Antiguo Egipto: el misterio de Nefertiti y su tumba

Nefertiti fue la Gran Esposa Real de Akhenatón y es una de esas figuras legendarias del Antiguo Egipto sobre las que se hablará de continuo. Vivió hace casi 3.500 años en el período más fascinante de Egipto. Su protagonismo fue central en la corte de Amarna, el Horizonte del Sol, que fundara Akhenatón en honor a Atón, el dios Sol, ya que asumió las funciones de corregente de su esposo, como reina-faraón, según apuntan las crónicas de sociedad de la época.  En el Museo Nuevo de Berlín (por donde me acercaré este fin de semana) aún puede visitarse su bello y elegante busto policromado, hallado en Amarna en 1912, y que el egiptólogo Zahi Hawass no cesa de reclamar para su país siempre que tiene oportunidad. También allí encontramos una estela de Amarna que muestra a Akhenatón y Nefertiti jugando destendidamente con su prole.  Y el rostro sereno de Nefertiti, puede contemplarse en el Museo Egipcio de El Cairo en una Cabeza de cuarcita inacabada de sublime hermosura. La visitaremos con nuestros amigos de Oneira club de viajeros este mes de mayo 2020 (viaje aplazado por excepcionalidad COVID-19)  en un viaje en grupo al Antiguo Egipto.  Vamos a conocer mejor a la fascinante Nefertiti, ahora que al parecer algunos egiptólogos informan, atención,  que su tumba está próxima a encontrarse en Egipto.

Neferu Atón Nefertiti (1.370 – 1.330 a. C.) fue reina de la dinastía XVIII de Egipto. Su nombre significa: “Bondad de Atón, la bella ha llegado”. Su belleza es legendaria, más si cabe que la de la simpar  Cleopatra de Alejandría.  Ha sido frecuentemente representada con su esposo Akhenaton en la intimidad y no tenemos constancia fehaciente de que reinara con el nombre de Semenejkara o Neferneferuatón sucediendo a su marido Akhenaton. En mi artículo de 10/5/2019 en el blog de Oneira “Juego de Tronos y el Antiguo Egipto” aludo a las apreciaciones del profesor Aidan Dodson al respecto, quien también afirmaba que la famosa tumba de Tutankhamón que hallara Carter estaba originalmente destinada para Nefertiti.  En numerosos grabados y obras de arte Nefertiti aparece en igualdad de condiciones respecto de Akhenatón e incluso en alguna de las estelas su figura se descubre tocada con doble corona y dos cartuchos reales en vez de uno.

Los grabados y representaciones de Nefertiti y Akhenaton muestran iconográficamente la vida privada de la pareja real con poses muy románticas. En algunos relieves Nefertiti aparece sentada sobre las piernas de Akhenatón o abrazándose o besándose cálidamente.  Vemos esculturas con los esposos caminando juntos con las manos entrelazadas. Pensaréis que era una representación de amor atemporal, de sentimientos auténticos. Pero no, al parecer según los egiptólogos respondía a un montaje de propaganda muy estudiado. El triunfo de Atón, desterrando a los dioses antiguos y a sus imágenes obligaba a mostrar a la pareja real como única intermediaria entre el el dios sol Atón y el resto de la humanidad. Nunca antes el espinazo de los cortesanos se ha doblado tanto ante la presencia del faraón y su reina. La pareja real vivía en un palacio fortificado separado de la ciudad.

Estas últimas semanas hemos recibido con excitación la noticia de que Nefertiti podría estar enterrada en la tumba de Tutankhamón. Un análisis de georradar afirma haber registrado una cámara funeraria en el Valle de los Reyes.  Estas revelaciones corresponden a la revista Nature  respecto de unas excavaciones y trabajos realizados por Mamdouh Eldamaty, exministro de Antigüedades de Egipto. Al parecer se habría localizado un espacio secreto en forma de pasillo de dos metros de alto por 10 de largo, aledaño a la habitación donde fue descubierto el sarcófago y la momia de Tutankhamón.  Sin embargo, este postulado ha sido descartado por otras instancias de Egipto, ya que las pruebas no son consistentes para afirmar con tal rotundidad que la tumba de Nefertiti se hubiera hallado definitivamente. Entre los escépticos encontramos al egiptólogo Zahi Hawass que acudió a Madrid a dar una conferencia el pasado 1 de febrero en el marco de la Exposición de Ifema Tutankhamón – La Tumba y Sus Tesoros. En el blog Oneira recogimos un resumen de su intervención en Onda Cero en la que claramente apunta a la teoría alternativa de que la momia de Nefertiti está enterrada en la parte occidental del Valle de los Reyes junto a Amenofis III y que tiene 280 arqueólogos trabajando para encontrar su tumba. Afirmó también que la tecnología que ha usado el equipo de Eldamaty no es confiable.

Si se confirma el descubrimiento de Mamdou Eldamaty sería el mayor acontecimiento arqueológico de la historia desde el descubrimiento de la tumba de Tutankhamón. El estar más cerca de la ubicación de la tumba de Nefertiti nos parece excitante. Si Nefertiti fue enterrada como un faraón y ello saliera a la luz representaría un gran avance para la Egiptología.

Alberto Bermejo 

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Abu Simbel: los gigantes de Ramsés II en Egipto

Famosos por su belleza y por ser salvados de perecer bajo la presa, los templos de Abu Simbel fueron erigidos por Ramsés II de tal forma que los rayos del sol penetraran en el interior de la montaña e iluminaran el santuario del dios los días de su aniversario y su coronación, 21 de febrero y 21 de octubre. Fueron descubiertos en 1313 por Jean-Louis Burckhardt. Será una cita imprescindible en nuestro viaje Oneira al Antiguo Egipto de mayo de 2020 (viaje aplazado por excepcionalidad COVID-19), donde pernoctaremos para disfrutar, además de los templos, del Espectáculo de Luz y Sonido de Abú Simbel por la noche. Juan Goytisolo escribió sobre Abú Simbel en EL PAÍS el 14 de enero de 2012: “… me fascinó contemplar unas estelas y pinturas de prodigiosa modernidad.  No me enfrentaba allí a un arte hermoso, pero muerto y museizado, sino a expresiones artísticas de una energía misteriosa que no me remitía a lo creado hace casi cuarenta siglos, sino a picassos y giacomettis. Mientras me abstraía en su contemplación dudaba del siglo en que vivía…”. 

Abu Simbel es un enclave de enorme interés arqueológico que está constituido por numerosos templos egipcios ubicados en Nubia. Estos templos forman parte del Museo al Aire Libre de Nubia y Asuán, complejo proclamado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979. Fue a partir del año 1960 cuando la UNESCO pidió auxilio a la comunidad internacional para poder salvar los grandes templos egipcios ante el inevitable avance de los resultados de la construcción de la presa de Asuán. El Gran Templo de Abu Simbel (Templo de Ramsés II) es una de las maravillas de Egipto, un impactante santuario consagrado al faraón Ramsés II que ha permitido que el nombre de este soberano perdure durante más de 3000 años. El complejo está formado por numerosos edificios dedicados al culto de faraones y antiguos dioses. Su fachada es internacionalmente conocida, formada por 4 estatuas entronizadas del faraón deificado Ramsés II que se ha convertido en un legítimo símbolo del Antiguo Egipto. Estos enormes colosos, de más de 20 metros de altura, fueron tallados directamente en la roca, exactamente como sucedió con el templo. Algunos dicen que las duras miradas juzgan a aquellos que se atreven a adentrarse en su interior. A parte de las 4 impactantes figuras del faraón, hay una gran cantidad de estatuas de menor tamaño que simbolizan numerosos rituales y divinidades y a la familia del soberano. A pesar de que el exterior del templo sea un verdadero prodigio de la arquitectura que inevitablemente admirarás, su interior os estremecerá y emocionará. Se trata de una de las construcciones subterráneas (hipogeo) más elegantes jamás construidas en la tierra de los faraones. A medida que los viajeros se adentran en el interior del templo, las salas van mermando su tamaño, provocando en el subconsciente la sensación de que se está entrando a un lugar espiritual y místico, un lugar de recogimiento.

La Sala Hipóstila del Templo de Ramsés II  merece una mención especial. A parte de las grandes columnas, está embellecida por interesantes relieves que describen los éxitos militares del faraón Ramsés II, fundamentalmente sobre la Batalla de Qadesh. Una de las imágenes que todos los viajeros disfrutan es la del faraón sobre su carro de combate persiguiendo a los soldados hititas. De hecho, el templo se erigió para conmemorar la victoria de los egipcios en esta contienda (curiosamente los hititas en su país también se proclamaron ganadores de esta batalla y también erigieron templos para celebrarla). La especial trascendencia en la Batalla de Qadesh se basa en que fue la primera contienda de la historia que fue documentada y que propició un tratado de paz entre ambos imperios. Una vez atravesada la Sala Hipóstila se accede al Santuario, donde se puede observar las estatuas de los dioses a los que se venera: el mismo Ramsés, ya que en tiempos del Antiguo Egipto los faraones eran tratados como dioses; Ra Hor-Ajti, divinidad del Sol, que juntaba las figuras de Horus y Ra; Amón, divinidad principal del panteón de Tebas; y Ptah, divinidad del inframundo y de la Duat, el más allá del Antiguo Egipto. En el templo de Abu Simbel sucede un interesante fenómeno. Cada 21 de febrero y de octubre (según algunos egiptólogos las fechas de coronación y nacimiento del faraón Ramsés II), los primeros rayos de sol atraviesan el templo hasta alcanzar el santuario dirigiéndose a las estatuas divinas, excepto la de Ptah, dado que se trata del dios del inframundo y ha de quedar en penumbra. Un ingenioso despliegue de efectos especiales que muestra el conocimiento astronómico, importante, que tenían los antiguos egipcios.  En la recolocación del templo tras su traslado desde la localización original (por la construcción de la Presa de Asuán) se respetó fidedignamente hasta el último detalle, salvo que el efecto comentado se retrasó un día, pues acaece el 22 de octubre y el 20 de febrero de cada año.

Además del Templo de Ramsés II en Abú Simbel podemos recrearnos con el excelente Templo de Nefertari, también llamado Templo de Hathor. Este pequeño santuario dedicado a la esposa favorita del faraón, muestra estatuas excavadas en roca desplegadas en su fachada; en concreto, son seis las figuras representadas, dos de Nefertari y cuatro de Ramsés II.  El  interior del templo está consagrado a Hathor, la diosa del amor. De nuevo se suceden las empresas militares. En el pronaos, con seis pilares hathóricos, el rey aparece aniquilando los diferentes pueblos enemigos de Egipto en presencia de su esposa Nefertari en tanto que ésta hace ofrendas a las diosas Mut y Hathor (muro en la parte posterior del pronaos). En el muro sur el rey muestra adoración a su propia imagen y a su reina. En el muro situado en la parte norte Nefertari ejecuta el culto divino bajo la mirada silente de Mut y Hathor. 

Albertol Bermejo

Daniel Bermejo 

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El Templo de Horus en Edfú (Egipto)

Las leyendas y los mitos se han asentado alrededor de la figura del Antiguo Egipto, al que regresamos con Oneira club de viajeros en Mayo de 2020 (viaje aplazado por excepcionalidad COVID-19),  aunque una de las más populares por todos los apasionados de su historia es la batalla entre dos  dioses, Horus, hijo de Osiris e Isis y su tío Seth. Los habitantes del Antiguo Egipto emplazaron en Edfú la contienda, triunfante para el poderoso Horus. Edfú es una  ciudad ubicada en un amplio valle en la orilla oeste del río Nilo, a unos cien kilómetros al sur de Lúxor y a salvo de las inundaciones anuales del río. Su nombre actual proviene de su antiguo nombre “Djeba” que se refiere a “El lugar del castigo”, puesto que los adversarios del dios Horus eran trasladados a este lugar para ser castigados. Allí descubrimos el fabuloso Templo de Horus.

Edfú fue una próspera ciudad griega en épocas antiguas, renombrada popularmente como Apolinópolis Magna, en nombre del dios principal Horus Apolo. En este lugar y en la época ptolemaica (entre el 237 y el 57 a. C., fechas inscritas en las paredes del templo), se construyó un templo consagrado al dios Horus de Behedet, divinidad que se veneraba en este emplazamiento desde la época predinástica y que aunaba elementos de la arquitectura griega y de los templos egipcios. El Templo de Horus se erigió a partir de arenisca y se construyó sobre una pequeña elevación natural del terreno de rocas y arena, siendo el templo mejor conservado y más completo del país, con una longitud de 79 metros de ancho y 137 metros de largo. Los relieves en paredes proporcionan información a los arqueólogos sobre los rituales del templo y el gran poder que detentaban los sacerdotes. Accedemos por debajo del Pilón cruzando un patio hasta la Primera Sala Hipóstila o pronaos. Pasear por sus grandes y sombrías cámaras induce una sensación de respeto y asombro a partes iguales ante los grandes misterios de esta civilización. El gran sacerdote se purificaba en la Casa de la Mañana y se dirigía a la Biblioteca para coger el papiro con la liturgia del día. La Segunda Sala Hipóstila comunica al oeste con la Cámara del Nilo, donde los sacerdotes realizaban sus abluciones y era laboratorio de ungüentos y perfumes para ungir a la estatua del dios. En la Sala de las Ofrendas se depositaban los alimentos ofrecidos a los dioses. En ciertas ocasiones se exponía la estatua de la divinidad a los rayos del sol desde la Terraza para recargarse de energía divina. En los bajorrelieves, aquí observamos entre otros, la procesión de los sacerdotes. El Santuario albergaba también la barca de Horus.  En el Mammisi (maternidad) situado sobre el atrio de un gran templo se representa el nacimiento anual del niño divino Harsomtus, hijo de Horus y Hathor.  En una pared del recinto encontraremos los restos del nilómetro, que medía el nivel del agua del río y ayudaba a predecir la siguiente cosecha. 

En las proximidades del templo quedan restos de construcciones e inclusive necrópolis, que se remontan a tiempos del Reino Antiguo y del Primer Período Intermedio, aunque no es lo único que se conserva del santuario. Antes de la construcción del templo en la época del Reino Nuevo, existía un templo del cual se conserva su pilono encajado en uno de los anexos del patio del templo ptolemaico. Gracias a su gran estado de conservación, los expertos pudieron hacerse una idea de como fueron los templos egipcios, como por ejemplo a partir de los muros del Templo de Horus, los cuales poseen una extraordinaria fuente de conocimiento ya que en ellos se puede apreciar las tradicionales escenas cosmogónicas, junto a otras menos conocidas (aunque no menos importantes) como son los quehaceres del templo y los trabajos que realizaban los religiosos y las ceremonias practicadas en su interior. De hecho, existe una curiosidad que salta a la vista, y es que, en una de las anotaciones del muro, se narra como el arquitecto Imhotep, encargado de la construcción de la pirámide escalonada de Djoser (levantada 2350 años antes que el templo de Edfú), también fue el encargado de la construcción del templo de Horus y quien en estos tiempos había sido alzado al estrato divino. Estos muros servían de hogar para el dios Horus, pero también se organizaba en su interior la “Fiesta del Bello Encuentro”.

Se concibió la celebración durante la cual, una vez al año, la diosa Hathor se veía con Horus en su templo. La diosa Hathor era transportada en un barco de ceremonias hasta la ciudad de Edfú, donde Horus la aguardaba en el muelle del templo. Una vez reunidos, los dioses eran conducidos en procesión junto a bailes y música a partir de sistros y cuando alcanzaban el interior permanecían juntos durante 2 semanas. En su interior se encuentra la entrada, el patio y una capilla embellecida con anotaciones en los muros que simbolizan acontecimientos del nacimiento de Horus y de otras divinidades faraónicas que colaboraron en la gestación y nacimiento. El acceso al templo consta de un pilono, el más alto que se guarda en el país, con 37 metros de altura y embellecido con acontecimientos bélicos. Al traspasar el pilono se accede a un patio amplio donde se practicaban las ofrendas, las cuales eran entregadas por parte de los habitantes a la divinidad de Horus. El patio está cercado por columnas con ilustraciones florales en 3 de sus caras y más allá de este se sitúa el vestíbulo de la sala hipóstila, la sala hipóstila y 2 recibidores contiguos cada uno de ellos ornamentados con escenas que encarnan deidades, batallas, matrimonios y ofrendas. La envergadura y repercusión del templo de Horus no comprende de límites. Aquí, tanto historiadores como arqueólogos han obtenido cuantiosa información sobre religión, lenguaje y costumbres del periodo del Antiguo Egipto que ha supuesto un extraordinario conocimiento sobre la cultura faraónica y el desarrollo de la civilización egipcia.

Daniel Bermejo

Alberto Bermejo 

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Viaje Oneira al Antiguo Egipto: Entrevista al Doctor Sayed Salama

Oneira club de viajeros visitó en diciembre de 2019 el Antiguo Egipto, en un viaje atrás en el tiempo para penetrar sus misterios; descubriendo historias y leyendas de los grandes faraones, sus construcciones y el desarrollo artístico que implicó su civilización. En breve propondremos una nueva fecha de viaje el año próximo para todos aquellos amigos viajeros que no pudieron acompañarnos este año. Si quieres conocer Egipto con Oneira club de viajeros, escríbenos info@oneira.es

En 2019 hemos descubierto el Antiguo Egipto de la mano de uno de los más reconocidos e influyentes egiptólogos, el Doctor Sayed Salama, escritor natural de El Cairo, que además de su doctorado en la Universidad Helwan de El Cairo cuenta con una Licenciatura en Bellas Artes y Periodismo por la Universidad de Bostón (EEUU) y en Filología Hispánica y Francesa por la Universidad de Einshamr, Heliópolis, y una decena de títulos y reconocimientos oficiales. Políglota (habla y escribe en español, francés y hebreo, además de en su lengua natal) es el mejor cicerone que podríamos tener para Oneira club de viajeros, en un viaje apasionante e inolvidable.

Aprovechamos la oportunidad que nos brindaba el viaje para en un aparte poder concertar con nuestro guía el Doctor Sayed Salama una  entrevista que realizó David Esteso, de Más Que Un Plan Agencia de Viajes in situ en el Hotel Le Meridien Pyramids de El Cairo, el pasado 13 de diciembre de 2019. Continuad leyendo...

David Esteso:  Al parecer las pirámides eran tumbas de los antiguos faraones, ¿qué hay de cierto en las teorías que apuntan a que tienen muchos más miles de años de lo que la egiptología actual reconoce? ¿O piensa que están bien datadas actualmente?

Dr. Sayed Salama: Si visitamos la cámara subterránea de la Gran Pirámide, todavía podemos observar allí el nombre de Keops. No tiene sentido hablar de extraterrestres ni nada pseudocientífico. Hemos encontrado el nombre del arquitecto, las tumbas de los trabajadores. Tenemos perfectamente datado al personaje, egipcio. No viene de otro planeta. En segundo lugar y no menos importante, la datación en el Imperio Antiguo hay que escribir los nombres en color rojo, importantes,  de todos los que participaron en la construcción de las pirámides, y tenemos información bastante precisa de la datación. El hijo de Ramsés II Jaemuaset restaura todas las pirámides en la Dinastía XIX. Quienes  usaban la escritura jeroglífica no es gente ajena a Egipto. La caligrafía egipcia une a criaturas y al conocimiento egipcio; se pronuncian los mismos sonidos, hay que conocer la fonética del Antiguo Egipto. Las dataciones que conocemos son correctas. Si no fuera así, los faraones de la I y la II Dinastía hablarían de reyes más antiguos y sus creaciones. No podemos inventarlo, es así.

David Esteso:  Queda muy claro su posicionamiento, profesor. Que confirma las dataciones actuales. No obstante, todos los imperios tienen un pasado.  ¿Qué hubo anteriormente a la cultura faraónica de los últimos 5000 años? (antes del Imperio Antiguo) ¿Se sabe con suficiente certeza?

Dr. Sayed Salama: Si, absolutamente. Contabilizamos diez civilizaciones predinásticas anteriores. Acaban con Naqada II. Han tenido un desarrollo importante, hasta inclusive un desarrollo literario. Conocemos restos, conocemos poblados antiguos. En la cuarta era geológica (predinástica) llegó a cambiarse el cauce del Nilo, que estuvo a 30 kilómetros al Oeste, en el desierto. Se instalaron allí los primeros poblados. Cuando precisaban alimento los jóvenes formaban un grupo y cazaban y recolectaban en el valle del Nilo y luego regresaban a sus poblados. De aquellas etapas tenemos murales y alfarería muy bien hecha. Tenían gran sabiduría.

David Esteso:  Profesor, esta es una pregunta más sencilla. ¿Cuándo se inaugura el nuevo Gran Museo Egipcio que se instalará en la Mesesta de Guiza? ¿Alguna novedad interesante al respecto?

Dr. Sayed Salama: La novedad es que habrá mucho público, muchos asistentes. Estaba previsto inaugurarlo hace mucho tiempo; ahora comentan que será en 2020. Pienso que la inauguración definitiva dependerá de la situación de Oriente Medio. Es un museo enorme, con más de treinta mil piezas y quedarán muchas sin exponer. El museo antiguo es como un almacén, con más de cien mil piezas. Los sótanos del museo del Cairo están repleto de maravillas. Queda mucho trabajo.

David Esteso: ¿Y entonces el antiguo Museo del Cairo se cerrará?

Dr. Sayed Salama: No. En absoluto. No se puede cerrar un museo extraordinario, ideal para el conocimiento de Egipto. El nuevo museo de Guiza será para los turistas, para ver lo más brillante. Los investigadores seguirán muy unidos al antiguo museo. Lo que hay en el Museo del Cairo no está en ninguna parte del mundo. Un egiptólogo irá siempre al museo original. No obstante, en el nuevo museo de Guiza se expondrá una parte importante del Tesoro de Tutankamon. El nuevo museo servirá para exponer más piezas y antigüedades.

David Esteso: ¿Hay algún avance en la búsqueda de la tumba de Cleopatra?  Se comenta que está a punto de desvelarse su descubrimiento.

Dr. Sayed Salama:  Sobre Cleopatra tenemos algún lío importante. Aun no se ha encontrado. ¿Dónde murió?. Al parecer murió en Alejandría, en zona sagrada. Probablemente donde estuvo el Templo de Serapis, en la zona de Alejandría donde se erige la Columna de Pompeyo, que pertenecía al Serapeo. Antes de la columna, había una estatua enorme del dios Serapis, si tenemos en cuenta las dimensiones de la base y el pedestal. Cleopatra era una mujer muy ambiciosa, quería ser la Emperatriz de Roma pero acabó llegando como cautiva de Roma. Consideramos que ella eligió morir en un cementerio sagrado, en Alejandría. Cerca del lugar que comento hay catacumbas. Ella solo quería el poder. Ante el enemigo romano, ella nunca sería enterrada como faraona. A Roma nunca le hubiera interesado.

David Esteso: Entonces Cleopatra quería el poder de Roma, unirlo a su dinastía. Unir Egipto y Roma… y los romanos querían el poder de Egipto…

Dr. Sayed Salama:  Sí. Que sus hijos (de Cleopatra) alcanzaran el poder de Roma. Y ella, con el paso de los años, al menos tener el título de madre de la reina, o madre del rey. Era una señora muy orgullosa. No aceptó su cautiverio. Ella dio el veneno a su sirvienta para ver como sería su propia muerte. Ella prefirió morir envenenada. Suicidio.  Se conoce muy bien la historia por documentación romana.

David Esteso:  Esta es su especialidad, Doctor Salama. Algunos de sus libros abundan sobre la relación de Moisés, el éxodo y el pueblo egipcio ¿existe alguna vinculación entre la antigua cultura hebrea y la incorporación del monoteismo en la reforma religiosa  de Akhenaton? ¿O cabe pensar que las creencias originales israelitas son derivadas de creencias egipcias?

Dr. Sayed Salama:  Tengamos siempre en cuenta que Akhenaton, como cualquier faraón, quería el poder. Considero que toda la religión egipcia siempre estuvo respirando monoteísmo. Pero con el tiempo los sacerdotes impulsaron cambios y modificaciones. Akhenaton tuvo un problema y es que los sacerdotes de Amón tenían un poder enorme; el número era muy grande, 65.000 sacerdotes. Pero sus canciones dedicadas al dios sol Aton, están recogidas de himnos antiguos del Imperio Medio y el Imperio Antiguo; no estaba inventando nada nuevo. El solo quería sentirse faraón, sentirse con poder.  Ya comenzó su movimiento con sus padres. Respecto al mundo judío. Hay que retomar los himnos de la IV dinastía para reconocer la inspiración monoteísta.  En todas las cosmogonías del Antiguo Egipto se encuentra la figura de un creador. Y posteriormente la figura de los dioses... desconocemos completamente el significado de la palabra dios (“necher”) para los egipcios, porque podría tener otro significado. Puede significar dios,  ángel, o ser sagrado. Moisés no  fue el primero de los israelitas, fue el patriarca José, que llegó a Egipto como esclavo. Interpretó los sueños del faraón, según nos cuenta la Biblia. La antigua religión judía adoptó una gran cantidad de ceremonias egipcias. Esto se ve en numerosos templos, tenemos los rituales.

David Esteso:   De hecho hemos visto diversos símbolos de numerosas religiones en los templos que hemos visitado, cruces, escritura copta, etc.

Dr. Sayed Salama:  Hemos visto hasta los signos que empleaban los egipcios para ofrecer la paz, la rama del olivo, las espigas. Numerosa simbología. No diré que los judíos tomaran toda su religión de Egipto, pero sí diré que los rituales judíos fueron muy influidos por las ceremonias religiosas egipcias. Insisto que el origen de la cosmogonía egipcia era el monoteísmo, con el tiempo se fueron añadiendo elementos que distorsionaron las creencias en un solo dios. Y considero que la mayor parte de las religiones están inspiradas por las creencias egipcias. En mi libro “Moisés y el Éxodo: a la luz de las fuentes sagradas y de la egiptología”  he detallado todos los símbolos de Moisés situándolo en el contexto histórico egipcio, hasta el lenguaje. Me ayuda mi buen conocimiento del hebreo.

David Esteso:   En relación con este tema, ¿qué nos puede comentar sobre su relación con el Vaticano?

Dr. Sayed Salama:  No tanto con el Vaticano, como con el Centro de Estudios del Oriente. Estoy trabajando con ellos sobre la terminología egipcia recogida en la Biblia, en el Antiguo Testamento, buscando relaciones. Pero no puedo comentar ahora nada porque estamos trabajando en ello.

David Esteso:  Comprendemos. Vamos con la última pregunta, profesor.  ¿Cuál es el legado que nos deja el Antiguo Egipcio (su cultura) a nuestra propia cultura occidental actual? ¿Qué hemos aprendido de los egipcios?

Dr. Sayed Salama:  ¿Qué dejaron los antiguos egipcios de enseñar? Todo lo nuevo. Lo más moderno. La electrónica, la informática. Todo lo demás nos lo legaron ellos. Esto es lo milagroso en la civilización faraónica.  Pese a que Egipto fue ocupado por un gran número de fuerzas extranjeras, persas, hicsos, sirios, etc., Egipto se defendió muy bien.  Ante el avance de los enemigos del norte y noreste, Egipto emplazaba defensas fuera de su territorio. Pese a las guerras, se mantuvo Egipto fiel a sus costumbres y cultura. Posteriores civilizaciones sólo se limitaron en modificar el legado de los egipcios. Ptolomeo II Filadelfio ordenó poner por escrito todo el saber egipcio para ponerlo a disposición del mundo en la Biblioteca de Alejandría. En referencias griegas antiguas vemos continuamente el trasfondo egipcio. El segundo libro de Heródoto está dedicado en su totalidad a Egipto.  Creo que el origen de todas la culturas occidentales, está en Egipto básicamente. Los propios griegos llegaron a Egipto y se empaparon de su ciencia y su cultura. La astronomía antigua egipcia está más avanzada que la astronomía actual. La mayor parte de los textos antiguos no se conoce bien. La mayor parte de la arquitectura faraónica es arquitectura astronómica. Si alguien no lo cree, que venga, yo le ayudaré. Era un mundo muy desarrollado, muy sabio.

David Esteso:  En algunas conversaciones ha nombrado la Biblioteca de Alejandría en la que se destruyó muchísima información. ¿Cuál es su parecer?

Dr. Sayed Salama:  Hubo un incendió, pero no todo se perdió. En Egipto, por cierto,  conservamos mucha información.  En el Museo Antiguo, tenemos la sala 34, con todas las herramientas usadas por los antiguos egipcios. Hasta los instrumentos usados en la cirugía, las reglas, los metros, las escuadras, la plomada, lo que se usaba en construcción. Al recorrer la sala te das cuenta que no hay nada nuevo en el mundo. Hasta los juegos de los niños. Hasta pelotas de papiro o de cuero. O la balanza romana, que era egipcia. Los romanos movieron los productos egipcios gracias a su red de carreteras; pero todo era egipcio.

David Esteso:  Y ya lo hemos comentado, pero me parece curioso nos de su opinión. ¿Cuál era la creencia de los antiguos egipcios respecto a los extraterrestres?.

Dr. Sayed Salama:  Ellos creían que hay una fuerza mayor en el Universo. No extraterrestres, sino una especie de Energía. Por ello la mirada de los egipcios es una mirada religiosa. Hacer el trabajo cada día con amor, del antiguo egipcio, formaba parte de su felicidad. Era su filosofía de vida.

David Esteso:  Gracias Dr. Salama por esta entrevista. Ahora toca descansar, que mañana continuamos con las visitas.

¡Nos vemos en los viajes!

 

David Esteso

Más que Un Plan Agencia de Viajes (Alicante)

Alberto Bermejo

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Cuaderno de bitácora: Viaje a Egipto Oneira Diciembre 2019

Nuestros amigos viajeros de Oneira visitaron en diciembre de 2019 el Antiguo Egipto, en un viaje atrás en el tiempo para penetrar sus misterios; descubriendo historias y leyendas de los grandes faraones, sus construcciones y el desarrollo artístico que implicó su civilización. Dirigieron la expedición nuestros dos colegas Gloria Jordán y David Esteso de Más Que Un Plan Agencia de Viajes  Descubriendo el Antiguo Egipto, país de las pirámides, las esfinges, dioses, templos, momias y faraones, cuna de  civilizaciones, de la mano de uno de los más reconocidos e influyentes egiptólogos, el Doctor Sayed Salama, escritor natural de El Cairo, que además de su doctorado en la Universidad Helwan de El Cairo cuenta con una Licenciatura en Bellas Artes y Periodismo por la Universidad de Bostón (EEUU) y en Filología Hispánica y Francesa por la Universidad de Einshamr, Heliópolis, y una decena de títulos y reconocimientos oficiales. Políglota (habla y escribe en español, francés y hebreo, además de en su lengua natal) es el mejor cicerone que podríamos tener para Oneira club de viajeros, en un viaje apasionante e inolvidable.

Nuestros viajeros comenzaron su aventura en Luxor, la antigua Tebas, importante centro espiritual, intelectual y económico de Egipto, descrita por Homero como “la ciudad de las cien puertas”, con la mayor concentración de monumentos antiguos de todo Egipto, ciudad sagrada de Amón-Ra, dios supremo y fuente de toda legitimidad para los faraones. Tebas se alzó como capital del Antiguo Egipto durante la undécima dinastía egipcia (2055  a.C.) y se mantuvo como capital religiosa hasta 1655 a.C. Tebas quedó dividida en barrios y suburbios en torno a los templos de Karnak y Luxor. En la orilla izquierda del Nilo se ubicó la necrópolis, los templos funerarios y los talleres de momificación. La belleza y el poderío de Tebas llegaron a oídos de los antiguos griegos mil años antes de nuestra era.

Dendera y Abydos se encuentran a un par de horas  de autobús desde Luxor. En Dendera, en medio del desierto y de bancales de cebolla han visitado el  espectacular Templo de Hathor, (Tolomeo XII Auleto 88-51 a.C.) de los pocos que conservan su techumbre. Hathor presidía en el templo los juegos del amor y en su honor de celebraban fiestas con música y danzas. La sala hipóstila con sus seis anexos y el santuario con sus once capillas son impresionantes, así como el techo, decorado con motivos astronómicos. El Dr. Sayed Salama les explicó las distintas significaciones de las estatuas y la decoración interior, así como el alcance de la resurrección de Osiris (que nos recuerda mutatis mutandi, la resurrección de Jesucristo de la tradición cristiana), descuartizado por su hermano Set y reconstruido por la diosa Isis, concibiendo con él a Horus, heredero real.  En Abydos, la ciudad de Orisis, visitaron el Templo de Seti I, el más completo y bonito de Egipto, con siete entradas dedicadas a los dioses Osiris, Isis, Horus, Amón-Ra, Ra-Horaity y Ptah. Un aire misterioso envuelve la atmósfera de este templo, al recorrer sus oscuras salas y santuarios. Una curiosidad: la inglesa Dorothy Eady, conocida como “Omm Sety” en los ambientes, fue una de las últimas residentes; creía ser reencarnación de la sacerdotisa del templo y amante de Seti I. Vivió 35 años en Abydos y se le permitió realizar antiguos rituales en el templo.

El grupo visitó el fantástico Museo de Luxor, que exibe objetos encontrados en la antigua Tebas. El Dr. Sayed Salama dirigió la visita con explicaciones detalladas sobre el  conjunto de esculturas halladas en 1989 en el Templo de Luxor, las momias de Ahmosis I y Ramsés I, fundador de la XIX dinastía y padre de Seti I. Destacadísima la figura de alabastro de Amenofis III protegido por el gran dios cocodrilo Sobek.  La noche acabó disfrutando de un Espectáculo de Luz y Sonido en el Templo de Karnak, con recorrido del templo al atardecer y con la ejecución de un conmovedor espectáculo desde el Gran Lago Sagrado, descubriendo la historia de Tebas con juego de luces, colores y música.

Nuestros viajeros se trasladaron al Valle de los Reyes, la necrópolis real conocida como “el lugar de la verdad”, con 63 magníficas tumbas reales en la orilla occidental de Luxor. Todo apunta a que los faraones escogieron el lugar para su eterno descanso por la forma piramidal natural de la picuda cima de la montaña Tebana además de para intentar burlar a los saqueadores. El Valle de los Reyes permite descubrir las tumbas de los faraones de las XVIII y XIX dinastías.  Debido a los graves daños sufridos, actualmente sólo es posible visitar una decena de tumbas y todas no podremos verlas: el Departamento de Antigüedades de Egipto ha introducido un sistema de rotaciones abriendo un número limitado de tumbas cada día, pudiéndose visitar únicamente tres de las tumbas más importantes.

La siguiente visita fue al Templo de Hatshepsut, un monumento extraordinario “el más sagrado de los sagrados”, distribuido en terrazas. El templo se integra armónicamente con los acantilados donde se talló, revelando una de las mejores estructuras del Antiguo Egipto. En época de Hatshepsut (1473-1458 a.C.) debió impresionar mucho más por la calzada procesional flanqueada por esfinges; las que quedan se hallan en el Museo Metropolitano de Nueva York. Fue diseñado por Senenmut, amante de la reina. El grupo se trasladó posteriormente a el área donde se erigen los dos Colosos de Memnón, sin rostro, representación de Amenofis III que se levantan 18 m sobre la llanura. El Dr. Salama les habló sobre la leyenda afirma que los Colosos hablaban o silbaban, según  cuentan los antiguos griegos y romanos; ellos creían que era el saludo de Memnón a su madre Eos. A continuación descubrieron el Memorial de Ramsés III en Medinat Habú, vinculado al dios Amón, rodeado por un recinto fortificado, cubriendo más de ocho hectáreas, incluyendo capillas, anexos, patios, murallas, restos del palacio del faraón, etc., con bajorrelieves y paneles exquisitos. La última visita del día fue a Deir Al Medina, donde yacen los grandes artistas y obreros que trabajaron en las tumbas del  Valle de los Reyes y el Valle  de las Reinas. Es un lugar importantísimo desde el punto de vista histórico y artístico (y científico), pues los continuos descubrimientos (el último de ellos nuevos hallazgos de Zahí Hawass que comentamos en nuestro artículo en el Blog de Oneira del 20/11/19) han permitido conocer las costumbres y la vida cotidiana de personas anónimas, alejadas de la aristocracia egipcia y que nos han aportado un gran conocimiento sobre la vida en el Antiguo Egipto, por los ostracones encontrados en yacimientos, papiros y objetos hallados. Cuenta con detalle sobre todo ello nuestro guía Dr. Salama a todos nuestros viajeros.

Cerramos esta etapa dejando al grupo embarcado en su Motonave, en la que iniciarán su Crucero por el Nilo los próximos cuatro días.

Durante la mañana siguiente y antes de iniciar el crucero, nuestros amigos viajeros realizaron la visita del Templo de Karnak. El nombre que Karnak recibió en la antigüedad fue Ipet Sut, “el lugar más venerado”; designa el “centro del mundo”, el lugar donde Amón, tras crearse a sí mismo, dio vida a los seres y a las cosas. Un conjunto espléndido de santuarios, quioscos, pinoles y obeliscos, erigidos a mayor gloria de los dioses. Las escenas en las paredes interiores del templo muestran a los sacerdotes y la realeza en actitudes religiosas, y en las exteriores están dedicadas al todopoderoso faraón. A continuación tocaba regresar para el almuerzo e iniciar travesía por el río Nilo, el mayor río de África, unido física y espiritualmente a Egipto. La mayor parte de los habitantes del Antiguo Egipto vivieron en sus orillas. Nos deleita el escriba con un poema copto de hace milenios “el peregrino del tiempo”: “Mi alma peregrina del tiempo, pasea por las orillas del Nilo/Y me trae mil recuerdos… arrastrados…/Por los vientos del Sur… más allá del desierto/En donde arena y viento… dibujan un nuevo sueño”. Cerca de la hora de la cena nuestro crucero alcanzó la esclusa de Esna, un buen motivo para activar las cámaras fotográficas; una esclusa que el barco debe salvar. Permite el paso de dos barcos cada 30-35 minutos. El grupo Oneira disfrutó antes de la cena de un par de horas relajadas en Edfú, una ciudad religiosa de gran importancia económica para Egipto. Nuestros viajeros aprovecharon para recorrer la ciudad en coche de caballos.

El lunes antes de continuar la navegación no podíamos dejar dejar de visitar el Templo de Horus de Edfú, del dios Halcón, construido entre el 237 y el 57 a. C. , uno de los mejores conservados del Antiguo Egipto. Los relieves de las paredes han proporcionado una gran información a los arqueólogos sobre los rituales del templo y el gran poder que detentaban los sacerdotes. En la última parada de nuestro crucero, el grupo descubrió el Templo de Kom Ombo, sito en uno de los más bellos emplazamientos del valle del Nilo, muy cerca de donde antaño se tumbaban al sol los cocodrilos sagrados. El templo está dedicado a dos divinidades, al dios local Sobej y a Horus el Viejo, dos templos simétricos en uno.

La noche en nuestra motonave fue especialmente jubilosa. Se organizó una fiesta tradicional árabe, y debidamente disfrazados, correspondía bailar al ritmo de la música que un improvisado DJ ofrecía para los viajeros del crucero, mezclando clásicos de discoteca occidental con algunas canciones árabes muy bailables. Una noche divertida.

El martes alcanzamos Asuán. Aquí el desierto cambia de aspecto. Es la atmósfera nubia, la auténtica África, la frontera del Antiguo Egipto. Las aguas de un Nilo ancho, indolente y bonito se abren paso a través de rocas graníticas rodeando la Isla de Sehel. Desde la Antigüedad, Asuán es un inmenso mercado sito en una encrucijada de caminos procedentes de África. En la Isla de File visitamos el Templo de Philae (o Templo de Isis), la “perla del Nilo”,  uno de los más importantes y bellos a orillas del río, el último templo construido en estilo clásico egipcio. Atrajo peregrinos durante miles de años, uno de los últimos templos paganos en funcionamiento tras la extensión del cristianismo. El culto a Isis en File se remonta al s. VII a. C. y se mantuvo hasta el 550 d.C. Un templo extraordinario y bello. En la capilla de Osiris se celebraban los misterios del dios, con paredes cubiertas  sobre el mito de la muerte y resurrección de Osiris. Nos acercaremos a la orilla oriental de Asuán para conocer el espectacular Obelisco Inacabado sito en las canteras, explotadas desde la VI dinastía hasta la época grecorromana. Su peso está calculado en 1.200 toneladas, con 36 m de longitud.

Por la tarde realizamos una navegación en faluca (típico velero egipcio) por el Nilo, donde no faltó un poco de jolgorio a cargo de uno de los músicos de abordo que animó al grupo invitándolos a un baile monocorde, con percusión, muy africano. Dicen que la música que escucharon los antiguos faraones es la música que se escucha en Nubia.  A continuación, el grupo realizó una excursión al poblado Nubio, montados en camello,  para conocer la vida cotidiana de sus habitantes. Preciosas sus coloridas casas hechas de adobe y sus puestos de comidas y especias, y las inevitables tiendecillas de vendedores,  con las que se ganan la vida, descubriendo la amabilidad de sus gentes de piel oscura y hechizante mirada. Los nubios perdieron sus casas y hogar tradicionales tras la construcción de la antigua presa en el río Nilo.

A la finalización del crucero hicimos algunas visitas en el entorno de Asuán, una vez visitada la Gran Pesa Alta de Asuán. Más allá del dique se extiende el lago artificial Nasser. En nuestra ruta hacia Abu Simbel visitamos el Templo de Kalabasha, una impresionante estructura ptolemaica y romana dedicada al dios solar nubio Meruel.  Cerca encontramos el Templo de Beit Al Wali, construido por Ramsés II y excavado en  roca. De nuevo con relieves conmemorando los triunfos de Ramsés II sobre sus enemigos nubios y sirios. Al norte del Templo de Kalabasha se hallan las ruinas del Templo o Kiosko de Kertassi, Los restos son muy pintorescos, mostrando dos columnas de Hathor, un gran arquitrabe y cuatro columnas con capiteles papiriformes.

Llegamos a nuestro destino, a Abu Simbel. Los templos de Abu Simbel fueron erigidos por Ramsés II de forma tal que los rayos del sol penetraran en el interior de la montaña e iluminaran el santuario del dios los días de su aniversario y su coronación, el 21 de febrero y 21 de octubre. El imponente Templo de Ramsés II, es la edificación funeraria subterránea ( o espeo) más meridional del Antiguo Egipto. Los cuatro colosos de Ramsés II vueltos hacia Levante se muestran altivos en una fachada de 33 m de alto por 33 m de largo. El Templo de Nefertari, también conocido como Templo de Hathor es el más pequeño de los templos de Abu Simbel. En su fachada excavada en roca se reproduce el tema del coloso real de Ramsés II alternando con las efigies de su gran esposa Nefertari, con su traje de Hator-Sotis y las de sus hijos. Juan Goytisolo escribió sobre Abú Simbel en EL PAÍS el 14 de enero de 2012: “… me fascinó contemplar unas estelas y pinturas de prodigiosa modernidad.  No me enfrentaba allí a un arte hermoso, pero muerto y museizado, sino a expresiones artísticas de una energía misteriosa que no me remitía a lo creado hace casi cuarenta siglos, sino a picassos y giacomettis. Mientras me abstraía en su contemplación dudaba del siglo en que vivía…”.  Aprovechamos la estancia en este lugar apartado de Egipto para contemplar por la tarde/noche el Espectáculo de Luz y Sonido de Abú Simbel, con proyecciones en las fachadas mayor y menor del templo, mostrando su aspecto original; con maravillosa iluminación, música y narraciones.

Nos queda, amigos, disfrutar de Menfis… en El Cairo. La última parte del viaje la dedicaríamos a visitar la Ciudadela, construida en el Medievo por Saladino; sobresaliendo magníficamente la Mequita de Alabastro, donde también nos fotografiamos en grupo. Nuestra primera visita el primer día en la capital de Egipto fue trasladarnos a visitas la única de las siete maravillas del mundo antiguo que han permanecido en pie hasta nuestros días: La Gran Pirámide de Keops. Nada más alucinante sobre la Tierra (que no sea un espectáculo natural). ¿Quién construyó estas pirámides en la Meseta de Guiza? ¿Cómo se levantaron y por qué? Además de la de Keops, la Pirámide de Kefrén, y la de Micerinos; esta última hermosa en su forma, pero la más pequeña de las tres.  La segunda aún conserva el revestimiento de caliza original. Podemos imaginarnos estas pirámides en su origen, cubiertas con piedra blanca y pulida, de brillo cegador. Su revestimiento fue arrancado para uso en palacios y mezquitas. El grupo, los que quisieron entrar, visitaron las cámaras y pasadizos del interior de Keops, otra magnífica experiencia.  Continuamos todo el día realizando múltiples visitas: el Coloso Tumbado de Ramsés II, una “colosal” estatua esculpida en un solo bloque de más de 10 m. No dejamos de visitar la Pirámide Escalonada de Zoser, el monumento de piedra más antiguo del mundo, rodeada por un enorme recinto funerario. En Menfis también visitaríamos dos nuevas tumbas excavadas: Tumba de Mereuka y la Tumba de Mijo, esta última recientemente aperturada. Mereruka fue visir y yerno del faraón Teti de la dinastía VI, su tumba, en forma de mastaba se halla al noreste de la pirámide de este rey. Ocupa 1000 m2 y mide 40 m de largo por 24 m de ancho.

Las visitas del día siguiente, además de a la parte antigua musulmana de Egipto, se centraron en disfrutar al máximo el Museo Egipcio de El Cairo, actualmente dispuesto en dos plantas. Pasear por sus pasillos representa un auténtico viaje al pasado, al Antiguo Egipto. Hay más de 100.000 objetos en 15.000 m2. Algunas de las galerías más importantes son:  Galerías de Tutankamón; ocupan gran parte del primer piso. Salas del Imperio Antiguo, 42, 37 y 32. Sala Amarna, con el protagonismo de Akenatón. Tumbas reales de Tanis; sala con joyas de oro y piedras preciosas. Las diferentes galerías de momias, incluidos algunos restos embalsamados de animales. Según sus creencias, el alma existía y podía regresar y reencarnarse en el cuerpo del difunto. La momificación está basada en la leyenda de Osiris; Seth descuartiza su cuerpo para impedir su resurrección y es Isis quien reúne los trozos y recompone el cuerpo, lo venda y le devuelve el soplo de vida. Algunas de sus piezas más importantes:  la musculosa estatua de Kefrén, las cabezas de Nefertiti, el sillón de la esposa real Satamón (hija de Amenofis III), el Tesoro de Tutankamón, grupo colosal de piedra de siete metros de alto descubierto en Medina Habu y las estatuas de Rahotep y Nofret, entre muchas otras.

Y hasta quí dio de sí nuestro fulgurante  viaje al misterioso Antiguo Egipto.  Pronto estableceremos una nueva fecha para armar un nuevo grupo para descubrir estos antiguos tesoros arqueológicos. Desde aquí nuestro agradecimiento a Gloria

Alberto Bermejo

Gloria Jordán y David Esteso (MQUP)

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El club de viajeros Oneira en el Antiguo Egipto

Nuestros amigos viajeros de Oneira visitan visitan en diciembre de 2019  el Antiguo Egipto, en un viaje atrás en el tiempo para penetrar sus misterios; descubriendo historias y leyendas de los grandes faraones, sus construcciones y el desarrollo artístico que implicó su civilización. Les acompañan nuestros compañeros de Más Que Un Plan Agencia de Viajes, David y Gloria.   Descubrirán el Antiguo Egipto, país de las pirámides, las esfinges, dioses, templos, momias y faraones, cuna de  civilizaciones, de la mano de uno de los más reconocidos e influyentes egiptólogos, el Doctor Sayed Salama, escritor natural de El Cairo, que además de su doctorado en la Universidad Helwan de El Cairo cuenta con una Licenciatura en Bellas Artes y Periodismo por la Universidad de Bostón (EEUU) y en Filología Hispánica y Francesa por la Universidad de Einshamr, Heliópolis, y una decena de títulos y reconocimientos oficiales. Políglota (habla y escribe en español, francés y hebreo, además de en su lengua natal) es el mejor cicerone que podríamos tener para Oneira club de viajeros, en un viaje apasionante e inolvidable.

Nuestros viajeros ya llevan unos días en el país de los faraones, desde el pasado jueves, y han comenzado su aventura en Luxor, la antigua Tebas, importante centro espiritual, intelectual y económico de Egipto, descrita por Homero como “la ciudad de las cien puertas”, con la mayor concentración de monumentos antiguos de todo Egipto, ciudad sagrada de Amón-Ra, dios supremo y fuente de toda legitimidad para los faraones. Tebas se alzó como capital del Antiguo Egipto durante la undécima dinastía egipcia (2055  a.C.) y se mantuvo como capital religiosa hasta 1655 a.C. Tebas quedó dividida en barrios y suburbios en torno a los templos de Karnak y Luxor. En la orilla izquierda del Nilo se ubicó la necrópolis, los templos funerarios y los talleres de momificación. La belleza y el poderío de Tebas llegaron a oídos de los antiguos griegos mil años antes de nuestra era.

La primera visita de nuestros viajeros fue a Dendera y Abydos, a un par de horas  de autobús desde Luxor. En Dendera,en medio del desierto y de bancales de cebolla han visitado el  espectacular Templo de Hathor, (Tolomeo XII Auleto 88-51 a.C.) de los pocos que conservan su techumbre. Hathor presidía en el templo los juegos del amor y en su honor de celebraban fiestas con música y danzas. La sala hipóstila con sus seis anexos y el santuario con sus once capillas son impresionantes, así como el techo, decorado con motivos astronómicos. El Dr. Sayed Salama les explicó las distintas significaciones de las estatuas y la decoración interior, así como el alcance de la resurrección de Osiris (que nos recuerda mutatis mutandi, la resurrección de Jesucristo), descuartizado por su hermano Set y reconstruido por la diosa Isis, concibiendo con él a Horus, heredero real.  En Abydos, la ciudad de Orisis, visitaron el Templo de Seti I, el más completo y bonito de Egipto, con siete entradas dedicadas a los dioses Osiris, Isis, Horus, Amón-Ra, Ra-Horaity y Ptah. Un aire misterioso envuelve la atmósfera de este templo, al recorrer sus oscuras salas y santuarios. Una curiosidad: la inglesa Dorothy Eady, conocida como “Omm Sety” en los ambientes, fue una de las últimas residentes; creía ser reencarnación de la sacerdotisa del templo y amante de Seti I. Vivió 35 años en Abydos y se le permitió realizar antiguos rituales en el templo.

A continuación el grupo visitó el fantástico Museo de Luxor, que exibe objetos encontrados en la antigua Tebas. El Dr. Sayed Salama dirigió la visita con explicaciones detalladas sobre el  conjunto de esculturas halladas en 1989 en el Templo de Luxor, las momias de Ahmosis I y Ramsés I, fundador de la XIX dinastía y padre de Seti I. Destacadísima la figura de alabastro de Amenofis III protegido por el gran dios cocodrilo Sobek.  La noche acabó disfrutando de un Espectáculo de Luz y Sonido en el Templo de Karnak, con recorrido del templo al atardecer y con la ejecución de un conmovedor espectáculo desde el Gran Lago Sagrado, descubriendo la historia de Tebas con juego de luces, colores y música.

Al día siguiente nuestros viajeros se trasladaron al Valle de los Reyes, la necrópolis real conocida como “el lugar de la verdad”, con 63 magníficas tumbas reales en la orilla occidental de Luxor. Todo apunta a que los faraones escogieron el lugar para su eterno descanso por la forma piramidal natural de la picuda cima de la montaña Tebana además de para intentar burlar a los saqueadores. El Valle de los Reyes permite descubrir las tumbas de los faraones de las XVIII y XIX dinastías.  Debido a los graves daños sufridos, actualmente sólo es posible visitar una decena de tumbas y todas no podremos verlas: el Departamento de Antigüedades de Egipto ha introducido un sistema de rotaciones abriendo un número limitado de tumbas cada día, pudiéndose visitar únicamente tres de las tumbas más importantes.

La siguiente visita fue al Templo de Hatshepsut, un monumento extraordinario “el más sagrado de los sagrados”, distribuido en terrazas. El templo se integra armónicamente con los acantilados donde se talló, revelando una de las mejores estructuras del Antiguo Egipto. En época de Hatshepsut (1473-1458 a.C.) debió impresionar mucho más por la calzada procesional flanqueada por esfinges; las que quedan se hallan en el Museo Metropolitano de Nueva York. Fue diseñado por Senenmut, amante de la reina. El grupo se trasladó posteriormente a el área donde se erigen los dos Colosos de Memnón, sin rostro, representación de Amenofis III que se levantan 18 m sobre la llanura. El Dr. Salama les habló sobre la leyenda afirma que los Colosos hablaban o silbaban, según  cuentan los antiguos griegos y romanos; ellos creían que era el saludo de Memnón a su madre Eos.

A continuación descubrieron el Memorial de Ramsés III en Medinat Habú, vinculado al dios Amón, rodeado por un recinto fortificado, cubriendo más de ocho hectáreas, incluyendo capillas, anexos, patios, murallas, restos del palacio del faraón, etc., con bajorrelieves y paneles exquisitos. La última visita del día fue a Deir Al Medina, donde yacen los grandes artistas y obreros que trabajaron en las tumbas del  Valle de los Reyes y el Valle  de las Reinas. Es un lugar importantísimo desde el punto de vista histórico y artístico (y científico), pues los continuos descubrimientos (el último de ellos nuevos hallazgos de Zahí Hawass que comentamos en nuestro artículo en el Blog de Oneira del 20/11/19) han permitido conocer las costumbres y la vida cotidiana de personas anónimas, alejadas de la aristocracia egipcia y que nos han aportado un gran conocimiento sobre la vida en el Antiguo Egipto, por los ostracones encontrados en yacimientos, papiros y objetos hallados. Cuenta con detalle sobre todo ello nuestro guía Dr. Salama a todos nuestros viajeros.

Un grupo de viajeros, junto a Gloria y David, volaron en globo por el Valle de los Reyes y Luxor, una experiencia alucinante que os recomendamos realizar si visitáis Egipto. Cerramos esta etapa dejando al grupo embarcado en su Motonave Kon-Tiki, en la que iniciarán su Crucero por el Nilo los próximos cuatro días.

Alberto Bermejo 

ONEIRA club de viajeros

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En ruta hacia el Antiguo Egipto - Dendera y Abydos

Nuestros amigos viajeros de Oneira club de viajeros ponen rumbo en unos días hacia el país de los faraones. Todo está preparado para disfrutar una experiencia extraordinaria en el Antiguo Egipto. Será el viaje de Oneira que cierre este año 2019. No será el último viaje a Egipto pues en próximos años tendremos oportunidad de regresar con este programa onérico. Un viaje para amantes de Egipto; nuestra aventura será conducida en destino por el reconocido egiptólogo Dr Zayed Salama. Asimismo hemos añadido al programa algunas propuestas adicionales al programa principal. Uno de los puntos fuertes de nuestro viaje es conocer dos plazas de importancia histórica, Dendera y Abydos, a las que dedicamos especialmente el artículo de hoy.

En la zona y a unos 75 km al norte de Lúxor se encuentra Dendera, que fue la capital del VI nomo del Alto Egipto. Los antiguos egipcios la llamaron Lunet y Tantere, los griegos la apodaron Tentyris mientras que los árabes acabaron bautizándola como Dendera. Aquí se encuentra el maravilloso Templo de Hathor, uno de los pocos que conservan su techumbre, dedicado a la diosa de la fertilidad y del amor que le da nombre y su enriquecedora necrópolis. Es el templo más grande y ricamente embellecido de la época, repleto de relieves muy abundantes que trataban de describir las ceremonias religiosas que aquí se practicaban con una enorme riqueza de temas y motivos. La mayor parte de mitos que describen los relieves tratan de enaltecer y exaltar al faraón, al que cada uno de los dioses que forman parte del panteón le proporcionaba sus atributos. El edificio más importante de entre todos es el dedicado a Hathor, la diosa con orejas de vaca que aguanta el disco solar entre ellas. Las procesiones eran completamente habituales y trataban de honrar el matrimonio con Horus, el dios con cabeza de halcón. Gracias a que permaneció oculto bajo la arena su conservación ha sido óptima. Tras atravesar la Puerta de Domiciano y Trajano, la cual se conserva casi intacta, se adentra hacia el edificio principal, con una monumental fachada soportada por 6 columnas de capiteles hathóricos, cada uno de ellos correspondido por una hilera de 3 columnas de la sala hipóstila. El techo está ornamentado con motivaciones astronómicas mientras que en las paredes hay representaciones de la diosa Nut junto a criptas decoradas con objetos sagrados y estatuas divinas en 3 de sus lados. Hacia el tejado se encuentran las 6 capillas consagradas a la resurrección de Osiris, descuartizado por su hermano Set. La diosa Isis concibió a Horus a partir de los fragmentos de Osiris. De hecho, es el lugar donde se enterró una de las 16 partes en que fue segmentado el cuerpo de Osiris durante su batalla contra Set. 

A 100 km hacia el oeste se encuentra la ciudad santa de Abydos, también conocida como la ciudad de Osiris, uno de los más sagrados y principales sitios arqueológicos del antiguo Egipto. La ciudad tiene más de 5 mil años de antigüedad y fueron los primeros faraones quienes durante la unificación del Bajo y Alto Egipto eligieron a Abydos, conocida antiguamente como Umm el-Qa’ab, lugar de enterramiento. Con el paso del tiempo, el afán por ser sepultado en la zona provocó que el lugar creciera como centro de peregrinación y de culto, adquiriendo Abydos el estatus de ciudad sagrada (se creía incluso que era aquí donde se encontraba la cabeza de Osiris). De hecho, todos los egipcios estaban obligados a realizar una peregrinación a Abydos al menos una vez en su vida. Originalmente se veneraba a Jentiamentiu, un dios con cabeza de chacal encargado de proteger la necrópolis, quien terminaría siendo asimilado por Osiris, dios egipcio de la resurrección y de los muertos, simbolizado por la regeneración y fertilidad del Nilo. Fue aquí donde los reyes mandaron levantar un cenotafio donde los faraones colocaban una estela con su nombre inscrito aguardando que tras su muerte pudieran realizar en barco la última travesía hasta llegar a ciudad santa. Ya en la ciudad y sobre la ribera occidental del río Nilo, se sitúa el Templo de Seti I, levantado por el segundo faraón de la dinastía XIX, Seti I y consagrado a su padre Ramsés I y al dios Amón-Ra. La construcción es de una importancia vital, no solo por su increíble arquitectura sino también porque posee grandes escenas representadas en torno a la vida de Seti I y su hijo Ramsés II, las cuales representan un sustancial documento religioso e histórico. De hecho, aquí se encontraron una de las  raras Listas Reales que menciona a 77 reyes del Antiguo Egipto desde Menes, de la I Dinastía, hasta el propio Seti I, lo que ilustra cómo entendían los egipcios su propia historia. Erigido en piedra caliza, su planta posee forma de L y cuenta con 7 grandes entradas dedicadas a los dioses Osiris, Isis, Horus, Amón-Ra, Ra-Horajty, Ptah y al faraón que da nombre al templo. Una de las escenas más llamativas y extraordinarias del interior es la imagen de Seti frente a Osiris. El Santuario de Osiris conecta con cámaras interiores dedicadas al dios, a su hijo y a su mujer, a Isis y a Horus, e incluso al omnipresente Seti. Entre sus particularidades destacan las Siete Capillas Axiales, dedicadas a Seti I divinizado, Ptah, Harmajis, Amón-Ra, Osiris, Isis y Horus. 

¿Quieres disfrutar el mejor viaje a Egipto? Escríbenos y te informaremos.

Alberto Bermejo 

Daniel Bermejo

ONEIRA club de viajeros

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La influencia del Antiguo Egipto en Occidente

Recordad la cita de Napoleón,  quien desde lo alto de las Pirámides arengó a sus tropas: ¡cuarenta siglos os contemplan! Con la expedición de Napoleón (el joven Bonaparte) a Egipto de 1798 comenzó la egiptomanía en toda Europa, y más seriamente la egiptología, aunque esta última también se la vincula a 1799, fecha del hallazgo de la piedra de Rosetta que Champollion descifraría, permitiendo entender los jeroglíficos egipcios.

Os contábamos en diciembre de 2018 en nuestro blog Oneira la historia del viaje de Vivant Denon por el Antiguo Egipto https://oneira.es/vivant-denon-de-viaje-por-el-antiguo-egipto/ que formara parte del grupo de expertos en distintas ramas del saber que acompañaron a Napoleón, y  que a la postre  compilarían la  Description de l’Égypte (1809-1813) la primera obra científica sobre el Antiguo Egipto con láminas en color que sobrecogieron a todos los estudiosos de su tiempo.

La influencia que el Antiguo Egipto y la cultura faraónica ha ejercido sobre nuestra propia cultura occidental es de gran calado y hoy me permito repasar algunos de estos elementos, que a buen seguro serán desarrollados en nuestro viaje Oneira de diciembre de 2019, aquellos que ya formáis parte del grupo de viajeros.

Sin ir más lejos podemos fijarnos en la iconografía cristiana, ¿hasta qué punto la mayoría de los iconos y símbolos cristianos pertenecen a la tradición judeocristiana?.  Fijémonos en algunos ejemplos representativos: la creencia en la resurrección de base cristiana la encontramos originariamente en la resurrección de Osiris, asesinado por Set y devuelto a la vida gracias a su esposa Isis. ¿A qué os recuerda la representación cristiana de la Virgen María con su hijo Jesús en su regazo? Pues ni más ni menos a las muy extendidas representaciones de Isis (incluso alguna Isis negra) con Horus sobre sus rodillas. No deja de ser una representación de la Magna Mater.  Otro concepto importante que vemos en creencias antiguas: la psicostasis, el pesaje de las almas, procedimiento que determinaba la salvación o condenación eterna; que observamos en la referencia al Juicio Final que encontramos en la fachada occidental de la Catedral de León, con San Miguel pesando las almas. En Job, 31, 6, leemos: ¡Péseme Dios en balanza justa, y Dios reconocerá mi integridad!.  Pues sabed que la referencia más antigua a la psicostasis la encontramos en el “Libro de los Muertos” originario del Antiguo Egipto, pesando el corazón y la pluma.  Los condenados, recordemos, se encuentran con el Leviatán o demonio en el infierno cristiano, y de forma similar en la iconografía egipcia éstos se enfrentan a una bestia salvaje que los devoraba, siendo quemados o cocidos en un caldero. Otro ejemplo curioso, la imagen de  San Jorge o San Miguel lanceando a un dragón, una escena muy característica de nuestra tradición cristiana. Pues bien, en las pareces o bajorrelieves de los templos egipcios aparece Horus alanceando a su tío (Set) -representado por distintos animales- por haber matado a Osiris, lo cual nos resulta de lo más curioso.

Los obeliscos son otro ejemplo de la influencia que Egipto tuvo en nuestra civilización occidental, aunque en este caso como incorporaciones al conjunto monumental de algunas ciudades. Para los antiguos egipcios los obeliscos son símbolos de conexión entre el rey y el dios Sol, un rayo de sol, una corriente espiritual entre el cielo y la tierra. Una especie de conductor de poder. Debían construirse en una única pieza de roca maciza; así lo creían los antiguos. Nos impresionan estas agujas de piedra que podemos encontrar por todo el mundo, iconos que se hallan en Londres, París, Nueva York, Roma, hasta en el Vaticano; un monumento totalmente pagano en medio de la Plaza de San Pedro.

La milenaria cultura del Antiguo Egipto despertó gran fascinación entre nuestros antepasados griegos, que encontraron en Egipto los orígenes de su propia civilización. Las primeras esculturas griegas mantenían la rigidez y las formas que solemos encontrar en el arte egipcio. Los primeros filósofos griegos hicieron acopio de parte de su sabiduría en visitas que hicieron al Valle del Nilo, según se cuenta en algunos registros. Los griegos quedaron asombrados por la inmensidad del Nilo, el desierto, los grandes monumentos faraónicos y por la profunda religiosidad y sabiduría de los sacerdotes y escribas. Por ejemplo, Solón o Heródoto hacen referencia a un templo en Karnak donde el dios Thot (Hermes para los griegos) registró todos los conocimientos en dos grandes columnas. Algunos mitos griegos hunden su origen en historias conectadas con Egipto; según el mito, tras ser convertida en ternera blanca por Zeus para salvarla de los celos de Hera, Ío llegó a Egipto donde recuperó su forma humana. Este mito se puede observar en un fresco del templo de Isis en Pompeya.  Los nombres de casi todos los dioses han venido a Grecia procedentes también de Egipto, según aseguraba el cronista Heródoto.

Desde siempre, la fascinación por Egipto y su civilización milenaria ha sido una constante para el mundo occidental. La cultura egipcia ha tenido un prestigio inigualable en todo el mundo antiguo y aún sigue manteniéndolos y claramente, su ascendencia, su bagaje, forma parte material e inmaterial de nuestra civilización occidental.

Alberto Bermejo 

ONEIRA club de viajeros

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Egipto: la caída del Imperio Antiguo

Estoy pesaroso por las noticias que estamos conociendo por la Dana o Gota Fría en el Levante, en mi tierra,  de triste actualidad. Terrible acontecimiento. No solo los desastres naturales acaecen en nuestra época. Grandes civilizaciones de todos los tiempos han sucumbido por catástrofes diversas. Me viene a la cabeza la caída de algunos imperios mesoamericanos en Centroamérica. Pero hoy quiero reflexionar sobre la caída del Imperio Antiguo en Egipto, aprovechando que visitaremos el país de los faraones en diciembre de 2019 con Oneira club de viajeros.

El Imperio Antiguo egipcio está marcado por el apogeo de Las Dinastías III, IV y V (2686-2345 a.C.) y su declive en las Dinastías VI, VII y VIII (2345-2160 a.C.). Estos reinados están marcados por una gran religiosidad, una monarquía centralizada y una expresión artística muy relevante, con la construcción de grandes complejos arquitectónicos.

Pero los científicos debaten de forma importante sobre qué llevó a la civilización egipcia a colapsar hace más de 4.000 años. En la tumba de Anjtifi en El-Moalla, nomarca en el nomo de Hierakómpolis en la IX Dinastía, se afirma:

... Todo el Alto Egipto estaba muriendo de hambre y la gente devoraba a sus hijos, pero yo no permití que nadie muriese de hambre en este nomo... La ciudad entera había llegado a ser como langostas, yendo río arriba y río abajo (en busca de comida)...

Todo apunta a una gran hambruna que ocurriría durante los últimos años del declive del Imperio Antiguo. Hay varios textos similares al indicado en distintos lugares de Egipto. Merer, en Edfú, afirmaba:

... Yo enterré a los muertos y alimenté a los vivos, a cualquier lugar que fui en esta sequía que ocurrió. Cerré todos los campos y montículos de la ciudad y de las afueras de ésta, no permitiendo que sus aguas inundasen a todos, como hace un respetado ciudadano para que su familia pueda sobrevivir...

En las Admoniciones de Ipuwer, Diálogo del desesperado o las Instrucciones de Merikaraseñalan respecto del Imperio Antiguo que la sequía sería la única y principal responsable del fin del Imperio Antiguo, aunque también analizan la responsabilidad de los propios egipcios que no hicieron lo suficiente para resolver los problemas.

Un estudio publicado en “The Daily Mail”  presenta una serie de pruebas analizando los anillos de árboles encontrados en la madera del ataúd de Ipi-ha-Ishutef y unos barcos funerarios enterrados cerca de la Pirámide de Sesostris III, de nuevo apuntando a la falta de recursos como responsable del fin del Imperio, producido por un evento árido de gran alcance que impactó en los elementos de la madera analizada.

El debate es intenso sobre las causas que ocasionaron esta caída. Sin embargo, he leído y escuchado en la Red y en algunos programas de TV que las pruebas son demoledoras actualmente, con nuevas investigaciones que se han llevado a cabo recientemente con extracciones de trazas de hielo antiquísimo en el Kilimanjaro (nieve superpuesta durante generaciones)  y que han detectado la presencia de extraordinarias cantidades de polvo hace 4.000 años que justificaría una mayor aridez en África Nororiental y revelaciones similares en relación con sedimentos encontrados en un lago actualmente seco, que estaría pegado al Nilo, y que demostrarían asimismo una sequía pertinaz que explicaría el declive del Antiguo Egipto en esa época. Nuestro guía nos trasladará en nuestro viaje su propio punto de vista y sus investigaciones.

Terrible. La sequía ha hecho estragos, en toda nuestra historia humana. Y sigue haciéndolo hoy en día. Mas siempre nos quedará la belleza, toda esa belleza de los lugares que nos quedan por recorrer. Cierro  con los versos de una canción, Sonnet, de los atemporales The Verve, que una amiga recordaba recientemente en Facebook:  

Vaya por todos aquellos que estos días se han visto fustigados por el enfado de la Madre Naturaleza.

...Why can't you see
That nature has its way of warning me
Eyes open wide
Looking at the heavens with a tear in my eye...

...Por qué no puedes ver
Que la naturaleza tiene su forma de avisarme
Los ojos bien abiertos
Mirando al cielo con una lágrima en el ojo...

Alberto Bermejo 

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Antiguo Egipto: Grandes arqueólogos

No se entienden los grandes monumentos del Antiguo Egipto sin los grandes arqueólogos que hicieron posible  su estudio o  descubrimiento. Construcciones faraónicas, templos, tumbas, objetos en los grandes museos, restauraciones, antigüedades... Comprenderemos mejor el legado arqueológico de Egipto en nuestro viaje Oneira de diciembre de 2019, de la mano del Egiptólogo Doctor Sayed Salama, una verdadera institución en el país de los Faraones que guiará a nuestro grupo de viajeros. Toca en esta ocasión rendir un homenaje a algunos de esos grandes arqueólogos a los que debemos el poder disfrutar de la riqueza arqueológica del Antiguo Egipto. Vamos a conocer mejor brevemente a algunos de ellos.

Auguste Mariette (1821 – 1881)

Fue el fundador del Museo del Cairo y primer director del Servicio de Antigüedades egipcio. Su descubrimiento más importante fue el Serapeum de Menfis, aunque lo hizo sin ningún permiso y trabajando a escondidas.  En 1850 le encargan la misión de visitar los monasterios coptos de Egipto para adquirir manuscritos antiguos; aunque este encargo fue imposible, supuso el espaldarazo a su carrera como arqueólogo. 

Jean-François Champollion (1790 – 1832)

En 1799 se halló casualmente la famosa Piedra Roseta con tres inscripciones del mismo texto (dos de ellas en egipcio antiguo y una tercera en griego). Champollion, experto en lengua copta, fue quien consiguió descifrarla. Afirmaba: “quiero saber el egipcio como el francés”.

Zahi Hawass (Nacido en 1947)

Uno de los más célebres egiptólogos del mundo vivo actualmente y considerado el Indiana Jones egipcio. Explorador honorario de National Geográphic. Ha adquirido gran renombre por sus frecuentes apariciones en documentales y en televisión, así como por su experiencia política como Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.

Heinrich Ferdinand Karl Brugsch “Brugsch-Pachá” (1827 – 1894)

Egiptólogo alemán. El apogeo de su carrera como arqueólogo lo alcanzó en 1855, cuando publicó “Grammaire démotique”, pues su mayor contribución fue en el campo de la filología egipcia, ampliándose a otros conocimientos sobre el calendario egipcio, mitología, historia, geografía o arquitectura. Fue protagonista de un solemne traslado de momias por el Nilo bajo la seguridad del Museo de El Cairo, con homenaje a los antiguos reyes-dioses. Su cuerpo yace en el cementerio protestante de Berlín reposando en un sarcófago del Imperio Antiguo a modo de lápida.

Giovanni Batista Belzoni (1778-1823)

Escribiría un libro de viajes en 1820, con un relato sobre sus experiencias en Egipto, excavaciones y anécdotas. Excavó en el Valle de los Reyes, descubriendo un gran número de tumbas, entre ellas de la Ramsés I y Seti I. En esta última encontró el sarcófago de alabastro que se expone en el Soane Museum de Londres.

Gastón Maspero (1846 – 1916)

No, no es el célebre músico de Les Luthiers.  Fue profesor de Arqueología del Collège de France y dirige el Servicio de Antigüedades.  En 1880 inaugura la Escuela de Arqueología Oriental. Reorganizó el Museo de El Cairo. Editó el catálogo de 50 volúmenes de las antigüedades del Cairo, del Templo Nubio; limpió el Templo de Karnak de escombros y organizó un servicio de inspecciones viajando intensamente por el país. 

Flinders Petrie (1853 – 1942)

Figura de importancia. Contratado por el Egypt Exploration Fund en 1882 crea escuela con nuevos métodos de trabajo (se le considera uno de los padres de la Egiptología).  

Eduardo Toda y Güell (1855 – 1941)

He de mencionar a un arqueólogo español y me quedo con el más friki.  Y si no, echad un vistazo a la ilustración superior del personaje disfrazado de momia entre sarcófagos y estelas del antiguo Museo de bulaq. Diplomático nacido en Reus, perteneció a la Real Academia de la Historia. Trabajó con los mejores arqueólogos de la época. La tumba de Senedjen está ligada a su figura. En 1887 publicaría el libro: “Son Not’em en Tebas” relacionado con el descubrimiento. Publico importantes libros de cultura egipia, sinología y cultura china

Alberto Bermejo 

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