La caza del lago Victoria

Nuestro viaje a Uganda con ONEIRA club de viajeros nos acercará a las aguas del lago Victoria, escenario de una de las grandes controversias de la exploración del siglo XIX. En Uganda Salvaje, con salidas del 1 al 11 y del 3 al 13 de diciembre de 2026, conoceremos Entebbe y navegaremos por los humedales del lago en busca de su extraordinaria avifauna. Contemplar hoy este horizonte conociendo la historia de Burton y Speke añade otra emoción al viaje: la de imaginar cuánto costó incorporar aquellas aguas a los mapas europeos. Te invitamos a descubrir el viaje a Uganda con ONEIRA y a asomarte, primero, a esta aventura.

«Ya no me cabía duda de que el lago a mis pies daba nacimiento a ese río tan fascinante, cuya fuente había sido objeto de tantas especulaciones y de tantos exploradores».
Speke, explorador británico.

El sueño de la Royal Geographical Society

A mediados del siglo XIX, Londres era el centro del mundo, pero sus geógrafos estaban ciegos ante buena parte del mapa del interior de África. La obsesión tenía un nombre: las fuentes del Nilo. Quien resolviera el enigma no solo obtendría la gloria, sino que abriría nuevas perspectivas comerciales hacia el interior del continente. En 1857, una expedición patrocinada por la Royal Geographical Society partió hacia el interior de África oriental con dos hombres que no podían ser más diferentes: Richard Francis Burton y John Hanning Speke.

Burton era un políglota brillante, un erudito cínico que dominaba numerosas lenguas y había viajado disfrazado de peregrino para entrar en La Meca. Speke era un aristócrata, un militar pragmático y un cazador incansable. Juntos formaron una de las parejas más mal avenidas de la historia de la exploración, en una aventura fascinante propia de otro tiempo.

El calvario de la caravana

El viaje, organizado desde Zanzíbar y emprendido desde la costa continental hacia el interior, fue un descenso a los infiernos. La epopeya no se escribió con plumas de ganso, sino con sangre, malaria y disentería. La caravana avanzaba a paso de tortuga por rutas donde las fiebres, las lluvias y el agotamiento convertían cada jornada en una prueba.

Burton quedó tan debilitado por la fiebre que tuvo que ser transportado en litera, incapaz de caminar. Speke, por su parte, sufrió problemas graves en los oídos y una oftalmía que afectó seriamente a su visión. En este estado de decrepitud física, las tensiones entre los dos hombres se agravaron. Cada decisión sobre la ruta podía convertirse en una batalla de egos. Los paisajes de África oriental, principalmente en la actual Tanzania durante aquella expedición, se volvieron para ellos una trampa de enfermedad y fatiga.

El momento del hallazgo

Tras meses de agonía, llegaron al lago Tanganica y estudiaron su posible relación con el Nilo. Pero Burton estaba demasiado enfermo para seguir explorando hacia el norte. Speke, recuperado a medias, decidió seguir las noticias de los comerciantes sobre otra «gran masa de agua» más al norte.

En agosto de 1858, Speke llegó a las orillas de una inmensidad líquida que parecía no tener fin. No era un río, era un mar interior. Lo llamó lago Victoria, en honor a su reina. El lago, por supuesto, ya era conocido y tenía nombres para los pueblos de sus orillas. Los conocimientos y el trabajo de guías y porteadores africanos resultaron fundamentales para aquella expedición.

En ese momento, sin haber comprobado aún la salida del río, Speke se convenció de que había encontrado una gran fuente del Nilo Blanco. Sin embargo, su relación con Burton quedó herida cuando regresó a Inglaterra antes que su compañero y anunció sus conclusiones. Una segunda expedición, emprendida con James Grant, le permitiría observar en 1862 la salida del Nilo desde el lago. Aquello reforzó su tesis, aunque la red de cabeceras del río era más compleja que un único nacimiento.

El duelo de los caballeros y el disparo final

La noticia del hallazgo del Victoria provocó un cisma entre los geógrafos británicos. Burton cuestionó las conclusiones de Speke. Durante años, ambos se enzarzaron en una guerra dialéctica en los periódicos y salones de Londres.

El drama alcanzó su clímax en septiembre de 1864, cuando debían enfrentarse en un debate público en Bath. La víspera del encuentro, el 15 de septiembre, Speke murió por un disparo de su propia escopeta durante una jornada de caza. La investigación concluyó que se había tratado de una muerte accidental. Aunque después circularon sospechas de suicidio, estas no quedaron demostradas. El debate nunca llegó a celebrarse: la rivalidad perdió de golpe a uno de sus protagonistas.

El legado en las aguas del Victoria

Hoy, el lago Victoria extiende su inmensidad entre Uganda, Kenia y Tanzania. Sus aguas sostienen a millones de personas y sus orillas albergan una valiosa biodiversidad. Pero para el viajero que conoce la historia, el lago sigue guardando el eco de aquellos pasos pesados, de las fiebres delirantes y de la ambición de unos hombres que arriesgaron la vida por llenar los espacios en blanco de sus mapas.

Desde las orillas ugandesas que conoceremos, esa historia invita a mirar el horizonte con otros ojos. Puedes descubrir esta y otras propuestas de ONEIRA club de viajeros en nuestra web.

A. Bermejo Vesga

ONEIRA club de viajeros

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