Vietnam sobre dos ruedas: la coreografía del orden invisible

Para viajar a Vietnam en grupo también conviene aprender a mirar lo que sucede entre una visita y la siguiente. En el viaje a Vietnam y Camboya de ONEIRA club de viajeros, del 7 al 22 de enero de 2027, conoceremos Hanói y Ciudad Ho Chi Minh, dos ciudades donde las motocicletas forman parte inseparable del paisaje cotidiano. Nuestro recorrido por el Barrio Antiguo de Hanói y las visitas de Saigón permitirán observar una escena que cuenta mucho del país: la vida que se organiza sobre dos ruedas.

Quien pisa por primera vez las calles de Hanói o Ciudad Ho Chi Minh experimenta un desconcierto inmediato. Ante sus ojos se abre una corriente densa de motocicletas que avanzan, giran y cruzan intersecciones en un movimiento que cuesta descifrar. Hay semáforos, carriles y normas de circulación, aunque desde la acera el recién llegado perciba sobre todo una sucesión de trayectorias entrelazadas. Lo que a primera vista parece un colapso inminente deja entrever una de las escenas más características del Vietnam urbano: una coordinación cotidiana que se aprende con la práctica, pero que no está libre de conflictos ni de riesgos.

La física de los fluidos en el asfalto

Para quien llega de ciudades donde el tráfico se organiza mediante separaciones muy visibles, el contraste resulta llamativo. En muchas calles vietnamitas, la circulación recuerda a la dinámica de los fluidos. Los ciclomotores y motocicletas parecen un banco de peces o una corriente de agua que busca huecos y sortea obstáculos, ajustando continuamente su curso.

La comparación ayuda a describir lo que vemos, aunque no sea una ley física ni explique por sí sola el comportamiento de todos los conductores. Entre las motos también circulan coches, autobuses y vehículos de reparto. Hay frenazos, atascos y decisiones que no siempre se anticipan a tiempo. Esa mezcla impide reducir la calle a una coreografía perfecta.

Los conductores se observan y reaccionan a los movimientos más próximos. Pequeños cambios de velocidad o de dirección van modificando los espacios disponibles. El claxon puede cumplir una función de aviso: un toque breve anuncia la presencia de un vehículo que se acerca. No expresa siempre irritación, aunque tampoco tiene un significado único. En ese paisaje sonoro, aprender a distinguir una advertencia de otra forma parte de la experiencia local.

El cruce peatonal entre la atención y la prudencia

Para los viajeros de ONEIRA club de viajeros, esta dinámica será especialmente visible desde las aceras. Cruzar una calle concurrida exige atención, no un acto de fe en la habilidad de los motoristas. Conviene utilizar los pasos regulados y las pasarelas disponibles, observar todas las direcciones y seguir las indicaciones del guía durante las visitas.

La recomendación popular de «caminar despacio y dejar que las motos te esquiven» simplifica demasiado una situación que puede ser peligrosa. Mantener movimientos previsibles ayuda a que otros nos vean, pero no garantiza que nos hayan visto ni que vayan a detenerse. Es preferible esperar unas condiciones adecuadas o buscar otro punto de cruce antes que entrar en una corriente de vehículos confiando en que se abrirá a nuestro paso.

Comprender la costumbre local permite mirar con menos desconcierto; no convierte al visitante en un conductor experimentado ni elimina la necesidad de precaución. Las recomendaciones oficiales para viajeros insisten en extremar el cuidado al cruzar calles concurridas, donde el tráfico puede llegar desde distintas direcciones.

Vietnamese mother with her three children riding a motorbike, South Vietnam

La motocicleta como espacio vital y motor social

La presencia masiva de la motocicleta responde a una solución práctica de movilidad y a la historia económica reciente del país tras las reformas del Đổi Mới, iniciadas en 1986. Su expansión acompañó el crecimiento del consumo y de las oportunidades de trabajo. El investigador Arve Hansen ha estudiado esa relación entre transformación económica y movilidad en Hanói.

A partir de los años noventa, la moto fue ganando terreno como herramienta de autonomía personal y trabajo, adaptándose a la trama urbana de calles estrechas y callejones, los ngõ. Su tamaño permite llegar a lugares donde un coche encuentra dificultades; su capacidad de carga, utilizada a veces hasta extremos sorprendentes, la vincula al pequeño comercio y a los desplazamientos familiares.

Sobre dos ruedas se desarrolla buena parte de la vida cotidiana. Se ven familias que comparten trayecto, comerciantes que transportan cajas, muebles o mercancías, y personas que descansan sobre el asiento durante una pausa. Algunas escenas llaman la atención precisamente por su sobrecarga: observarlas no implica considerarlas seguras. El vehículo funciona como una prolongación del hogar, del comercio y del espacio público.

La moto permite enlazar tareas que, vistas por separado, parecen pequeñas: llevar una compra, acudir al trabajo, recoger un encargo o acercarse a casa de un familiar. Para comprender su importancia hay que mirar también el momento en que se detiene. Junto a una tienda o a la puerta de una vivienda, deja de ser una figura dentro del tráfico y vuelve a ser la herramienta concreta de una persona.

Viajar a Vietnam en grupo y mirar la vida cotidiana

El tráfico vietnamita muestra cómo se comparte y se negocia un espacio urbano muy solicitado. Parte de su coordinación surge de la atención al entorno y de costumbres aprendidas, junto a las normas, la señalización y las decisiones de quienes gestionan las calles. También deja ver los límites de ese equilibrio: la congestión, el ruido y la seguridad importan tanto como la destreza.

Observar el movimiento de Hanói y Saigón permite acercarse a una sociedad desde sus gestos más corrientes, sin convertir una escena de tráfico en una explicación de todo un país. Entre dos visitas, una moto que se incorpora a la calle puede contar otra historia: la del trabajo, los vínculos familiares y la necesidad de llegar a tiempo. El «orden invisible» está ahí, en esos ajustes sucesivos, siempre incompletos, que permiten continuar el camino.

Si te apetece conocer también este Vietnam cotidiano, descubre nuestro viaje a Vietnam y Camboya en enero de 2027y las propuestas de ONEIRA club de viajeros.

Daniel Bermejo

ONEIRA club de viajeros

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