Tenemos muy cerca nuestro viaje de Semana Santa, a Perú. Disfrutaremos de un recorrido histórico y muy completo, con el protagonismo del arte, la historia y la arqueología, además del contacto con el mundo andino y el recuerdo colonial. Los paisajes de Perú son fascinantes, pero un elemento que cobra especial significado en este país es su gastronomía. Con permiso de la nuestra, la española, la gastronomía peruana se ha hecho un hueco entre las más importantes del mundo, y la prueba son los reconocimientos y premios que reciben sus promotores y creadores y el número cada vez más alto de restaurantes que se abren en todo el mundo.

Una de las claves es la combinación de sabores y texturas, el uso de cítricos y el amplísimo repertorio de recetas (como también ocurre con la cocina española). Además en Perú, la comida es una religión. Su cocina es muy variada y existen restaurantes de diversos estilos y categorías que ofrecen calidad a buen precio y garantías de higiene. El concepto de “fusión” está a la orden del día:  aquí los estofados andinos se mezclan con frituras asiáticas, y los platos españoles absorben los sabores del Amazonas. De hecho tuve ocasión de comprobarlo directamente, en Cuzco. En 2014 con nuestro primer viaje a Perú con PERIPLOS, visité el restaurante de Virgilio Martínez, uno de los grandes chef peruanos, en Cuzco, en aquel entonces enclavado en pleno centro de la ciudad. Disfruté aquella noche enormemente con su propuesta novoandina, con propuestas sorprendentes, fusionando todo tipo de sabores selváticos, de la cordillera andina.  Virgilio Martínez, conocido en el mundo gastronómico por su restaurante en Lima Central, entre los mejores del mundo, ofrece una nueva propuesta en pleno Valle del Cuzco, a unos 3.680 metros sobre el nivel del mar. El nombre de su nuevo restaurante:  Mil.

Si nos centramos en Perú y su gastronomía, ¿qué entendemos por cocina fusión?. Tenemos un buen ejemplo en la  Cocina Criolla, fusión local, europea y africana; la Chifa, local y China; Nikkei, local y japonesa y nuevas tendencias como la ya mencionada cocina Novoandina, que ha recuperado recetas y productos ancestrales, sin dejar de lado la variada oferta de comidas regionales y la comida internacional.

En la zona andina predominan el maíz (existen en el país más de 50 variedades de este cereal), las patatas y las aves de corral. En cambio, en la costa abundan las carnes, el pescado, los mariscos y las menestras. Por cierto ¡este país produce 3000 variedades distintas de patata!. Platos de patata son la papa a la huancaína (patata bañada en una salsa de  queso) y la “causa” (una terrina de patata con capas de marisco, verdura o pollo). 

En la costa y en todo el territorio peruano el plato estrella es el ceviche, una combinación fría de pescado, gambas u otro marisco, marinado con zumo de lima, cebolla, cilantro y chile. 

La gastronomía peruana ha traspasado fronteras y goza de un gran prestigio internacional. Hay que destacar que hoy en día los restaurantes de los hoteles y cadenas hoteleras se han preocupado por elevar la calidad y oferta gastronómica peruana y a muchas de ellas acuden comensales que no están alojados o están en otros alojamientos.

Hay que dedicarle un apartado especial al pisco peruano, que nos lo encontraremos durante todo el viaje. Inicialmente se elaboraba en haciendas privadas cerca de Ica y se vendía a marineros que recalaban en el puerto de Pisco. A principios del s. XX el pisco sour (un cóctel de aguardiente de uva con zumo de lima y azúcar) se popularizó entre los principales restaurantes de Lima. Hay distintas variedades de pisco y diferentes formas de presentación. En nuestro viaje tendremos oportunidad de disfrutar de unas clases para aprender a elaborar el famoso cóctel peruano y tendremos muchas oportunidades de disfrutarlo.

Daniel Bermejo 

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

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