¡Buenos días viajeros! En breve finalizaremos año de grandes viajes Onéricos preparándonos para nuevas singladuras en 2025. Entre las más destacadas, el viaje a Nepal & Bután de Semana Santa de 2025, un viaje excepcional en todos los sentidos, por el gran destino Bután que conoceremos y que pocos han visitado. Este viaje en grupo en abril ya está preparado, ¿te vienes? Conoceremos mejor el sentimiento de las Montañas, cuando estemos cerca de los Annapurnas, y los veamos enhiestos desde algunas localizaciones (lástima no disponer de tiempo ni fuerzas para poder subirlos :-)). ¿Quieres saber más? Continúa leyendo el artículo para abrazar la emoción del Himalaya de la mano de A.Bermejo Vesga

 El sentimiento de la montaña

Veo los grandes picos con sus cumbres nubladas pareciendo levantarse hasta el infinito.

Oigo la música de los distantes rebaños

y de las solemnes campanas de iglesia.

Huelo el fragante aliento de los pinos

y cuando todo eso se desvanece

otro cortejo de pensamiento se presenta: recuerdos de hombres que fueron rectos, valerosos y sinceros.

Hay alegrías demasiado grandes

para ser descritas con palabras

y hay dolores

sobre los que no me atrevo a extenderme.

(Edward Whimper, explorador y alpinista s. XIX)

Desde tiempos inmemoriales, las montañas han capturado la imaginación de los hombres. Morada tanto de dioses (monte olimpo) como de demonios; su altitud y lejanía siempre fue interpretada como espacios vetados a los mortales. Debemos retroceder hasta 1336 para encontrar un precedente de lo que conocemos hoy como montañismo. Ese año, el famoso poeta Francesco Petrarca, en lo que fue visto como un ataque de locura para sus contemporáneos, subió la cima del monte Ventoux por ningún otro motivo más que por la belleza que esperaba encontrar en su cumbre. Este paseo audaz marcó un hito no solo como símbolo de la búsqueda de conocimiento y la superación personal, sino que también marca un cambio en la percepción del hombre hacia la naturaleza. Petrarca, al ascender el Ventoux, no solo se enfrentó a un desafío físico; también reflexionó sobre su propia existencia y la grandeza de lo que le rodeaba con la naturaleza como protagonista. Esta experiencia de conexión con la montaña sentaría las bases para las futuras expediciones a lugares aún más imponentes, como el Himalaya, que han atraído a intrépidos exploradores durante siglos movidos por un sentimiento similar al del poeta italiano.

Viaje a Nepal y Bután, con los Himalayas y Annapurnas –v 6.1 Job ID: 75285c81-d045-4a80-b018-402bd830726e

Las Primeras Expediciones al Everest

El Himalaya, la cadena montañosa más alta del mundo, es un destino obligado para todo aquel que se considere alpinista. Con varios picos que alcanzan altitudes sobre los 8,000 metros, el Everest, conocido como Sagarmatha en nepalí y Chomolungma en tibetano, se erige imponente sobre los demás como el punto más alto del planeta con sus 8849 metros. Por supuesto, su condición de cumbre más majestuosa rápidamente le hizo objeto de deseo en la carrera expedicionaria en la que se embarcaron numerosos países durante la primera mitad del siglo XX.

La primera expedición significativa al Everest tuvo lugar en 1921, organizada por el geógrafo británico Howard Somervell. Aunque no logró alcanzar la cumbre, la expedición sentó las bases para las futuras intentonas, aportando conocimientos sobre las condiciones del terreno y el clima. La siguiente década vio un aumento en el interés por el Everest, culminando en la célebre expedición de 1953 liderada por el británico John Hunt. Esta aventura marcó un hito en la historia del montañismo, con Edmund Hillary y Tenzing Norgay convirtiéndose en los primeros hombres en alcanzar la cumbre del Everest.

Tenzing Norgay y Edmund Hillary: Pioneros del Everest

Tenzing Norgay nació en 1914 en la región de Khumbu, rodeado de montañas ya desde sus primeros pasos. Su especial conexión con la naturaleza y el conocimiento excepcional que atesoró acerca de las rutas y los climas de la cordillera fueron esenciales para el éxito de la expedición de 1953. Edmund Hillary, compañero de fatigas del sherpa y el otro gran protagonista de la historia del primer ascenso al Evereset, es recordado no solo por esa famosa subida, sino también por su carácter y su respeto hacia la cultura de su amigo. Su éxito fue el resultado de un esfuerzo conjunto entre el sherpa íntimamente unido al entorno y el alpinista occidental, portador del conocimiento técnico y de los recursos necesarios para la expedición. Este binomio sherpa-alpinista lo veríamos repetido en incontables ocasiones para cada una de las subidas del resto de colosos de la cordillera, y aún hoy en día los sherpas juegan un papel crucial para ayudar a todo aquel valiente con los arrestos necesarios para tratar de subir estas cumbres.

A.  Bermejo Vesga

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