El próximo mes de enero de 2019 el club de viajeros ONEIRA viajará a Nápoles y la Costa Amalfitana. En estos momentos el grupo de viajeros está completo, pero tenemos abierta una lista de espera. Este será nuestro primer viaje de ONEIRA. Hoy os proponemos un paseo por la ciudad a modo de breve guía, que será el centro de gravedad de nuestra escapada italiana.

Nápoles. (CENTRO HISTÓRICO DE NÁPOLES, DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1995).

 El Corso Umberto I es una de las calles históricas más recientes de Nápoles, con 1,3 km de longitud y representa una arteria fundamental en la ciudad. Otra arteria principal de la ciudad es la famosísima via Caracciolo desde la que se puede disfrutar de uno de los panoramas más bellos de Nápoles.

La Catedral de Nápoles o de San Gennaro es el monumento religioso más importante y fue construido en el año 1314 donde hubo antes un templo consagrado al dios Apolo. Es un edificio enorme con un elevado número de obras de un valor incalculable en su interior donde también se encuentra un baptisterio que es el más antiguo de Occidente. De estilo barroco, posee dentro una estatua de plata del patrón de Nápoles, San Gennaro, junto con sus reliquias.

En Santa Lucía arranca el paseo marítimo, barrio marinero por excelencia que conecta con el Castel dell’ Ovo a través de un puente. Este castillo es una fortaleza maciza que destaca por unas magníficas vistas de Nápoles que recibe su nombre de una leyenda napolitana: Virgilio habría ocultado en sus cimientos una urna con un huevo mágico, de cuya salud dependería la suerte del castillo y de toda Nápoles. Dentro se encuentra la iglesia de Salvatore, galerías, grandes salas y terrazas con vistas panorámicas. Si continuamos por el paseo marítimo, nos encontraremos con el puerto de Mergellina, el segundo más importante de la ciudad de Nápoles, desde donde se puede admirar la colina de Posillipo, un promontorio de enorme belleza caracterizado por espléndidas villas y acantilados sobre el mar. La plaza del Plebiscito es de las más bonitas de Nápoles y también es conocida por su enorme tamaño. De esplendor europeo difícilmente superable, fue encargada por Fernando I en 1871 para celebrar la restauración de su reinado después del paréntesis napoleónico; fuera está la estatua de Antonio Canova de Carlos VII (Carlos III de España) y la interpretación de Antonio Calí del hijo de Carlos, Fernando I. Se encuentra al final de la vía Toledo, la zona comercial de la ciudad, con edificios tan famosos como la Basílica de San Francisco de Paula de estilo neoclásico y el Palacio Real de Nápoles. Posee un evidente parecido al Panteón de Roma; con unas elegantes columnas dóricas toscanas construidas por el arquitecto Leopoldo Laperuta. El Palacio Real, de claro estilo barroco, fue construido en el 1600 por Doménico Fontana, aunque no se dio por concluido hasta el siglo XIX,  siendo durante siglos la residencia de los virreyes españoles, austríacos y borbones y centro de la vida política y social napolitana. La Basílica de San Francesco de Paola es considerada de las más grandes de la ciudad. De diseño circular, se aprecia un pronaos de 6 columnas y 2 pilares de estilo jónico con 3 estatuas en la parte superior coronando la iglesia.

El Teatro de la Ópera de San Carlo, el más antiguo que sigue activo, se construyó en el año 1737 cuando Carlos III de España, rey de Nápoles y de Sicilia pensó que la ciudad merecía un nuevo lugar para representar las mejores obras. En su escenario se ha representado multitud de obras cómicas y óperas bufas haciendo de estas últimas aumentar su fama y ser reconocidas por toda Europa. Es estilo neoclásico; mide 33 metros de longitud y 34 metros de ancho. Su apogeo lo vivió en el siglo XIX con obras de músicos tan reconocidos como Giussepe Verdi o Gaetano Donizetti.

La Galleria Umberto I de 1890 es una galería llena de restaurantes y tiendas, bastante parecida a la Galería Victor Manuel II de Milán, con techos de cristal y acero, suelos de mármol con mosaicos y dos calles que se cruzan.

El Castel Nuovo, popularmente conocido como Maschio Angioino fue construido por Carlos de Anjou cuando ascendió al trono de los reinos de Nápoles y Sicilia en 1266. Le debe el imponente arco de triunfo de mármol de la entrada a la conmemoración realizada por Alfonso V de Aragón al entrar a Nápoles en 1443. Su salón central es el monumental Salón de los Barones, que hoy es sede de las reuniones del Consejo Municipal y el Museo Cívico.

Alberto Bermejo | Daniel Bermejo

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