Tras la huella de Vlad Tepes (Drácula) en Rumanía

El auténtico Drácula, el Drácula histórico dejó su huella en las tierras de Rumanía en el siglo XV. A finales del siglo XIX, el escritor irlandés Bram Stoker despertó la imaginación de millones de lectores con una novela terrorífica sobre Drácula, el vampiro, recogiendo perennes leyendas centroeuropeas sobre este tipo de individuos ¿románticos? sedientos de sangre. Otros autores decimonónicos como John Polidori, el médico y amigo de Lord Byron también dejó para la posteridad un relato, en cualquier caso menor que la obra de Stoker.

El autor irlandés conoció la historia del príncipe rumano Vlad Draculea o Vlad Tepes que fue Príncipe de Valaquia en el siglo XV. Su nombre, Dracul, se deriva de una confusión. Su padre, el príncipe o voivoda Vlad II de Valaquia ingresó en 1428 en la Orden del Dragón (Drac, en húngaro), adoptando el hombre de Vlad Dracul. Su hijo se llamó Vlad Draculea, esto es, “hijo de Dracul”.  Pero en la mitología rumana el término dracul designaba al diablo, por lo que Vlad II fue conocido como “el hijo del diablo”, echando más leña al fuego en la leyenda sanguinaria de Drácula. El incidente del “bosque de los empalados” inmortalizó la infamia de este sanguinario noble rumano, que dio muestras de una gran crueldad. Su leyenda diabólica comenzó. Bram Stoker tuvo en mente a este cruel Drácula, “el Empalador” al recrear su personaje vampírico. Sin embargo, en Rumanía, Vlad Tepes concita cierta simpatía toda vez que se entregó en cuerpo y alma a expulsar los invasores turcos del valle del Danubio, cremando cosechas y envenenando pozos. Cuando el sultán turco marchó sobre la ciudad de Targoviste encontró a 20.000 hombres empalados extramuros en un busque cercano. Vlad fue decapitado en 1476 y su cabeza se conservó en miel antes de ser entregada al sultán en Constantinopla.

Aunque nuestro viaje es puramente cultural e histórico, no dejaremos de descubrir algunos lugares que directa o indirectamente se relacionan con la figura de Drácula.  Aunque no todos hemos podido incluirlos en nuestro itinerario. En el Museo Nacional de Historia de Bucarest se pueden encontrar reproducciones, documentos, retratos y reliquias relacionados con el príncipe de Valaquia. En nuestra visita el último día a la Corte Vieja, prácticamente en ruinas, se halla el Palacio de Vlad Tepes junto a la Iglesia de la Anunciación, aunque no son visitables.

La muerte de Vlad Tepes se produjo en los bosques que rodean la Isla de Snagov, a 40 kilómetros de Bucarest. La Fortaleza de Poenari, prácticamente inexpugnable, se construyó en el siglo XIII y fue reconstruida por Drácula en el siglo XV. Este castillo en el corazón de los Cárpatos a 800 m de altitud sí fue habitado por el personaje.

Brasov, ciudad que visitaremos, fue víctima de la brutalidad de Vlad Tepes por apoyar al príncipe Dan, su rival principal en Valaquia. Ya en Transilvania, Sighisoara es un punto de referencia historiográfico de la figura de Drácula. Se trata de la ciudadela más antigua de Europa, una verdadera joya. Aquí vivió sus primeros años el vampiro, como lo atestigua el rótulo “Aquí nació Vlad Drácula” (el padre) en un antiguo caserón.

Jonathan Harker, el protagonista de la novela de Stoker, pasa la noche en un lugar indeterminado deTransilvania, y en el paso de Tihuta (en el desfiladero del Borgo) encontraremos la localización del imaginario Castillo de Drácula en la novela.

¿Quieres saber más? Parafraseando al Drácula de Stoker solo cabe animarte e invitarte a nuestro viaje ONEIRA de junio de 2022:

“…Bienvenido a nuestro viaje a Rumanía. Viaja libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae…”

Alberto Bermejo | ONEIRA, un viaje a tus sueños

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