En diciembre de 2025, ONEIRA Club de Viajeros te invita a vivir una experiencia única en tierras africanas. Nos embarcaremos en un viaje inolvidable por Tanzania y Zanzíbar, en un pequeño grupo, explorando algunos de los paisajes más impresionantes del continente. Uno de los momentos más esperados será nuestra visita al Cráter del Ngorongoro, una joya natural que parece sacada de otro mundo. Si alguna vez soñaste con un safari de verdad, este es el momento. ¿Te vienes con nosotros?
Ngorongoro es una de las maravillas más auténticas de África, un universo repleto de animales salvajes junto con un cráter cuasi perfecto de un misterioso esplendor. Estas aserciones confirman a este volcán extinto como un lugar que hay que ver antes de morir, un lugar que despierta inquietudes y agitaciones para todos aquellos viajeros que lo ven por primera vez. Aparte del cráter del Ngorongoro, los casi 9000 km2 de la Zona Protegida del Ngorongoro acogen atractivos al norte de Tanzania como es la Garganta de Olduvai y la mayoría de las tierras altas del cráter. Cuando pensamos en el cráter del Ngorongoro, solo se nos ocurren adjetivos como imponente, asombroso, pasmoso, sorprendente, desconcertante, mágico y una interminable lista que viene a representar lo siguiente: las sublimes vistas verdiazules del cráter son algo único e incomparable en el mundo. Si quieres conocer más, sigue leyendo en nuestro Blog Oneira

Ahora bien, si el lugar es maravilloso desde arriba, todos coinciden respecto a que es al bajar cuando la magia se produce. A través de calderas volcánicas y transportados junto a una aglomeración de animales jamás vista, son los leones los que en mayor proporción se encuentran junto con otros grandes depredadores africanos. El cuenco del cráter posee un tamaño de 19 km de ancho y de 264 km2 de superficie y es una de las calderas inalteradas y sin lago más grandes del mundo. Sus ascendentes paredes concibieron un anfiteatro a entre 400 y 610 metros de altitud brindando una apoteósica exhibición natural en el que depredadores y presas conviven sigilosamente por pantanos, sabanas y bosques de acacias. En el merendero de los manantiales Ngoitoktok conviven numerosos hipopótamos y el lago Magadi seduce a numerosas bandadas de flamencos durante la época lluviosa.
El bosque Lereal es un buen lugar para observar elefantes, que suman entre 200 y 300 en todo el cráter. Si nos centramos en los depredadores, hay más de 600 hienas manchadas, 55 leones y chacales dorados y de lomo negro que subsisten gracias a los herbívoros que residen en el cráter. Estos suelen ser cebras, búfalos, ñus y algunas gacelas de Grant. Hay otras presas que son más complicadas de ver como los facóceros, elands, antílopes jeroglíficos, alcéfalos, antílopes acuáticos y reduncas bohor (algo parecido a un antílope o ciervo). Aproximadamente, un 20% de cebras y ñus migran cada año entre el Serengueti y el cráter.

Otro importante estímulo para visitar este fantástico lugar es la posible observación de rinocerontes negros. Hay más de 30 en los alrededores del cráter, aunque suelen encontrarse entre el bosque Lereal y las carreteras de Lemala. Esta gran densidad de animales salvajes se debe especialmente a que hay agua, la cual procede de los constantes manantiales que sustentan los arroyos, ríos y pantanos sostenidos gracias a la escorrentía (agua de lluvia que circula libremente sobre la superficie de un terreno) procedente de los bosques del cráter. La cresta del cráter puede ser bordeada a partir de un camino asfaltado y desde algunos lugares concede unas impresionantes vistas a través de los árboles. La NCA (Ngorongoro Conservation Area Authority) continúa siendo territorio de los masái, donde viven más de 40000 con privilegios de pastoreo. Además de pastar a las cabras y al ganado, confeccionan collares y cuchillos que luego venden en las carreteras. Fuera del cráter también se pueden observar animales, pero estos no se comparan en número con los del interior. De todas formas, se pueden ver leopardos y elefantes por la carretera de la cresta y las llanuras del oeste están atestadas de elands, ñus, topis, cebras y gacelas. Las tierras altas volcánicas son magníficas y a partir de aquí el Gran Valle del Rift comienza a ser cautivador. Estas tierras altas se extienden por numerosas calderas, volcanes extintos y la impactante pendiente del Gran Valle del Rift hacia el lado oriental del Ngorongoro. Las montañas más altas son Oldeani (3188 m), Olmoti (3100 m), Makarot (3107 m), Loolmalasin (3648 m) y Empakaai (3262 m) entre muchos otros. Todos se formaron hace millones de años a partir de numerosas erupciones enlazadas al origen del Gran Valle del Rift.
Y nos gustaría terminar citando unas palabras de Javier Reverte, escritor, viajero, periodista español y amante de África:
“Cualquier viajero puede afirmar, sin que nadie le lleve la contraria, que Tanzania es uno de los países más sorprendentes y hermosos de la tierra. Junto a las barrancadas abismales del valle del Rift, ante el soberbio trono del Kilimanjaro, en los bordes del cráter del Ngorongoro, en las sabanas salvajes del gran Serengueti y en las playas nacaradas de Zanzíbar, el alma acta con reverencia animal la grandeza del mundo.”
“Con caza abundante alrededor, un arroyo de agua fresca en la puerta y bosques llenos de frutos, un hombre podría vivir aquí tan feliz como pudo vivir en el Jardín del Edén. Mirando alrededor pensé que me alegraría pasar el resto de mis días en el Ngorongoro.”
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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