Hemos de rendir constante tributo a las grandes mujeres protagonistas del devenir histórico de nuestro país. ¡Y también a las pequeñas protagonistas de su día a día!. Nunca serán suficientes todos los homenajes que podamos ofrecerles. No en vano busqué como insignia de nuestro club de viajeros un nombre femenino: Oneira, término vinculado como sabéis al reino de los sueños y la fantasía, experiencias del alma que también contienen un importante componente femenino. Y siendo precisos respecto a nuestra trayectoria viajera desde el inicio de PERIPLOS,  el hecho cierto es  que el conjunto de peripleros y peripleras (y ahora viajeros onéricos) que han viajado con nosotros en su mayor parte son mujeres. Ellas, con su especial sensibilidad, ¡son más viajeras que nosotros!.

Venga esta reflexión al caso de presentaros un magnífico libro de un autor que sigo en tertulias literarias y de humanidades: Javier Santamarta, gran escritor y amante de la historia. Su libro es un homenaje a las grandes heroínas españolas (luego me quedaré con una de ellas para centrar esta comunicación) en buena parte semiolvidadas: “Siempre estuvieron ellas: Galería histórica de hispanas memorables”. Editado por Edaf. Debajo os dejo enlace. Este libro reproduce semblanzas muy destacables de grandes figuras femeninas de nuestra historia, las cuales no han sido suficientemente recompensadas debidamente por los textos más sesudos de Historia, donde siempre han destacado las figuras masculinas como protagonistas.

Además de meritorio, que lo es para un autor señalar a estas grandes mujeres, también es importante observar cómo afronta Javier Santamarta las pequeñas y grandes historias de estas ilustres hispanas, con gran riqueza de elementos narrativos que facilita ostensiblemente la lectura. A destacar mujeres como Egeria (Antigua Roma) María de Zayas (Siglo de Oro) Ángela Ruiz Robles (siglo XX) Carmen de Burgos (cronista de guerra) y tantas otras. Pero ya no solo tiene mérito el tema que trata el bueno de Javier Santamarta, sino cómo lo hace y explica. No es una novela, pero capítulo tras capítulo (de los trece que lo componen), dedicado a una o varias de esas ilustres hispanas, nos pone en contexto con unos diálogos y situaciones en los que, por momentos, parece que estamos leyendo una narración que parece ficción pero que se ajusta, fielmente, a lo sucedido.

Si he de quedarme hoy con una de estas protagonistas y grandes heroínas lo haré con Egeria, por distintas razones, porque es mujer, es viajera y aventurera, gallega (Galaecia, de la Hispania romana), porque en el siglo IV viajó a Tierra Santa (donde vamos nosotros, Oneira, en junio en viaje a Jordania) convirtiéndose en la primera viajera o peregrina de la historia, ¡y escribiendo la primera guía de viajes! pues durante su periplo (recorrió más de 5.000 km, la mayor parte a lomos de un burro) estuvo escribió contando su aventura: El Itinerarium de Egeria por Tierra Santa (debajo os dejo un enlace para encontrarlo en Internet) aunque incompleto,  recoge anécdotas, encuentros con religiosos, su recorrido, descripciones de los lugares Santos que visita, detalles de monumentos visitados, una maravilla. Lugares como Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla. ¡Escrito en el siglo IV!. Un libro fundamental para conocer Tierra Santa y alrededores. Libro que ha llegado a nosotros de milagro: se encontró en el siglo XIX. Nos da la visión de una curiosa viajera de principios de nuestra era, información de distancia, detalles filológicos importantes y costumbres de la época. Una curiosidad, en su visita al Mar Muerto, afirmó que cuando localizó el lugar donde supuestamente se convirtió en estatua de sal de la mujer de Lot en el Itinerarium afirmaba que por más que la buscara no encontró dicha estatua…

Un precioso fresco con su retrato pudimos contemplarlo el pasado mes de enero en nuestro viaje a Nápoles y Costa Amalfitana, cuando visitamos Pompeya y que podéis ver ilustrando este artículo; en la cabecera dejo otro retrato con un mapa. Esta inefable dama al parecer falleció en Constantinopla, porque allá por el final del libro comenta que está “muy malita” y que si Dios le da vida contará más cosas. Da muestras de cansancio y poca apetencia por regresar a su Galicia natal.  Años más tarde se derrumbaría el Imperio Romano y llegaron las consabidas invasiones bárbaras convirtiéndose el viajar, en una actividad aún más peligrosa: tristemente, las mujeres vivieron a partir de entonces más encerradas que nunca.

Enlace al texto original en latín del libro de Egeria

Enlace al libro de Javier Santamarta “Siempre estuvieron ellas…” en Amazon

 

Alberto Bermejo

Oneira CLUB DE VIAJEROS

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