Arusha es considerada la puerta de entrada al país para iniciar una aventura hacia los circuitos del norte, con apasionantes parques nacionales y experiencias que disfrutar. No obstante, también es una gran ciudad africana con sus implícitas incoherencias. Su mayor virtud es la increíble ubicación que disfruta, cerca de lugares como el Kilimanjaro, el Parque Nacional del Serengueti, Área de Conservación de Ngorongoro, el monte Meru, etc. Este suceso geográfico ha transformado Arusha en un centro organizativo de expediciones, safaris y cualesquiera actividades que puedan realizarse en los alrededores.

Aquí se puede descansar del rigor de las carreteras del país ya que cuenta con agradables restaurantes y cómodos alojamientos. Además, el lugar es verde y pletórico en casi toda su extensión, gozando también de un clima moderado y cómodo gracias a su situación a 1300 metros de altitud y protegido por la cercanía del monte Meru ( más de 4500 metros de altura). Si nos centramos en el programa cultural de Arusha, este no es muy impactante, aunque tiene cierto interés entre los viajeros que pernoctan en la ciudad. Por ejemplo, la urbe cuenta con un Museo de Historia Natural, construido hace más de 120 años por los colonizadores alemanes. Aquí se puede disfrutar de una sección sobre la evolución del hombre que se distingue de las de otros lugares porque Tanzania es uno de los países más importantes del mundo en lo que respecta al descubrimiento de fósiles de antiguos homínidos. También hay exhibiciones de insectos y crónicas sobre el periodo alemán en Arusha. En el Museo de la Declaración de Arusha se pueden disfrutar también de algunas imágenes de la época colonial y fragmentos etnográficos entre otras cosas. Algunos tours se adentran en el corazón de la ciudad de la forma en la que los lugareños lo hacen con el fin de mostrar el día a día de la ciudad y su humilde funcionamiento. Otros organizan clases de percusión, clases para construir tu propio tambor tradicional tanzano e incluso curso de cocina típica de la región.

Y aunque no tocamos en este viaje el Monte Kilimanjaro, difícil resistirse a la tentación de subirlo, hemos de hacer un pequeño homenaje y citarlo.  El Monte Kilimanjaro es el pico más alto de África, con su cumbre nevada y sus espléndidas llanuras.  Una de las experiencias más bonitas si vienes a este pequeño paraíso es recorrer a pie o en bicicleta sus faldas y tomar una cerveza a la puesta de sol. Disfrutar del entorno de este Parque Nacional implica renunciar parcialmente en este caso a ver animales. El Kilimanjaro es uno de los volcanes más altos del mundo. El ascenso al Kilimanjaro atrae cada año a 25000 senderistas, porque la exigencia técnica para subirlo es mínima, sin ser fácil. Dado que la ascensión es un ejercicio muy exigente en tanto que la altura es el mayor problema para el deportista. Las tribus importantes de la zona son los masái y los chagga.

Daniel Bermejo

Alberto Bermejo

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