"El infinito en un junco", un viaje por los libros en el mundo antiguo

Pese a la frustración de no poder recorrer el mundo de ahí fuera durante la crisis del COVID-19, sí que hemos tenido ocasión de recorrer otros mundos con el empleo de uno de nuestros mayores dones, la imaginación. No en vano, todo esta en nuestro cerebro, tanto las experiencias reales como las virtuales e imaginarias. Son reacciones electroquímicas que se funden en una experiencia mental: imaginamos, trazamos un mapa mental de lo que percibimos, viajamos. Perdonad que me ponga tan psicólogo, pero es que tengo una muy buena excusa para ello. Un gran libro, el libro que más he disfrutado en este confinamiento: El infinito en un junco, de Irene Vallejo publicado por Ediciones Siruela.

La autora nos cuenta que es un libro sobre la historia de los libros y afirma que es un libro de viajes (¡concedo!). No deja de ser un viaje por el espacio y el tiempo recorriendo la vida de los libros, que hoy son elaborados en papel o con plástico y metal (los libros electrónicos) y que en un pasado fueron de juncos, piel u otras materias prima. Pero lo mejor de todo es que El infinito en un junco nos retrotrae a los tiempos de los grandes clásicos, de Grecia y Roma, y a un amplísimo anecdotario de la autora vinculado al mundo de los libros.

Con su lectura conoceremos los orígenes clásicos de nuestra literatura y el Helenismo, con mención del desarrollo literario romano (Roma, como superpotencia antigua, asumía el legado de un pueblo extranjero – los griegos – superior a ellos en las Artes), dedicando también un espacio a Egipto; sumergiéndonos en el mundo de las grandes bibliotecas de todos los tiempos, en especial la de Alejandría, a la que Vallejo concede protagonismo. Nos describe como fueron los libros y la escritura en sus comienzos, y nos desvela curiosidades como en qué momento dejamos de leer en voz alta, para sumergirnos en una introspección meditabunda. He disfrutado las peripecias de la autora en bibliotecas y librerías (reales e imaginadas, como las de la biblioteca abacial de El nombre de la Rosa) así como sus descripciones del Museo Ashmolean, el primer museo público en un sentido moderno, y que comenzó como un gabinete de curiosidades. En este libro descubriremos la historia de los grafitis, la posesión (de poseído) que implicaba en el mundo clásico la lectura de algunos libros, el germen del márketing en los primeros autores clásicos (para dar a conocer su obra), conoceremos los primeros editores y copistas, el manejo de las tablillas, el éxito del libro de papel y la imprenta,  y magníficas anécdotas de los grandes protagonistas de la literatura universal, como Marcial, Séneca u Ovidio, y tantos otros. Un libro muy completo y riguroso.

Con este libro he recordado nuestra visita con Oneira club de viajeros a Herculano, donde se descubriera la Villa de los Papiros que ha investigado profusamente el Catedrático Carlos García Gual, miembro de la Real Academia Española de la Lengua.

He redescubierto Heródoto, el primer periodista, con sus Historias, que vienen a configurarse como el primer relato de reportaje universal, pues Heródoto se había trazado como objetivo ambicioso inmortalizar la historia del mundo. Estoy leyendo de hecho a Kapusciński, extraordinario autor y viajero polaco, que en sus Viajes con Heródoto combina sus primeros reportajes periodísticos fuera de su país con las andanzas y descripciones geopolíticas del autor clásico. Inmenso libro también.

Irene Vallejo nos habla de algunos libros y autores clásicos que fueron pioneros en la elaboración de libros de “autoayuda”, o nos señala momentos históricos apocalípticos en los que los libros fueron víctimas de poderosos, siendo destruidos de forma impune, cuando no accidentalmente.

En suma, he disfrutado enormemente de su lectura, que me ha acompañado en largas y provechosas horas. Un libro formidable, de sensible prosa, primorosamente escrito. Un libro para los amantes de los libros, que no hay que dejar de leer. Gracias Irene.

Alberto Bermejo

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Entrevista a Jaime Hernández, Presidente de AMUPROLAG

AMUPROLAG Es la Asociación de Profesores de Latín y de Griego de la provincia de Murcia y los conocí por algunos artículos publicados en ZendaLibros por alguno de sus miembros destacados. Como amante de las Humanidades (todavía tengo a medias esta carrera que inicié hace unos años) y cartagenero de nacimiento me siento muy cercano a ellos. De alguna forma, cuando nos embarcamos en algunos de nuestros viajes ONEIRA a lugares históricos rendimos un homenaje a los eternos clásicos que nos han traído hasta nuestros días y forman parte de nuestro ADN cultural y social. Sin ir más lejos en enero inauguramos ONEIRA club de viajeros disfrutando un viaje  inolvidable a Nápoles y la Costa Amalfitana, visitando lugares repletos de historia y sitios arqueológicos, y además tuvimos el honor de contar entre nuestros viajeros con el profesor de Griego Carlos García Gual, miembro de la Real Academia Española de la Lengua (letra “J” mayúscula), y traductor de La Odisea, que volvió a recordar Herculano, sobre el que ha girado algunas de sus investigaciones en torno a la Villa de los Papiros. El mundo clásico y los destinos históricos siempre ocuparán un lugar preferencial en nuestras propuestas viajeras.

AMUPROLAG nació como asociación en 2002, reivindicando la importancia de las materias clásicas en nuestros institutos, materias acosadas por gobiernos de todo pelaje que siempre optan por dar preeminencia a materias técnicas y científicas. Su lema: Ad utrumque parati.

La asociación fue galardonada por la SEEC (Sociedad Española de Estudios Clásicos) en la XVIII edición del Premio a la Difusión y Promoción de los Estudios Clásicos.

Un proyecto hermano con el que están emparentados es el de ITINERA, que nace de la propia asociación, en colaboración con la delegación murciana de la mencionada Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC), que tiene por meta difundir la cultura clásica más allá del ámbito académico y escolar por toda la región de Murcia, ofreciendo talleres prácticos, conferencias, representaciones teatrales, pasacalles mitológicos, recreaciones históricas, etc.

Nos complace  poder entrevistar para ONEIRA al Presidente de AMUPROLAG, D. Jaime Hernández:

En nuestra moderna civilización actual, ¿qué hemos perdido de Grecia y Roma?

En realidad, no hemos cambiado tanto. Si exceptuamos los enormes avances científicos y tecnológicos, seguimos siendo griegos y romanos. Si tuviera que hablar de pérdidas, posiblemente diría que actualmente estamos perdiendo la capacidad de asombro (τὸ θαῦμα / to thauma), que fue lo que impulsó a los antiguos a alcanzar las altas cotas como civilización y que nosotros no deberíamos perder.

En tu opinión, ¿qué significaba el viaje o los viajes para los antiguos griegos y romanos?

Depende de la época. No olvidemos que la cultura que consideramos grecolatina abarca un arco temporal de tres mil años y cualquier respuesta resultaría simplista. Para casi todos, suponía una necesidad (económica, comercial, bélica...). Aunque también existía el viajero curioso, que pretendía conocer la naturaleza y otros pueblos. Hecateo de Mileto, Heródoto, Pausanias, Estrabón o Plinio son ejemplos muy conocidos. 

¿Que ha aportado el mar, el Mediterráneo y mares aledaños, a la cultura grecolatina?

Sin el Mediterráneo simplemente no habría existido esta civilización que es la nuestra. Desde los poemas homéricos hasta la Eneida, desde las colonizaciones griegas de los siglos VIII-VII a.C. hasta el control de la ribera mediterránea por los romanos tras la Segunda Guerra Púnica en el S. III a.C., todo está íntimamente relacionado con el Mare Internum.  

¿Qué le debemos a nuestros antepasados griegos y romanos?.

Prácticamente todo lo que somos tiene su origen en Grecia y nos ha sido legado a través de Roma.

Desde aquí nuestro agradecimiento a Jaime Hernández, deseando toda la fortuna y éxitos a los proyectos AMUPROLAG e ITINERA.

Alberto Bermejo 

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Nápoles y Costa Amalfitana. Un PERIPLO de 1000 palabras.

Vedi Napoli e Poi Muori ( ver Nápoles, después morir) Goethe, en su libro "Viaje a Italia de 1787", lo escribió, al parecer tras visitar Pompeya. Y quizás no le faltara razón.  A finales del siglo XVIII Italia era la Meca de cualquier persona culta de la época. Pasión y obligación de todo diletante. En enero de 2019 unos cuantos  amigos de Oneira club de viajeros nos embarcamos en un viaje express a Nápoles y Costa Amalfitana.

 

Nos asomamos antes por la Ciudad Eterna. Como todos sabemos, somos romanos; sin lugar a dudas ¿Quién no se siente bien en tierras romanas? Decidí que debíamos conocer una Roma menos habitual, alejada de las colas y los turistas más convencionales. El lugar de Roma que más me sedujo fue la actual Basílica de San Clemente, una matrioshka de templos sucesivos. Con sus frescos y mosaicos medievales, podemos imaginar una iglesia anterior, que fuera también iglesia mucho más antigua del s. IV. Y si nos seguimos remontando en el tiempo descubriremos aquí mismo un templo pagano dedicado a Mitra.  En los sótanos de la Basílica encontramos el que pudo ser el primer templo dedicado a los misterios de esta divinidad, Mitra (mitreo),  que pude ver desde el enrejado, con un fascinante altar con relieve representando a la divinidad sacrificando un toro (Mitra Tauróctonos) apenas visible. Un mitreo precioso, en semioscuridad.  De no ser por la adhesión del emperador Constantino al Cristianismo probablemente llevaríamos ahora estampitas de Mitra en el bolsillo en lugar de vírgenes o santos.

 

Nápoles es la ciudad protagonista de nuestra pequeña y onérica historia viajera.  Nápoles destila sabor español por sus calles; el apellido Borbón resuena con fuerza dado que durante el reinado de Carlos III de España, también rey de Nápoles, dejó su impronta hispana en esta sorprendente ciudad. Nápoles también fue amada por Stendhal, como dejó dicho en su libro “Roma, Nápoles y Florencia” de 1817.  La comparó con París y afirmó que era la ciudad más bella del universo.  Y de todo lo bello que vieron mis ojos me quedo con el Cristo Velado de la Capilla Sansevero, recostado delicadamente sobre su túmulo funerario y esculpido en 1753. De tamaño natural, escultura increíblemente bella; una joya arquitectónica del arte mundial que no debéis dejar de ver si visitáis Nápoles. Muestra un Cristo yacente cubierto de un finísimo velo, un sudario casi transparente. La rigidez de la figura  se quiebra con el rostro etéreo vuelto a la derecha. Cincelado en mármol en un único bloque de piedra, obra del creador Gioseppe Sanmartino. Nuestro guía Eugenio nos remitió a historias esotéricas y conspiranoicas, hablándonos de magia y del enigmático Raimundo Di Sangro. Situando la Capilla de Sansevero a medio camino entre Jerusalén y Santiago de Compostela y entre las Pirámides de Giza (que pronto visitaremos) y el monumento megalítico de Stonehenge. Ahí es nada.

 

 

Al día siguiente continuamos aventura por las curvas más sensuales del mundo, fotografiándolas a placer. Las de La Costa Amalfitana.  De todas las poblaciones costeras, quedé prendado de Ravello, levantado en lo alto de una montaña a 365 m de altitud, asomado a la costa; con un casco antiguo de casitas de colores. Un mirador excelente de la Costa Amalfitana. Refugio de grandes artistas. Ravello, aún parece revivir los años 50 de la “dolce vita”, con Bogart, Garbo, Sofía Loren y tantos otros artistas disfrutando su particular “dolce far niente”.

Continuábamos nuestro particular periplo por La Campania. Y nos esperaba Paestum. Ciudad conocida inicialmente como Posidonia, nombre otorgado por sus fundadores, los griegos de Síbaris. Recordemos que en muchos rincones de la antigua Roma se hablaba griego, no sólo latín. Paestum, fue uno de ellos. Un pedazo de Grecia enclavado en Italia, aunque con restos de ambas civilizaciones, griega y romana. No en vano los romanos, algo envidiosos, siempre quisieron parecerse a los griegos. Impresionan los templos que se levantan orgullosos en una planicie de ruinas dispersas, destacando los de Hera, Apolo y Atenea. Ver este lugar sin las hordas de turistas estivales es un verdadero placer. Querría señalar lo que me produjo más emoción en esta visita. El Museo Arqueológico anexo al yacimiento. Fue una delicia para mí revisar las distintas figuras de cerámica y los frescos maravillosos que se encuentran allí expuestos. El que más llamó mi atención fue la Tumba del nadador-saltador, metáfora del paso de la vida a la muerte de un joven. Me fascina esta grácil figura. Se cumplen 50 años de su descubrimiento y hay una historia bonita detrás, aunque algo trágica. Una familia aristócrata local, en el s. V a. de C., recibe el cadáver de su hijo muerto en la guerra de Sibaris. La madre cubre los ojos de su hijo con las primeras rosas de Poseidonia (Paestum, nombre actual), de las que Virgilio glosaba su magnífico perfume y su doble floración. El padre encargó la sepultura más rica, buscando los mejores pintores, capaces de dibujar las escenas más conmovedoras. La sepultura, la tumba, es un lugar sagrado. Sobre todo para los iniciados en los misterios órficos: el lugar de la transmutación de la muerte a la resurrección según la creencia antigua. El resultado es la figura del personaje que se zambulle en el agua, que decoró la sepultura de su hijo. Turbador.

Extraordinaria la visita a Pompeya, una ciudad romana inmóvil en el tiempo, sepultada por las cenizas del Vesubio, recordándonos la implacable fuerza de la madre naturaleza; conservando así magníficamente la configuración urbana de sus calles, las casas, los frescos, los espacios públicos; inmortalizando a sus habitantes en las posturas más trágicas. Una anécdota. Nuestros guías hacen una broma cuando los turistas visitan el lupanar en temporada alta: “siempre hay colas en el lupanar aunque lleve dos mil años cerrado, sin actividad…”.

No os lo he dicho, pero este fue nuestro primer viaje Oneira. Fue un viaje muy especial para mí y ha sido genial compartirlo con vosotros.

¡Hasta el próximo viaje amigos!

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

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Viajes por la historia de Europa. Un libro de Altares

Me permito robarle el subtítulo de una de sus obras a Guillermo Altares, pero es que queda que ni pintado para este post de mi blog. Estoy convencido que no se molestará en absoluto, porque voy a hablar de su libro Una lección olvidada, que es mi principal propósito.

Sigo a Guillermo y a toda la cuadrilla de eruditos en el programa semanal de Onda Cero La Cultureta, que actualmente se radia los viernes por la mañana y que también tenéis su podcast a vuestra disposición. Carlos Alsina dirige una tertulia semanal sobre libros, series, cine y documentales, que hace las delicias de cualquier cultureta que se precie, dado que te permite estar al día del mainstream (dicho en el mejor sentido de la palabra). Y ahí los tenéis todos: además de su director y de Guillermo, están Rubén Amón, Rosa Belmonte, Sergio del Molino y J.F. León, por nombrar el equipo actual.

Guillermo Altares publicó en Tusquets en octubre de 2018 este estimable volumen que todo viajero debe leer, si además tiene interés por la historia, y en especial por la de nuestra Europa. En ONEIRA me he propuesto, además de seguir abordando grandes viajes a grandes destinos, acercarme todos los años con el club a uno o dos rincones de nuestra Europa. La tenemos muy cerca y sin embargo, nos es muy desconocida. Este año 2019 comenzamos la andadura de ONEIRA club de viajeros con Nápoles y alrededores y Croacia y Eslovenia (en octubre 2019); el año próximo nuestro plato fuerte europeo será Polonia, con un espectacular viaje de 10-11 días en julio por un fascinante destino. No os lo perdáis.

Pero concentremos el tema en el libro de Altares. Es uno de los libros más estimulantes que he leído en los últimos años. Como afirma el autor, Europa es una densa trama de historias sobre la que se cierne la tentación del olvido. Una lección olvidada se centra en escenarios, episodios y personajes que podemos hallar en la historia de Europa: una combinación de civilización y barbarie que nos debería hacer reflexionar a todos. Sobre todo, para no volver a repetir algunos de estos aconteceres.

El autor propone como inicio de nuestra historia la cueva de Chauvet, con figuras de arte paleolítico que pueden visitarse en Francia. El Paleolítico Superior comenzó en Europa hace 45.000 años. Guillermo nos cuenta también la historia de Ötzi, el Hombre de los Hielos, la momia encontrada en los Alpes en 1991 y toda la información que se recoge de él en el museo italiano de Bolzano. O recrea algunas historias de los griegos y sus antecesores que fueron cuna de nuestra civilización, como también lo fue Roma, (pasamos allí un día en enero antes de iniciar nuestro periplo napolitano) a quien dedica un capítulo concentrado en la figura de Nerón que sufriera todo tipo de vilipendios. Curiosa la historia de Cirencester, en Inglaterra, su anfiteatro, y su conexión con la Pompeya que visitamos a principios de año con ONEIRA. Una lección olvidada nos habla también sobre la herejía de los cátaros, y el exterminio judío en Europa. En otro de sus capítulos recoge la vida de Caravaggio, durante el doloroso siglo XVII. Recrea también el infausto terremoto de Lisboa de 1755 y otros grandes desastres en nuestro continente. Altares dedica un capítulo a la colonización de Australia por los europeos: los ingleses llegaron allí para organizar en nuestras antípodas una cárcel (conoceremos esta historia mucho mejor in situ, cuando visitemos Australia en 2020 con ONEIRA). Europa fuera de Europa. Hay lugar en el libro para el París de las grandes revoluciones, para Sherlock Holmes (y Baker Street), para batallas de la I Guerra Mundial, encontramos Madrid capital del dolor por nuestra Guerra InCivil. También duras historias soviéticas y las huellas de la II Guerra Mundial en Berlín.

Y mucho más es lo que nos ofrece esta magnífica obra que no dejará a nadie indiferente. Espléndidamente escrita. Desde aquí recomiendo su lectura; que además puede hacerse al tiempo que ponemos pie en los lugares que el autor recorre por sus páginas. Porque como se indica en la contraportada, con ser fascinantes los temas, lo mejor es cómo se cuentan las historias y nuestra historia: una mezcla de narración histórica y crónica de viajes imprescindible para nuestros días.

Aquí tenéis un link al libro en Amazon:

https://www.amazon.es/Una-lección-olvidada-historia-Memoria/dp/8490665915

 

Alberto Bermejo

Oneira CLUB DE VIAJEROS

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Jerash, un tesoro romano en Jordania

La ciudad de Jerash rivaliza en belleza con Petra a la hora de considerar los grandes monumentos a visitar en Jordania. Conozcamos Gerasa, el lugar que visitaremos en junio con Oneira.

Jerash es también conocida como “Roma lejos de Roma”, fundada entre los siglos IV y III a. C sobre una planicie llena de empinadas zonas boscosas y fértiles cuencas. Fue conquistada en el 84 a. C. por Alejandro Janneo y con la llegada de Pompeyo en el 63 a. C. alcanzó la independencia y se integró en la Liga de la Decápolis. Aquí comenzó una edad de oro cuya riqueza no fue causada solo por la fertilidad del suelo y la abundancia de lluvias sino también por el comercio con los nabateos. La conquista del reino de Jordania por parte del Imperio Romano originó la constitución de la provincia de Arabia y la construcción de una calzada entre Damasco y Ammán. Esta situación provocó el levantamiento de nuevas edificaciones, con el fin de otorgar a la ciudad el papel que debía desempeñar. Tiempo después, el alejamiento de las rutas comerciales hacia el mar provocó la decadencia progresiva de la ciudad. Hoy en día es considerada una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo, oculta durante siglos bajo la arena antes de que se iniciaran las excavaciones y restauraciones de los últimos 70 años.

Jerash se configura como una perfecta propuesta urbana romana con pavimentos y calles atravesadas por columnas, templos en los promontorios de las montañas, teatros fascinantes, plazas públicas extensas, fuentes, baños y ciudades completamente amuralladas. A pesar de la herencia grecorromana, también preserva una mezcla de oriente y occidente que magnifica aún más lo delicado y grandioso del lugar. Ya en la ciudad, el Arco de Adriano o “arco del triunfo” se construyó para celebrar la visita del emperador Adriano a Jerash. De color ocre, es un magnífico monumento con una preciosa decoración de hojas de acanto en el pie de las columnas apoyadas sobre pedestales. Cerca se puede ver el Hipódromo, construido hace casi 2000 años y que podía albergar hasta 15 mil espectadores. Por su impresionante tamaño es el edificio más grande de la ciudad (245 metros de largo x 51 metros de ancho). La plaza ovalada tiene forma elíptica y se encuentra en perfecto estado de conservación. Tiene 90 metros de largo y 80 metros de alto y estuvo recubierta de un amplio zócalo que soportaba una columnata jónica del siglo I d. C., rematada en su extensión por un arquitrabe decorado. El pavimento está hecho de grandes losas de caliza en la zona exterior y de menor tamaño hacia el centro con el fin de darle relieve elíptico. Partiendo desde la plaza oval cruzamos el Cardo Maximus, ancha vía porticada que sigue hasta la puerta norte, donde se levantaban los edificios más ilustres de la ciudad. Se construyó en el siglo I d. C. y se agrandó durante el siguiente. Las columnas jónicas iniciales se cambiaron por corintias y en el pavimento se puede ver los surcos dejados por las ruedas de los carros. Bajo los pórticos había talleres y tiendas y toda la vía estaba provista de un sistema de alcantarillado que almacenaba el agua de lluvia. En la zona más importante alrededor del Cardo Maximus se encuentra el Templo de Artemisa, monumento más famoso de Jerash caracterizado por sus magníficas columnas corintias de su peristilo (columnas separadas regularmente que rodean un edificio o patio interior). Dos escalinatas suben desde los propileos hasta un pórtico exterior, desde el que 5 puertas dan paso a un extenso patio rectangular, rodeado de pórticos corintios. El templo se elevaba en el interior del témenos. El Teatro sur era el más grande de Jerash construido entre el 90 y 91 d. C. La cávea podía albergar 3500 espectadores, distribuidos en las 2 zonas divididas en 32 filas, cuyos asientos a menudo llevaban inscripciones en griego que hacía referencia a las reservas de los asientos. El proscenio (lugar entre la escena y la orquesta), muestra una espléndida y trabajada ornamentación que ha sido cuidadosamente restaurada. El teatro tiene una acústica espléndida, amplificada por los nichos de la base del podio, que hacía a menudo de caja de resonancia.

Cono veis, amigos viajeros, para disfrutar de grandes ciudades romanas no es necesario trasladarse a Itálica. Aquí tenemos una buena muestra de ello.

Daniel Bermejo

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Viaje Oneira enero 2019: entrevista a Carlos García Gual

En Herculano, uno de los puntos más importantes de nuestro viaje a Nápoles y Costa Amalfitana enero 2019,  se encontraron en el siglo XVIII unos papiros carbonizados en la llamada Villa de los papiros (de la familia de los pisones). El eminente  profesor de griego Carlos García Gual, catedrático emérito de Filología Griega en la UCM nos acompañó en nuestro viaje ONEIRA. Carlos es toda una autoridad en relación con el descubrimiento de los papiros, habiendo publicado artículos sobre el hallazgo y su investigación más reciente y habiendo comisariado algunas importantes exposiciones sobre el tema. Además es traductor de la Odisea de Homero y de muchas otras obras clásicas y ha publicado más de cuarenta libros y es,  obviamente,  un gran especialista en antigüedad clásica, hombre de gran sabiduría. Además, en su currículum más reciente hay que subrayar el haber sido nombrado por la Real Academia Española de la Lengua para ocupar la silla J (mayúscula).

Durante el viaje  nos ofreció una breve entrevista en nuestro hotel, que a continuación comparto con todos vosotros. Aquí tenéis algunos artículos y reportajes de Carlos que pueden leerse en Internet:  https://elpais.com/autor/carlos_garcia_gual/a  Su colaboración más reciente, y que recomendamos,  es en la revista de Historia de National Geographic número 180 con un artículo “La Villa de los Papiros,  La Biblioteca Oculta de Herculano” que recoge con detalle las magníficas obras de arte y la gran biblioteca que quedó sepultada en Herculano, con esos dos mil textos filosóficos carbonizados, la mayoría de autores epicúreos. Os invitamos a sumergiros en este fascinante hallazgo de la mano del propio Carlos para complementar la visita que hicimos in situ con ONEIRA en Herculano. Aquí os dejamos la interesante entrevista que mantuvimos:

¿Hubo una gran civilización anterior a la Grecia que conocemos? ¿Homero contaba una verdad o Troya fue un mito?

Sí es seguro que hubo en Grecia una civilización anterior a la que conocemos. Hasta que se introduce la escritura siglo IX a de C. no tenemos constancia de como era. Sabemos que los indoeuropeos llegaron a Grecia hacia el año 2000 a. de C. Griegos, germanos, los propios romanos forman parte de esa invasión indoeuropea. En Grecia anteriormente existieron unos pueblos que fueron llamados pelasgos (los llamaban así los griegos), cuya manifestación más importante es la Creta Minoica que tenía sus palacios y su mundo esplendoroso. Y que luego ya en los griegos conocemos un periodo micénico en el que ya brilla esa Grecia que es anterior a Homero y que es la que Homero recuerda en sus poemas. Homero está en el siglo VIII a. de C. ,hacia el final de la época obscura y recuerda o trata de recordar el esplendor micénico que es del siglo XII antes de Cristo más o menos. Y ya antes del siglo XII a. de C. hubo una época de esplendor en la isla de Creta con los conocidos Palacios Minoicos

¿Grecia dejó huella importante en Italia y en los lugares que visitamos en nuestro viaje ONEIRA?

Sí indudablemente. La huella de Grecia en el Mundo Romano es doble. Es una huella monumental. Ahora estamos visitando la Italia del Sur que está empapada de herencia Griega. Todas estas ciudades, como Nápoles,  como Sicilia tienen una herencia griega clarísima incluso monumental en cuanto a civilización. Pero me atrevo a apuntar una herencia aún más importante, que es la cultural, como Horacio indicaba:  la Grecia vencida por Roma venció a su vez a los romanos en el sentido de que influyó decisivamente en la cultura romana. La romana es indudablemente una extensión de la cultura griega. Los romanos fueron unos grandes conquistadores que crearon un gran imperio que los griegos no consiguieron pero la base de su cultura es la griega. Virgilio vuelve en la Eneida al mundo homérico, los poetas latinos son una continuación de los poetas griegos, el teatro latino es un desarrollo del teatro griego,  y en el fondo es la gran tradición que llega hasta nosotros.

¿Que nos enseñan los clásicos, que “exportan” a nuestro mundo moderno?

A mi me gusta hablar de los clásicos como esos textos que pueden releerse una y otra vez, no creo en una veneración a unos clásicos enteramente modélicos. Pienso que los clásicos son algo vivo. También lo decía Italo Calvino y muchos otros intelectuales. Cuando leemos la Odisea de Homero no vemos un mundo lejano, sino que es el mundo del aventurero que recorre el Mediterráneo y se enfrenta a las magas y a los monstruos e incluso al mundo de los muertos y siente ese afán por contar sus aventuras, y vemos ese mundo de mujeres como Penélope,  Calipso o  Circe  y vemos el esplendor del Mediterráneo antiguo. Sentimos que no lo tenemos tan lejano; lo bueno de los clásicos es que pueden ampliar nuestros horizontes. El presente es a su manera un poco limitado. Los clásicos abren ventanas a mundos lejanos.

Nosotros amamos el viaje,  nos encanta viajar. ¿Qué significaba el viaje o el valor del viaje o la aventura en Grecia y Roma?

El significado del viaje es esencial en la cultura y literatura griegas, que no fue una cultura cerrada sino abierta al Mediterráneo y a otras culturas. Una de las cuestiones que caracteriza al mundo de los griegos es la admiración o la inquisición, es decir, la pregunta.  Ellos inventaron la filosofía, y también inventaron la novela de aventuras o más propiamente la épica de aventuras (la Odisea) y también el Teatro, a su manera. Todo implica un viaje, como metáfora de la vida y eso lo vemos presente en el mundo griego. Hay culturas cerradas en sí mismas como fue la egipcia, que es magnífica, con monumentos maravillosos, pero en comparación con los griegos no tenían esa inquietud hacia la aventura. Los griegos descubren ese mundo del viaje y vemos que el viaje es sustancial en nuestra cultura. Actualmente vivimos en un mundo más comunicado, se puede ir más fácilmente a todas partes. Yo destacaría la parte del viaje más sentimental y personal, que tienen los viajes.  El viaje nos permite vivir de alguna manera una vida con “más color”, con otros sentimientos, con otras miradas; vivir es siempre viajar de alguna manera. Y uno debe viajar y buscar escenarios lo más amplios posibles.

Agradecemos  a este sabio viajero,  Carlos García Gual su tiempo, y por ofrecernos esta entrevista. También le agradecemos haber compartido viaje con nosotros.  Hasta pronto Carlos.

Alberto Bermejo

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Cuaderno de bitácora: Viaje a Nápoles y Costa Amalfitana Enero 2019

Os hacemos un resumen de lo que aconteció en Nuestro viaje ONEIRA a Nápoles y Costa Amalfitana enero 2019, primer viaje del nuevo proyecto ONEIRA club de viajeros. Al frente de los dos grupos el equipo de MÁS QUE UN PLAN Agencia de Viajes, con David y Gloria y yo mismo, Alberto Bermejo por ONEIRA club de viajeros.

25/01/19. Iniciamos nuestra aventura en la Ciudad Eterna. Apostamos por conocer una Roma menos habitual, la más desconocida.  El tiempo, aunque frío nos respetó. La fascinación del lugar que pisábamos hacía que nos olvidásemos del frío; además, íbamos bien abrigados. A cambio gozábamos visitando Roma sin turistas. En Roma  paseamos el viernes descubriendo la belleza del Barrio Judío y el Trastévere. Hemos conocido estos lugares con Marita y Deborah, las guías que acompañaron a nuestros grupos en la Ciudad Eterna. El ghetto judío de Roma, cargado de dolor y orgullo, con su epicentro: la Sinagoga de 1900. Y una fotografiadísima Fuente de las Tortugas, en una plaza con aire clasicista, despliega sus encantos. Desde este lugar desplazaron a miles de judíos que fueron asesinados en Auschwitz. Hoy en día es un barrio encantador  para pasear, cenar o tomar una copa. La Piazza Santa María in Trastévere está muy cerca de aquí con una bella y pintoresca fuente medieval en el centro. Su aire bohemio queda compensado por la imponente Iglesia de Santa María. Dentro San Antonio se muestra presto a conceder todos los deseos: nosotros le pedimos al Santo que en Nápoles no nos fuera a llover... Enfrente de la iglesia degusté mi primer capuchino del viaje, ¡el más caro que he pagado nunca! Pero ciertamente bien rico. Yo cerré este día cenando con mis amigos del Grupo de Cata Mediterráneo Fita, Julia, Rafa, Asun y Aurelio. Localizamos la Taverna Dei Contrari en las proximidades de nuestro hotel Mercure Delta Colosseo, un recomendable y céntrico 4**** , toma nota si vienes a Roma. La decoración de vinos en las paredes llamó nuestra atención. Además de dar cuenta de buenos platos italianos acertamos con los vinos: un proseco Omina Romana Bellone 2015 salino y frutal, y un tinto (ojo que algunos italianos serían tildados de claretes en España) Prunotto Ochetti Nebbiolo 2016 aceptable con aromas de barrica vieja y notas especiadas, ¡acierto de pleno con estos vinos!

26/1/19. Seguimos en Roma. Quedaos vosotros el Vaticano. A mí dejadme la Basílica San Clemente. Sus frescos  y mosaicos medievales la convierten en un templo romano extraordinario, en el mismo lugar donde se localizaron anteriormente otras iglesias y templos más antiguos. El que vemos se levantó en el s. XII sobre una iglesia del s. IV, la cual fue edificada sobre una casa romana del s. I unida a un evocador templo pagano dedicado a la figura de Mitra. Un altar con relieve representa a la divinidad sacrificando un toro. El mitraismo fue una religión extendida por la Roma Imperial que perduró hasta la era cristiana. En el subsuelo te topas con un pedazo de Roma. Caminar por estos subterráneos produce auténtica apnea, aunque estés boquiabierto. Pasadizos, rincones olvidados de Roma, domus y alguna casa más humilde, oratorios, frescos antiquísimos... escuchamos el manantial que regaba el fondo del Coliseo de Roma, cuando en lugar de gladiadores preparaban batallas navales imperiales.

Nuestra siguiente visita fueron las Casas Romanas del Monte Celio, bajo la Basílica de los Santos Juan y Pablo. Datan del s. II de nuestra era. Los frescos que decoran la domus real muestran diferentes escenas, a destacar el Aula Orante y La Confesión. Al parecer estas Casas Romanas fueron utilizadas por los apóstoles en su paso por Roma. Nuevamente, la impresión que nos producen estos rincones es fascinante.

Tras estas visitas nos trasladamos en autobús a Nápoles, capital de la región de la Campania,  por la tarde, para realizar una visita panorámica a nuestra llegada e iniciar algunas visitas importantes. Su magnífico Centro Histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. Por cierto, nuestro hotel en Nápoles fue el  Starhotel Terminus, fantástico 4****; pero pedid las habitaciones que den afuera (en invierno) ya que las que dan al patio son calurosas. En Nápoles se respira el pasado español en sus calles y como no, el apellido Borbón resuena con fuerza dado que durante el reinado de Carlos III de España, también rey de Nápoles, dejó nuestra impronta en esta sorprendente ciudad.

Decidimos comenzar la visita a la ciudad conociendo una obra maestra escultórica. el Cristo velado de la Capilla Sansevero en Nápoles, recostado delicadamente sobre un túmulo funerario, esculpido en 1.753. Se trata de una escultura a tamaño natural increíblemente bella, una joya arquitectónica del Arte mundial, que muestra a un Cristo yacente, pero cubierto de un velo finísimo, un sudario que se muestra casi transparente. La rigidez de la figura se rompe con un rostro grácil que vira a la derecha. Está cincelado en mármol, en un único bloque de piedra, como así ha quedado atestiguado por los investigadores. Es obra del artista napolitano Giuseppe Sanmartino un fructífero creador, considerado una de las personalidades artísticas italianas. La obra se conserva en la Capilla Sansevero, en Nápoles, junto al palacio de Sangro. El origen de la Capilla Sansevero está relacionado con un acontecimiento milagroso: el derrumbamiento de la fachada en el s. XVI que descubrió una pintura mural muy antigua de la Pietà. De ahí la consagración del templo a Santa María de la Piedad, aunque otras teorías más conspiranoicas cuentan otros aconteceres. Por cierto, nuestro guía Eugenio nos contó muchas historias esotéricas relacionadas con este lugar y con las creaciones de Giuseppe Sanmartino así como las aficiones de Raimundo Di Sangro. Si queréis conocer más os invitamos a leer un artículo que publiqué en este mismo blog hace unas semanas, os dejo el enlace: https://oneira.es/el-cristo-velado-de-la-capilla-sansevero-en-napoles/  Sí que podemos añadir, que no indiqué entonces, que al parecer la Capilla Sansevero se encuentra sita en un punto “geomántico” (según indicación de nuestro guía Eugenio) o “de poder” situado exactamente entre el monumento megalítico de Stonehenge y las Pirámides de Giza, y también en un punto intermedio entre Jerusalén y Santiago de Compostela. Yo no he hecho los cálculos, pero ahí tenéis los datos pos si tenéis tiempo de hacer números. En cualquier caso, la visita fue de lo más curiosa y si venís a Nápoles tenéis que conocer el lugar.

27/1/19 Visitamos el Barrio de la Sanitá. Deseaba especialmente  conocer este barrio, el Nápoles más auténtico: un revoltijo de viviendas (algunas destartaladas), escaleras barrocas, tradiciones ancestrales y animación callejera.  Un gran número de artistas y bohemios se están trasladando a este barrio. Además de recorrerlo y realizar interesantes fotografías visitamos el Cementerio de Fontanelle, que se aperturó tras la peste de 1656, con más de 8 millones de calaveras y huesos humanos. Lo cierto es que impresiona. Las fotos no tienen desperdicio.

Por seguir con una mañana un tanto tenebrosa visitamos las Catacumbas de San Gaudioso, que están bajo la Basílica de Santa María della Sanitá. Las catacumbas, paleocristianas, datan del s. V de nuestra era y aún son visibles algunos frescos de la época retratando a los cuatro evangelistas. Algunos otros frescos del s. XVII también se han añadido. No os quiero dar la cena con detalles, pero os podéis imaginar que en la parte más baja de las catacumbas hay un “pudridero” donde los cadáveres se sometían a un proceso de desecación colgando de la cabeza y tras varios meses, con el cuerpo amojamado se enterraba en la parte superior y la calavera se pegaba a una pared sobre un fresco que lo representaba.

Por la tarde nos trasladamos a Caserta y tras dar cuenta de un buen almuerzo  nos desplazamos al Palacio Real de Caserta, levantado por Carlos III de Borbón (el que fuera “Mejor Alcalde de Madrid”) en el s. XVIII. Como sabéis la historia de Nápoles corre paralela a la española durante muchos años. Carlos III dejó Nápoles para trasladarse a España, donde entró triunfalmente en la capital en 1760. Este palacio estuvo inspirado en el Palacio de Versalles y en el Palacio del Escorial y es impresionante desde todos los puntos de vista, desde sus dimensiones, sus calidades, el número de escaleras y habitaciones y sus cinco pisos. Lo que más enamoró a nuestros dos grupos fue el belén napolitano de la época de Carlos III que se muestra al final de la visita. Fascinante. Cada figura, cada rostro, sus expresiones... Nos parece que para cada rostro  los artistas utilizaron modelos reales, pues todas son diferentes y expresivas. Grandísimo trabajo. Y es que la tradición belenista de Nápoles es digna de conocer. Las composiciones de belenes en esta ciudad se remontan al siglo XVII y se han convertido en piezas de arte para coleccionistas. Y como no podría ser de otro modo fue Carlos III quien promovió el interés por los belenes en Nápoles. A raíz de esta visita comentamos algunos viajeros la tradición belenista también muy propia de ciudades españolas, como Murcia, donde destaca el Belén de Salzillo y atención, un Belén Napolitano que recomendamos visitar.

28/1/19 Nos fuimos a visitar la Costa Amalfitana declarada en su conjunto Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997,  la visita que da nombre parcial a nuestro viaje, así que nos detendremos en este rincón suficientemente.  Sus curvas son las más sensuales del mundo. Acantilados donde  pueblos  y paisajes  se  funden en  un  abrazo sin fin.  En  Positano, Amalfi  y  Ravello entramos  en otra  dimensión de  belleza;  esa que  no  solo acompaña durante el viaje, sino que te regala unos cuantos secretos del auténtico arte de vivir. Positano  es afamada  por  sus innumerables escaleras.  Los  afortunados que visitan  esta  ciudad vertical se encuentran con una imagen encantadora  llena  de casas  pintadas  de terracota, rosa  y  melocotón, esculpidas  en  la piedra  y  que siempre hacen  guardia  observando un  mar  de aguas azul  esmeralda.

En Positano la iglesia  más  importante está  dedicada a  su  patrona, Santa  María  de  la Asunción. Destaca por su decoración mayólica con colores amarillo  y verde,  recordando  los matices del  sol y  la vegetación.  La leyenda  cuenta  que los monjes benedictinos viajaron al pueblo  y transportaron  consigo la  imagen  de  la  Virgen Negra con  el  niño en  su  vientre y  que  al llegar  a Positano,  fue imposible  para  los marineros continuar  su  viaje ya  que  el barco  no  se movía,  a pesar  de que  el  mar  estaba  en reposo y  cristalino. En  un inútil  intento  de continuar  su  camino, los marineros  escucharon  una voz  que  decía “pose pose”  cuya  traducción se  refiere  a posarse  o detenerse  y de  ahí  viene el  nombre  de la  ciudad Positano.  En el  interior  de la  catedral  se encuentra el  santuario  de  San  Vito. También  dentro  hay una figura  de  madera de  la  Virgen con  el  Niño. Muy cerca de allí está el campanario, con un  bajorrelieve medieval  en  el centro  representando un  monstruo marino  formado  por un  zorro  y  un pez.  Sus playas  más  importantes son  la  Spiaggia Grande y  la playa  de  Fornillo. Muy  cerca  de allí  se construyeron  las Torres  Sarracenas  que fueron erigidas  en  la Edad  Media  y permitieron  a  los positanos defenderse  de  los ataques  de  los temidos sarracenos.

Amalfi se fundó, según la tradición, como tributo de amor de Hércules, hijo de Zeus, hacia su enamorada. Amalfi era su nombre y tenía los ojos azules y hermosos. A la muerte de Amalfi, Hércules decidió enterrarla en el lugar más hermoso de la Tierra, un lugar especial donde las aguas estuvieran en contacto con ella. A partir de este momento, se dice que Hércules protege con todo su amor a la ciudad. De nuevo vemos acantilados, pequeñas villas sobre el mar, palmeras y viñas que se asoman entre edificios. En la Piazza del Duomo después de una escalinata se alza refulgente la Catedral de Sant Andrea en Amalfi, de estilo árabe-normando y que nos recuerda ligeramente a la Catedral de Santa María del Fiore en Florencia. Además, los mosaicos embellecen su inusual fachada porticada. Fue construida en el siglo IX y modificada en múltiples ocasiones destacando el estilo árabe-normando. También pasamos cerca de los importantes astilleros navales de Amalfi.
Continuamos con nuestro bus sorteando no pocos vehículos que competían con nosotros por un centímetro de carretera. Nos esperaba Ravello en altura.

Ravello se encuentra en lo alto de una montaña a 365 metros de altitud, convirtiéndose en un excelente mirador de la Costa Amalfitana. Aclamada por numerosos artistas como la Casa delle Muse, aquí encontraron la inspiración para sus más sublimes obras de arte. Por eso mismo se percibe un aire artístico e intelectual. La Villa Rufolo, visita obligatoria en la ciudad, fue construida por Nicola Rufolo, un noble procedente de una familia que se dedicaba a la banca y al comercio. Se encuentra en el borde de un acantilado sobre la costa, destacando por sus increíbles vistas y la elegancia de sus jardines y edificios. Quedé anodadado de la belleza de las vistas desde este lugar privilegiado. El famoso compositor y director de orquesta Richard Wagner se inspiró en los jardines de la villa para la escenografía de su ópera Parsifal. La Catedral de Ravello también merece una visita.

Una digresión para comentar una bonita historia. Nuestro guía Eugenio Gegé nos contó en el viaje (entre curva y curva, por la Costa Amalfitana) su pasión por el ciclismo y concretamente por el ciclista asturiano José Manuel Fuente “El Tarangu”. De niño se aficionó al ciclismo al ver ganar a El Tarangú una etapa del Giro-74. En noviembre de 2003 Gegé se fue a Asturias a depositar sobre la tumba de Fuente un libro que rememora la gesta de El Tarangú, que escapó y lideró la etapa tras superar al mismísimo Merckx. En este momento se enamoró del ciclismo y en su viaje a Asturias para visitar la tumba de Fuente afirma que saldó la deuda que contrajo con el ciclista en 1974. También visitó su casa natal. Os dejamos con la historia completa de nuestro guía en Asturias, en este enlace: http://www.jmfuente.es/prensa17.php

29/01/19 Paestum. La ciudad fue  inicialmente conocida como Posidonia cuyo nombre  fue otorgado por sus fundadores, los griegos de  Síbaris, siglo VI antes de Cristo. Todos pensamos que en Itálica el latín era el lenguaje de uso común. Pues lo cierto es que en muchos puntos de Roma se hablaba griego. Y Paestum era uno de ellos. Paestum es un trozo de Grecia enclavado en Italia. Con el devenir de los siglos acabó siendo una provincia romana. De forma que es inevitable encontrar restos de ambas civilizaciones, en cualquier caso, muy unidas entre sí, pues no olvidemos que los romanos siempre quisieron parecerse a los griegos...

Impresionan los tres templos que se levantan orgullosos en una planicie de ruinas dispersas en lo que era la antigua ciudad, el dedicado a Hera, a Apolo y a Atenea. Los fotografiamos a placer.  La visita es cómoda y relajada, sobre todo en esta época, cuando las hordas de turistas no lo invaden. Nuestros dos guías para los dos grupos nos proporcionaron detalles interesantes de este lugar. Nuestro guía Eugenio Gegé está especialmente enamorado de este sitio, y lo coloca por encima de Pompeya e incluso de muchos recintos arqueológicos griegos del Mediterráneo, aunque comentado este punto con nuestro compañero de viaje Carlos García Gual (al que luego nos referiremos) afirma no estar de acuerdo, ya que a los templos de Paestum, siendo grandiosos, les falta la decoración (esculturas) que sí se presenta en otros monumentos de la Grecia antigua.

Artistas e intelectuales románticos del siglo XIX frecuentaron este lugar, por las complicaciones de trasladarse a Grecia. Hablamos de artistas de la altura de Goethe, Shelley, Piranesi. Quedaban fascinados por el espectáculo de Paestum y les sirvió como fuente de inspiración en sus trabajos.

El Museo Arqueológico anexo al yacimiento es imprescindible visitarlo. Una delicia revisar las distintas figuras de cerámica y los frescos maravillosos que se encuentran expuestos.  Destacables, las pinturas naturalistas de la “Tumba del nadador-saltador”, metáfora del paso de la vida a la muerte. Me encanta esta figura grácil. Se cumplen 50 años de su descubrimiento y hay una historia bonita detrás, bueno, algo trágica. Una familia aristócrata local, en el siglo V a. de C., vuelve muerto de la guerra de Síbaris. La madre cubre los ojos de su hijo con las primeras rosas de Poseidonia (Paestum, nombre actual), de las que Virgilio cantaba sobre su magnífico perfume y su doble floración. El padre encarga la sepultura más rica. Busca los mejores pintores, aquellos capaces de de crear las escenas más conmovedoras. La sepultura, la tumba, es un lugar sagrado. Sobre todo para los iniciados en los misterios órficos: el lugar de la transmutación de la muerte a la resurrección. El resultado es la figura del personaje que se zambulle en el agua, que decoró la sepultura de su hijo.

De vuelta a Nápoles hicimos parada en Salerno, la segunda ciudad más poblada de Campania, para conocer su espléndida Catedral. Iglesia románica con decoración árabe y normanda, que data del siglo XI. Está dedicada al Apostol San Mateo, patrón de la ciudad. La entrada a la Iglesia es fascinante, con una puerta medieval labrada en bronce, en una plaza de gran belleza. Lo más sorprendente es la cripta donde se cree que se encuentran los restos del apóstol y es una capilla de estilo barroco de gran hermosura. Antes de volver a tomar el autobús dimos una vuelta por el centro histórico, repleto de negocios, comercios y bares.

30/1/19  Pompeya y Herculano. Visitar Pompeya significa visitar una ciudad romana que quedó inmóvil en el tiempo durante sus últimos estertores hace 2000 años, sepultada por las cenizas del Vesubio, recordatorio de la implacable fuerza de la madre naturaleza. La erupción del Vesubio  de 79 d.C. hizo que la ciudad de Pompeya perdurara, permitiendo la conservación de su configuración urbana, de las calles, de las casas, de los frescos, de los espacios públicos, de las tiendas e incluso de sus habitantes inmortalizados en las posturas trágicas. Son impresionantes el Anfiteatro de Pompeya, el Templo de Apolo, la Casa del Fauno o el Lupanar de la Ciudad. Y podemos ver de todo, casas, frescos, figuras petrificadas, monumentos, esculturas... Poder visitar estas ruinas practicamente a solas es un enorme privilegio. Nuestros guías hacen una broma cuando visitan el lupanar en temporada: “siempre hay colas en el lupanar aunque lleve dos mil años cerrado, sin actividad...”. Hay colecciones muy importantes obtenidas de la excavación de Pompeya y Herculano en el Museo Arqueológico de Pompeya, por lo que es muy recomendable reservar un día para verlo con tranquilidad. Si eres amante de la historia y la arqueología busca un hueco para venir a conocer Pompeya.

Nuestro grupo continuó visita después de un buen almuerzo en Herculano, la otra gran villa salvajemente golpeada por la lava vesubiana y que contiene numerosos hallazgos arqueológicos, desde antiguos anuncios y elegantes mosaicos a muebles carbonizados y aterrorizados esqueletos. El foro es el centro neurálgico, como en Pompeya. Las termas suburbanas del s. I son de las mejores conservadas de la antigüedad. Hay interesantes localizaciones como el Gimnasio y la sede de los Sacerdotes Augustales: en definitiva, poco hemos cambiado, como hijos de romanos que somos. Importantes son los frescos y el arte decorativo que se encuentra a nuestro paso.

En Herculano se encontraron en el siglo XVIII unos papiros carbonizados en la llamada Villa de los papiros (de la familia de los pisones). En nuestro grupo de viajeros nos acompañó un eminente  profesor de griego que es toda una autoridad en relación con este descubrimiento, habiendo publicado artículos sobre el hallazgo y su investigación más reciente y habiendo comisariado algunas importantes exposiciones sobre el tema. Además es traductor de la Odisea y de muchas otras obras clásicas. Actualmente es miembro de la Real Academia Española de la Lengua (Letra “J” mayúscula). Hablamos de Carlos García Gual, hombre discreto donde los haya, de gran sabiduría. En el viaje me ofreció una breve entrevista que publicaremos en nuestro blog próximamente. Aquí tenéis algunos artículos de Carlos:  https://elpais.com/autor/carlos_garcia_gual/a  Su colaboración más reciente es en la revista de Historia de National Geographic número 180 con un artículo “La Villa de los Papiros,  La Biblioteca Oculta de Herculano” que recoge con detalle las magníficas obras de arte y la gran biblioteca que quedó sepultada en Herculano, con esos dos mil textos filosóficos carbonizados, la mayoría de autores epicúreos. Os invitamos a sumergiros en este fascinante hallazgo de la mano del propio Carlos para complementar la visita que hicimos in situ.

31.01.2019. Capri es  una  isla italiana  situada  en el  mar Tirreno, en el sur del golfo de Nápoles. Ya desde la antigua república romana  se  consideraba un lugar  de enorme belleza y de coyuntura viajera. Historiadores  como Virgilio o Estrabón hablaron de la presencia de una colonia griega  y  de dos  ciudades  gobernadas por habitantes  de  Neápolis. Posteriormente,  tanto Octavio  Augusto como  después  Tiberio eligieron Capri  para  retirarse, mandando  este  último construir  un palacio  en  el cual  murió  en el  año  37. Famosos y “muy” millonarios tienen alguna “choza” en la isla adónde se trasladan a menudo para su asueto y descanso. Si alguna vez te regalan alguna, no la rechaces. No vimos en nuestro paseo ninguna casa fea. Todos los apartamentos y chalets se despliegan en torno a los puertos de Capri y en zonas de interior como Anacapri, en la parte superior de la isla.

En Anacapri visitamos Villa San Michele con un pequeño museo y antigüedades digno de conocer y lo mejor, con vistas espectaculares de Capri desde los jardines. Comimos calamares fritos que gustaron muchísimo al grupo. No quiero ni imaginarme cómo estará esta isla en verano, repleta de turistas; mejor visitarla fuera de temporada. Hay varios puntos de interés en la isla. De los visitados merece la pena destacar los Jardines de Augusto desde los que obtienes una panorámica espléndida de los farallones de Capri que se levantan orgullosos en la escarpada costa. Los farallones son símbolos especiales de la  isla. Inmersos  en  el agua  azul  esmeralda, son  3 grandes  masas rocosas  pegados a la costa de  Capri, teniendo  la más  alta  109 metros  de  altura.

Decidimos desembarcar en Sorrento para tener oportunidad de conocer una nueva plaza costera. Dicen que en Sorrento se elabora el mejor limoncello; por todos sitios te venden todo tipo de productos elaborados a partir de limones cuya producción en la zona se ha recuperado gracias a este licor. Sorrento se asoma al mar desde un acantilado con vistas al Vesubio y a la Bahía de Nápoles. Es un pueblo que conserva la esencia de Costa Amalfitana con callejuelas y un centro histórico de lo más interesante.

Por la noche disfrutamos una cena de despedida en la que además de dar buena cuenta de especialidades napolitanas (¡quedamos para reventar!), nos divertimos con música y canciones napolitanas. Además nuestro amigo y viajero Pedro Morales, miembro del conjunto músico vocal CAMTARES, no se cortó un pelo y con los artistas del local cantó O SOLE MÍO magníficamente, para disfrute y gozo de todos los presentes.

Gracias amigos por habernos acompañado en esta pequeña aventura napolitana. ¡Hasta la próxima amigos viajeros!

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

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Roma, esa gran desconocida

Cuando el turista común pone los pies en Roma, está pensando básicamente en conocer el Coliseo, el Foro Romano, la Capilla Sixtina, la Fontana de Trevi, el Vaticano,  etc.  Lugares comunes,  que la mayoría reconocemos incluso en fotografía, y que la mayor parte de nosotros ya los hemos visitado en tantos viajes.

En el viaje de Oneira club de viajeros del próximo mes de enero de 2019 hemos decidido incluir lugares menos conocidos de la Roma inmortal. Esa Roma más oculta. Aprovechando una indispensable parada en Roma, para visitar, ver y dormir.

Dedicamos pues este post a esos otros sitios maravillosos que visitaremos en grupo y en los que merece la pena profundizar, ya que  nos cuentan historias de Roma sorprendentes. Si tenéis oportunidad de visitar Roma en cualquier momento, os recomendamos que incluyáis estas visitas en vuestro tour. No os arrepentiréis.

Barrio judío de Roma

La mayoría de los puntos de interés en Roma se encuentran dentro de la muralla aureliana, que delimita el centro histórico especialmente en el entorno de la Plaza Navona, el Panteón, Campo dei Fiori, el barrio judío y el Trastévere.

Centrándonos en el barrio judío o también denominado Ghetto de Roma, no es fácil describir en pocas líneas uno de los barrios más cargados de dolor y orgullo en Roma. Ni es fácil imaginar la vida de las gentes que lo habitaron. Este lugar nos muestra su faz más amable entre ruinas, calles olvidadas e historias anónimas que permanecen inmutables en el corazón del barrio y que merece la pena descubrir.

Cruzar las puertas del Ghetto es entrar en una Roma desconocida. Fue en 1555 donde la comunidad judía fue obligada a reagruparse para seguir viviendo en la ciudad, a raíz de la “condena” impuesta por la bula papal promulgada por el Papa Pablo IV, buscando la autoprotección de los cristianos frente a una comunidad extraña y viceversa, buscando la protección de los propios judíos frente a las provocaciones que también recibían..

El epicentro del Ghetto es su imponente Sinagoga,  construida entre los años 1901 y 1904, diseñado bajo la corriente del eclecticismo por parte de Vincenzo Costa y Osvaldo Armanni. Su cúpula es visible desde cualquier punto de la ciudad. Actualmente es lugar de culto y alberga el museo del Judaísmo. Destaca asimismo el Teatro di Marcello, que nos recuerda al Coliseo (es más antiguo que éste). Este teatro fue acabado en el siglo XI a.C. Destacable asimismo es el Portico d’Ottavia, construido en el siglo II a.C. y restaurado en el año 191 d.C. en honor a Octavia (hermana de Augusto); fue utilizado en la Edad Media como mercado de pescado. Cuenta la leyenda que entre las ruinas del pórtico sigue presente el espíritu de Berenice de Cilicia, hija de Herodes Agripa I, Rey de los judíos. Otra parada obligatoria en el barrio judío es la hermosa Fontana delle Tartarughe o Fuente de las Tortugas, cuyo origen se remonta a finales de 1.500, basada en un proyecto de Giacomo della Porta y realizada por Taddeo Landini.

El Trastévere

Desde la Via della Lungaretta, y cruzando la muy transitada Viale di Trastevere se acaba en la Piazza Santa María in Trastevere, con una bella fuente medieval en el centro. Es una de las zonas más pintorescas de Roma. La gran concentración de bares y restaurantes en las callejuelas laberínticas hacen de este lugar uno de los más populares para comer y pasar el rato. Un barrio de lo más agradable con un característico aire bohemio. Su trazado medieval, que conserva las estrechas callejuelas típicas romanas, constituyen su principal atractivo. La plaza principal, ya mencionada, está dominada por la Iglesia de Santa María, cuyo tesoro más valioso son los mosaicos del ábside, realizados en dos períodos distintos: la parte superior a mitad del siglo XII y la franja inferior a finales del siglo XIII. En la parte izquierda de la nave principal se observa  a San Antonio, que concede deseos. La Virgen de la Clemencia por su parte está tallada a tamaño natural en una capilla lateral.

La Roma subterránea

La sencilla imagen que desde fuera ofrece la Basílica de San Clemente no permite adivinar los magníficos frescos y mosaicos medievales que decoran su interior. Es uno de los templos más extraordinarios de Roma.

Está dedicada a uno de los primeros papas y ejemplifica diferentes etapas de la historia artística y religiosa de Roma. Se levantó en el siglo XII sobre una iglesia del siglo IV, la cual había sido edificada encima de una casa romana del siglo I, a la que se unió un templo dedicado a la deidad pagana Mitra.

El la basílica destacan los descoloridos frescos románicos del siglo XI que ilustran la vida y los numerosos milagros de San Clemente y los frescos renacentistas que decoran la Cappella di Santa Caterina. Los mosaicos, impresionantes, del ábside, datan del siglo XII, que representan el Triunfo de la Cruz, con simbología y decoración cristiana. El coro es de mármol del siglo VI.

Al descender de nivel el viajero encuentra un antiguo camino romano que conduce a una casa romana del siglo I y al templo de Mitra, con un altar con relieve representando a la divinidad sacrificando un toro, junto con las figuras de unos hombres llevando unas antorchas y una serpiente, símbolo de regeneración. El mitraísmo fue unareligión extendida en la Roma imperial que perduró hasta la era cristiana.

Bajo la Basílica de los Santos Juan y Pablo  en Roma, donde los apóstoles recibieron sepultura, se hallan los restos de un complejo residencial romano que lleva el nombre de las Casas Romanas del Monte Celio (una de las 7 colinas romanas) en muy buen estado de conservación, con espléndidos murales y mosaicos. Datan de principios del siglo II.  Con la construcción de la basílica, este complejo romano fue desapareciendo bajo tierra como parte de la cimentación de la basílica principal. En el siglo XX se recuperó todo el complejo añadiéndose un museo, con la historia del lugar y con un museo con algunos de los objetos encontrados en las excavaciones. Los frescos que decoran la domus real muestran diferentes escenas. Los más interesantes se encuentran en el Aula Orante de uso cristiano y en el de la Confesión, donde se custodiaban las tumbas y reliquias de los mártires.  Se cuenta que estas Casas Romanas fueron utilizados por los apóstoles durante su estancia en Roma.

¡Roma y sus misterios! Conócelos acompañándonos en nuestro viaje a Nápoles y Costa Amalfitana el próximo mes de enero de 2019.

Alberto Bermejo

Daniel Bermejo

ONEIRA club de viajeros

Un viaje a tus sueños.


Sicilia, entre África y Europa

¿Sabéis que podemos descubrir lugares maravillosos en todo el mundo por muy poco dinero? Al menos, los que todavía estamos enrolados en la Universidad debemos buscarnos las castañas para poder hacer lo que más nos gusta, en mi caso, viajar. Mi aventura en Sicilia comenzó gracias al proyecto estudiantil AEGEE, una de las organizaciones de estudiantes más grande de Europa, que cada año organiza las conocidas “Summer Universities”. Este evento me permitió a mi y a otras 50 mil personas entender y explorar la dimensión multicultural del continente europeo, eligiendo, en mi caso, el destino Sicilia, junto con otros 40 jóvenes más, casi todos de distintos países de Europa, que disfrutamos 13 días en la isla. La verdad es que mi primera opción fue viajar a Grecia, aunque finalmente me decanté por Sicilia y tenía mis razones.

Siracusa, Catania, Taormina, el volcán Etna y otros muchos lugares decantaron la balanza por esta preciosa isla de Italia, si bienes importante decir que en toda la península podréis descubrir increíbles lugares, repletos de aguas azul esmeralda, patrimonios artísticos inigualables y una apasionante diversidad cultural que es envidiable alrededor del mundo. ONEIRA club de viajeros, por cierto,  organiza el próximo mes de enero de 2019 un viaje a Nápoles y Costa Amalfitana, donde visitaremos pueblos colgados de montañas frente al mar, Pompeya y Herculano, Nápoles y otros lugares que deseamos descubrir junto a vosotros.

Pero centrémonos en Sicilia. Fueron 13 días, como indiqué, a principios de agosto, que comenzaron con mi vuelo a Roma. La verdad es que en esta época volar a Sicilia es bastante caro, por lo que el mejor precio que encontré (que no fue barato) fue saliendo de Madrid a las 06.00 AM, pero claro, yo vivo en Alicante, por lo que me hice con un blablacar por la tarde, a eso de las 18.00, para llegar a Madrid sobre las 23.00. El caso es que, después de esto y de un autobús hasta la T2 de Barajas, me quedaban 6 horas y media de espera para poder volar, primero hacia Roma y 3 horas después hacia Catania, como si de un vuelo transoceánico se tratara. Tras la larga espera, embarqué con Alitalia y terminé llegando a Roma.

Mi presencia en el Aeropuerto de Fiumicino fue corta, ya que estaba deseoso por llegar a esa isla del aires barrocos, de templos griegos, de villas romanas, de catedrales normandas, de pueblos marineros y de deliciosa gastronomía. Finalmente, embarqué y acabé aterrizando en Catania. Al ver que la persona que debía recogerme no aparecía, estuve a punto de aventurarme a coger el transporte público en Sicilia, bien conocido por lo desastroso que es, pero encontré a mi cicerone y me llevó hasta el coche de la organizadora, que me esperaba en un amistoso y pequeño Fiat 500, haciéndome sentir como un italiano desde el primer día.

Hasta ese momento había dormido poco más de dos horas y comenzaban 13 días en las que cada noche fuimos a una fiesta distinta en las lidos (playas privadas) más geniales de Catania. Desde ahí fuimos al alojamiento, circulando por una preciosa ciudad que me recordó aquellas películas del neorrealismo italiano. Edificios y coches antiguos, vendedores ambulantes y una gran vitalidad, aunque también un tráfico caótico medio moruno en sus ciudades, que no podrían entenderse sin este perfecto caos.

Al día siguiente de la fiesta que daba inicio a la summer, visitamos Taormina. Construida sobre una montaña escarpada, el encanto de la ciudad viene por una mezcla mediterránea de mar, calles empedradas, ruinas griegas, flores y piezas cerámicas pintadas con arte. Aquí entramos por la Puerta Messina y nos adentramos por la calle Umberto, repleta de adoquines y de tiendas turísticas. Muy cerca vimos la iglesia de Santa Caterina, construida sobre los restos de un odeón romano en el siglo XVII. Siguiendo Corso Umberto, vislumbramos La Piazza IX Aprile, con unas increíbles vistas a la costa y al volcán Etna. Desde aquí pudimos entrar en el centro histórico de Taormina, destacando el Palacio Ciampoli, gótico catalán del siglo XV y el Duomo de Taormina dedicado a San Nicolás de Bari. Finalmente, y de visita obligada en la ciudad, llegamos al Teatro de Taormina, una de las joyas más preciadas de Sicilia cuya imagen es deseada por cualquier persona, con vistas a la costa y el perfil legendario del Etna al fondo. Construido en el siglo III por los griegos, fue modificado por los romanos cambiando las tragedias griegas por los tradicionales combates de gladiadores. Algunos compañeros subimos ciudad arriba y nos situamos en la parte alta, en el Santuario Madonna della Rocca, donde obtuvimos las mejores vistas de la ciudad. Finalmente, fuimos a la Reserva Natural de Isola Bella y nos bañamos en aguas de color azul esmeralda. 

Un día después visitamos Catania. Bajo el volcán Etna, la ciudad ha sido destruida 7 veces por sus erupciones y por sus fuertes terremotos, siendo las más significativas las del año 1169 y la del 1693. La ciudad fue declarada en 2002 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y actualmente se está restaurando para llevarla a un gran nivel. Por esta increíble ciudad aparecieron normandos, bizantinos, árabes y españoles, dejando a su paso huellas que todavía se mantienen en la memoria colectiva. Como nuestro alojamiento se encontraba en la ciudad, la visitamos varias veces tanto para conocerla como para hacer actividades joviales. Estuvimos en la Plaza de la Catedral donde vimos el Comune y la famosa catedral de Catania, el Duomo alrededor de la Fuente del Elefante, el mercado de la Fiera y de la Pescheria, los Jardines Bellini, San Nicolo y el convento de los Benedictinos y otros muchos lugares. Como descanso y como de costumbre, terminamos en una lidoa las afueras de la ciudad.

La visita al volcán Etna comenzó más tarde que pronto ya que hubo un retraso en el bus que debía acercarnos hasta una considerable altura. Allí, paramos para comer (imaginad si fue tarde) y después, hicimos una actividad que tomó un par de horas antes de ascender al Etna. Desgraciadamente y con la mala organización detrás, nos llovió e hizo de nuestra ascensión una subida de una hora de ida (200 o 300 metros de desnivel) y otra hora de bajada, aunque, a pesar de ello, las vistas fueron increíbles. Además, también vimos marcas en el suelo de lava solidificada reciente ya que el Etna es un volcán activo. Lo último que observamos fue un valle tremendamente bonito donde parte estaba calcinado por la lava y otra parte se mantenía vivo.

La última visita a destacar y para no alargar mucho esto, fue Siracusa. Con una historia riquísima, la península de la Ortigia cuenta con uno de los patrimonios arqueológicos más importantes de Sicilia. El parque arqueológico de Neápolis con su anfiteatro romano, el teatro griego, las Latomias, la Oreja de Dionisio (hay una historia increíble sobre esta gruta) y la gruta de los Capuchinos, donde en la época de los griegos, los esclavos debían extraer bloques de piedra caliza para la construcción de edificios y murallas. Se conservan dibujos de patios, callejuelas y plazas ocultas, repletas de arquitectura barroca tan característica de la Sicilia Oriental. En la Piazza del Duomo junto con la iglesia de Santa Lucía alla Badia, ubicamos la catedral de Siracusa, espléndida a la luz del día. Ya junto al mar y repleta de agua dulce, vimos la fuente Aretusa, un estanque con patos, peces y plantas de papiro, relacionada con la leyenda de amor entre el Dios del río Alfeo y la Ninfa Aretusa, marcando el lugar con cierto misticismo. Desde aquí continuamos por el paseo marítimo, con unas vistas alucinantes al mar y donde cualquiera podía disfrutar de estas sentado en una de sus terrazas. Finalmente, llegamos al castillo Maniace, construido hace casi 800 años por Federico II, encargado de defender la península siracusana.Sicilia, como otros increíbles destinos de los viajeros, es una isla que para verla completamente y de la forma más especial necesitaríamos de mucho tiempo. Con gente de distintas razas y etnias, conviven a diario recordándonos la cultura y tradición europea del último milenio y a su vez los preciosos detalles y mercados árabes de Marrakech. Aquí y allí, entre conductores que parecen inexpertos y gentes que nos hacen sentir de una forma muy particular y única, nos adentramos a una isla que despierta nuestro interés entre algo comparable a África y Europa.

Daniel Bermejo

ONEIRA club de viajeros

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Libros para tu viaje a Nápoles y Costa Amalfitana ONEIRA 2019

Unos buenos amigos que siempre debemos llevar en nuestra maleta o bolsa de viaje son unos libros con los que acompañar nuestros periplos por el mundo. Vamos a hacer un repaso por aquellos libros que podemos llevar a  nuestro viaje a Nápoles y Costa Amalfitana de Oneira club de viajeros, o bien aquellos otros que podemos utilizar para preparar nuestro viaje.

Interesantes son las novelas napolitanas de Elena FerranteSon cuatro libros de una anónima novelista que cuentan la vida de Elena y Lila en un período de 50 años; desde niñas a adultas. Nápoles es el centro de esta saga literaria, aunque también descubriremos escenarios de Florencia y de la isla de Ischia. Descubre el barrio de las chicas Rione Luzzatti o pasea por la Piazza Martiri, o degusta un dulce sfogliatelle mientras disfrutas su lectura.

Una guía recomendable sobre roma es Lo Mejor de Roma. Para conocer la esencia de la ciudad. Una colección especial de Lonely Planet con una cuidada selección de lugares interesantes e imprescindibles para el viajero que pisa Roma. También en Geoplaneta disponéis de la guía estándar de Lonely Planet Nápoles, Pompeya y la Costa Amalfitana  mucho más centrada en los lugares que conoceremos en el mes de enero de 2019 en Italia.

Stendhal quedó prendado de la magia de Nápoles y Florencia, ya lo conocéis. En 1817 publicó una primera versión de su obra Roma, Nápoles y Florencia.  Este libro no es tanto una guía como una colección de sensaciones. Le interesa describir nás las costumbres, sucesos y formas de hablar que no los monumentos y ruinas célebres.

Una de mis divulgadoras e historiadoras favoritas, Mary Beard (os recomiendo todos sus documentales) tiene publicado un tratado muy ameno sobre los hallazgos arqueológicos de Pompeya. El título no es otro que Pompeya: Historia y leyenda de una ciudad romana. Un libro para viajar a través de la historia de esta ciudad.

Y para finalizar todo un clásico “contemporáneo”  de la literatura de suspense. El talento de Mr. Ripley de Patricia Highsmith.  Un suspense 10 y con una narración excelente. Con un personaje fascinante y amoral: Tom Ripley, también llevado al cine.  El pretexto para traerlo a este post no es otro que su puesta en escena: Nápoles y Costa Amalfitana, ¡y el Vesubio!. Sigue los pasos de Tom Ripley por tierras de sabor a pizza y limoncello.  Luis Nemolato comenta en Esquire el pasado 7/5/2018 sobre el libro  y sobre el lugar donde los hechos se desarrollan: “Nápoles es como ese amor que sabes que no te conviene en absoluto y al que vuelves una y otra vez. Impredecible, canalla, descarado, totalmente caótico y, sin embargo, ególatra y altivo, encantadoramente procaz, incluso maleducado… Y aún así, tiene un atractivo tan potente que es imposible desasirse de él. Está fuera de cualquier norma, desafía a la ley, nada en él tiene explicación porque, al mismo tiempo que te roba la vida con violencia, te la regala con un sola sonrisa. Algo parecido a lo que debió de sentir Tom Ripley cuando se tropezó con Dickie Greenleaf en la playa del Lido de Ischia y esa mirada color turmalina suya lo turba hasta hacerle temblar cuando se dirige insinuadora hacia el bañador amarillo limón que lleva sin estilo”

Recordad también que nos decía Goethe que quien haya visto Nápoles no conocerá nunca la tristeza. Así que amigos, si queréis tener un buen inicio viajero en 2019 os invito a que nos acompañéis a nuestro viaje a Nápoles y Costa Amalfitana 2019.

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

Un viaje a tus sueños

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