convirtió en símbolo de esplendor gracias a las riquezas generadas por la explotación de la caña de azúcar y por el comercio con los piratas. Curiosamente, en Bayamo han nacido varias estrellas del ajedrez, entre ellas Carlos Manuel de Céspedes, abogado que comandó al ejercito en 1868 para liberar a la ciudad de la ocupación española y que se convirtió en héroe nacional por ello. Por esto mismo, el nombre del himno nacional de Cuba se llama La Bayamesa. No obstante, la sublevación no fue exitosa y para eludir la inminente ocupación, Bayamo se prendió fuego a si misma e hizo desaparecer prácticamente cualquier indicio de existencia española en la ciudad. A pesar de que casi todas las antiguas mansiones coloniales fueron destruidas, el fuego no pudo acabar con la intensa personalidad e idiosincrasia cubana. Ya en la ciudad, el lugar más representativo es el parque Céspedes o plaza de la Revolución de Bayamo, en cuyo centro se encuentra la estatua del libertador Carlos Manuel Céspedes y el lugar donde se proclamó la independencia de la isla en 1868. Otro característico lugar es la Plaza del Himno, donde sonó por primera vez la Bayamesa, himno nacional del país. Otros lugares destacables de la ciudad son la Casa natal de Carlos Manuel Céspedes por su importancia en la independencia del país y la Iglesia Parroquial Mayor de San Salvador.

Una histórica ciudad, en suma, repleta de encantos y con monumentos de gran importancia.

Daniel Bermejo 

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Camagüey (Cuba), la ciudad de los tinajones

La cultura artística cubana (y no sólo la música) es uno de los elementos característicos de la isla que visitaremos en febrero de 2020,  y los cubanos se muestran orgulloso de ello; además en la ciudad de Camagüey, a la que dedicamos este post,  las artes brillan con fuerza. El poeta nacional Nicolás Guillen es natural de esta ciudad. En 1959 Camagüey chocó con los ideales revolucionarios de Castro y el comandante militar local Huber Matos fue arrestado y encarcelado. Fielmente católica, la ciudad recibió con honores a Juan Pablo II en 1998 y en 2008 acogió la beatificación del primer santo de Cuba, fray José Olallo (ayudó a heridos de  ambos bandos durante la Guerra de la Independencia 1868-1878). Vamos a conocer un poco más sobre la tercera ciudad de Cuba.

La ciudad de Camagüey  es una de las más antiguas de Cuba ya que fue fundada en 1514. Por aquella época, el poblado costero recibió el nombre de Santa María del Puerto del Príncipe. El nombre de la ciudad, establecido en el año 1903, proviene de una expresión aborigen que significa “hijo del árbol”. Tras La Habana y Santiago de Cuba es la ciudad más grande del país. En contraposición a la gran mayoría de ciudades del país, su diseño irregular formado por un laberinto de plazas y callejuelas fue necesario para defenderse de los constantes ataques de los invasores ya que durante el siglo XVII fue asaltada y desvalijada por franceses e ingleses. La defensa organizada tras los continuos ataques y una historia atestada de hechos heroicos le han otorgado el seudónimo de “la legendaria”. Tres de las Asambleas Constituyentes del país se realizaron en Camagüey.

A causa de su increíble belleza, el centro histórico de la ciudad está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008. La Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en el parque Ignacio Agramonte, es una construcción religiosa levantada en 1748 sobre una antigua capilla que se remontaba al año 1530 y estrechamente vinculada con la Iglesia Católica. La Virgen de la Candelaria es la patrona de la ciudad. El Parque Ignacio Agramonte, dedicado al líder rebelde que le da nombre, se encuentra situado en la antigua Plaza de Armas, en cuyo interior se encuentra una estatua de Agramonte montado a caballo. Las palmeras instaladas en la esquina de la plaza son un monumento emblemático dedicado a un grupo de cubanos independentistas que fueron ejecutados en 1851 por las tropas españolas. Otro característico lugar es la Plaza de San Juan Dios, la única donde se mantienen los edificios y el trazado original, declarado Monumento Nacional del país en el año 1978. Si lo que más te gusta es la arquitectura debes visitar la Plaza del Carmen, famosa por poseer un conjunto arquitectónico de personalidad colonial. A 10 minutos andando desde la plaza se encuentra la Iglesia y Convento de Nuestra Señora de la Merced, construida en sus inicios en 1601 y reconstruida 150 años después. Posee una preciosa fachada barroca y cuenta con una llamativa torre central. Su interior disfruta de maravillosos murales de estilo art nouveau. No obstante, lo más increíble es la imagen realizada por Juan Benítez Alfonso en el siglo XVIII, la cual hace referencia al Santo Sepulcro, confeccionada a partir de 23 mil monedas de plata obsequiadas por sus feligreses. Si se recorre la calle Martí hacia el oeste se alcanza la Plaza del Carmen, una de las más bonitas de la ciudad. Esta plaza se remonta al periodo colonial y cuenta con estatuas de dimensiones naturales. En ellas se encarnan secuencias del día a día, y también los objetos más particulares de la ciudad, los tinajones. 

¿No os parece curioso que la ciudad sea internacionalmente conocida por estos curiosos tan singulares?

Daniel Bermejo 

Alberto Bermejo

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Oneira club de viajeros alcanza 1000 likes (me gusta) en Facebook

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En nuestro blog Oneira seguiremos compartiendo los artículos más interesantes y todas las historias y experiencias viajeras. Relacionadas con arqueología, historia, viajes y libros.

Seguiremos viajando por todo el mundo y esperando nos acompañéis en próximas aventuras de grupo para 2020 que están a la vuelta de la esquina: Egipto, Omán y Emiratos, Cuba, Vietnam, Polonia, Turquía, Corea del Sur, Israel, Chile... Como siempre, viajes de grupo muy especiales.

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Celebramos los 1000 likes en Facebook con un pequeño video con muy buenos momentos de nuestros últimos viajes Oneira de 2019. ¡Nos vemos en los viajes!

Alberto Bermejo y Daniel Bermejo 

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Encanto de Cuba: Sancti Spiritus y Valle de los Ingenios

Hoy conoceremos Sancti Spíritus y el Valle de los Ingenios.  Este último reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1988.

Ubicada en el centro de un fértil valle agrícola, la ciudad de Sancti Spíritus fue instaurada en 1514 por Diego Velázquez en el margen del río Tuinucú.   8 años después fue desplazada a su posición actual cerca del río Yayabo. Es también conocida como "la pequeña Trinidad". A finales del siglo XVI la ciudad fue incendiada por corsarios británicos produciendo la desaparición de toda la documentación vinculada a su creación. Durante los 2 siguientes siglos la ciudad fue el núcleo económico, administrativo y político de la región y se colmó de mansiones.  Ha sido objeto de pillajes continuados por corsarios hasta el siglo XVII. Fue aquí donde se inventó la típica guayabera, la camisa masculina que gusta lucirse en toda Latinoamérica. Ya en la ciudad, resulta agradable pasear por sus renovadas calles peatonales, a la vista de maravillosas casas coloniales de vivos colores y característicos balcones de hierro. El puente erigido sobre el río Yayabo, ubicado al suroeste del núcleo urbano y conocido antiguamente como el “Paso de las Carretas”, es el emblema patrimonial de la ciudad. Cuenta con una apariencia medieval y posee grandes arcos de barros únicos en el país. Una leyenda urbana afirma que para darle robustez al puente se combinó el cemento con leche de cabra. A 4 minutos andando desde el puente se encuentra la Iglesia Parroquial Mayor del Espíritu Santo, el templo más antiguo del país. Inicialmente se construyó en el Pueblo Viejo, cercano al río Tuinicú, y se levantó a partir de madera. A causa del desarrollo de la ciudad a finales del siglo XVII, se trasladó a la actual ubicación, construyéndose de forma idéntica. Actualmente es una de las joyas coloniales de estilo barroco y romántico más transitada del país.

El Valle de los Ingenios, también conocido como valle de San Luis, es un sistema cultural y ecológico en el que se combinan naturaleza, monumentos y sociedad, situado entre el Mar Caribe y las montañas y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Es  un verde valle custodiado por los sobrios centinelas de la sierra del Escambray que constituyó un fructífero asentamiento de grandes plantaciones de azúcar que alcanzaron su cénit entre los siglos XVII y XIX en Cuba. Son ruinas que engloban almacenes, maquinaria, barracones de esclavos, casas señoriales y hasta un tren de vapor en funcionamiento. Durante los siglos XVII y XIX el lugar fue una de las zonas azucareras más grandes ya que contaba con tierras fértiles y puertos para los envíos. Durante la época colonial los españoles utilizaron los terrenos para la ganadería, la explotación del tabaco y otros cultivos hasta que se produjo el auge de la industria del azúcar. De hecho, esta prosperidad afectó principalmente a la ciudad de Trinidad convirtiéndola en una de las ciudades más ricas y desarrolladas del país. No obstante, durante la segunda mitad del siglo XIX la región padeció una fuga de capitales hacia otras regiones que se encontraban en mejor estado, provocando un grave declive en el valle. Esto, sumado a la crisis mundial del año 57 y a la guerra de independencia de 1868 terminó colmando el vaso. A pesar de todo, aún se conservan numerosas haciendas y sitios arqueológicos de la época. Las mejor preservadas son las de Buena Vista, Delicias, Manaca Iznaga, Guáimaro y Magua, todas ellas de estilo neoclásico. Las más interesantes de visitar son el Museo del Azúcar y la torre campanario de Manaca Iznaga. 

 

Daniel Bermejo 

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Trinidad (Cuba) Ciudad de los Mil Colores

Cuba. Hoy repasamos una de sus ciudades más importantes, Patrimonio de la Humanidad, la ciudad Colonial de Trinidad, un verdadero museo en sí misma.

Ubicada en la región central del país y fundada en 1514 por los españoles, Trinidad es considerada una de las ciudades coloniales más bonitas de toda Cuba e incluso de Latinoamérica. Algunos dicen que les recuerda a Antigua, en Guatemala. Ésta y la capital del país son las ciudades más transitadas por los viajeros amantes de Cuba, siendo el Casco Antiguo de Trinidad Patrimonio Mundial por la UNESCO, reconocido internacionalmente como un maravilloso museo al aire libre. Su encanto, vistosidad y ambiente la convierten en una ciudad que se debe visitar sin ningún atisbo de duda. La ciudad fue la tercera villa establecida en el país durante el periodo de conquista liderado por Diego Velázquez de Cuéllar. Fue un lugar clave para la distribución del oro que se obtenía del país y que se llevaba posteriormente a España. Durante la etapa colonial la ciudad coexistió entre periodos de decadencia y bienestar y fue a partir del siglo XVII cuando esta y los alrededores comenzaron a explotar la actividad agrícola, esencialmente la industria azucarera. Uno de sus ingenios azucareros (haciendas de la época colonial) conocido como el Guáimaro, fue el mayor fabricante de azúcar del planeta en 1827. Durante la dictadura previa a la Revolución Cubana la región fue un lugar muy transitado por sus gobernantes, entre ellos Gerardo Machado, Mario García Menocal y Fulgencio Batista. Tras el hostil cese de Batista en 1959 se estableció en el poder la Revolución Cubana, que luchó contra los bandidos que se asentaron en Escambray hasta la derrota de estos últimos. Fue a partir de este momento cuando la profusión política e ideológica de la revolución se extendió a lo largo del país y no fue hasta 1988 que la UNESCO incluyó a Trinidad como parte del Patrimonio Mundial.

Ya en la ciudad se debe visitar la Plaza Mayor, ya que los edificios más representativos de esta se encuentran a su alrededor. Situada en el núcleo del centro histórico, la plaza se encuentra en un lugar privilegiado. Calles empedradas que guían hacía lo alto del pueblo, bonitos y cuidados jardines, fincas coloniales teñidas por cientos de colores, iglesias, restaurantes, tiendas de artesanía y mucho más. Una vez de noche, te aconsejamos que disfrutes de un buen mojito, busques un lugar cómodo como son las escaleras de la Casa de la Música y disfrutes del son cubano en un lugar tan encantador como este. Aquí también se encuentra la Iglesia Mayor de la Santísima Trinidad, construida durante el siglo XIX y cuya fachada neoclásica es lo más retratado de la ciudad. Si se sigue observando alrededor de la plaza, se verá el conocido Museo Histórico Municipal, una preciosa mansión delicadamente decorada repleta de objetos de uso cotidiano que se empleaban hace más de 2 siglos. Lo mejor de esta es subir a su azotea, desde donde se pueden disfrutar unas maravillosas vistas de toda Trinidad. Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentra la Casa Templo de Santería Yemayá, poseedora de una fachada color azul con algunos elementos blancos. Goza de una enorme importancia histórica, cultural y arquitectónica, ya que su dualismo al ser una casa y templo religioso al mismo tiempo constituye un santuario que muestra los valores más auténticos y propios de la cultura afrocubana. La tradición oral afirma que en el patio del templo se encontraron elementos pertenecientes a un entierro afro aborigen, como son hachas petaloideas, piedras esferolitas y elementos procedentes de la pesca de inconmensurable belleza. Muy cerca se encuentra la Taberna la Canchánchara, situada sobre un edificio del siglo XVIII y famosa por el cóctel que le da nombre, la canchánchara. Es conocida como la versión cubana del famoso daiquirí, confeccionada a partir de miel, jugo de limón y ron y servida en tazas de terracota. La historia de este cóctel está muy ligada a la batalla por la independencia. Según cuenta la leyenda, aquellos que batallaron por obtener la libertad llevaban botellas de ron amarradas a las monturas para paliar la sed y el sufrimiento de los heridos. Es muy normal encontrar músicos locales que con el ánimo de impresionar a los viajeros bailan y cantan de forma improvisada.

A 15 minutos andando desde la taberna se encuentra la Casa del Alfarero “ChiChi” de la Familia Santander, símbolo en la ciudad por su conmovedora historia. En el año 1892 y en uno de los barrios de la periferia de Trinidad, un español instruyó en el arte de la alfarería a un joven llamado Rogelio Santander, el cual levantó un humilde taller desconociendo que lo que hizo se convertiría en una extraordinaria historia. En la actualidad, el lugar se conoce de tal forma ya que su vigente dueño, bisnieto del fundador del taller, se llama Daniel “Chichi” Santander. Las mismas técnicas en alfarería que los españoles heredaron de los musulmanes, se mantienen en este mismo taller que sigue utilizando arcillas locales y hornos que funcionan a partir de madera de marabú. Aquí se fabrican objetos famosos en la ciudad, como algunos acabados arquitectónicos que embellecen la Plaza Mayor de Trinidad. Por ejemplo, las tazas de terracota utilizadas en la Canchánchara se confeccionaron aquí. En el año 2007, la Familia Santander obtuvo el Premio Especial de la UNESCO a la Maestría Artesanal, un agradecimiento noble a varias generaciones de la familia. 

Daniel Bermejo 

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Cienfuegos, corazón galo de Cuba

Aclamada como “La perla del Sur” la ciudad cubana de Cienfuegos fue constituida por colonos de origen francés en 1819. El primer nombre que recibió la colonia fue el de Fernandina de Jagua, en honor al rey Fernando VII y a la estirpe aborigen. En 1829, la colonia recibió el nombre de Villa de Cienfuegos, en honor al Capitán General de la isla en el momento de su constitución, José Cienfuegos. Durante las Guerras de Independencia muchos habitantes de la colonia se unieron por la independencia. En la Guerra de 1895 la implicación y cooperación de los cienfuegueros fue vital, ya que cerca de la ciudad sucedió la Heroica Batalla de Maltiempo. Tras el intento frustrado de independencia por los estadounidenses a causa de la constitución de la Base Naval de Guantánamo y la imposición de la Ley Platt, en Cienfuegos se mantuvo la llama de la revolución. Los mismos que durante varias décadas sufrieron la tiranía de la dictadura a comienzos del siglo XX, fueron quienes apoyaron incondicionalmente a Fidel Castro. Esta pequeña urbe ha conseguido cautivar e ilusionar a viajeros de cualquier parte del globo a causa de la belleza de su ilustrado espíritu francés y de su afectuoso estilo caribeño.

Actualmente conserva un centro urbano bastante homogéneo en relación con su arquitectura, colmado de elegantes columnas y fachadas clásicas que no hacen más que reproducir un ambiente similar a la Francia del siglo XIX. La ciudad se encuentra establecida alrededor de la bahía natural más grande de la isla, la bahía de Jagua, de 88 km2. Toda la ciudad disfruta de un agradable ambiente marino, que sumado a la paz que transmiten sus maravillosas calles libres de masificaciones turísticas, hicieron posible que la ciudad fuera proclamada Patrimonio Mundial de la UNESCO en el año 2005. Como curiosidad, en la misma bahía se puede ojear un cartel que dice “La ciudad que más me gusta a mí”, aludiendo a las palabras que pronunció el afamado cantante Benny Moré. Ya en la ciudad, lo más destacable sería el Centro Histórico urbano de Cienfuegos, del que hemos hablado con anterioridad. Otro lugar que no se debe obviar es el maravilloso Teatro Tomás Terry, construido en el siglo XIX y considerado como una leyenda viva de la arquitectura y cultura cubanas. Por sus palcos han pasado figuras internacionales y cubanas reconocidas como Sarah Bernhardt o Alicia Alonso. Cuenta con un estilo ecléctico, con elegantes salas en forma de herradura y con un mobiliario y decorado fantástico, haciendo de este teatro uno de los más selectos y representativos del centro histórico de la ciudad. Otro lugar es el Parque José Martí, como sacado de una novela de finales del siglo XIX, trasladándote a la época de colonización francesa. También es la antigua Plaza de Armas y el centro neurálgico de la ciudad. Si te sitúas en el centro de esta tendrás una visión panorámica de los edificios más representativos y simbólicos de la ciudad: El Palacio de Gobierno de Cienfuegos, el Palacio Ferrer, el Teatro Tomás Terry, el Arco del Triunfo y la Catedral de la Purísima Concepción. Al extremo del parque se sitúa la Catedral de la Purísima Concepción de porte neoclásico. Antes de la llegada de los españoles la ciudad se encontraba deshabitada, pero tras su llegada comprobaron que la Bahía era un lugar ideal para levantar un puerto. El mismo día de la fundación de la ciudad se conmemoró una misa en el mismo suelo donde posteriormente se levantaría la catedral. Alejado del centro histórico y en la zona de Punta Gorda se encuentra el Palacio del Valle, uno de los símbolos arquitectónicos de la ciudad. Su amalgama de estilos y opulencia constructiva le otorgan el título de joya del eclecticismo de la isla. 

¿A que sorprende encontrar esta ciudad con sabor francés en Cuba?

Daniel Bermejo 

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