Puno se sitúa sobre la meseta andina del Collao, dominada por la presencia del Lago Titicaca, el cual fue lugar sagrado de los incas y es además el lago navegable más alto del mundo a más de 3800 metros sobre el nivel del mar. En la edad antigua y mucho antes de la llegada de los españoles, cazadores y recolectores nómadas recorrían el altiplano cazando tarucas, alpacas, llamas y otros animales. Puno posee sitios arqueológicos prehispánicos de construcciones circulares conocidos tradicionalmente como chullpas, aunque por lo que especialmente destaca es por el Lago Titicaca.

La tradición andina habla de que fue aquí, en el Lago Titicaca donde nació el Sol. En el magnífico Titicaca han residido numerosas culturas (desde los pucarás preincaicos hasta los Tiahuanaco y los colla) del Altiplano sumergidos en sus tradiciones desde tiempos inmemorables y aún se sigue hablando de que Titicaca alberga tesoros en su fondo lacustre. La región brilla por una mezcla de antiguas catedrales, yermas mesetas y parcelados campos con colinas y picos, donde se sigue cultivando y cosechando a mano. Es un paraje donde los curas bendicen los taxis,  los abogados sacrifican llamas, donde las mueres pasean ataviadas con bombines, cuidando de sus llamas. Otra leyenda cuenta que en el lago Titicaca nacieron Mama Ocllo y Manco Cápac, fundadores del Imperio inca. Desde la bahía y hacia el interior del lago se localizan distinguidas islas de una plácida belleza y de tradiciones precolombinas bien arraigadas de las cuales destacamos la Isla flotante de los Uros, construida a partir de la nada por capas de totora, un junco que brota bajo estas aguas. Estos juncos son comestibles (saben a caña de azúcar no dulce) y también son empleados para hacer casas, barcos y artesanías. Para que la isla siga a flote la totora se repone desde arriba al mismo tiempo que se pudren las capas inferiores.  Fue poblada por aimaras y valorado como una de las civilizaciones andinas más primitivas, mucho antes de que llegaran los incas. La isla sobrevive gracias a la pesca, el trueque y al turismo. Otra isla interesante es la Isla de Taquile, conocida como “isla de los hijos del sol” y donde viven más de 2 mil personas. Su cautivador paisaje recuerda al Mediterráneo. Vestigio de tradiciones ininterrumpidas, los naturales de la isla rara vez se casan con gente foránea, manteniendo una robusta unidad de grupo. Los hombres visten gorros flexibles de lana muy tupida, tejido por ellos mismos y con un simbolismo social muy importante. Aquellos que están casados gastan uno de color rojo y los solteros, de rojo y blanco (estos colores también muestran la posición social). Las mujeres, en cambio, tejen fajas gruesas y coloridas para sus maridos y ellas visten faldas de varias capas y blusas hechas a mano, consideradas las mejor confeccionadas de Perú. 

En un místico equilibro con su ambiente, el Lago Titicaca permanece impávido y sobrecogedor. En vuestro viaje a Perú no dejéis de hacerle una visita.

Daniel Bermejo

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