Siracusa y La Oreja de Dionisio

Una de las visitas que más me sorprendieron en mi viaje a Sicilia del pasado verano fue conocer la Oreja de Dionisio sobre que no me extendí excesivamente en el artículo que publiqué en nuestro blog hace unos meses.

La Oreja de Dionisio es una gruta situada en la ciudad de Siracusa, con una historia espléndida, con uno de los patrimonios arqueológicos más importantes de Sicilia. Fundada en el siglo VIII a. C., la antigua colonia helénica (conocida como la ciudad griega clásica más grande fuera del país) era 3 veces más grande que la de la actualidad, habiendo sido la tercera población más próspera del mundo griego y de especial importancia en el Mediterráneo. Esta se divide en 2 partes, la zona moderna de la ciudad y el centro histórico de la isla, Ortigia, surgido hace casi 3 mil años.

Un camino que se encuentra circundado por arbustos y vegetación conduce a La Oreja. La luz se encuentra en la primera parte de la gruta, a continuación hay que acostumbrarse a la oscuridad. Aquí, donde nació y murió Arquímedes (en la puerta de Agrigento se halla su tumba), se encuentra esta famosa gruta de 65 metros de largo, 23 metros de alto y entre 5 y 11 metros de ancho. Es una oquedad natural en una pared de roca caliza que fue ampliada y dispuesta por antiguos pobladores de Siracusa cavada en la colina de las Temenitas. A causa de su diseño en forma de oreja posee una acústica fascinante, permitiendo que un pequeño sonido retumbe en su interior. Nadie se resiste a la atracción de hablar fuerte, cantar y hasta gritar para escuchar el efecto.

Su nombre, Orecchio di Dioniso, fue fijado por el sensacional pintor Caravaggio, exiliado en Sicilia por su alborotada vida en Roma (asesinato de por medio) que advirtió un extremado parecido a una oreja. Dionisio I el Viejo, en cambio, fue un famoso tirano de Siracusa que en el año 413 a. C. aprisionó en las canteras a presos atenienses derivados de la guerra del Peloponeso y a disidentes para forzarlos a labrar la piedra de la gruta que recibe su nombre.

Según la leyenda, aprovechaba la acústica de la cueva para enterarse a escondidas de los planes y secretos de los presos. Otro mito terrible sostiene que Dionisio le dio esa forma a la cueva con el fin de amplificar los gritos y lamentos de los cautivos cuando estos eran torturados y ejecutados.

Daniel Bermejo

ONEIRA club de viajeros

www.oneira.es

info@oneira.es

 


ESCAPADA ONÉRICA POR LA ISLA DE IBIZA (SEPTIEMBRE 2018)

En este viaje de despedida del verano, Alejandro y Alberto, decidimos recorrer la vieja Ibiza, con el propósito de caminar todo lo que nos fuera posible por esta isla de los dioses, aunque bien sabemos todos que en Ibiza no hay gran altura para marcarnos importantes objetivos senderistas, aunque sí cuenta con calas bellísimas para recorrerlas a pie.

Cuando sobrevolamos la isla ya tuvimos oportunidad de observar y fotografiar Isla Vedrá, mágica, inmensa, cálida, sobrecogedora. ¡Qué belleza!

Sin embargo el primer día 27 de septiembre lo centramos en Ibiza capital. Dalt Vila es el centro histórico amurallado. Esta ciudad queda encuadrada en las imponentes murallas que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. La ciudad amurallada, con más de 500 años de historia,  era, y es, el centro de gobierno, comercial y cultural de la isla. Las vistas desde la parte alta son preciosas. La colina está repleta de miradores para disfrutar Ibiza desde todos los puntos de vista. Este promontorio tiene una energía especial. Lo estarías recorriendo todo el día. Entre sus murallas es posible ver la huella dejada por las diferentes civilizaciones (fenicios, árabes, romanos…) que han pasado por la isla. La inconfundible silueta de Dalt Vila, coronada por la Catedral de Ibiza de Santa María de las Nieves, es uno de los símbolos de la isla. En nuestro paseo nos agasajaron con productos típicos de Ibiza, que ofrecía el Ayuntamiento a los viajeros ¡excelentes productos!. Por cierto, me llevaría de vuelta a la Península un brebaje maravilloso de la isla, un licor de hierbas de los mejores que he probado: licor de hierbas ibicencas Mari Mayans. Por la noche paseamos tranquilamente por Santa Eulalia, donde tuvimos la cena antes de regresar a nuestro hotel.

El día siguiente decidimos dedicarlo a recorrer los senderos más importantes de la isla y algunas cala,  dedicando la mañana a realizar una ruta circular con el pico de la isla Sa Talaia  como referencia. Este monte tiene una elvación de 475 m. Su ascensión ofrece panorámicas bellísimas de San Antonio, Formentera, Algunas costas de Ibiza y la Isla de Sa Conillera con islotes anexos frente a Calabassa Beach. Nos encantó la subida, que aprovechamos para charlar amistosamente con otros senderistas.

Por la tarde recorrimos la cala de Es Cubells. Es una pequeña cala de arena en el interior y piedras redondas en la orilla, accesible desde un sendero, a los pies de la iglesia del mismo nombre y de varios chalets colgados sobre el acantilado. Aunque la experiencia más fascinante nos esperaba en ruta hacia la parte occidental de la isla, mi lugar favorito en Ibiza: islote de Es Vedrá con 382 metros sobre el mar. Es una enorme pirámide de roca que se encuentra situada al suroeste de la isla frente a Cala d’Hort, en el municipio de Sant Josep de Sa Talaia. Desde aquí teníamos a la vista Cap Llentisca. Por su valor ecológico Es Vedrá está protegida como reserva natural desde el año 2002.  Se cuentan mitos y leyendas acerca de este mágico paraje, desde las historias de su vinculación con el movimiento hippie en los años sesenta del siglo pasado, hasta experiencias más propiamente paranormales y fantásticas, aunque los ibicencos comentan con humor que los misteriosos avistamientos y las luces misteriosas tienen más que ver con los “viajes” alucinógenos de los hippies del lugar.  Vivimos una mágica puesta de sol frente a Isla Vedrá, inolvidable. Numerosos ibicencos y turistas contemplaban junto a nosotros el sol ocultándose tras el horizonte. Vivimos sensaciones muy especiales. Llegamos a ascender hasta la Torre de Es Savinar.  Si visitáis Ibiza, no perderos una excursión a esta parte de la isla al atardecer. Id con cuidado no se os haga de noche para regresar al coche.

Por la noche la dedicamos a vivir un poco la fiesta del lugar, pero eligiendo una experiencia “disco” tranquila. Todos sabemos que Ibiza es el paraíso de la música electrónica, pero claro, hay que lanzarse a bailar a las 01:00 de la madrugada y terminar con el sol en lo alto, y esto es incompatible con nuestra planificación de viaje. Así que decidimos disfrutar una fiesta muy divertida que os recomendamos a todos el próximo verano: “Childrens of the 80’s” en el Hard Rock Hotel Ibiza, que empezaba a una hora prudencial (las 19:00). Un ambientazo espectacular, con música de nuestra vida, plagado de jovenzuelos ¡que se sabían todas las letras de las canciones!. Si tienes más de 40 años no te sientes fuera de lugar del todo…

El sábado salimos de Sant Antoni de Portmany, al oeste de la isla, por la mañana, sin prisa. Empapados de la magia ibicenca por las excursiones de días anteriores, nos dirigimos hacia la costa este, atravesando la isla de lado a lado con nuestro coche alquilado (si alquiláis un coche en Ibiza os aconsejamos que sea lo más pequeño posible), abiertos a conocer la Ibiza más rural, agrícola y ancestral.

En nuestro recorrido por el centro de la isla nos encontramos buena parte de sus atractivos. Algunos de los edificios más bonitos de Ibiza son las iglesias que puedes recorrer en tu viaje. La Iglesia de Sant Llorenc o la de Sant Josep son  ejemplos de la tipicidad de estas iglesias blancas, del Siglo XVIII refundidas de estilo ibicenco. Las tres cruces negras en un fondo encalado son muy representativas y se ven en todas ellas.

A las afueras de San Antonio hicimos una inmersión brusca en tierras de cultivo, una auténtica campiña. Para penetrar la Ibiza profunda elegimos el Camí de Sa Vorera en dirección a Santa Gertrudis de Fruitera.

Buscando una bodega para visitar, pasamos por un mercadillo ecológico-biológico. Sus gentes son herederas de los valores hippies, muchos vegetarianos, defensores de una contracultura basada en la no violencia (Gandhi), vegetarianismo, ecología, liberalidad sexual, etc. Hablamos un poco con ellos e hicimos varias compras. Probamos unas galletas sin gluten con panela y leche de avena, totalmente artesanales, muy ricas, y también jugo de frutas naturales cultivadas por ellos 100% natural y ecológico. Comprobamos con sorpresa que las amables vendedoras eran italianas y que miles de ellos viven por todas partes de la isla, perfectamente mimetizados con la vida social y bohemia.

Después de viñedos y campiña llegamos a las bodegas, cerradas en sábado. Nos quedamos con ganas de probar los frutos de la tierra y lo dejamos para una más que probable vuelta.

Proseguimos nuestro periplo hasta llegar a Santa Gertrudis, un pueblo grande, atravesado por una de las carreteras principales de la isla, el eje vertical que divide la isla en la parte occidental y oriental. Sin detenernos avanzamos, pasando la línea imaginaria que divide el noreste de la isla.

Nos detuvimos en San Lorenzo de Balafia, una población campesina, pequeña, con otra encantadora Iglesia, blanca y al estilo tradicional ibicenco, con las tres cruces negras, donde nos hicimos fotos para inmortalizar el momento.

Proseguimos admirando la combinación de sierra verde con tierras fértiles, sin coches, ni ruidos, por una carretera secundaria, sin turistas. Qué raro, lo más bonito de la isla y no había nadie, sólo los lugareños en sus faenas campesinas, como ajenos a lo que pasa en la capital mundial de la música electrónica, como si vivieran en otro mundo.

Íbamos buscando casi intuitivamente la costa este de la isla, buscando la parada de medio día para bañarnos en una cala de ensueño y comer los manjares de la tierra. Esa cala tenía nombre: la cala de Aguas Blancas. Y al llegar comprendimos el por qué de su nombre. Después de recorrerla a pie se impuso el baño naturista porque Alejandro no llevaba su bañador, y fácilmente encontramos en los extremos de las calas otros turistas, mayoritariamente italianos, que hacían lo mismo que nosotros, desnudar sus cuerpos al benéfico sol de fin de septiembre.

Todo, no resultaba ser un paraíso, de eso se encargó una medusa, que clavó sus tentáculos en un Alberto extasiado con la idea de estar en el paraíso, y en el mejor baño de un verano ya marchito. El picor le trajo a la realidad.

La comida alimentaba, más en el chiringuito de playa por las vistas de la costa y las aguas blancas que por las viandas, muy vegetarianas, la ensalada más grande jamás comida en nuestra vida.

Sin siesta, sin sueño, con ganas de más proseguimos la carretera de la costa hasta la cala de San Vicente. La carretera nos daba vistas aéreas al paisaje divisado desde el chiringuito, daba ganas de parar y mirar. Nos desviamos unos kilómetros para subir a la urbanización punta Grossa, un verdadero puerto de montaña, carretera sin salida, para divisar y fotografiar más costa norte salvaje, y admirar los chalets enclavados en plena sierra costera con vistas a la bahía.

Nuestra última parada la haríamos en Portinatx, en el extremo norte de la isla. Paseamos por la bahía, admirando de nuevo las aguas cristalinas, los turistas en la playa, los deportes acuáticos, los yates atracados, en un ambiente mágico, atractivo, lleno de encanto y deleite natural. En nuestro paseo llegamos hasta la Punta des Pics, en el oeste de la bahía, y desde las ruinas de una construcción abandonada vimos la panorámica de toda la bahía de Portinatx y la siguiente bahía mucho mayor. También había una torre de vigilancia, de las docenas de ellas que había por toda la isla en los enclaves estratégicos. Paramos en un pub del paseo costero para refrescarnos con un cóctel y contemplar el mar, la luz y la paz que se respiraba. Deseábamos volver algún día allí con más tiempo, pero, nos esperaba una gran cena esa noche y era obligatorio el regreso al hostal para ducharnos y vestirnos para la ocasión.

Iniciamos así el regreso. Salimos de Portinatx por otra carretera, pasando por San Mateo de Balansat, y de nuevo por Santa Gertrudis. Desde allí llegamos rápidamente por la carretera más transitada de la isla, la que conduce de Ibiza a San Antonio. A nuestro periplo le faltaba la parte gastronómica del día y los delicatesen del paladar.

Antes aprovechamos a compartir la puesta de sol con un buen amigo, Enrique, que nos vino a visitar a San Antonio. Ya éramos tres psicólogos, ¡qué peligro!. San Antonio esconde un tesoro que cada cautiva a miles de visitantes: su puesta de sol es una de las más bonitas del mundo, y es un fin de viaje fantástico, que no olvidaremos jamás. Damos fe de ello en Instagram, donde podréis ver las fotos, una puesta de sol espectacular. Que si no iguala en belleza a la que disfruté hace unos años en Yaxhá (Guatemala), le queda muy cerca.

Más fotos de esta  historia en Instagram aquí mismo -un par de enlaces- :

https://www.instagram.com/s/aGlnaGxpZ2h0OjE3ODUyNzczMjIyMjkwMDY5/

https://www.instagram.com/oneiraviajes/

¡Hasta un próximo viaje amigos!

Alejandro Ayuso y Alberto Bermejo

www.oneira.es

info@oneira.es


Libros para tu viaje a Nápoles y Costa Amalfitana ONEIRA 2019

Unos buenos amigos que siempre debemos llevar en nuestra maleta o bolsa de viaje son unos libros con los que acompañar nuestros periplos por el mundo. Vamos a hacer un repaso por aquellos libros que podemos llevar a  nuestro viaje a Nápoles y Costa Amalfitana de Oneira club de viajeros, o bien aquellos otros que podemos utilizar para preparar nuestro viaje.

Interesantes son las novelas napolitanas de Elena FerranteSon cuatro libros de una anónima novelista que cuentan la vida de Elena y Lila en un período de 50 años; desde niñas a adultas. Nápoles es el centro de esta saga literaria, aunque también descubriremos escenarios de Florencia y de la isla de Ischia. Descubre el barrio de las chicas Rione Luzzatti o pasea por la Piazza Martiri, o degusta un dulce sfogliatelle mientras disfrutas su lectura.

Una guía recomendable sobre roma es Lo Mejor de Roma. Para conocer la esencia de la ciudad. Una colección especial de Lonely Planet con una cuidada selección de lugares interesantes e imprescindibles para el viajero que pisa Roma. También en Geoplaneta disponéis de la guía estándar de Lonely Planet Nápoles, Pompeya y la Costa Amalfitana  mucho más centrada en los lugares que conoceremos en el mes de enero de 2019 en Italia.

Stendhal quedó prendado de la magia de Nápoles y Florencia, ya lo conocéis. En 1817 publicó una primera versión de su obra Roma, Nápoles y Florencia.  Este libro no es tanto una guía como una colección de sensaciones. Le interesa describir nás las costumbres, sucesos y formas de hablar que no los monumentos y ruinas célebres.

Una de mis divulgadoras e historiadoras favoritas, Mary Beard (os recomiendo todos sus documentales) tiene publicado un tratado muy ameno sobre los hallazgos arqueológicos de Pompeya. El título no es otro que Pompeya: Historia y leyenda de una ciudad romana. Un libro para viajar a través de la historia de esta ciudad.

Y para finalizar todo un clásico “contemporáneo”  de la literatura de suspense. El talento de Mr. Ripley de Patricia Highsmith.  Un suspense 10 y con una narración excelente. Con un personaje fascinante y amoral: Tom Ripley, también llevado al cine.  El pretexto para traerlo a este post no es otro que su puesta en escena: Nápoles y Costa Amalfitana, ¡y el Vesubio!. Sigue los pasos de Tom Ripley por tierras de sabor a pizza y limoncello.  Luis Nemolato comenta en Esquire el pasado 7/5/2018 sobre el libro  y sobre el lugar donde los hechos se desarrollan: “Nápoles es como ese amor que sabes que no te conviene en absoluto y al que vuelves una y otra vez. Impredecible, canalla, descarado, totalmente caótico y, sin embargo, ególatra y altivo, encantadoramente procaz, incluso maleducado… Y aún así, tiene un atractivo tan potente que es imposible desasirse de él. Está fuera de cualquier norma, desafía a la ley, nada en él tiene explicación porque, al mismo tiempo que te roba la vida con violencia, te la regala con un sola sonrisa. Algo parecido a lo que debió de sentir Tom Ripley cuando se tropezó con Dickie Greenleaf en la playa del Lido de Ischia y esa mirada color turmalina suya lo turba hasta hacerle temblar cuando se dirige insinuadora hacia el bañador amarillo limón que lleva sin estilo”

Recordad también que nos decía Goethe que quien haya visto Nápoles no conocerá nunca la tristeza. Así que amigos, si queréis tener un buen inicio viajero en 2019 os invito a que nos acompañéis a nuestro viaje a Nápoles y Costa Amalfitana 2019.

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

Un viaje a tus sueños

www.oneira.es

info@oneira.es


Una escapada a Las Vegas (EEUU)

Sí, conocemos los topicazos del destino, pero se trataba de 25 años. De unas Bodas de Plata. Había que estar allí.  ¡Y qué mejor ciudad para casarse que Las Vegas! Yo le dije a Meli que quería una boda en Bali, romántica, como Mick Jagger o Alejandro Sanz. Pero no, ¡ella quería Las Vegas!. Para una boda en Bali tendríamos que esperar a las Bodas de Oro, aunque ella amenaza con volver a los Estados Unidos en 2043, aunque sea en silla de ruedas.  Que por cierto a Bali tendremos oportunidad de ir con ONEIRA club de viajeros el próximo mes de junio de 2019, que tenemos programado un gran viaje  a Indonesia. También podréis casaros en Bali si os apuntáis a nuestro viaje

Pero centrémonos en Las Vegas. Fueron 6 días, en agosto de 2018,  inmortalizados en algunos posts de Facebook, Twitter e Instagram, en los que, acompañados de familia y amigos, pasamos jornadas estupendas. Unas pequeñas vacaciones, necesarias. Para desconectar. Las Vegas es la ciudad más espectacular del estado de Nevada, ¿quién no ha visto una película con Las Vegas como escenario?. Es una ciudad que lleva reinventándose desde los tiempos del Rat Pack. Aquí se han rodado dramas como Leaving Las Vegas, 1995 con Nicolas Cage, hasta desvergonzadas comedias como Resacón en Las Vegas 2009, con Bradley Cooper, por mencionar dos relativamente recientes. Nevada es una franja de desierto semivacío, un puñado de antiguas ciudades mineras que cambiaron las palas de trabajo por las palancas de las tragaperras;  en Las Vegas la antigua fiebre del oro sigue pegando fuerte, aunque el jugador no es oro lo que busca, sino hacer su agosto en los casinos. Las Vegas es un cóctel explosivo de sofisticación, indecencia, riesgos y premios. En muy pocas horas puedes ver jeroglíficos antiguos, la torre Eiffel, el puente de Brooklyn y los canales de Venecia. Sí, son reproducciones… ¡pero tienen su encanto! Escaparse a Las Vegas, “la ciudad del pecado”, es una práctica muy extendida por el americano medio y es digno de ver.  A mí me llamó la atención que en el vuelo interior a Las Vegas en el avión viajaban sobre todo hombres solos. Creo que aún este destino está muy copado por hombres.

Por cierto, si quieres casarte mañana o renovar tu vínculo matrimonial, estás en el lugar apropiado; es lo que hicimos nosotros, casándonos en Viva las Vegas Wedding Chapel  donde contrajeron matrimonio por cierto Alaska con su inefable Mario. Pero si vienes a casarte a Las Vegas tienes que hacer un poco el friki, ¿no? porque si no, no cruzas el charco, te quedas en Albacete. Claro que por seriedad  voy a evitar subir acá, a esta respetable página onérica cualquier foto con nuestros disfraces de Marilyn y Elvis

¡Si no tienes cuidado puedes perder la cabeza en Las Vegas!  El tiempo no importa. Los casinos abren las 24 horas. No hay relojes, porque así se decidió en el primer casino instalado en el área. Interminables comidas y ríos de bebidas encontrarás. Me gustaron los cócteles que preparan aquí, a base de granizados. Por cierto, a los americanos les encanta que se los sirvan en vasos largos de plástico, de medio metro. Los ejecutivos y la gente bien fácilmente pierden el oremus en las salas de fiesta, los universitarios buscan la juerga barata y los abuelos arman jolgorio en las tragaperras. Y yo me sorprendía permanentemente de ver los casinos hasta arriba, ¡incluso de madrugada! Últimamente, las chicas también realizan sus escapadas y sus despedidas de soltera, y no faltan lugares de fiesta, discotecas de ensueño  e incluso pubs al más estilo country  para disfrutar de unas vacaciones a la americana.

Lo primero de todo, no tienes que dejar de fotografiarte en el emblemático cartel Welcome to Fabulous Las Vegas, imprescindible. Todos se hacen la foto y sorprende conocer que el cartel no está precisamente en Las Vegas, sino en las afueras.

The Strip o Las Vegas Blvd  con 6,4 km es el centro de todo y es muy fácil moverse por él porque hay transporte público. Hacia el norte termina con el  Hotel Circus Circus Las Vegas ( en serio, es como entrar a un circo) y al sur con el Hotel Mandalay Bay, tristemente famoso por el reciente atentado terrorista iniciado desde una de sus ventanas. A lo largo de la Strip encuentras todos los hoteles más importantes y locales de referencia. Nosotros nos hospedamos en el Hotel Isla del Tesoro, con la piscina más marchosa de Las Vegas.  Si vienes a esta loca ciudad debes visitar todos los hoteles que te permita el tiempo disponible, o contratar mejor alguno de los tours que permitan moverte más rápidamente, aunque el transporte público en la ciudad es rápido y hay taxis y ubers por todos lados ¡Y también limusinas! Encantadora la experiencia de las fuentes danzarinas del Bellagio, un hotel casino que deslumbra con su arquitectura toscana y su lago artificial de más de 3 hectáreas donde unas fuentes bailan en un espectáculo llamativo y precioso, al ritmo de músicas diversas. En el Hotel París, con su ambiente parisino en el interior, destaca su Torre Eiffel, justo de mitad de tamaño que la real. La decoración del interior de algunos hoteles es tan espléndida que incluso de noche pareces estar paseando de día por uno de los escenarios reales del lugar de replican. El
Venetian es otro buen ejemplo.  El Mirage ofrece en su laguna un volcán que entra en erupción a determinadas horas del día. En el Hotel Flamingo puedes ver en su interior a flamencos reales.  No debes dejar de visitar el Downtown, donde comenzó todo, para conocer el mundialmente famoso show de luces y sonido que cada noche se disfruta en Fremont Street. La Fremont Street Experience, es un centro comercial peatonal de cuatro manzanas coronado por una bóveda de acero y repleto de luces controladas informáticamente, que ha devuelto la vida al centro. Cada noche la bóveda se transforma en un espectáculo de luz con 550000 vatios de sonido envolvente.

Si quieres más experiencias en Las Vegas puedes visitar el Shark Reef Aquarium y caminar bajo el agua en sus túneles,  visitar el museo de cera de Madame Tussauds que cuenta con más de 100 muñecos de cera de celebrities o bien acercarte por una galería de tiro para disparar con pistolas y fusiles de todos los tipos, algo que les encanta a muchos americanos y que  pone la carne de gallina.

Yo me escapé uno de los días a ver al mago David Copperfield, una de esas experiencias que siempre quise presenciar alguna vez en la vida y nos quedamos todos en la sala alucinados. Además de hacer aparecer y desaparecer personas, motos y coches, hizo aparecer  un platillo volante en medio de la sala del tamaño de un vehículo medio y sacarlo fuera por detrás del escenario. Un efecto tecnológico impresionante. Las chicas hicieron sus compras en los famosos Outlets del norte de Las Vegas.  Por la noche nos subimos a la torre del Stratosfhere, la más alta de Las Vegas y con una panorámica de 360 grados. Arriba puedes comer en uno de sus restaurantes o tomar una copa con las mejores vistas.

Pero para mí la experiencia más fascinante de estos días en Estados Unidos fue la visita al Gran Cañón.  Concretamente dedicamos un día a trasladarnos en furgoneta con una pequeña empresa que seleccioné después de estudiar todas las opciones para la visita Gran Adventurers Tours  y nos ofrecieron un tour estupendo. En concreto fuimos a la parte Oeste del Gran Cañón , que está dentro de la reserva de la tribu Hualapai, la más cercana a Las Vegas. Aprovechamos para hacer algunas paradas en la impresionante Presa Hoover y conocer alguna variedad de los famosos “Joshua Tree” con los que U2 dieron nombre a uno de sus míticos discos.  El Cañón aquí cuenta con magníficas formaciones rocosas talladas de forma natural, como el Eagle Point: una estructura venerada por los antiguos indios Hualapai. Impresionante la pasarela de vidrio Skywalk que se expande sobre el cañón y permite ver el fondo, una caída aproximada de kilómetro y medio. Otra de las paradas que hicimos fue el Guano Point, con unas vistas fantásticas sobre el Río Colorado. El Gran Cañón es uno de los fenómenos geológicos más impresionantes del mundo conocido y está considerada como una de las siete maravillas naturales del mundo. Fácilmente quedas absorto contemplando la belleza de las formas y colores y apreciando las increíbles dimensiones del espectáculo que tienes a la vista.  Por la cuenca del Gran Cañón fluye El Río Colorado, como una serpiente a lo largo de unos 445 km, que lleva socavando la profunda y escarpada garganta del cañón la friolera de seis millones de años y sacando a la luz rocas de más de dos mil millones de años (la mitad de la historia de la Tierra).

Y no cuento más para no hacer esta crónica excesivamente larga, y para poner en valor la cita más conocida de quienes ponen pie en este fascinante territorio de Nevada: lo que pasa en Las Vegas... se queda en Las Vegas. (No podemos contarlo todo)

¡Hasta un próximo viaje amigos de Oneira!

Alberto Bermejo 
ONEIRA club de viajeros

Un viaje a tus sueños  -  alberto@oneira.es
http://www.oneira.es

Facebook:  https://www.facebook.com/Oneiraviajes/

Twitter:       https://twitter.com/OneiraViajes

Instagram:  https://www.instagram.com/oneiraviajes/