En nuestro recorrido por Perú del año que viene dedicaremos unas jornadas a aclimatarnos conforme vamos ascendiendo a altitudes a las que estamos poco acostumbrados en España. Uno de los lugares más espectaculares que visitaremos es el Valle del Colca.

El  Cañón del Colca alcanza profundidades mayores a  4000 metros y se halla entre altísimos volcanes, como el Coropuna de 6613 metros y el Ampato de 6310 metros. Es de los  más profundos del mundo, por detrás de su vecino el Cotahausi  y el Gran Cañón del Colorado (EEUU). El interior del cañón es casi tropical, con palmeras, helechos y de vez en cuando orquídeas. Mario Vargas Llosa bautizó este lugar como “Valle de las Maravillas”, a causa de sus imponentes paisajes de montañas y cañones. El Colca posee varios volcanes humeantes, lúcidos bancales y una hilera de pueblos tradicionales situados a través de los 40 kilómetros del Cañón por donde el río corre. Solo 13 pueblos siguen ubicados en la zona, los cuales provienen de la cultura Cabana y Collagua, conservando sus tradiciones y manejando los cultivos a través de plantaciones abancaladas.  La formación del Cañón del Colca ocurrió hace más de 150 millones de años. Su profundidad se debe al desarrollo de la Cordillera de los Andes, los periodos de desglaciación (con su respectiva erosión) durante el Cuaternario y la constante erosión hídrica producida y acelerada por el río Colca, que nace en los Andes. 

Desde el Mirador de los Andes en Patapampa, a 4800 metros sobre el nivel del mar, a una altura superior al Mont Blanc, se pueden observar  8 magníficos volcanes peruanos coronados por la nieve: Ubinas, Misti, Chachani, Ampato, Sabancaya, Huaka Hualca, Mismi y Chucura, todos ellos por encima de los 5 mil metros de altura, volcanes que harían las delicias de montañeros experimentados.  Chivay se halla a 3600 metros de altura y con 3 zonas muy reconocibles, situado en uno de los extremos del Cañón. El barrio de Ccapa, cuya traducción del quechua significa “poder”, hospeda el Complejo de Aguas Termales de la Calera, con 5 piscinas nutridas por las aguas del volcán Cotallumi, fluyendo a temperaturas superiores a 80 grados y “refrescadas”  posteriormente para el baño;  Urinsaya, está caracterizado por el espíritu jocoso de su gente y el Hanansaya, está centrado en la actividad agrícola. 

El Cañón del Colca  alcanza su mayor profundidad cerca del famoso Mirador de la Cruz del Cóndor. Es un rincón privilegiado para observar las profundidades del cañón, la vegetación y por encima de todo, el vuelo de los cóndores, el verdadero rey de toda la zona. Una numerosa familia de cóndores andinos anida en un afloramiento rocoso cercano y si el día es proclive, se les puede captar planeando sobre las corrientes térmicas del cañón y sobrevolando las cabezas de los viajeros (los cóndores apenas baten sus alas). La imagen es reforzada por la impactante caída de 1200 metros hasta el río y el nevado Mismi frente a nuestros ojos, alzado más de 3 mil metros sobre el lecho del cañón. Estos toman una considerable altura para luego seguir las corrientes de aire que se encaminan hacia la costa donde podrán encontrar su alimento.

Daniel Bermejo

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