Situado en la parte más profunda de la gran depresión tectónica del Río Jordán, el Mar Muerto  es un gran lago natural de agua salada que evapora en su superficie toda el agua que colecta de su cuenca hidrográfica.  Ya aparecía, por cierto, mencionado en la Biblia y en El Corán, ya que en sus orillas se levantaban las antiguas ciudades de Gomorra, Sodoma, Admah, Zeboim y Zoa. A lo largo de la historia recibió diferentes nombres por griegos y árabes, entre ellos mar de “Lot”, de “Alquitrán”, “Sedom”, “Dragón” o “Árabe” siendo los cruzados los primeros en llamarlo Mar Muerto. Tal variedad de nombres constituyen la prueba de la fascinación y el interés que despertó a lo largo de los siglos este gran lago salado. La mitad del lago se sitúa en Israel y la otra mitad en Jordania. Sus aguas proceden especialmente del río Jordán y se encuentra entre Jordania, Israel y Palestina y son sólidas en un 26 por ciento. Se halla a 435 metros bajo el nivel del mar, lo que lo convierte en la zona más baja de la Tierra y también la más oxigenada.  Este lago salado ha sufrido numerosas transformaciones en los últimos siglos, e incluso en los últimos ciento cincuenta años.

La concentración de sal de sus aguas  es 10 veces mayor que la del océano (por cada litro de agua hay 340 gramos de sal), de ahí que, como todos sabéis, es imposible hundirse en ellas y más impracticable aún intentar dar un par de brazadas sin terminar exhaustos. El alto grado de evaporación junto con factores estrictamente geológicos (incluso  a causa de terremotos) han conducido a esta especial salinidad  lo que impide la vida vegetal y animal en su seno. A cambio, sin embargo, presenta magníficas virtudes terapéuticas para distintas enfermedades de la piel: psoriasis, dermatitis; también con propiedades excelentes para la artritis, el estrés, el reúma, la fatiga y otros problemas; además es un agua depurativa y tonificante. Estos atributos ya eran conocidos en tiempos de Herodes. Se afirma que Cleopatra le pidió a su amante Marco Antonio que mandara sus legiones a conquistar Jordania para que ésta pudiera disfrutar del balneario natural más extenso del mundo.  El lugar en el que se asienta es una tierra antiquísima y tradicional, situado a escasos kilómetros de pueblos que como mencionamos antes,  han escrito parte de la historia de la humanidad, en la confluencia donde brotaron 3 de las religiones más importantes del mundo, por lo que muchos han buscado algún tipo de significado sagrado en este lugar. El Mar Muerto está hoy en día en peligro. Su nivel a descendido 12 metros en el último siglo por sobreexplotación del río Jordán.

En nuestro viaje a Jordania disfrutaremos de los beneficios de las aguas del Mar Muerto, el Spa natural más grande del mundo y capricho, como hemos visto,  de la reina egipcia Cleopatra. El escenario a primera hora de por sí es soberbio y de gran belleza, con los tonos azulados del mar y las notas ocres de las colinas de alrededor con las cobrizas paredes del valle del Rift al fondo. ¡Pocas sensaciones hay más desconcertantes que lanzarse al agua y flotar como un corcho!. Yo he conocido esta experiencia el año pasado, durante mi visita a Israel y creedme, es fascinante la sensación del baño en este lugar. En foto podéis verme sobre el mar leyendo un periódico, una de esas fotos que a menudo se hacen en este lugar para llamar la atención sobre la experiencia.

Alberto Bermejo

Daniel Bermejo

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