El Valle Sagrado de los Incas, en Perú

Nos vamos a Perú. País que visitamos en 2014 con PERIPLOS. Nuestra fecha de partida Semana Santa de 2019. Un viaje con ONEIRA club de viajeros. Conocer el Valle Sagrado de los Incas es merecedor, por sí solo, para justificar un viaje a Perú. Allí se encuentra enclavado Machu Picchu al que dedicaremos otro post aparte. ¿Os apetece conocer este territorio tan sagrado para los peruanos?

El Valle Sagrado de los Incas en los Andes peruanos está compuesto por abundantes ríos que fluyen por quebradas y pequeños valles. Además, alberga innumerables monumentos arqueológicos y pueblos indígenas. Este valle fue muy apreciado por los incas debido a sus singulares propiedades geográficas y climáticas. Sus habitantes, nativos de la etnia quechua, conservan muchas costumbres y ritos ancestrales. Además, no solo fue importante como centro agrícola, sino también para la cosmología religiosa del pueblo inca.

Visitaremos el Museo Inkary inagurado recientemente  que está considerado como unos los museos más completos de las culturas prehispánicas hasta llegar a la cultura inca, pasando por Caral, Lambayeque, Chavin, Paracas, Moche, Nasca, Chimú, expuestas en un recorrido cronológico, donde no solo se muestran las piezas y cerámicos sino también los rostros de antiguos pobladores y sus costumbres en una exhibición 100% vivencial. Se trata de 8 salas que muestran algo de la vida cotidiana de cada civilización. El pueblo de Chinchero conserva el estilo de la época y está rodeado por los nevados de Salkantay, Verónica y Soray. Sus habitantes viven donde sus antepasados lo hicieron con sus construcciones casi intactas. La leyenda afirma que Chinchero fue incendiada en 1536 por Manco Inca, en su fuga hacia Vilcabamba, con la intención de no dejarles nada a los españoles. En Chinchero las tradiciones perduran en el tiempo, como si la esencia de una cultura milenaria se aferrara en este lugar, rechazando marcharse. Los habitantes nativos, vestidos con coloridos trajes característicos se juntan en el Mercado de Chincheros, ubicado en la Plaza de Armas y en frente de la iglesia, para intercambiar sus productos (el trueque sigue muy presente). Contemplar todo este grupo de personas de raíces culturales acentuadas y profundas, ajenos a todo signo de modernidad, resulta toda una experiencia. Aquí se exhiben vestimentas de lana de oveja, alpaca y llama, artesanías, instrumentos musicales autóctonos, alimentos como patata, chicharrones, hojas de coca, café, maíz y otras decenas de alimentos entre otros.


La importancia del pueblo de Maras radica en la extracción de sal. Desde la época incaica fue un mineral muy importante, transcendental para el consumo humano. Estas salinas están compuestas por más de 5000 pozas, cada una de ellas empleada por una familia las cuales se obtienen del flujo de un manantial de agua salada y de la inclinación de la montaña Qaqawiñay. El pueblo de Moray alberga una serie de terrazas abancaladas circulares de manera concéntrica en forma de cuenco, evocándonos la imagen de un cráter artificial o de un anfiteatro. Este fue uno de los más distinguidos centros de investigación agrícolas incaicos, dedicado a experimentos y siembra de cultivos provenientes de todos los lugares del imperio. Los andenes están colocados de tal forma que cada terraza posee un clima muy particular, pudiendo plantar decenas y cientos de alimentos al mismo tiempo. El pueblo de Ollantaytambo, conocido como “Ollanta”, fue durante la época incaica una ciudad fortificada, con zonas urbanas, agrícolas, templos y muros defensivos. Constituyó un complejo militar, religioso, administrativo y agrícola. La leyenda cuenta que Ollántay (el titán de los Andes), de origen humilde, amaba a la princesa Cusi Coyllor, hija del rey Inca Pachacútec, quien estaba disconforme con su amor. Este envió a su hija a una casa de vírgenes, momento que aprovechó Ollántay para raptarla, aunque finalmente no tuvo éxito. Ollántay desde su fortaleza se rebeló contra Pachacútec, el cual después de sangrientas batallas, derrotó al amado de su hija y le acabó perdonando la vida. La fundación del pueblo es atribuida a Ollántay cuya fortaleza aun prevalece estratégicamente entre dos montañas. Tanto la fortaleza como los ricos yacimientos arqueológicos incaicos pueden visitarse, entre ellos, el templo a Inti (el dios sol), el Incamisana, los baños de las Ñustas (princesas), las chullpas de Cachiccata, y otros lugares. La entrada se realiza por una puerta conocido como Punku-punku, erigida con piedra y doble jamba imperial. Se empieza subiendo unas escalinatas precisamente bien trazadas y se termina sobre una obra maestra de la arquitectura incaica. En la cumbre despuntan seis monolitos hechos a base de granito de enorme tamaño, encajados con una enorme precisión, los cuales tienen esculpidos enigmáticos mensajes de iconografía inca. Se estima que para subir estas enormes piedras se necesitaron alrededor de mil esclavos para empujarlas cuesta arriba. Después de la llegada de los españoles, se convirtió en un lugar muy visitado por los virreyes y muchos viajeros consideran el lugar, después del Machu Picchu, como las ruinas de piedra más impresionantes de Perú y del mundo. 

Existen en el entorno del valle comunidades indígenas de marcadas costumbres ancestrales. Un ejemplo es la ceremonia ancestral inca Coca k’intu  (que incluiremos en nuestro viaje) que significa en quechua ofrenda o flores para la divinidad. Este k’intu consiste en 3 hojas de coca que simbolizan los 3 mundos del pueblo andino (el de los dioses, el de los humanos y el de los muertos) que lo utilizaban como ofrenda en sus rituales religiosos para propiciar bendiciones, protecciones y buenas cosechas. El pueblo de Pisac se sitúa en las faldas del cerro Inithuatana y es mundialmente afamado por su mercado artesanal y sus admirables restos arqueológicos, dispuestos sobre una montaña en lo alto de un pueblo. Este fue esencial en la época incaica gracias a su privilegiada ubicación y a sus ricas tierras. Posee el mejor sistema de andenería (terrazas abancaladas) conseguido por los incas en todo los Andes. Gracias a este sistema salvaron la pendiente de la montaña para mejorar sus cultivos y conseguir una mayor variedad en los mismos. A partir de la Plaza principal, el poblado se transforma en feria y queda enlazado al Mercado de Pisac donde se pueden encontrar artesanía, tejidos multicolores, telas, ponchos, joyas, antigüedades, objetos rituales, alimentos, frutas y bebidas tradicionales milenarias. Además, las empanadas tradicionales son muy típicas en el pueblo, hechas en hornos de Barro con un sabor y un arte especial. Las ruinas de Pisac son de una belleza fascinante y de una ubicación privilegiada, en lo alto de una colina, rodeada de barrancos, terrazas agrícolas y con vistas al Valle Sagrado. Esta estructura servía de protección al valle del Urubamba, sito a sus pies, pero también a un paso que conducía a la selva, al noroeste. Dentro del yacimiento hay templos, pozos de agua y construcciones de piedra tallada formando torreones, fortalezas y observatorios astronómicos. Dentro de las ruinas encontramos diferentes barrios, como el de Pisaq’a, que estaba dedicado a albergar a aquellos que aquí vivían; el barrio de Intiwatana, donde se encontraban los palacios y templos del recinto arqueológico con preciosos ejemplos de mampostería y el barrio de K’alla Q’asa, en lo más alto de la montaña con torreones, murallas y unas vistas magníficas de todo el Valle Sagrado.  En la parte superior se encuentra el centro ceremonial, varios canales de agua aún en funcionamiento y preciosos ejemplos de mampostería en los templos. Unos agujeros en la  pared del peñasco configuran unas tumbas incas saqueadas y actualmente cerradas al público.

El Valle Sagrado de los Incas en Perú, en suma, es realmente un destino en sí mismo: repleto de lugares, paisajes y actividades para todo tipo de viajeros.

Alberto Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es


En ruta por el Altiplano peruano: Sillustani, Pukara y Raqchi

Seguimos con nuestro particular viaje virtual al gran territorio peruano, continuando por el Altiplano, entre el Lago Titicaca y Cuzco. Y los puntos más interesantes en nuestro recorrido den grupo que haremos en nuestro viaje a Perú de Semana Santa de 2019 son los que os indicamos abajo.

El Complejo Arqueológico de Sillustani es conocido por sus chullpas, esparcidas por la llanura como centinelas del pasado, torres circulares de piedra erigidas para alojar los restos funerarios de las autoridades más distinguidas entre los habitantes del Collao. Yo quedé sorprendido cuando lo conocí hace años en un viaje anterior con mi grupo de PERIPLOS, y muy emocionado. Es un sorprendente yacimiento funerario emplazado en un lugar mágico e incluso dicen, un lugar de poder.  Algunas de estas chullpas miden hasta 12 metros de alto, siendo el diámetro inferior del torreón más pequeño que el superior.  Hoy no queda rastro de enterramientos. El lago Umayo que comparte vecindad en Sillustani sirve de refugio a un gran número de aves y plantas acuáticas andinas y una pequeña isla con vicuñas. En estas chullpas colocaban los cadáveres una vez momificados en posición fetal, junto con sus pertenencias. Se pueden observar diferentes tipos de entierros, desde los más rústicos, pre-incas hasta los más complejos.

Seguimos ruta  por estos magníficos lugares. En el poblado de Pucará nos encontraremos el Museo Lítico de Pukara. Este expone material lítico encontrado durante excavaciones procedente de la cultura Pucará. Monolitos, estelas y esculturas que tienen la peculiaridad de presentar formas de animales son algunas de las piezas que pueden encontrarse. Destacamos entre ellas la “Estela de la Lluvia” o “Estela del Rayo”, con una altura de 2 metros y junto con una imagen fusionando las formas de un pez y de un puma. Otra pieza interesante es “El degollador”, monolito de los mejor tallados del conjunto en el que se observa a Hatun Ñakaq sosteniendo una cabeza humana con cierta ferocidad. Hay otros monolitos con formas de puma, sapo etc. y una interesante colección de cerámicas.

En las laderas del volcán Quimsachata se encuentra el Complejo Arqueológico de Raqchi, conocido como el Templo del Dios Wiracocha. Es un recinto donde los incas levantaron simbólicas construcciones de enormes dimensiones para la adoración a Wiracocha, el creador del mundo según la cosmovisión andina. El conjunto de edificaciones es de gran calidad. Estos muros fueron concebidos a base de piedra y adobe durante la administración de los incas Viracocha, Pachacútec y Túpac Yupanqui en el siglo XV, aunque se han encontrado cerámicas procedentes de culturas preincaicas como Maracavalle, Pucará y Wari. El gran tamaño de sus construcciones (hasta 25 metros de alto) lo convirtió en el templo de mayor proporcionalidad en el Imperio Incaico. Los arqueólogos lo dividen en 5 secciones principales: (A) Templo de Wiracocha, (B) Plazas, (C) Colcas, (D) Mesapata y (E) Sector E.  Frente al templo hay un depósito artificial de agua y una zona amurallada. En las excavaciones han participado algunos organismos españoles, como la Misión Arqueológica Española. Como curiosidad, este lugar formó parte del Camino Inca, conectando con Tiahuanaco en Bolivia hasta Tucumán en Argentina y siendo fundamental para alimentar a los mensajeros y darles cobijo durante sus grandes recorridos a través del imperio.

Alberto Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es

 


Paisajes del Lago Titicaca

Puno se sitúa sobre la meseta andina del Collao, dominada por la presencia del Lago Titicaca, el cual fue lugar sagrado de los incas y es además el lago navegable más alto del mundo a más de 3800 metros sobre el nivel del mar. En la edad antigua y mucho antes de la llegada de los españoles, cazadores y recolectores nómadas recorrían el altiplano cazando tarucas, alpacas, llamas y otros animales. Puno posee sitios arqueológicos prehispánicos de construcciones circulares conocidos tradicionalmente como chullpas, aunque por lo que especialmente destaca es por el Lago Titicaca.

La tradición andina habla de que fue aquí, en el Lago Titicaca donde nació el Sol. En el magnífico Titicaca han residido numerosas culturas (desde los pucarás preincaicos hasta los Tiahuanaco y los colla) del Altiplano sumergidos en sus tradiciones desde tiempos inmemorables y aún se sigue hablando de que Titicaca alberga tesoros en su fondo lacustre. La región brilla por una mezcla de antiguas catedrales, yermas mesetas y parcelados campos con colinas y picos, donde se sigue cultivando y cosechando a mano. Es un paraje donde los curas bendicen los taxis,  los abogados sacrifican llamas, donde las mueres pasean ataviadas con bombines, cuidando de sus llamas. Otra leyenda cuenta que en el lago Titicaca nacieron Mama Ocllo y Manco Cápac, fundadores del Imperio inca. Desde la bahía y hacia el interior del lago se localizan distinguidas islas de una plácida belleza y de tradiciones precolombinas bien arraigadas de las cuales destacamos la Isla flotante de los Uros, construida a partir de la nada por capas de totora, un junco que brota bajo estas aguas. Estos juncos son comestibles (saben a caña de azúcar no dulce) y también son empleados para hacer casas, barcos y artesanías. Para que la isla siga a flote la totora se repone desde arriba al mismo tiempo que se pudren las capas inferiores.  Fue poblada por aimaras y valorado como una de las civilizaciones andinas más primitivas, mucho antes de que llegaran los incas. La isla sobrevive gracias a la pesca, el trueque y al turismo. Otra isla interesante es la Isla de Taquile, conocida como “isla de los hijos del sol” y donde viven más de 2 mil personas. Su cautivador paisaje recuerda al Mediterráneo. Vestigio de tradiciones ininterrumpidas, los naturales de la isla rara vez se casan con gente foránea, manteniendo una robusta unidad de grupo. Los hombres visten gorros flexibles de lana muy tupida, tejido por ellos mismos y con un simbolismo social muy importante. Aquellos que están casados gastan uno de color rojo y los solteros, de rojo y blanco (estos colores también muestran la posición social). Las mujeres, en cambio, tejen fajas gruesas y coloridas para sus maridos y ellas visten faldas de varias capas y blusas hechas a mano, consideradas las mejor confeccionadas de Perú. 

En un místico equilibro con su ambiente, el Lago Titicaca permanece impávido y sobrecogedor. En vuestro viaje a Perú no dejéis de hacerle una visita.

Daniel Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es

 


Chivay y el Valle del Colca

En nuestro recorrido por Perú del año que viene dedicaremos unas jornadas a aclimatarnos conforme vamos ascendiendo a altitudes a las que estamos poco acostumbrados en España. Uno de los lugares más espectaculares que visitaremos es el Valle del Colca.

El  Cañón del Colca alcanza profundidades mayores a  4000 metros y se halla entre altísimos volcanes, como el Coropuna de 6613 metros y el Ampato de 6310 metros. Es de los  más profundos del mundo, por detrás de su vecino el Cotahausi  y el Gran Cañón del Colorado (EEUU). El interior del cañón es casi tropical, con palmeras, helechos y de vez en cuando orquídeas. Mario Vargas Llosa bautizó este lugar como “Valle de las Maravillas”, a causa de sus imponentes paisajes de montañas y cañones. El Colca posee varios volcanes humeantes, lúcidos bancales y una hilera de pueblos tradicionales situados a través de los 40 kilómetros del Cañón por donde el río corre. Solo 13 pueblos siguen ubicados en la zona, los cuales provienen de la cultura Cabana y Collagua, conservando sus tradiciones y manejando los cultivos a través de plantaciones abancaladas.  La formación del Cañón del Colca ocurrió hace más de 150 millones de años. Su profundidad se debe al desarrollo de la Cordillera de los Andes, los periodos de desglaciación (con su respectiva erosión) durante el Cuaternario y la constante erosión hídrica producida y acelerada por el río Colca, que nace en los Andes. 

Desde el Mirador de los Andes en Patapampa, a 4800 metros sobre el nivel del mar, a una altura superior al Mont Blanc, se pueden observar  8 magníficos volcanes peruanos coronados por la nieve: Ubinas, Misti, Chachani, Ampato, Sabancaya, Huaka Hualca, Mismi y Chucura, todos ellos por encima de los 5 mil metros de altura, volcanes que harían las delicias de montañeros experimentados.  Chivay se halla a 3600 metros de altura y con 3 zonas muy reconocibles, situado en uno de los extremos del Cañón. El barrio de Ccapa, cuya traducción del quechua significa “poder”, hospeda el Complejo de Aguas Termales de la Calera, con 5 piscinas nutridas por las aguas del volcán Cotallumi, fluyendo a temperaturas superiores a 80 grados y “refrescadas”  posteriormente para el baño;  Urinsaya, está caracterizado por el espíritu jocoso de su gente y el Hanansaya, está centrado en la actividad agrícola. 

El Cañón del Colca  alcanza su mayor profundidad cerca del famoso Mirador de la Cruz del Cóndor. Es un rincón privilegiado para observar las profundidades del cañón, la vegetación y por encima de todo, el vuelo de los cóndores, el verdadero rey de toda la zona. Una numerosa familia de cóndores andinos anida en un afloramiento rocoso cercano y si el día es proclive, se les puede captar planeando sobre las corrientes térmicas del cañón y sobrevolando las cabezas de los viajeros (los cóndores apenas baten sus alas). La imagen es reforzada por la impactante caída de 1200 metros hasta el río y el nevado Mismi frente a nuestros ojos, alzado más de 3 mil metros sobre el lecho del cañón. Estos toman una considerable altura para luego seguir las corrientes de aire que se encaminan hacia la costa donde podrán encontrar su alimento.

Daniel Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es


Libros para tu viaje a Perú

En 2019 Semana Santa, ONEIRA viaja a Perú. Este país es una suma de culturas, historia y tradición. Las culturas milenarias peruanas y la impronta y carácter hispano que insuflaron los colonizadores españoles hace medio milenio han reproducido un mestizaje que es fortaleza y orgullo en el país. Todas estas culturas viven hoy en cada pueblo y se descubren en las costumbres del peruano de a pie. Conoce un poco más el país que vas a visitar; desde ONEIRA club de viajeros recomendamos que lleves en tu maleta o en tu lector de viaje estos libros que te ayudarán a entender mejor el Perú.

Para empezar, no debes olvidar una buena guía de viaje. Para Perú te proponemos Perú Guías Visuales de Aguilar Ocio. Aquí la encontrarás actualizada a fecha 2018. Incluye ilustraciones, planos en 3D, itinerarios, explicaciones, atracciones y recomendaciones prácticas. El país de Perú representa una experiencia fundamentalmente visual para el viajero, por lo que esta guía es un complemento perfecto. Aquí tienes un enlace si el libro es de vuestro interés

Si quieres ir más allá de la mera guía de viaje, te recomendamos El Perú por dentro, una guía cultural para el viajero. Editorial José J. De Olañeta. Una edición de 2013.  Dentro de la colección Terra Incógnita, indispensable, ofrece este título de María del Carmen Valadés. La tengo en casa y la he tenido muy presente para trabajar nuestro proyecto viajero de Perú para Semana Santa de 2019.  Fruto de una experiencia muy personal y un gran conocimiento de Perú, Carmen Valadés ofrece un panorama completo de la realidad peruana desde todos los puntos de vista: geografía, cultura, historia, antropología, el Perú tradicional y el actual. Un libro nacido desde la observación y las vivencias de la autora, y su apego profundo a esta tierra. Desde aquí un enlace al texto en Amazon, donde podrás adquirirlo. Merece la pena.

Una novela. Te podemos recomendar decenas de libros de Mario Vargas Llosa, peruano internacional y premio Nobel de Literatura 2010.   Pero para sugerirte dos títulos, nos quedamos  por un lado con Pantaleón y las visitadoras, de 1973. Se desarrolla en la Amazonia Peruana, donde por parte del ejército de Perú recibe un servicio de prostitutas conocido como las “visitadoras”. La historia está basada en hechos reales y  es una dura crítica a los múltiples defectos de nuestra sociedad contemporánea.  Enlace al libro en Amazon.

El otro libro es una novela que es ya historia: La fiesta del Chivo (2000) . Narra el asesinato del dictador de la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo, pero desde 3 perspectivas diferentes. Un retrato salvaje de la tiranía política de un hombre, que sigue al “Chivo” en sus 24  últimas horas de vida. También en Debolsillo.  Lo tienes en Amazon, en este enlace.

Y para finalizar una propuesta literaria diferente. Dirección Machu Picchu, de Mark Adams. Inclasificable.
Es un libro de viajes y de aventura pero también de Historia y de Arqueología. Publica editorial Xplora.  Un libro escrito con gran sentido del humor y buenas referencias al viaje que hizo el autor para conocer Machu Picchu, con una espléndida documentación histórica. La propia editorial comenta sobre el libro (y no podemos estar más de acuerdo): “Mark Adams consigue lo que nosotros siempre perseguimos: que el viaje hermane personas, las de carne y hueso y las que, a través de los tiempos, van cediendo un testigo vital y cultural que es, al final, patrimonio de todos”. Puedes comprarlo en este enlace a la librería de Amazon

¡Buen viaje a Perú! No olvides contárnoslo…

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

www.oneira.es

info@oneira.es

 


Chan Chan, capital del Reino Chimú

Vino del mar, no se sabe de dónde, en una flota de balsas, con toda su corte y guerreros, llegó a la costa norte de lo que hoy es el Perú, en el valle de Moche y fundó un reino. Su nombre era Tacaynamo y fue el primer soberano de Chan Chan, la ciudad más importante de Chimú. Tuvo un hijo llamado Guacricaur y éste, uno al que llamó Ñancempinco. Fueron diez los reyes de esta dinastía. El último, Minchancaman fue derrotado por los Incas, quienes destruyeron la ciudad y dividieron al reino. Así cuenta la leyenda de Tacaynamo, recogida en "Historia Anónima", escrita en 1604 por algún cronista español que narra la fundación de Chan Chan y del reino de Chimor.

Y es a las afueras de Trujillo donde situamos Chan Chan,  la ciudad precolombina más grande de toda América y la mayor de adobe del mundo. Su majestuosidad perdura en el tiempo.  Se ubica frente al mar, muy cerca de la desembocadura del río Moche, ocupando cerca de 24 km2. En su apogeo, tenía cerca de 60 mil habitantes y una enorme riqueza en oro, plata y cerámica.

El sitio arqueológico de Chan Chan que podemos visitar es un conjunto de grandes unidades rectangulares conocidos como palacios, ciudadelas o residencias reales. Son 10 recintos delimitados por muros de barro, los cuales pueden alcanzar alturas de diez metros. Todos están orientados de norte a sur y comparten una disposición similar. El interior está formado por patios con rampas, pasadizos, habitaciones, plataformas funerarias, talleres, pozos de agua, etc… La sociedad chimú estaba caracterizada por su sólida división en grupos sociales y estas ciudadelas fueron residencias de la nobleza con un área destinado a artesanos y sirvientes a su servicio. Encontramos también barrios marginales destinados a agricultores y pescadores. Igualmente, existen monumentos que cumplieron funciones religiosas, como la Huaca del Obispo, la de Toledo y la de Las Conchas.

La arquitectura chimú está caracterizada por frisos de barro decorando las paredes. Son figuras en plano relieve que cubren por completo las largas paredes. En la antigüedad estos tenían colores vivos, con motivos más resaltados. Los centros arqueológicos de Huaca del Sol y la Luna son dignos de admirar, superando en más de 700 años de antigüedad a Chan Chan y atribuidos al período mochica. La cultura mochica floreció entre los años 100 a.C. y 800 d.C. Sus cerámicas se consideran las más delicadas y de técnica más evolucionada de todo el país. Las vasijas mochicas tienen decorados realistas, con figuras y escenas cotidianas, entre ellas los castigos, las intervenciones quirúrgicas y las escenas eróticas. Su maravilloso museo hace revivir la iconografía moche, entre las cuales destacan el Pato Guerrero, el Sacerdote Ciego y piezas como el Felino. La Huaca del Sol, de 43 metros de altura, es la estructura individual más grande de Perú. Según la tradición oral fue construida en 3 días empleando 250 mil hombres y unos 140 millones de ladrillos de adobe, muchos de los cuales están marcados por el trabajador que los fabricó. Cuando se construyó, la pirámide estuvo formada por distintos niveles conectados por elevados tramos de escaleras, enormes rampas y muros. Hay pocas tumbas en su interior, indicando que debió utilizarse especialmente como centro ceremonial. A medio km a través del desierto se encuentra la Huaca de la Luna, formada por salas que contienen cerámicas, metales preciosos y algunos espléndidos frisos policromados que representan al dios Ai-apaec. Fue construida durante 6 siglos hasta el 600 d.C.

Si visitas Trujillo no debes dejar de visitar la ciudadela de Chan Chan, sita en una zona privilegiada para el viajero. Visitar esta maravillosa construcción te fascinará.

Alberto y Daniel Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es


Sociedades del mundo donde mandan mujeres

Esta semana quedé fascinado por una historia publicada hoy domingo 18 noviembre 2018 por Daniele Mattioli en CRÓNICA, suplemento de El Mundo. Se trata de “Yo viví en el Reino Oculto de las Mujeres”. Es una historia que refleja la estructura social de los Mosuo, jerarquizada en torno a la figura de la mujer. Choo Waihong es escritora, la forastera que más ha vivido con los Mosuo.

Los Mosuo viven en las montañas chinas frontera con el Tíbet. Allí las mujeres ostentan todo el poder: la propiedad de la tierra, son cabeza de familia, las parejas no viven juntas y cada mujer puede decidir tener los amantes que desea. Es el reino de las mujeres.  Además de todo ello, rezan a una diosa. Tienen un sentido de la familia y de la comunidad igualitario y progresista. Para muchos representan el último matriarcado.

Choo Waihong cuenta sus vivencias con los Mosuo en el libro “La tribu de las mujeres” (Editorial: Ediciones Península). Colección Odiseas.

Sin embargo, debo deciros que

hay más lugares en el mundo donde el hombre no pinta casi nada, donde la mujer manda y gobierna, en todos los sentidos.  ¿Qué lugares son esos?

Los Mingankabau de Sumatra encarnan una sociedad matriarcal dentro del mundo islámico. En esta isla de Indonesia, que tenemos pendiente de visitar con ONEIRA club de viajeros, viven hacia el oeste cuatro millones de personas cuyo linaje lleva nombre de mujer. Ellas transmiten el Adat, su nombre de tradición ancestral y ostentan la Bundo Kanduang, el máximo cargo político regional.

Los Khasi, los Jaintia y los Garo de las colinas de Meghalaya son tres comunidades de Mawlynnong, en el Noreste de India, con un sistema matrilineal. El pilar es la herencia, que va a parar a la hija menor, como administradora de los bienes. Son las mujeres quienes han de ayudar económicamente al varón, si lo precisa.

La aldea Umoja al norte de Kenia. Muy cerca de donde ONEIRA recalará en noviembre de 2019 (que vamos a Tanzania a vivir un safari en primera persona), nació un refugio para mujeres sin hogar que hoy se ha convertido en una comunidad donde los hombres están prohibidos.

La tribu Wodaabe en el norte de Nigeria es una de las pocas tribus nómadas que aún quedan en África y donde la mujer puede pedir el divorcio sin estigma social. Ellas son las que mandan y ellos a través de la danza Yaake las que llaman la atención de sus amadas, siendo ellas las que eligen en último extremo entre los varones más atractivos.

Los Akan de Ghana es el grupo étnico que predomina en esta zona de África.  Ellas disfrutan de poder riqueza, prestigio e independencia en lo que llaman ginocracia encubierta. Phil Bartle ha estudiado los Akan en profundidad.

Los Bribri de Costa Rica conforman una veintena de pueblos indígenas repartidos en distintos puntos del país, predominando en la cordillera de Talamanca. Se configuran en clanes que lidera la madre, herederas del patrimonio familiar. También dirigen rituales sagrados.

Curiosos lugares todos ellos, que nos enseña que los humanos se organizan de forma tan diversa en todo el mundo que no deja de sorprendernos. Lugares donde la mujer reclama y ostenta una posición que tristemente le es negada en otras partes del orbe.

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

www.oneira.es

info@oneira.es

 


El Imperio Inca. Uno de sus santuarios mejor conservados: Pachacamac

¿Qué conocimiento tienes sobre el desarrollo de la civilización Inca en Perú?. En unas pinceladas, vamos a contarte parte de su historia.

Cuenta la leyenda que la civilización inca emergió cuando Manco Cápac y su hermana Mama Ocllo, hijos del Sol, emergieron del lago Titicaca para establecer la civilización en el Cuzco. Su influencia y expansión comienza en el s. XV, cuando el noveno rey, el Inca Yupanqui, defendió Cuzco contra el pueblo invasor chanca del norte. Yupanqui llevó su conquista hacia los Andes. Bajo su reinado creció un vasto imperio de hasta 10 millones de súbditos conocido como el Tahuantinsuyo (“tierra de cuatro regiones”), que comprendía no sólo todo Perú, sino también regiones de Ecuador, Bolivia y Chile. Yupanqui, con el sobrenombre de Pachacutec, trazó el primer asentamiento en Cuzco con forme de puma y levantó los fabulosos monumentos de piedra de Sacsayhuamán, y probablemente Machu Picchu. Mejoró las calzadas que entretejían su imperio y desarrolló sistemas agrícolas y estableció el quechua como lengua franca.  Atahualpa fue el decimotercer emperador inca y está considerado como el último de sus líderes. Nació en 1500 y condujo al Imperio Inca a una larga y sangrienta Guerra Civil en 1527. Fue en 1532 cuando los conquistadores españoles al mando de Pizarro, en Cajamarca, tendieron una trampa a 3500 hombres de Atahualpa produciendo una gran matanza y la captura de Atahualpa, que al año siguiente sería ejecutado, dispersando con ello a los ejércitos incas que rodeaban Cajamarca y facilitando la conquista del impero por Pizarro. 

Uno de los satuarios mejor conservados del Imperio Inca pueden visitarse muy cerca de la capital de Perú. A 31 kilómetros de Lima se encuentra Pachacamac, yacimiento inca con una ciudadela precolombina de adobe, palacios de piedra y templos piramidales. Fue un importante centro inca a la llegada de los españoles,  que empezó siendo un centro ceremonial de la cultura lima hacia el año 100. El nombre se traduce como “Aquel que animó el mundo” o “El que creó la tierra y el tiempo”.  Levantado en honor al dios huari de dos cabezas. Creció bajo el liderazgo de los huaris y los ichsma. Se puede  recorrer el camino zigzagueante que sube a los templos principales. Algunos han sido excavados y sus rampas y laterales están a la vista. Desde el  Templo del Sol se pueden apreciar magníficas vistas a la costa. Sin embargo, lo más destacable del complejo es el Palacio de las Mamacuna, cuya traducción es “casa de las mujeres elegidas” y es conocida popularmente como el Acllahuasi, con entradas trapezoidales de estilo inca. Entre otras estructuras arquitectónicas que podremos descubrir está el Templo Viejo, el más antiguo y actualmente en ruinas, el Templo Pintado, el Palacio de Tauri Chumpi, donde presuntamente se alojó el último gobernador local de la época inca, Nunciaturas regionales y la Plaza de los Peregrinos.

¡Perú no deja de sorprendernos con todas las maravillas que ofrece a sus visitantes!

Daniel Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es


Cuzco, capital del Imperio Inca

Cuzco  es Capital Arqueológica de América (Congreso de las Américas en 1933) y Capital Histórica de Perú (Constitución del Perú) y  se encuentra en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes a 3400 metros sobre el nivel del mar  siendo una de las ciudades más bellas del mundo. Con una población de 420.137 habitantes, fue la capital del Imperio Inca y una de las ciudades más importantes del Virreinato de Perú. La mayor parte de los edificios coloniales conservan bases originales incas otorgándole un carácter único. En esta época fue ataviada de iglesias, palacios y plazas barrocas y neoclásicas, siendo posteriormente conocido como la “Roma de América”. En el año 1534, Francisco Pizarro constituyó sobre Cuzco una ciudad española, la cual se levantó sobre los cimientos incas, siendo de hecho, un ejemplo de fusión cultural habiendo heredado monumentos arquitectónicos y obras de arte de valor incalculable. En el Cusco colonial ocurrieron importantes sublevaciones contra el sometimiento español como la de Gabriel Condorcanqui en 1780, la de los hermanos Angulo en 1813 y la de Mateo Pumacahua en 1814. Cuzco  atrae a viajeros de todo pelaje y de todo el mundo, con su mezcla de excelente arquitectura, bellas iglesias, variada oferta gastronómica y una revitalizada vida nocturna. Este destino clave es la puerta a Machu Picchu. Es un destino imperdible si visitas Perú, como nosotros haremos en la Semana Santa de 2019. Vamos a darnos una vuelta por esta mágica capital.

Sorprende al visitante las calles empedradas de Cuzco, sus lindos bares y comedores, sus plazas y edificios más representativos. Paseando por la Plaza de Armas, su eje central, se observan un sinfín de comerciantes ofreciendo de todo, desde marionetas hasta masajes. Esta Plaza Mayor, en tiempos de los incas era conocida como plaza Huacaypata. Ahora suelen ondear dos banderas, la peruana roja y blanca y la de Tahuantinsuyo, a cuadros y con los colores del arco iris que representan las cuatro regiones del Imperio inca; la plaza se encuentra rodeada por una arcada colonial. En el lado nororiental se erige la imponente Catedral de Cuzco, construida entre los años 1560 y 1664 sobre el Quishuarqancha, antiguo palacio del inca Huiracocha. Esta catedral que fusiona el estilo gótico, barroco y renacentista, es una de las más bellas y características edificaciones de América, levantada con enormes bloques de piedra robados de Sacsayhuaman. La catedral es uno de los mayores exponentes del arte colonial de Cusco, especialmente de obras de la escuela cuzqueña, conocida por su fusión de estilos pictóricos tradicionales europeos del siglo XVII y la paleta e iconografía de los artistas indígenas andinos. Por ejemplo, el cuadro de la Virgen María vistiendo una falda en forma de montaña, con un río que circula por el dobladillo (Pachamama). Además, también vale la pena observar el cuadro más antiguo de Cuzco, que muestra la ciudad durante el enorme terremoto del año 1650. En este cuadro, los cuzqueños desfilan alrededor de la plaza con un crucifijo, rezando para que el temblor terminase, lo que milagrosamente sucedió. La iglesia de La Compañía de Jesús es otro edificio colonial barroco que se erige sobre el palacio de Huayna Cápac, construida por los jesuitas en 1571 y reconstruida tras el terremoto de 1650. Los jesuitas deseaban que fuera la iglesia más espléndida de la ciudad, pero el arzobispo se decantó por la catedral y hasta el papa Pablo III tuvo que interceder a favor de esta última. Desgraciadamente para ellos, cuando la máxima llegó a Cusco, la iglesia ya casi estaba terminada, luciendo una fascinante fachada barroca y el mayor altar de Perú, todo ello junto a una elevada cúpula. A 5 minutos de allí se encuentra el Korikancha (en quechua “Patio Dorado”), antiguo palacio inca y principal centro para la adoración al dios Sol erigido a mediados del siglo XV por Túpac Yupanqui, décimo inca. Fue unos de los templos más importantes y admirados de la ciudad de Cusco donde los ancestros rendían obediencia al supremo dios inca, el Inti (dios Sol). Solamente se podía ingresar en ayunas, descalzos y cargando algo en la espalda. Los muros tienen rocas más grandes que las del Machu Picchu, encajando todas a la perfección. Se conoce que cada muro estaba recubierto de oro y que este fue robado en la época colonial por los españoles por lo que, con tal ornamento, imaginarse el templo en todo su esplendor es algo inevitable e increíble. Se conservan aquí los cuerpos momificados de los incas fallecidos y que cada día se sacaban a la luz del sol y se les ofrecía comida y bebida. Magnífico ejemplo de arquitectura inca: un muro curvado rodea el complejo con una altura de 6 metros. En la parte exterior del patio hay pinturas que representan la vida de Santo Domingo. En el Barrio de los pintores de San Blas se halla la hermosa Iglesia de San Blas. Tiene un altar de estilo barroco y está revestido de finas láminas de oro. El púlpito, de delicada talla, está hecho en un solo tronco con madera de América. Cuenta la leyenda que su autor fue un indígena con una enfermedad terminal que se curó de forma milagrosa, por lo que dedicó su vida a fabricar el púlpito para la Iglesia.  Cuenta la tradición que su cráneo está incrustado en la parte superior de la talla. En el barrio de San Blas se desarrollan talleres y puestos de artistas y artesanos; los más famosos son los artesanos cuzqueños “Mendívil”, creadores de los multicolores y emblemáticos arcángeles de cuellos largos, mundialmente conocidos; el barrio presenta calles estrechas y retorcidas, como otros distritos estaba habitado por la nobleza quechua. Cerca de la Plaza de Armas se sitúa la piedra de los doce ángulos, hecha de diorita verde y perfecta por sus características. Esta tiene una enorme estructura poligonal (pesa 6 toneladas) y encaja impecablemente con las piedras que la rodean, haciendo imposible meter en sus bordes una simple aguja. Los expertos afirman que si se extrajera del muro, este se caería. 

Los alrededores de Cuzco, en especial las áreas arqueológicas merecen un artículo aparte, que reservaremos a tal fin.

ONEIRA club de viajeros

www.oneira.es

info@oneira.es

 


Arequipa, la Ciudad Blanca

En nuestra revisión de las ciudades más importantes que visitaremos en nuestro viaje ONEIRA a Perú de Semana Santa 2019 no podemos dejar a un lado Arequipa, cuyo Centro Histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988 y es cuna del importante escritor Mario Vargas Llosa a quien dedicaremos en su momento un espacio en nuestro blog. Que por cierto, nos encontramos a Mario Vargas en el Aeropuerto de Arequipa durante nuestra visita a Perú con PERIPLOS, en 2014.  Y es que nos encontramos al visitar Arequipa en una emocionante aventura peruana, con todo tipo de sorpresas.  Esta metrópoli artística, atrevida e inagotable nos cautivará desde el primer minuto, Ya lo decía Jorge Polar, afamado poeta y escritor arequipeño, “No se nace en vano al pie de un volcán”. La ciudad está amparada por tres grandiosos volcanes y sus calles están repletas de edificios barrocos. Restos de asentamientos preincaicos procedentes del Titicaca hicieron pensar que los aimara fueron los que dieron nombre a la ciudad (ari significa “pico” y quipa “detrás”, por lo que Arequipa es “el lugar detrás del pico” del Misti). Sin embargo, la leyenda de Mayta Cápac, el cuarto inca, cuenta que éste estaba de viaje por el valle y le encantó, ordenando a su comitiva “Ari, quipay”, que significa “Sí, parad”.

¿Qué os podemos sugerir en vuestra visita a Arequipa, si los lances de la vida te llevan a este admirable lugar? La visita al Museo Santuarios Andinos es indispensable. Aquí se conserva una momia congelada, Juanita, conocida como la doncella de hielo, la cual fue desenterrada en el año 1995 en lo alto del Nevado Ampato. Fue una chica inca de 12 años sacrificada (su muerte fue provocada por un golpe de garrote en el cráneo) y ofrendada a los dioses Apus, montañas sagradas, en la década de 1450. En el museo existen otras momias de niños o adolescentes sacrificados ritualmente a la montaña, al volcán y al Pachamama, posiblemente para obtener sus favores o calmar la furia de los dioses. Es una visión interesante en todos los sentidos. Atravesando el centro histórico de la ciudad, podemos situar la Casa Tristán del Pozo, cuyo frontón de la fachada es considerado para muchos arquitectos el mejor ejemplo de ornamentación típica de la ciudad. Se construyó en el año 1738. Su diseño y dimensiones al estilo barroco mestizo tiene particularidades propias de la escuela arquitectónica regional de Arequipa. La Iglesia de la Compañía de Jesús y los Claustros, os puede sorprender con una exuberante decoración en su portada que data del siglo XVIII.  A la izquierda del altar está la Capilla de San Ignacio, conocida como la Capilla Sixtina de Arequipa, cubierta de murales de flores tropicales, frutas, aves, guerreros y ángeles. Su color, viveza e intensidad se manifiestan a través de los siglos. Al lado de la Iglesia, Los Claustros alojan actualmente uno de los centros comerciales más bellos de Sudamérica. El Mercado San Camilo fue fundado en 1881 aunque años más tarde, en 1938, se construiría la actual infraestructura. El local fue llamado mercado San Camilo debido a que en el lugar existía una iglesia de la orden de los Camilianos, devotos a San Camilo de Lellis. Tampoco podemos olvidarnos de la Plaza de Armas, la principal de Arequipa. Lugar de fundación de la ciudad, se erigió como museo de piedra blanca de origen volcánico (sillar), con una elegante estética. Varios de sus lados están bordeados por impresionantes balcones y columnas y en el último lado se encuentra la Catedral de Arequipa, eclipsada por los dos volcanes Misti y el Chanchani, ambos dos como centinelas protegiendo el cielo. Está levantado a partir de sillares blancos y el interior es sencillo, espacioso y muy luminoso. Además, es una de las pocas basílicas del mundo con la bandera vaticana exhibida (menos de 100 pueden mostrarla en el mundo).

Pero la visita que más disfrutamos en Arequipa fue el Monasterio de Santa Catalina de Siena. Se trata de una pequeña ciudadela erigida en barro y sillar con bellas pinturas al fresco ocupando un área de 20.000 m2. Las primeras mujeres que ingresaron en el monasterio fueron criollas, mestizas e incluso indígenas, aunque también entraron monjas pobres y damas de la ciudad que no abrazaron la vida religiosa. De influencia española, hay cierta fusión de elementos españoles y criollos, poseyendo 400 piezas de colecciones de pinturas religiosas de las más importantes de América Latina. De estructura laberíntica, sus intrincados pasillos, sus ascéticas dependencias, su mobiliario de época y el arte religioso que atesora llama profundamente la atención. En este privilegiado convento, las monjas tenían doncellas o esclavos y solían invitar a músicos para celebrar fiestas y se daban la gran vida, cosa poco frecuente en otros conventos de la Cristiandad. Tras tres siglos de hedonistas tejemanejes el Papa Pio IX mandó en 1871 a una estricta monja dominica, la Hermana Josefa Cadena, a poner orden en tales impíos jolgorios.  Destacan los claustros, la sala De Profundis, una sala funeraria, una cocina comunal y una pequeña plaza (Zocodober), así como la legendaria celda de sor Ana, una religiosa conocida por sus profecías inquietantemente acertadas. 

Arequipa ofrece mucho más al viajero, pero aquí os hemos dejado constancia de lo más importante del lugar.

Daniel Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es