El esplendor de Ho Chi Minh City, antigua Saigón

Os proponemos un viaje excitante a una de las ciudades más impactantes de Asia, en la Conchinchina. Saigón continúa manteniendo una rica vida bohemia, artística y deportiva. Veremos como las motocicletas representan el principal medio de transporte en la ciudad y nos embriagará los lugares que conoceremos en esta metrópoli de sabor antiguo, pues al lado de  los modernos centros comerciales, hoteles y restaurantes se preservan pagodas legendarias y construcciones coloniales que evocan un pasado vibrante. Vamos a conocerla mejor.

Con su agitada actividad, la moderna Ho Chi Minh (antigua Saigón) apunta hacia el exterior. Se constituyó hace siglos como territorio comercial jemer, aunque su destino le concedería un papel de mayor relevancia. En el siglo XVIII la antes conocida como Saigón se convirtió en capital provincial de la dinastía Nguyen. Durante la segunda mitad del siglo XIX su dirección pasó a manos galas y Saigón se convirtió en capital de la Cochinchina francesa. A lo largo de este periodo se obtuvo un enorme progreso en la arquitectura e infraestructuras de la ciudad, que comenzó a ser conocida como el París de Oriente o la perla del lejano Oriente. En 1954 fue designada como capital del Vietnam del Sur tras la expulsión de los franceses del país. Tras esto, Vietnam quedó fraccionado en dos,  al sur una región capitalista secundada por los estadounidenses y al norte una población comunista respaldada por China y la antigua URSS con una guerrilla muy competente conocida como Vietcong. La subsiguiente guerra con los norteamericanos se extendió hasta 1975, el mismo año en que Vietnam del Norte capturó Saigón y la rebautizó como Ciudad Ho Chi Minh. Actualmente y gracias al desarrollo económico y la liberalización cultural, la ciudad se ha adentrado en un periodo de actualización en el que se transforma y reinventa continuamente.

En la ciudad, el lugar de mayor encanto es la calle Dong Khoi, posiblemente la zona más viva de Saigón. Esta calle ganó popularidad durante el protectorado francés, cuando era conocida como Rue Catinat, Sus excelentes hoteles, distinguidas boutiques y agradables cafés convivían con burdeles y bares, y fueron de enorme utilidad a Grahan Greene para ambientar su libro El americano impasible. La administración comunista cerró la gran mayoría de comercios, pero la liberalización de la economía iniciada en el país en 1986 sirvió para restituir el brillo perdido. El ajetreo que vive Dong Khoi no es equiparable a ninguna zona del país, haciendo honor a la antigua denominación del París de Oriente. El Teatro Municipal o Teatro de la Ópera es una maravillosa obra de estilo colonial francés erigida en 1899 como salón de conciertos para los franceses. La obra acogió de forma temporal la Asamblea Nacional de Vietnam del sur en 1956. Una bella escalera se alza hasta la entrada, cercada por 2 enormes columnas con aspecto de divinidades grecorromanas. Los aleros se encuentran embellecidos con figuras volutas y aladas, y los jardines están rodeados de fuentes y estatuas. Desde el fin de la guerra, el Ayuntamiento, construido entre 1902 y 1908, pasó a llamarse Comité Popular de Ho Chi Minh. En sus inicios fue el Hotel de Ville de Saigón. Es un ejemplo muy valioso de arquitectura colonial francesa por su increíble fachada y para muchos el edificio más bello de la ciudad. Justo en frente del ayuntamiento hay un pequeño parque donde se encuentra la estatua del líder revolucionario Ho Chi Minh, que junto al ayuntamiento dejan una imagen apasionante. La Catedral de Notre Dame, o como los vietnamitas la llaman Nha Tho Duc Ba, es la iglesia más grande levantada por el imperio galo. Cuando se terminó en 1880, su aguja de 40 metros de altura la hizo el edificio más alto de Ho Chi Minh. Sus muros son de granitos embellecidos con azulejos rojos originarios de Marsella. Inicialmente exhibía vidrieras de Chartres, pero fueron destruidas durante la IIGM y fueron sustituidas por vidrio transparente. Frente a la obra se erige una estatua de la Virgen María elaborada en Roma y traída a Vietnam en 1959. Se la rebautizó como Santa María Reina de la Paz, con la esperanza de que proporcionara paz al país destruido por la guerra. 2 campanarios gemelos se elevan 56 metros sobre la plaza de París. Bastante cerca, la Oficina Central de Correos fue proyectada por el famoso arquitecto francés Gustave Eiffel entre 1886 y 1991, siendo esta uno de los edificios más representativos y elegantes de la ciudad. Sobre su enorme fachada de color coral embellecida con ribetes en crema se manifiestan laboriosos rostros de científicos y filósofos famosos junto a bellas inscripciones. Su interior está recubierto por una bóveda que se apoya sobre pilares de hierro forjado de color verde y capiteles dorados. Las baldosas del suelo destacan por sus complicados diseños, especialmente los del vestíbulo, donde simbolizan unos grandes mapas de la antigua ciudad y de la región. A 10 minutos a pie se encuentra el Mercado de Ben Thanh, un lugar ideal de más de 13 mil m2 para realizar las compras que desees. Fue construido por los franceses en 1914 y se puede adquirir casi cualquier cosa, desde textiles como sedas y lugares de fabricación de ropa, joyas, alimentación e incluso lugares para comer.

Los recuerdos de la guerra también perviven en Saigón. El Palacio Presidencial, Palacio de la Reunificación o Palacio de la Independencia es un edificio histórico cercado por amplios jardines y símbolo esencial en la historia política de Vietnam. Durante el siglo XIX fue residencia del gobernador francés y posteriormente fue ocupado por el presidente survietnamita Ngo Dinh Diem, quien lo denominó Palacio Presidencial. Van Thieu, posterior presidente, se reunía con presidentes y personalidades en la sala de recepciones internacionales. Este mismo decidió huir en helicóptero desde el helipuerto de su azotea justo antes de que las tropas del Norte atacaran Saigón. Muy cerca del palacio se encuentra el Museo de Recuerdos de la Guerra, uno de los más famosos de Vietnam, visitado por medio millón de personas al año. Está formado por una serie de salas temáticas en diferentes edificios y por un equipamiento militar situado en el interior de un patio amurallado. La maquinaria pesada de guerra es lo primero que se observa al entrar a las instalaciones, como cazas, helicópteros, bulldozers, tanques, morteros, etc… Su edificio central está formado por varias salas donde se puede apreciar el armamento usado por los estadounidenses, carteles propagandísticos, imágenes de periodistas que cubrieron el conflicto, imágenes tristes de los efectos de la guerra y demás. También hay una zona con objetos relativos a la primera guerra de Indochina con los franceses, una impresionante guillotina y una recreación de las celdas donde el gobierno del sur encerraba a sus presos. 

Los vietnamitas han hecho uso durante siglos de complicados túneles como los de Cu Chi y Vinh Moc. A 40 km de Dong Khoi se encuentran los túneles Cu Chi, claves en la derrota de las tropas americanas durante la guerra de Vietnam. Con sus más de 200 km, son un entramado de túneles y pasadizos interconectados entre sí usados por los soldados del Vietcong (Frente Nacional de Liberación de Vietnam) y excavados por los lugareños con herramientas rudimentarias. Se emplearon como sistemas de comunicación y escondite. En ellos se podían ubicar hospitales, zonas de almacenamientos de alimentos y armas, cocinas, centros de operaciones, zonas de vivienda, etc… Las tropas estadounidenses sabían de su existencia y emplearon sistemas de visión por infrarrojos y perros rastreadores y a pesar de todo nunca fueron capaces de descubrirlos por completo. A pesar de que los túneles eran generalmente pequeños y discretos, los más importantes contaban con 3 niveles y podían medir más de 10 metros de profundidad. Se construían lo más angostos posibles para que los soldados estadounidenses, más corpulentos y grandes que los vietnamitas, no pudieran acceder. Para intentar encontrarlos, los americanos probaron, entre diferentes instrumentos, estetoscopios. Los soldados norteamericanos encargados de acceder a los túneles eran conocidos como ratas de túnel y su misión era inutilizarlos. Se protegían con máscaras para paliar los efectos de los gases que lazaban al interior de los túneles para echar de los túneles a los guerrilleros. Tras la proyección de un video sobre la historia del túnel, los viajeros son llevados a una zona con duplicados de trampas reales y con maniquíes del Vietcong. Después se puede acceder a unos túneles (no es obligatorio) ampliados para que los visitantes occidentales puedan entrar, resultandos aún claustrofóbicos para muchos. 

¿Nos acompañas a conocer Vietnam  con Oneira?

Daniel Bermejo 

Alberto Bermejo

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IRÁN. Cuna de Civilizaciones (Exposición en el MARQ de Alicante)

Este mes de agosto de 2019 me acerqué por el que resulta ser uno de mis museos preferidos, el MARQ, Museo Arqueológico de Alicante, que si no lo conocéis debéis visitarlo cuando os acerquéis por la ciudad. Algunos lo consideran el primer museo arqueológico del siglo XXI.  En esta oportunidad la motivación era grande, la exposición “Irán. Cuna de civilizaciones”; una extraordinaria oportunidad para contemplar algunas de las piezas más emblemáticas del patrimonio arqueológico de Irán, país que ya visitamos con PERIPLOS en 2017 y que pronto lo volveremos a recorrer con Oneira club de viajeros. La exposición sobre Irán la podrás visitar hasta el 1 de septiembre de 2019, así que… ¡apresúrate!

La exposición se realiza en colaboración con el Museo Nacional de Teherán y el Drents Museum de Assen, que han facilitado las casi 300 piezas de la muestra. El Museo Assen ayudó a que la exposición recalara en España en lugar de regresar a Teherán.  La buena relación entre los gobiernos español e iraní también ha ayudado a conseguir contemplar en Alicante este elenco inmejorable de piezas, que se acompañan de unos impactantes medios audiovisuales. Davinia, una de las expertas del MARQ, fue nuestra particular cicerone en la visita ayudándonos a entender mejor la historia de todas las piezas mostradas. Si no estáis por Alicante podéis escuchar el espacio que SER HISTORIA dedicó a la exposición este mismo año, podéis descargarlo aquí:  https://play.cadenaser.com/audio/001RD010000005507498/

La primera sala está dedicada a los orígenes de las primeras dinastías y los aspectos característicos del período Neolítico sobre todo en el área de los montes Zagros, donde se han descubierto piezas importantes de la Edad del Bronce. Lo más sobresaliente son las cerámicas y elementos relacionados el nacimiento  y desarrollo de la escritura. Antes de la escritura se usaban pequeñas fichas de barro y bolas de archilla para contabilizar las mercancías. La escritura se originaría en el sur de Mesopotamia (Sumer) a finales del IV milenio A.C. Y la Cultura Elamita se desarrolla en el Suroeste del actual Irán, entre el tercer milenio a.C. y la primera mitad del segundo milenio a.C.  Elam y Mesopotamia fueron enemigos. La historia de Elam dura casi 3 mil años. Podéis ver aquí algunas piezas representativas de este período.

La segunda sala de la exposición, la que más me entusiasmó, muestra elementos representativos de la Edad del Hierro y el último período de la Cultura Elamita. Algunas piezas en oro testimonian el poder y la trascendencia cultural de la dinastía aqueménida, al configurarse como primer gran imperio histórico. La figura de Darío I (522 – 486 a. C.) se alza como gran protagonista. Es el rey persa más conocido y que extendió su imperio de forma crucial. Fue un gobernante reformista, con una ideología característica.  Heródoto nos cuenta las “Guerras Médicas”,  como Darío I invadió la Hélade alcanzando límites nunca vistos en sus fronteras.  Su sucesor Jerjes I mantuvo el ardor guerrero contra los griegos. El cuerpo de élite del Gran Rey fue conocido como los “Inmortales”, integrado por 10.000 soldados persas y medos. Importante destacar en la exposición las inscripciones encontradas en la pared rocosa de Behistún, situada en la ruta de los Zagros. Un texto trilingüe (persa antiguo, elamita y babilonio) que describe las hazañas de Darío el Grande y su ascensión al trono que incluye un relieve esculpido con motivos guerreros. Los relieves y las inscripciones contribuyeron en el s. XIX al desciframiento de la escritura cuneiforme desempeñando un papel importante para la Asiriología, como lo fue para la Egiptología el descubrimiento de la Piedra Rosetta.  En el plano religioso, se muestra a Ahura Mazda, dios supremo del zoroastrismo; religión que aun tiene seguidores en Irán como pudimos comprobar y conocer in situ en nuestro viaje de PERIPLOS, en la visita a algunos templos vivos.  Otra gran referencia en esta sala es la genial ciudad de Persépolis, que aún recuerdo visitarla en 2017 (por aquí os dejo alguna foto de una de las piezas de la muestra). Esplendorosa capital del antiguo imperio persa, que fue destruida por las tropas de Alejandro Magno.

La tercera sala de la exposición se centra en la ocupación del territorio por griegos y partos. Impresiona un gran Corán abierto bajo una cúpula, mostrando un antes y un después en la historia de Irán con la llegada del Islam. Pero atención, los iraníes no son árabes, ellos son persas; que con esto hay mucha confusión. Shah Abbas I convirtió a Isfahán en la capital de Persia, construyendo en el corazón de la ciudad una gran plaza porticada, donde se reunían comerciantes, con un bazar y una gran mezquita de finales del XVI. Espectacular. La cerámica safaví, con influencias orientales y chinas, demuestra la importante red de intercambios comerciales de la época.

En suma, amigos viajeros, una gran exposición sobre una gran civilización. Irán. Cuna de civilizaciones.

Alberto Bermejo

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V Centenario de la Vuelta al Mundo de Magallanes y Elcano. Una gesta histórica.

El 10 de agosto de hace 500 años embarcaron en Sevilla 241 marineros de diversas nacionalidades,  al mando del portugués Fernando de Magallanes, en búsqueda de una nueva ruta hacia las islas Molucas, el paraíso de las especias. Con financiación de Carlos I de España, dado que el enemigo rey Manuel de Portugal no apoyó la expedición.  5 barcos y 100.000 kilómetros. 3 años después regresaron únicamente 18 tripulantes en la nao Victoria, en condiciones de salud lamentables, harapientos y famélicos,  al mando del vasco Juan Sebastián Elcano, que se puso al frente de la expedición tras la muerte de Magallanes en Filipinas. Así completaron  una gesta ibérica, histórica: la primera vuelta al mundo, de la que hoy celebramos su V Centenario. Comparable salvando distancias con la conquista del espacio. Sevilla inicia este sábado los fastos y celebraciones por esta gran proeza que ha marcado la historia de la humanidad, en el que portugueses y españoles de hace cinco siglos fueron protagonistas. Os contamos con cierto detalle esta aventura.

Lo que vivieron nuestros protagonistas hace 500 años fue una verdadera odisea, una auténtica proeza. Estos hombres además de circunnavegar el globo terráqueo cruzaron América por un estrecho desconocido, surcaron el temible océano Pacífico y navegaron por el laberíntico archipiélago de las Filipinas, encontrando las míticas “islas de las Especias”, el Eldorado ambicionado por las potencias del s. XVI.  Uno de los marineros, Antonio Pigafetta, aficionado a la antropología, llevó un diario sobre la epopeya; gracias a él disponemos de mucha información sobre esta temible aventura.

Magallanes puso proa hacia las costas de África, una singladura complicada. Bartolomé de las Casas describió al obcecado Magallanes como hombre “de aspecto no muy brillante, bajo, cojo, muy tenaz y de gran valor”. Las iniciales lluvias y el viento dejaron los barcos 60 días a la deriva. La calma ecuatorial posterior también hizo mella en la tripulación. Recordemos que en esta época se hablaba del “non plus ultra”, es decir, nada más allá del océano, el mar tenebroso. Piojos, chinches y todo tipo de bichos y ratas eran incómodos compañeros de viaje, en un ambiente enrarecido. En los primeros meses de viaje ya circulaban rumores de motín. El marinero Antonio Salamón fue ajusticiado acusado de sodomía. Tras un naufragio en las Indias portuguesas algunos capitanes se rebelaron. Magallanes fue implacable con los motines y los castigos eran implacables. Llegó a cortar la cabeza del jefe principal y lo descuartizó. En la Patagonia abandonó  al capitán español Juan de Cartagena.

En la costa americana buscaron el estrecho del que les hablaba el cosmógrafo Ruy Faleiro, el sabio chiflado que convenció a Magallanes, errando en distintas decisiones. Llegaron a intentar navegar el Río de la Plata; pero no era un estrecho.  Pasaron frío en estas latitudes, llegando a comer pingüinos. Las tormentas parecían durar siglos.

En Puerto San Julian se consuma un motín al ordenar racionar la comida, para unos hombres muy agotados. Piensan que “Magallanes los llevaba hacia el frío eterno”, como cuenta Laurence Bergreen en el libro: Magallanes. Hasta los confines de la Tierra” (Ariel). Se rebelaron 3 naves. Entre la Concepción (rebelde) y la Trinidad se dispararon balas de cañón. Magallanes aplaca el levantamiento y castiga con dureza a los amotinados dictando 40 penas de muerte, posteriormente conmutadas por trabajos forzados. Uno de los perdonados sería el marinero Juan Sabastián Elcano, el español que lideraría la vuelta a casa. A partir de Puerto San Julian los marineros temen más a Magallanes que al mar embravecido.  Los dramas continúan; la nave Santiago naufraga en la búsqueda del maldito estrecho; y los marinos se enfrentan a los indios “patagones”.

Finalmente 4 naves en octubre de 1520 atraviesan el estrecho ahora llamado de Magallanes, un conjunto laberíntico de estuarios, mareas y fiordos. Esta navegación fue “la mayor hazaña de la historia de la exploración marítima” en palabras de Laurence Bergreen. La nao San Antonio desertaría y se volvería a España. Sólo 3 barcos se adentran en el inmenso océano Pacífico, 3 meses y medio sin escalas; a bordo prevalece el hambre y el escorbuto, así como una disciplina durísima. Algunos indios abordan las naos y Magallanes los controla con baratijas y fruslerías que embarcaron en España, con el todo a ciende la época… En una de las escaramuzas Magallanes ordena un desembarco en una isla habitada del pacífico que es destrozada y saqueada.

En marzo de 1521 la flota alcanza el archipiélago de Filipinas (más de 3000 islas).  A los marineros se les permite yacer con las mujeres, sólo si estas han sido bautizadas, otra de las obsesiones de Magallanes (convertir a los indígenas). En una de las batallas en las Mactán Magallanes muere, herido, luchando con bravura.  Juan Sebastián Elcano, uno de los pocos navegantes con oficio que sobreviven y capitán de la nao Victoria, se alza como comandante de la flota.

El 6 de noviembre de 1521 llegan a las Molucas. Les recibe Al-Mansur, rey de Tidore. Un paraíso para lo que estaban acostumbrados en la travesía; una mina de especias: condimento, conservante y medicina en aquellos tiempos. Descubren que los portugueses llevaban comerciando allí en secreto durante años. La nao Victoria carga sus bodegas de especias y zarpa con 60 hombres. “Elcano decide regresar por la ruta portuguesa, por eso dan la vuelta al mundo, que no era el fin de la expedición”, cuenta María Dolores Higueras, exdirectora técnica del Museo Naval.

Los riesgos son altos para un barco solitario cargado de mercancía y hombres, que aún debe realizar una larga singladura de regreso, con caníbales a su paso, arrecifes, bancos de arena, vías de agua, sus enemigos… Alcanzan Timor, Java, y el cabo de Buena Esperanza, que consiguen atravesar. El 8 de junio de 1522 cruzan el Ecuador. El escorbuto mata a 21 marineros. En Cabo Verde y con engaños los marineros desembarcan y obtienen provisiones de los portugueses.

En condiciones deplorables los 18 europeos y 3 nativos de la nao Victoria desembarcan en Sanlúcar. 100.000 kilómetros recorridos. “La odisea más magnífica de la historia de la humanidad”, en palabras del escritor Stefan Zweig, biógrafo de Magallanes. Un periplo histórico, una gesta a recordar, de grandes y aventurados marinos, que se embarcaron en una aventura espléndida.

Alberto Bermejo

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Oneira, viajar con los dioses

Akihito, Emperador de Japón abdicó esta semana del Trono del Crisantemo en una emotiva ceremonia que incluyó una comunicación con sus dioses antes de hacerla efectiva, según marcaba la tradición. El mundo de las creencias y de los supuestos va mucho más de nuestra vida y de la de todos los individuos; la fe, la ideología, la religión, forma parte consustancial de nuestras sociedades. Todo lo impregna, hasta el lenguaje. Y como ya sabéis, en nuestros viajes de Oneira club de viajeros, la visita a lugares y monumentos que conforman la tradición de pueblos y culturas es obligatoria.

Y lo traigo a colación del fascinante  el libro que estoy leyendo de Neil MacGregor, Vivir con los dioses: pueblos, objetos y creencias, Editorial Debate. Una historia de las religiones sui generis. Afirma Joan Didion que “nos contamos historias para poder vivir”,  de hecho por ello admiramos el cine, la novela y nos encanta ser protagonistas de nuestras propias aventuras (sí, también viajando). Mas también construimos relatos que van más allá de nuestra propia sociedad y que constituyen la base de la tradición, las creencias y las religiones. Nos cuenta MacGregor que los sistemas de creencias contienen un relato sobre cómo se creó el mundo físico y cuál es nuestro papel en el mundo. Su libro no se concentra en las abstracciones de los distintos acercamientos religiosos ni en la espiritualidad, sino que mantiene un tono más antropológico, como práctica antes que como doctrina, poniendo el foco en lo que las sociedades creen y como organizan estas creencias en distintos ritos. MacGregor nos habla de politeísmo (y sus ventajas, al ser una estructura religiosa más “democrática”) de monoteísmo  o  de acercamientos religiosos más naturalistas. De ceremonias, sacrificios, de museos y de colecciones. Nos habla de todo lo que de divino hay en el hombre, haciendo un recorrido geográfico amplísimo. Podéis comprar el libro de Neil MacGregor en Amazon desde este enlace.

Y me tomo la libertad de rehacer el título de su libro para hablar de nuestros viajes. Porque de algún modo, cuando viajamos con Oneira, antes con PERIPLOS, conocemos los dioses del lugar que visitamos. Viajamos también con estos dioses, de los lugares que descubrimos. Nuestra concepción del politeísmo es muy mediterránea, pagana,  procedente de nuestros ancestros culturales griegos y romanos. Este pasado mes de enero 2019, en nuestro viaje Oneira a Nápoles y Costa Amalfitana descubrimos un templo romano debajo de la Basílica de San Clemente dedicado a la figura de Mitra. Los romanos eran muy prácticos y adoptaban los dioses de las tierras que conquistaban en un totum revolutum que les permitió extender el Imperio. Sin embargo, sorprende el más dulce y reconfortante politeísmo oriental, con una concepción de lo divino más naturalista y cercana. Lo hemos conocido de primera mano en nuestros habituales viajes a India de los últimos años. Retornaremos con Oneira a India en 2021 para volver a ser testigos de la devoción de este pueblo a sus dioses. Recuerdo asimismo nuestro viaje a Japón de 2016 y 2018, con creencias comunitarias acerca de “seres animados” o “paisajes animados”, que desde nuestra limitación occidental podemos entender como creencias en “espíritus”; especialmente  en el Sintoismo. Volveremos a Japón; también seremos testigos de la fe de los coreanos cuando preparamos nuestro viaje a Corea de 2021. El Budismo está ampliamente extendido por Oriente, con la particularidad de que doctrinalmente no siempre establece la existencia de un dios, como lo entendemos nosotros, limitados monoteístas. En algunas de sus corrientes la expresión divina es muy cercana a un constructo energético. En nuestros viajes por Europa de estos últimos años, también por destinos sudamericanos,
y los próximos que haremos frecuentaremos sin duda grandes  iglesias y catedrales que han forjado la tradición cristiana occidental. En nuestros próximos viajes a Jordania (junio 2019) e Israel (2020) nos toparemos con otras dos grandes religiones monoteístas: el Islam y el Judaísmo, primas hermanas del Cristianismo, aunque a menudo nos hemos llevado “a matar” en los últimos dos milenios. Nuestras visitas, forzosamente, implicarán el acercamiento a la fe que estos pueblos atesoran y que nos resultará más cercana, por tener como base la creencia en un solo Dios.  ¿Y sabéis donde podemos encontrar el inicio del monoteísmo?. Tendremos oportunidad de conocerlo en nuestro viaje a Egipto de diciembre 2019. Pues exactamente fue allí en Egipto, hace 3.500 años, cuando Akenatón, el faraón esposo de Nefertiti desplazó a 2000 deidades egipcias (como Osiris y Amón)  y declaró que el Sol era el único dios, dedicándole todo tipo de alabanzas que tenemos escritas. “¡Oh, Dios único, inigualable!”. En la tradición egipcia, el Faraón era intermediario entre el pueblo y los dioses, constituyendo con este cambio divino una relación más estrecha con la divinidad. Este experimento monoteístas resultaría efímero; os contaremos su historia en otro artículo, de cara a nuestro próximo viaje de final de año. Sabed que su hijo Tutankamón volvió a rendir culto a los dioses tradicionales, faraón cuya tumba sería objeto de un espectacular descubrimiento en 1922.

Y según lo que conocemos todo empezó hace cuarenta mil años, en la última glaciación,  con El Hombre-León de Ulm, una escultura de marfil de mamut espectacular, la representación más antigua conocida de algo que está más allá de la experiencia directa humana; ved la fotografía. Una obra maestra. Un híbrido entre cuerpo de hombre y cabeza de león. Pero no una cabeza de león de los que veremos en nuestro safari  Oneira de noviembre 2019 sino cabeza del león de las cavernas, el felino más grande de la historia. Durante miles de años hemos construido creencias, ideologías y religiones en torno al fuego poderoso y divino. Los hindúes adoran a Shiva, en su danza cósmica de destrucción y renovación -alrededor del fuego- cuya figura comprada en los mercadillos nos la llevamos a casa. Las vestales romanas se ocupaban de mantener el fuego de Roma eternamente encendido, como también se preocupaban los zoroástricos, como tuvimos ocasión de comprobar en nuestro viaje a Irán en 2017. El agua de vida y muerte ha formado parte de múltiples creencias religiosas, sin ir más lejos, los cristianos somos bautizados con el agua, o para los hindúes el sagrado el agua procedente del Ganges: agua de vida y muerte.

Y podríamos hablar mucho más, pero nos quedaría excesivamente largo este artículo. Nos queda siempre el hecho cierto del asombro, cuando viajamos y nos acercamos a esta dimensión del ser humano y de las sociedades que estructura y que alimenta nuestros viajes. Como decíamos en nuestro título, Oneira viaja con los dioses, los acompaña en su devenir, cuando los visitamos, cuando vemos a los devotos en sus ceremonias en iglesias, templos y lugares de culto que nos complace descubrir en cada viaje. Y dioses mediante, así procuraremos continuar nuestro proyecto viajero onérico.

Alberto Bermejo

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Memorias de África PERIPLOS en Kenia septiembre 2012

Con PERIPLOS estuvimos visitando Kenia en 2012 y elaboramos una crónica de un viaje muy emocionante que a continuación rescato para todos vosotros. Así,  los interesados en nuestra propuesta africana de noviembre tendréis más información sobre las aventuras que podemos disfrutar en África.

Kenia. Nuestro viaje a África más emocionante. No lo vamos a contar todo, porque no podemos. Pero os vamos a desvelar lo más significativo.  Es difícil olvidar las aventuras que compartimos con nuestros amigos viajeros hace pocos días en las tierras altas africanas. ¡Qué hermosura de país! hemos tocado el alma africana, más pura. Las tierras más vírgenes. Sin artificios. 

Nos quedaremos con las mejores experiencias compartidas por nosotros, Alberto y Eugenio,  con nuestros amigos viajeros: las manadas de elefantes de Amboseli que casi podíamos tocar, que se nos antojaban escenas cuasi irreales; el Kilimanjaro, majestuoso, testigo de nuestra aventura. El amanecer en Amboseli, inolvidable (hemos colgado algunas de las fotos que hicimos). El paisaje exuberante de Aberdares. El lago Nakuru sin pelícanos... ¡habrá que volver cuando mermen las lluvias para fotografiarlos!. Y como no, subrayar la experiencia de recorrer Masai Mara en una expedición que recordaremos siempre, con toda su cohorte de diversidad animal. ¡Y nos olvidaremos para siempre de los cenizos del coche 1! :-). África. No te olvidamos. Fuiste dura con nosotros (especialmente con el coche 1). Pero te llevamos en el corazón.

Los primeros dos días.  Vuelos internacionales  y  Nairobi.

La emoción la sentíamos desde el primer momento, incluso antes de tomar el autobús hacia el aeropuerto. África no es cualquier viaje. África te puede llegar a seducir y dejarte noqueado. Conocemos a algunos amigos que se han trasladado al continente negro a fijar su residencia. Sólo comprendimos este tipo de decisiones a la vuelta de nuestro viaje. Cuando descubres el alma de África, el alma de Kenia. No es cuestión de entrar en excesivos detalles sobre el periplo de ida. Nos desplazamos en autobús hasta el aeropuerto de Madrid. Paramos preceptivamente en la Mancha y nos encontramos el área de servicio de la autopista atiborrado de viajeros, lo que nos retrasó un tanto. Se trataban de los manifestantes del 15 de septiembre en Madrid que regresaban a sus casas. Allí charlamos con unas chicas profesoras de Murcia, muy cansadas, que nos miraban con envidia sabiendo que nosotros íbamos en dirección opuesta a coger un vuelo destino Nairobi. 

Antes de nuestro destino, enlazamos en Dubai. Se nos hacía duro observar esta metrópoli construida en un desierto desde la ventanilla del avión y saber que no la visitaríamos... pero nuestro destino estaba en África en esta oportunidad. El aeropuerto de Dubai es el más importante del medio este asiático.  Su área de servicio, compras y entretenimiento es de las más impresionantes del mundo, abierta 24 horas. Con turistas procedentes de todas las partes del globo, todas las razas, todas las nacionalidades. Una turba de viajeros itinerantes. Nos interesamos especialmente por los nuevos productos tecnológicos, de Apple (Alberto) y Samsung (Eugenio), sin gran éxito. 

Nuestro vuelo continuó hasta alcanzar nuestra meta deseada: Nairobi.

Nairobi no es como ninguna ciudad latina, ni europea, ni asiática. Es otra concepción. Resume la historia de Kenia; en Nairobi contemplamos a retazos sus dos almas. Nairobi debe su nombre al riachuelo Engoye Niarobe donde abrevaban el ganado de los viejos masais del lugar. En Nairobi convergen los territorio kikuyu y masai. Las planicies y bosques que rodean Nairobi se conocen como las Tierras Altas, ya que se elevan a más de mil metros sobre el nivel del mar, procurando un clima benigno y una abundancia de vida animal salvaje. No hay lugar comparable en todo África.  Nairobi presenta un doble rostro, el recuerdo del dominio del hombre blanco y el vigor negro por resistir. El contraste es la característica de Nairobi, una de las ciudades más impactantes del mundo, enérgica, plena de actividad; de las más interesantes de las que podemos enpastedGraphic_1.pngcontrar en África.  Razas y tribus diversas se apelotonan en sus calles. Hombres de negocios, vendedores, viajeros, se mezclan en esta gran urbe.

Disfrutamos la cena del primer día en el afamado y conocido Restaurante Carnívore con su peculiar interpretación de la cocina keniata. Los amantes de la carne, de enhorabuena. Nos recordó al clásico rodicio brasileño. Las piezas de carne son preparadas a la barbacoa y montadas sobre pinchos que se van presentando en la mesa de los comensales, cortándose al gusto de cada uno. Disfrutamos las variedades más habituales de carne, como cerdo, ternera, pavo, pollo, pero también carnes menos conocidas en la península, como el avestruz o el cocodrilo (¡carne de depredador!, esta última no me hizo mucha gracia, con un sabor entre el pollo y el marisco). En años pasados, cuando la caza salvaje no estaba prohibida en Kenia era fácil encontrar carnes de antílopes, cebra, girafa y otras. 

Apenas hubo tiempo para más en la noche. Nos hospedamos en un bonito hotel de estilo colonial. El día siguiente nos dirigiríamos hacia el Parque Nacional de Amboseli, comienzo de nuestro SAFARI Periplos. pastedGraphic_2.png

Comienza nuestro SAFARI Periplos. En ruta hacia Amboseli.

“Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong...” así comenzaba una de las novelas autobiográficas más bellas escritas en el S.XX, Memorias de África, escrita por la danesa Karen Blixen bajo el seudónimo de Isak Dinesen; que dio lugar a una magnífica obra cinematográfica protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford.

Todos guardamos en la retina los paisajes fascinantes de Kenia, que la protagonista contemplaba desde la avioneta de su amante el aventurero y cazador Finch Hatton. Por cierto, al final de nuestro PERIPLOS visitaríamos la casa donde Karen Blixen vivió, pero dejamos los detalles para más adelante. 

Kenia es un país imprescindible. Los amantes de la naturaleza, viajeros, artistas, escritores han buscado en África su pasión e inspiración. Kenia es naturaleza en estado puro, la libertad absoluta, la fascinación del mundo salvaje.pastedGraphic_3.png

Dejamos muy temprano la vibrante Nairobi para ponernos en carretera hacia Amboseli.

Alcanzamos el Parque Nacional de  Amboseli y tras el almuerzo y una pequeña siesta, preparamos los coches para realizar un safari fotográfico en este bonito paraje africano. Tocábamos con nuestros pies el territorio salvaje de la sabana. A partir de este momento viviríamos integrados en el medio natural, pegados a la vida animal, sintiendo muy de cerca la fauna africana día y noche, con la emoción a flor de piel del viajero que se interna en el misterio de uno de los lugares del planeta con mayor densidad de fauna. 

Amboseli está situado a 246 kms de Nairobi, cerca de la frontera con Tanzania, a los pies del punto más alto de África, el Kilimanjaro con 5.985 mts. Descubrimos con cierta tristeza que su cumbre ya no aparece nevada, como en las fotografías; el cambio climático hace también estragos en este lugar de África.  Esta montaña magnífica, que desearíamos disponer de tiempo suficiente para poder escalarla, se encuentra en Tanzania, pero el punto de mejor contemplación es el Parque en el que nos encontrábamos, en Amboseli. Hay una bonita leyenda swajili relacionada con el enorme Kilimanjaro que nos sirve de telón de fondo: se dice que en su cima alberga un dios todopoderoso, que congelaba y paralizaba a todo aquél que se aproximaba a la cima. Tanzania y Kenia no muestran grandes diferencias y comparten prácticamente similares ecosistemas; como en tantos otros lugares del globo, su división geográfica obedece a motivos políticos. Amboseli está situado en una zona semi-árida del país. Formado por inmensas llanuras y sabanas, e incluso pantanos, con hermosos bosques de acacias amarillas que salpican los caminos y las carreteras. Nos sorprendieron los colores ocres y amarillos de la tierra circundante, color de fuego africano, color de vida. Unos 1.500 elefantes campan por sus respetos en este impresionante lugar; y veríamos manadas de ellos, muy cerca de los vehículos. Si observáis las fotografías, estos animales, con su pasear majestuoso, procesionan en grupos hacia charcas y comederos naturales, cruzando los caminos que recorrían nuestros coches. Llegamos a ver una manada de más de 30 grandes elefantes. Tenerlos tan cerca imppastedGraphic_5.pngresiona absolutamente; verlos pasear con el fondo del Kilimanjaro se torna realmente bello. Cuando recuerdas este momento, es como una experiencia fantasmagórica o irreal, porque no llegas a imaginarte que pudo pasar realmente. Nunca olvidaremos este espectáculo. 

Durante nuestro safari en Amboseli también vimos ñúes, gacelas de Thompson y Grant, impalas, cebras y otros animales. 

Nos anocheció en esta salida. Los colores del parque tornaron hacia los anaranjados de uno de los atardeceres más bellos, en silencio,  que nunca hemos presenciado. Vimos ponerse el sol en la sabana. Fotografiamos este atardecer como si fuera el último. Este recuerdo y los elefantes, hitos inolvidables de muchos que disfrutaríamos en estas reservas africanas. 

Seguimos ruta hacia el Parque Nacional de Aberdares, transitando por Nairobi nuevamente.

Nos levantamos muy temprano. Nos esperaba una jornada de carretera intensa, hacia el norte. Empero, nos agrada profundamente poder recorrer un país en un tren, autobús o como toca esta vez, en un vehículo acondicionado. Es la única forma de conocer de primera mano los lugares por los que transitas; todos los destinos. Viajar es patear el terreno; y no tenemos tiempo para andar, pero sí para gozar de la belleza africana desde la ventanilla de nuestro automóvil.

En los pueblos que fuimos atravesando en nuestra ruta hacia Nairobi se hace patente la huella de la pobreza. Todos sabemos que África es profundamente pobre; en ocasiones, queremos cerrar nuestros ojos y no percatarnos de la realidad de estos pueblos olvidados, mas cuando visitas un país africano, observas claramente su realidad. ¡Y Kenia no es de los más pobres, gracias a las divisas del turismo!. Desde los coches vemos las viviendas que salpican el territorio que atravesamos: chabolas de chapa y madera. En las carreteras anejas a los pueblos, vendedores ambulantes campan a lo largo esperando que los visitantes paren sus vehículos y hagan algunas compras. Uno de los grandes responsables de esta miseria son las guerras y los conflictos étnicos, claramente observables en el continente más pobre de la Tierra. La rivalidad entre las distintas etnias de África en el fondo es una guerra por los recursos y el territorio. 

Almorzamos en un hotel del extraradio de la capital; abundantemente. ¡Y degustamos el mejor café del circuito!. 

Gastronómicamente Kenia no representa nada excepcional, pero en este viaje lo que más me gustó fue la oferta de carnpastedGraphic_6.pnges braseadas en buena parte de las cenas en los Lodges. Hay que indicar que comimos muy bien durante todo el circuito.  En ruta hacia Aberdares tuvimos un primer pinchazo de nuestro vehículo 1. La mala suerte acechaba.

Nos íbamos acercando a nuestro destino, el Parque Nacional de las Aberdares. Uno de nuestros caprichos a la hora de elaborar esta ruta. El paisaje cambia completamente; ascendemos en altitud más allá de los 3.000 metros, nos alejamos de la sabana y nos adentramos en un nuevo ecosistema, un paisaje delicioso tropical; con plantaciones de té, cafetales y demás cultivos típicamente tropicales. La temperatura es más fría. En pocas horas alcanzaríamos el centro de recepción de visitantes de nuestro hotel THE ARK, una especie de “Arca de Noe” en medio de la espesura del Parque, donde los animales no están dentro del arca, sino fuera. Los viajeros no van a la búsqueda de los animales, sino todo lo contrario, los animales son los que merodean por cada esquina del Arca.

Desde el centro de recepción nos llevaron a todo el grupo en autobús carretera arriba, hacia el Arca. Carlos, el conductor disertó sobre las características del parque y nos habló de los tipos de animales que podían ser avistados y fotografiados en la zona. Avistamos búfalos, impalas, girafas, jabalíes. Carlos también nos contó algunas pequeñas historias; algunos niños de la zona andan todos los días 10 kilómetros para ir a la escuela, por las dificultades en los accesos para los autobuses y por los propios problemas derivados de la baja disponibilidad del transporte público.

 El Arca es un hotel bonito y muy moderno, construido con madera, perfectamente integrado en su medio natural. Desde las distintas áreas de avistamiento (terrazas y balcones) pudimos observar cómo se desenvolvía la vida  animal de la zona. En uno de los laterales del hotel habían unas charcas a las que acudían diariamente hervívoros y algunos depredadores. Nos instruyeron al llegar al Arca sobre el significado de distintas alarmas que sonarían por la noche para informar del avistamiento de hervívoros, chacales o depredadores en acción y poder así salir a observarlos. Hicimos muchas fotos en este lugar. Con ayuda del trípode pude tomar algunas instantáneas interesantes de distintos elefantes retozando en las charcas. En otra área de esparcimiento, los responsables del hotel dejaban alimento y piezas de carne para atraer a depredadores, como chacales y leopardos y poder fotografiarlos.

pastedGraphic_8.pngPoco antes de ir a dormir una parte de los viajeros disfrutaron animadamente de un partido de fútbol protagonizado por el Atlético de Madrid que despertó discusiones y pasiones más animales y salvajes que los propios ejemplos de vida animal observables en el entorno; quizás los salvajes fuéramos nosotros aquel día para nuestros vecinos en el parque.

Al levantarnos al amanecer, descubrimos un paisaje fascinante; una espesura tropical inimaginable en Kenia. Y nuestro arca, en medio de la vida animal salvaje que no alcanzábamos a ver con nuestros ojos en su plenitud. Observar el Monte Kenia desde el Arca, aquel día seminublado, también fue toda una experiencia. 

Siguiente jornada. Continuando nuestro viaje hacia el Parque Nacional Lago Nakuru.

Nos ponemos nuevamente en ruta a primera hora de la mañana, tras realizar algunas fotos en THE ARK con las primeras luces del día. 

pastedGraphic_9.pngAtravesaríamos el ecuador geográfico, en nuestro tránsito hacia Nakuru. En una de nuestras paradas técnicas aprovecharíamos para realizar pequeños experimentos que confirmarían que estábamos situados en el mismo ecuador geográfico. Con pequeñas cerillas y con agua en movimiento comprobamos que a un lado de la línea del ecuador la cerilla gira en un sentido, en tanto que al otro lado gira para el lado contrario y curiosamente, sobre la misma línea del ecuador no hay movimiento en las cerilla. Muy curioso.

Asimismo paramos para disfrutar de la vista de una de las cascadas más impresionantes de Aberdares: las Thomson Falls. Es una cascada de 74 metros en el río Ewaso Ng’iro que drena desde la Cordillera de las Aberdares. Debe su nombre a su descubridor, Joseph Thomson, el primer europeo en llegar en 1883. Desde el fondo se toman las mejores instantáneas. Bellas genes tomamos con nuestras cámaras, como podéis ver en el reportaje. Todo no van a ser animales en África. En el área de esparcimiento encontraríamos a algunos keniatas disfrazados de peligrosos guerreros kikuyus que a cambio de unos chelines danzaron y animaron con fiereza al grupo o personas que tuvieron a bien contratarles.

Asistimos también a la contemplación de uno de los accidentes geográficos más espectaculares y hermosos: el valle del Riff. Está formado por una gran falla que comienza en el lago Victoria hasta el Mar Rojo; lo que observamos es una gran depresión, que continua su proceso de hundimiento; dentro de unos pocos millones de años el continente africano quedará dividido. Este valle es un lugar extraordinario, extensísimo, que ha favorecido el ecosistema de algunos de los grandes parques africanos como el Masai Mara. Se cree que aquí el primer homínido bajo de un árbol y comenzó a caminar, a usar palos y a extenderse por el plantea. En el valle del Riff pueden encontrarse fuentes termales, lagos de aguas ácidas y una riqueza infinita que posibilita la diversidad animal que observamos en África. Aquí, en este lugar, nos sentimos de algún modo como en casa.

Alcanzamos con todo el grupo al entorno del Lago Nakuru. El lago Nakuru es uno de los tesoros de Kenia, en el valle del Riff.  Declarado Parque Nacional en 1968. Y una de las grandes maravillas naturales del mundo. No tuvimos gran suerte en esta oportunidad, pues las últimas lluvias han reducido la salinidad del lago comprometiendo el alimento de los preciosos flamencos, que con su aspecto rosado es la imagen bien conocida del lago que encontramos en fotografías y en películas. No habían muchos en el entorno y ello nos entristeció. En cualquier caso este lugar es un paisaje pintoresco, un verdadero santuario de aves de 188 km2 rodeado de bosques, praderas y colinas rocosas donde viven rinocerontes, leones, jirafas, gacelas, antílopes... y hasta 56 especies de mamíferos. Aquí fue donde vimos nuestros primeros leones de nuestro viaje. Al acabar esta jornada de safari nos trasladamos a descansar a nuestro Resort en el Lago Naivasha.

Últimos días días de viaje. Tres jornadas en MASAI MARA, antes de regresar a Nairobi, donde visitaríamos el Museo Karen. 

Nos adentramos en