En dirección a Amman se encuentra la ciudad de Ajlun, donde se encuentra el precioso del mismo nombre: Castillo de Ajlun, llamado antiguamente Qala’at ar Rabad debido a que la familia Rabadi tuvo una importante presencia en la ciudad. No se trata de un gran castillo pues es más bien pequeño, pero tiene una historia interesante (relacionada con Saladino) y merece la pena conocerlo por lo que decidimos incluirlo en nuestro itinerario Oneira de nuestro viaje a Jordania.

La calidad de la arquitectura militar árabe permitió construir este castillo ayubí de Ajlun, el cual ayudó a vencer a los cruzados hace más de 8 siglos. Este fue erigido por uno de los generales de Saladino en el año 1185 d. C. Más concretamente su sobrino, y reconstruido más tarde en el siglo XIII por los Mamelucos (por Aibak ibn), después de su destrucción por los mongoles: un espléndido ejemplo de ingeniería militar árabe.

Se levantó para mantener controladas las minas de hierro de la región de Ajlun y desalentar a los francos de ocuparla. El castillo controlaba las tres vias principales que conducían al valle del Jordán y defendía las rutas comerciales entre Siria y Jordania, por lo que se convirtió en un lugar defensivo estratégico en el periodo de los cruzados, que combatieron sin éxito durante décadas para conquistar el castillo y la ciudad vecina. El primer castillo construido poseía cuatro torres, saeteras en las paredes para lanzar flechas y estaba protegido por una zanja que medía alrededor de 16 metros de extensión y 15 metros de profundidad. En el 1215 d. C., el oficial mameluco Aibak ibn Abdullah agrandó el castillo tras la muerte de Usama, añadiendo una torre nueva en la esquina sureste junto con un puente en el que aún se pueden apreciar los relieves de imágenes de palomas. Desde aquí pueden disfrutarse hermosas vistas del valle del Jordán.

Daniel Bermejo

Alberto Bermejo

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