Sí, conocemos los topicazos del destino, pero se trataba de 25 años. De unas Bodas de Plata. Había que estar allí.  ¡Y qué mejor ciudad para casarse que Las Vegas! Yo le dije a Meli que quería una boda en Bali, romántica, como Mick Jagger o Alejandro Sanz. Pero no, ¡ella quería Las Vegas!. Para una boda en Bali tendríamos que esperar a las Bodas de Oro, aunque ella amenaza con volver a los Estados Unidos en 2043, aunque sea en silla de ruedas.  Que por cierto a Bali tendremos oportunidad de ir con ONEIRA club de viajeros el próximo mes de junio de 2019, que tenemos programado un gran viaje  a Indonesia. También podréis casaros en Bali si os apuntáis a nuestro viaje

Pero centrémonos en Las Vegas. Fueron 6 días, en agosto de 2018,  inmortalizados en algunos posts de Facebook, Twitter e Instagram, en los que, acompañados de familia y amigos, pasamos jornadas estupendas. Unas pequeñas vacaciones, necesarias. Para desconectar. Las Vegas es la ciudad más espectacular del estado de Nevada, ¿quién no ha visto una película con Las Vegas como escenario?. Es una ciudad que lleva reinventándose desde los tiempos del Rat Pack. Aquí se han rodado dramas como Leaving Las Vegas, 1995 con Nicolas Cage, hasta desvergonzadas comedias como Resacón en Las Vegas 2009, con Bradley Cooper, por mencionar dos relativamente recientes. Nevada es una franja de desierto semivacío, un puñado de antiguas ciudades mineras que cambiaron las palas de trabajo por las palancas de las tragaperras;  en Las Vegas la antigua fiebre del oro sigue pegando fuerte, aunque el jugador no es oro lo que busca, sino hacer su agosto en los casinos. Las Vegas es un cóctel explosivo de sofisticación, indecencia, riesgos y premios. En muy pocas horas puedes ver jeroglíficos antiguos, la torre Eiffel, el puente de Brooklyn y los canales de Venecia. Sí, son reproducciones… ¡pero tienen su encanto! Escaparse a Las Vegas, “la ciudad del pecado”, es una práctica muy extendida por el americano medio y es digno de ver.  A mí me llamó la atención que en el vuelo interior a Las Vegas en el avión viajaban sobre todo hombres solos. Creo que aún este destino está muy copado por hombres.

Por cierto, si quieres casarte mañana o renovar tu vínculo matrimonial, estás en el lugar apropiado; es lo que hicimos nosotros, casándonos en Viva las Vegas Wedding Chapel  donde contrajeron matrimonio por cierto Alaska con su inefable Mario. Pero si vienes a casarte a Las Vegas tienes que hacer un poco el friki, ¿no? porque si no, no cruzas el charco, te quedas en Albacete. Claro que por seriedad  voy a evitar subir acá, a esta respetable página onérica cualquier foto con nuestros disfraces de Marilyn y Elvis

¡Si no tienes cuidado puedes perder la cabeza en Las Vegas!  El tiempo no importa. Los casinos abren las 24 horas. No hay relojes, porque así se decidió en el primer casino instalado en el área. Interminables comidas y ríos de bebidas encontrarás. Me gustaron los cócteles que preparan aquí, a base de granizados. Por cierto, a los americanos les encanta que se los sirvan en vasos largos de plástico, de medio metro. Los ejecutivos y la gente bien fácilmente pierden el oremus en las salas de fiesta, los universitarios buscan la juerga barata y los abuelos arman jolgorio en las tragaperras. Y yo me sorprendía permanentemente de ver los casinos hasta arriba, ¡incluso de madrugada! Últimamente, las chicas también realizan sus escapadas y sus despedidas de soltera, y no faltan lugares de fiesta, discotecas de ensueño  e incluso pubs al más estilo country  para disfrutar de unas vacaciones a la americana.

Lo primero de todo, no tienes que dejar de fotografiarte en el emblemático cartel Welcome to Fabulous Las Vegas, imprescindible. Todos se hacen la foto y sorprende conocer que el cartel no está precisamente en Las Vegas, sino en las afueras.

The Strip o Las Vegas Blvd  con 6,4 km es el centro de todo y es muy fácil moverse por él porque hay transporte público. Hacia el norte termina con el  Hotel Circus Circus Las Vegas ( en serio, es como entrar a un circo) y al sur con el Hotel Mandalay Bay, tristemente famoso por el reciente atentado terrorista iniciado desde una de sus ventanas. A lo largo de la Strip encuentras todos los hoteles más importantes y locales de referencia. Nosotros nos hospedamos en el Hotel Isla del Tesoro, con la piscina más marchosa de Las Vegas.  Si vienes a esta loca ciudad debes visitar todos los hoteles que te permita el tiempo disponible, o contratar mejor alguno de los tours que permitan moverte más rápidamente, aunque el transporte público en la ciudad es rápido y hay taxis y ubers por todos lados ¡Y también limusinas! Encantadora la experiencia de las fuentes danzarinas del Bellagio, un hotel casino que deslumbra con su arquitectura toscana y su lago artificial de más de 3 hectáreas donde unas fuentes bailan en un espectáculo llamativo y precioso, al ritmo de músicas diversas. En el Hotel París, con su ambiente parisino en el interior, destaca su Torre Eiffel, justo de mitad de tamaño que la real. La decoración del interior de algunos hoteles es tan espléndida que incluso de noche pareces estar paseando de día por uno de los escenarios reales del lugar de replican. El
Venetian es otro buen ejemplo.  El Mirage ofrece en su laguna un volcán que entra en erupción a determinadas horas del día. En el Hotel Flamingo puedes ver en su interior a flamencos reales.  No debes dejar de visitar el Downtown, donde comenzó todo, para conocer el mundialmente famoso show de luces y sonido que cada noche se disfruta en Fremont Street. La Fremont Street Experience, es un centro comercial peatonal de cuatro manzanas coronado por una bóveda de acero y repleto de luces controladas informáticamente, que ha devuelto la vida al centro. Cada noche la bóveda se transforma en un espectáculo de luz con 550000 vatios de sonido envolvente.

Si quieres más experiencias en Las Vegas puedes visitar el Shark Reef Aquarium y caminar bajo el agua en sus túneles,  visitar el museo de cera de Madame Tussauds que cuenta con más de 100 muñecos de cera de celebrities o bien acercarte por una galería de tiro para disparar con pistolas y fusiles de todos los tipos, algo que les encanta a muchos americanos y que  pone la carne de gallina.

Yo me escapé uno de los días a ver al mago David Copperfield, una de esas experiencias que siempre quise presenciar alguna vez en la vida y nos quedamos todos en la sala alucinados. Además de hacer aparecer y desaparecer personas, motos y coches, hizo aparecer  un platillo volante en medio de la sala del tamaño de un vehículo medio y sacarlo fuera por detrás del escenario. Un efecto tecnológico impresionante. Las chicas hicieron sus compras en los famosos Outlets del norte de Las Vegas.  Por la noche nos subimos a la torre del Stratosfhere, la más alta de Las Vegas y con una panorámica de 360 grados. Arriba puedes comer en uno de sus restaurantes o tomar una copa con las mejores vistas.

Pero para mí la experiencia más fascinante de estos días en Estados Unidos fue la visita al Gran Cañón.  Concretamente dedicamos un día a trasladarnos en furgoneta con una pequeña empresa que seleccioné después de estudiar todas las opciones para la visita Gran Adventurers Tours  y nos ofrecieron un tour estupendo. En concreto fuimos a la parte Oeste del Gran Cañón , que está dentro de la reserva de la tribu Hualapai, la más cercana a Las Vegas. Aprovechamos para hacer algunas paradas en la impresionante Presa Hoover y conocer alguna variedad de los famosos “Joshua Tree” con los que U2 dieron nombre a uno de sus míticos discos.  El Cañón aquí cuenta con magníficas formaciones rocosas talladas de forma natural, como el Eagle Point: una estructura venerada por los antiguos indios Hualapai. Impresionante la pasarela de vidrio Skywalk que se expande sobre el cañón y permite ver el fondo, una caída aproximada de kilómetro y medio. Otra de las paradas que hicimos fue el Guano Point, con unas vistas fantásticas sobre el Río Colorado. El Gran Cañón es uno de los fenómenos geológicos más impresionantes del mundo conocido y está considerada como una de las siete maravillas naturales del mundo. Fácilmente quedas absorto contemplando la belleza de las formas y colores y apreciando las increíbles dimensiones del espectáculo que tienes a la vista.  Por la cuenca del Gran Cañón fluye El Río Colorado, como una serpiente a lo largo de unos 445 km, que lleva socavando la profunda y escarpada garganta del cañón la friolera de seis millones de años y sacando a la luz rocas de más de dos mil millones de años (la mitad de la historia de la Tierra).

Y no cuento más para no hacer esta crónica excesivamente larga, y para poner en valor la cita más conocida de quienes ponen pie en este fascinante territorio de Nevada: lo que pasa en Las Vegas… se queda en Las Vegas. (No podemos contarlo todo)

¡Hasta un próximo viaje amigos de Oneira!

Alberto Bermejo 
ONEIRA club de viajeros

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