Hacia el este de la ciudad se sitúan los conocidos Castillos del Desierto, construcciones de los siglos VII al XI, utilizados como caravasares (donde las caravanas de comerciantes pernoctaban), hammanes de ricos omeyas,  lugares de descanso  o castillos para la protección de los territorios.Hacia el este de la ciudad se sitúan los conocidos Castillos del Desierto, construcciones de los siglos VII al XI, utilizados como caravasares (donde las caravanas de comerciantes pernoctaban), hammanes de ricos omeyas,  lugares de descanso  o castillos para la protección de los territorios. No se trata de grandes fortalezas pero tienen el encanto de que están esparcidos por el desierto de Jordania y no se encuentran muy alejados de Amán. Fue en estos territorios donde se asentaros los miembros de la dinastía que llevó al Islam lejos de las fronteras tradicionales de La Meca y la Medina, infringiendo las reglas básicas de su religión. Las edificaciones ofrecen un testimonio especial de la antigua arquitectura islámica y de otras tradiciones de carácter mediterráneo (Grecia, Roma, Bizantina). Todos estos castillos o palacios fueron levantados en torno a la primera mitad del siglo VIII exceptuando  Qasr al-Hallabat y al-Azraq, que son de época romana. Nos vamos a detener en los tres castillos que nosotros, Oneira Club de viajeros conoceremos en nuestra aventura jordana de junio de 2019.

El castillo Qasr Kharana fue transformado por los omeyas en el año 711 y erigido sobre una estructura romana y luego bizantina. Fue reedificada tras la breve ocupación de la zona por parte de los persas sasánidas. Los torreones circulares le otorgan cierta utilidad defensiva.Está edificado en piedra rosa y es de planta cuadrangular, con torres redondas en cada esquina. Las inscripciones en griego y latín permiten deducir que se levanta sobre edificios más antiguos. Acoge unas 61 habitaciones esmeradamente decoradas.

El Qsrs Amra es fundamental para comprender el arte islámico en sus inicios. Se cree que se construyó como emplazamiento de descanso y diversión para el califa omeya Walidi I (705-715 d. C.), el mismo que levantó la Gran Mezquita de Damasco. El lugar está constituido por una sala de audiencias con 3 naves envueltas con bóvedas de cañón y un hammán inspirado en las termas romanas. Las paredes están repletas de frescos, con imágenes que simbolizan el poder califal, escenas de caza y signos del zodiaco. Con más de 250 figuras animales y humanas en total en una superficie total de 350 metros cuadrados. Los frescos fundamentalmente dieron el espaldarazo para que el lugar fuera declarado Patrimonio de la Humanidadpor la UNESCO.

El Qasr Al-Azraq fue erigido por los romanos en el siglo III d. C. y reconstruido por los ayyubíes en el 1236.  Una inscripción apunta a que su edificación se realizó en honor de los emperadores Diocleciano y Maximiano. La puerta principal de la fortaleza es la torre de Izz ad-Din Ayback; se pueden ver inscripciones en griego y latín y losas con bajorrelieves de animales y motivos vegetales. El castillo, sin embargo, debe su reputación a Lawrence de Arabia. El mítico agente británico se alojó en él durante el invierno de 1917, mientras preparaba la rebelión de los árabes contra el imperio otomano y organizaba la batalla de Aqaba. Además, llama la atención el color azul de las rocas, lo que hace también comprender el nombre de Castillo Azul que igualmente recibe.  

 

Daniel Bermejo

Alberto Bermejo

ONEIRA club de viajeros

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