Os presentamos uno de nuestros destinos en Croacia, de entre los más encantadores de Europa, en el corazón de la costa dálmata. Lo conoceremos en nuestro viaje de octubre. Hablamos de la ciudad de Split.

Industrias, astilleros y un agitado puerto definen el semblante moderno de Split en la región de Dalmacia. Sin embargo, el centro antiguo mantiene un encanto excepcional, erigido alrededor del palacio romano del emperador Diocleciano, uno de los más grandes y mejor conservados del periodo romano en el mundo. Hace casi 1500 años el palacio hospedó a los refugiados originarios de Salona, después de que esta fuese destruida por los invasores ávaros. Comenzando estos a vivir en el palacio, entre los cuales se encontraba el obispo y otros funcionarios religiosos procedentes del asedio, se organizaron para instaurar el obispado de Split. Tras 2 siglos de control bizantino y el asentamiento de congregaciones croatas, Split fue controlada por Venecia desde 1409.

Con una población de 200 mil habitantes, Split se ha convertido en el corazón de la costa dálmata. Ya en la ciudad destacamos con absolutamente el Palacio de Diocleciano, levantado por el emperador romano en el s. III con caliza blanca natural de la isla de Brac. El palacio, una ciudad en sí mismo, estuvo defendido con murallas y aún se mantienen las distintas puertas de entrada al mismo: La de Oro, puerta principal al palacio, formada por dos torres y con una abundante decoración; la de Plata u Oriental, una reproducción más simple de la primera; la de Hierro y la Marítima. En la Decamanus romana está la residencia imperial con sus salones y templos. Más allá de las murallas de palacio se pueden encontrar esculturas emblemáticas de la ciudad obra de Ivan Mestrovic. Lo que fue el Mausoleo de Diocleciano se transformó a posteriori en la Catedral de Split, donde se puede subir a su campanario de estilo gótico-románico, disfrutar del altar ornamentado y descubrir sus increíbles catacumbas. Es de planta octogonal y rodeada por 24 columnas, conservándose casi intacta. En uno de los frisos podemos ver a Diocleciano y a su esposa. Destacadas son las escenas de la vida de Cristo talladas en las puertas de madera s.XIII de Andrija Buvina. Importantes también son los altares, los frescos de Dujan Vuskovic, la sillería románcia del siglo XIII y el relieve de La Flagelación de Cristo, un gran trabajo escultórico. De forma singular, Diocleciano fue conocido por hostigar a los cristianos, y en la actualidad su mausoleo está dedicado a ellos. En el palacio también se puede apreciar el Templo de Jupiter, antiguo Templo romano formado por un atrio con 6 columnas. Atención al techo, abovedado, decorado con motivos florales y geométricos. El templo es de planta rectangular romana típica y está hecho con sillares calizos, mostrando aún cornisas y pilastras corintias muy decorativas. En la Edad Media se transformó para establecer el Baptisterio de San Juan, en cuyo interior hay una fuente bautismal con un retablo prerrománico donde están personificados el rey Zvonimir y otros mandatorios. Los Sótanos del Palacio de Diocleciano son sorprendentes; aunque la mayoría de salas se encuentran vacías (salvo alguna muestra puntual) las salas y corredores abovedados bajo el Palacio de Diocleciano exudan una inquietante atemporalidad. Aquí se hallaban viviendas de esclavos y sus muros fueron testigos de la persecución de los cristianos. En la Plaza del Pueblo se encuentra el antiguo ayuntamiento gótico de la ciudad, el Café Central, donde se aglutinaban los pensadores y la librería Morpurgo, una de las más longevas del planeta. Fuera de la ciudad se puede ver la fortaleza de Klis, de origen medieval y empleada en la producción de la serie de Juego de Tronos.

¿Te vienes a conocer esta maravillosa ciudad y sus atemporales encantos?

Daniel Bermejo

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