Ljubljana, la ciudad del amor y los dragones
Seguimos publicando posts en torno a nuestro viaje a Croacia y Eslovenia de octubre 2019. La capital de Eslovenia es una pintoresca ciudad considerada el diamante europeo por descubrir. Su preciosa estructura arquitectónica es equiparada a la de la hermosa Praga. Liubljana, corazón del país y cosmopolita, transmite una enorme tranquilidad, especialmente gracias a sus enormes zonas peatonales en las que son un placer pasear. Difunde un increíble ambiente que se centraliza en su Casco Antiguo y en la orilla del río Ljubljanica, conocido como “el río del amor”. El nombre de la ciudad deriva de “ljuba” que en eslavo significa “amada”. La ciudad se sitúa en el interior de Eslovenia, en la que los monumentos, la naturaleza y sus castillos conquistan las verdes praderas. Se fundó como campamento militar romano hace más de 2 mil años donde ahora viven menos de 300 mil personas. Una ciudad que ha compartido con sus visitantes los vestigios del periodo romano como la localidad de Emona, o su precioso Casco Antiguo donde se encuentran los lugares más emblemáticos. El dragón es en efecto, por derecho propio, símbolo de la capital eslovena (luego contaremos por qué), una de las ciudades más modernas, tranquilas y limpias de toda Europa. Llegó a estar bajo dominio francés durante las Guerras Napoleónicas. En el s. XIX fue centro de movimientos revolucionarios nacionales y en 1919 pasó a integrarse en Yugoslavia hasta que en 1946 pasó a ser capital de Eslovenia.
Ya en la ciudad, lo primero que recomendamos visitar es el Castillo de Ljubljana. Rebelándose sobre un macizo boscoso en el interior de la urbe, el castillo custodia la ciudad desde hace casi 900 años, aunque este fue reconstruido en el siglo XV. Actualmente es de gran utilidad para organizar eventos y bodas y para aquellos que prefieren no andar mucho se puede ascender a través de un funicular. Muy cerca del castillo se encuentra la Plaza Preseren, la más célebre y concurrida de la ciudad. Ubicado junto al río Ljubljanica, se manifiesta fascinante por su afamado Triple Puente, construcción proyectada por el arquitecto de renombre munadial Jože Plečnik. En esta misma plaza está emplazada la Iglesia Franciscana de la Anunciación, de estilo barroco con una fachada excelente. La plaza está dedicada al poeta esloveno France Preseren, conmemorada por una estatua en la misma. A 5 minutos andando, está situado el Puente de los Dragones,
creación ejemplar de art nouveau. Rodeado por 4 dragones, hace alusión al mito del comienzo de la ciudad, según el cual Jasón y los Argonautas habrían vencido en esta región a un inmenso dragón, que actualmente es el símbolo principal de Ljubljana. También muy cerca se encuentra la preciosa Catedral de San Nicolás, con una magnífica cúpula verde, dos torres hermanas apuntando al cielo y un impresionante órgano en su interior. La iglesia es en la actualidad de estilo barroco aunque anteriormente fue gótica. En la calle de al lado y en dirección al rio se puede apreciar el Mercado Central de Ljubljana, diseñado también por Jože Plečnik hace casi 80 años. De estilo renacentista, está constituido por un recinto porticado, levantado completamente en paralelo al rio Ljubljanica entre dos de los puentes más característicos de la ciudad, el de los Dragones y el Triple Puente. Muy cerca se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad, erigido en el año 1484 en estilo gótico. En su interior se puede disfrutar del antiguo emblema de la ciudad junto con una estatua de Hércules del siglo XVII. Frente al consistorio está la Fuente de los 3 ríos de Carniola. Acercándonos a la zona más verde de la ciudad (más si cabe) se encuentra el Parque Tívoli, cuyo paseo central también fue trazado por Plečnik. Es común encontrar gente paseando, en bicicleta, divirtiéndose al aire libre y otras muchas actividades. Nos gustaría hacer una mención especial a esta gran ciudad, ya que Liubliana fue declarada Capital Verde Europea en el año 2016. Sus espacios comunes sin coches ni tráfico permiten que tanto peatones como ciclistas sean la forma mas común de transitar la ciudad. De hecho, también dispone de un transporte ecológico que utiliza la electricidad para desplazarse, conocido como kavalir. Posee además cerca de 540 m2 de zonas verdes por cada ciudadano que están conservadas de forma admirable. Así pues, confirmamos que Ljubljana es un espacio con aires, lagos, ríos y calles que destacan por su calidad lo que permitirá a los viajeros disfrutar aún más de esta pequeña aventura.
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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Las Cuevas de Postojna: Eslovenia subterránea
Postojna se encuentra en Eslovenia, nuestro destino Oneira de Octubre 2019. Posee 24 km de salones, pasadizos subterráneos y recovecos y el paso del tiempo ha permitido esculpir de una forma maravillosa, lo que muchos consideran una obra maestra de la naturaleza. El parque esconde un mundo fantástico repleto de esculturas y misteriosos animales donde los viajeros pueden descubrir los detalles sobre la historia de la cueva y su origen. Estos depósitos minerales han ido uniéndose formando figuras parecidas a pilares, cortinas y otras formas geométricas cautivadoras las cuales se pueden apreciar a lo largo de 5 km. Conozcamos algo más de este milagro geológico.
La cueva fue descubierta hace 800 años y en la actualidad proponemos un interesante recorrido en tren por debajo de sus arcos colosales, ante una imagen salpicada de impactantes figuras formadas por piedra caliza. A causa de su excepcional apariencia, Postojna transporta al visitante a un espléndido viaje al interior de la Tierra, habiendo recibido actualmente a más de 36 millones de personas en sus 200 años de actividad.
Ya en el interior del tren, hay que tener cuidado de no ponerse de pie para evitar las afiladas estalactitas sobre nuestras cabezas. El final de la ruta termina en la Gran Montaña, desde donde empieza el recorrido a pie. El lugar recibe este nombre a causa de un antiguo desmoronamiento del techo que eliminó la mayoría de las estalactitas, y desde aquí se tienen unas vistas magníficas de la cueva. Tras pasar el conocido “puente ruso” se llega a la zona de Cuevas Bonitas, cuyo nombre proviene de formaciones calcáreas de un tamaño impresionante formadas tras una lenta sucesión de millones de años. Posteriormente aparece la Sala Roja, llamada así a causa de la tonalidad rojiza de las paredes, producida por la erosión del agua sobre algunas partes minerales como la arcilla y el hierro. Por debajo del puente ruso se encuentra la Sala de Conciertos, con capacidad para miles de personas y donde se han organizado eventos durante más de 100 años. El lugar recibe este nombre tras organizarse aquí el Congreso Internacional de Espeleología en el año 1965 aunque desde 1865 se llamaba Salón de Baile ya que se organizaban ostentosas danzas con una impresionante iluminación. Su interior esconde 150 especies distintas de animales, siendo considerada la cueva más biodiversa del mundo. En la Antigüedad se pensaba que un dragón vivía en las profundidades de la cueva, pero se confirmó que lo que ahí abajo merodeaba era un proteus anguinus, una extrañísima salamandra albina y ciega. De 35 centímetros de tamaño, asemeja a una cría de dragón a causa de su forma alargada, su recta mandíbula y su color rosado. Próxima a la Cueva de Postojna se sitúa el Castillo de Predjama, el más grande del mundo en el interior de una cueva. Lleva 800 metros incrustado en una pared rocosa de más de 120 metros de altura y a través de enigmáticos pasadizos conecta con una cueva interior. El castillo sirvió como alojamiento a su famoso dueño, Erasmo de Predjama y también fue escenario de numerosas películas.
Eslovenia, inspiración y naturaleza
Además de Croacia, nuestro viaje ONEIRA de octubre 2019 nos lleva a conocer una parte de la belleza natural de Eslovenia. Este país es tan longevo como las montañas y tan joven como un niño recién nacido. Eslovenia tiene su origen hace más de 1500 años, aunque políticamente como estado-nación no eclosionó hasta los años 90, cuando consiguió su independencia.
Eslovenia comenzó con el desplazamiento en masa de los celtas, muchos siglos atrás, consolidada por la aparición de los Habsburgo a finales del s. XIII. Sus antiguos pobladores comerciaron con romanos, acabando la región aliándose con Roma. A partir del s. XIV se incorporó a los territorios de los Habsburgo, uniéndose al Imperio Austrohúngaro. La Primera Guerra Mundial debilitó la suerte de los eslovenos, estableciéndose el reino de los croatas, serbios y eslovenos que en el año 1929 recibió la denominación de Yugoslavia. El dolor de este país se recrudeció con la terrible Segunda Guerra Mundial quedando la región dividida. En 1991 obtendría su independencia. En los últimos años el país se ha unido a la UE, a la OTAN y a la ONU, siendo su moneda oficial actualmente el euro.
Eslovenia ha sido la inspiración de muchos artistas y personalidades, entre ellos Ernest Hemingway, escritor y periodista estadounidense considerado uno de los novelistas más importantes del siglo XX. Relató un capítulo de su historia personal en su novela Adiós a las armas (A Farewell to Arms). Aquí contó la historia de amor entre un joven soldado y soñador llamado Frederick Henry con Catherine Barkley, una encantadora enfermera. Buena parte de la historia relata la Batalla de Caporetto, la cual se produjo en la ciudad eslovena de Kobarid. Hemingway fue en la vida real conductor voluntario de ambulancias para las tropas italianas y fue herido en las piernas durante la guerra. Allí conoció a una enfermera con la que disfrutó una historia romántica similar. Otro personaje famoso que vivió la I Guerra Mundial en Kobarid fue Erwin Rommel, quien posteriormente sería conocido como Zorro del desierto. Respecto a la naturaleza, existe una ciudad situada entre la costa adriática y los alucinantes Alpes Julianos conocida como Liubliana (Ljubljana), construida en el siglo XII y asentada a los pies de un castillo medieval. Gracias a su magnífica situación cercada por bosques y altas montañas, sus nieves perpetuas a causa de la cercanía de los Alpes y su respeto por la naturaleza tanto fuera como dentro de la ciudad, esta se convirtió en 2016 en Capital Verde Europea. Este país, repleto de paisajes y cuevas espectaculares, gastronomía y excelentes vinos posee la capacidad de maravillar y embobar a aquellos que lo descubren. ¡Os invitamos a conocerlo!
Daniel Bermejo
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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Marco Polo en Croacia
¿Sabéis que hay una corriente de opinión que afirma que Marco Polo nació y vivió en Croacia, nuestro destino viajero Oneira para octubre de 2019? Los croatas se jactan de ello en toda ocasión que se les presenta. Lo contamos en nuestro blog.
Se dice que en el año 1254 nació Marco Polo, el padre de todos los viajeros y el más famoso de todos los tiempos. Curiosamente, se especula que lo pudo hacer en una isla croata, Korcula, a 120 kilómetros de Dubrovnik y en un lugar con una increíble sensación a ciudad medieval amurallada con torreones y almenas.
Como mercader y explorador, Marco Polo fue famoso por sus viajes a Asia a través de la Ruta de la Seda, visitando países actuales como China, Turquía, Irak, Egipto, Irán y muchos más. En Korcula la gran mayoría de personas hablan croata pero algunos conversan en un magnífico dialecto melódico que deriva de la mezcla del croata meridional, el latín, el veneciano, el griego e incluso palabras utilizadas en la náutica. La ciudad es pequeña y agradable gracias a sus callejones con suelos de mármol repletos de edificios góticos y renacentistas. En aquella época la isla estaba controlada por los venecianos, aunque eso no cambia que Marco Polo naciera en lo que actual e históricamente fue Croacia.
En el año 2011 y casi 700 años después de su fallecimiento, Marco Polo se convirtió en el tema central en una pequeña discusión diplomática entre Croacia, Italia y China, ya que Stjepan Mesic, expresidente croata, tras inaugurar un museo dedicado a este dijo que Marco Polo nació en Croacia y permitió abrir China a Europa. Esta declaración enfadó a los medios de comunicación de Italia, confusos por, según sus palabras, apropiarse de uno de sus tesoros nacionales más importantes. Y es que, tras esta divertida situación, nos imaginamos lo que vivió y sufrió como viajero, todo empezando en Korcula o quizás en Venecia, en aquellas tierras donde probablemente descubriera su pasión por viajar y por la que muchos cientos de años después también lo hacemos nosotros gracias a sus increíbles aventuras. Una persona capaz de integrarse en un mundo absolutamente desconocido, empaparse de cultura asiática y regresar para poder contarlo todo. De hecho, la leyenda cuenta que cuando él estaba con la muerte acechándole, algunos familiares se acercaron para el último adiós. Uno de ellos le preguntó si todo lo que vio y relató era cierto y Marco Polo, tajante, claro y conciso respondió: “No conté ni la mitad de lo que vi”.
Daniel Bermejo
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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Viajes por la historia de Europa. Un libro de Altares
Me permito robarle el subtítulo de una de sus obras a Guillermo Altares, pero es que queda que ni pintado para este post de mi blog. Estoy convencido que no se molestará en absoluto, porque voy a hablar de su libro Una lección olvidada, que es mi principal propósito.
Sigo a Guillermo y a toda la cuadrilla de eruditos en el programa semanal de Onda Cero La Cultureta, que actualmente se radia los viernes por la mañana y que también tenéis su podcast a vuestra disposición. Carlos Alsina dirige una tertulia semanal sobre libros, series, cine y documentales, que hace las delicias de cualquier cultureta que se precie, dado que te permite estar al día del mainstream (dicho en el mejor sentido de la palabra). Y ahí los tenéis todos: además de su director y de Guillermo, están Rubén Amón, Rosa Belmonte, Sergio del Molino y J.F. León, por nombrar el equipo actual.
Guillermo Altares publicó en Tusquets en octubre de 2018 este estimable volumen que todo viajero debe leer, si además tiene interés por la historia, y en especial por la de nuestra Europa. En ONEIRA me he propuesto, además de seguir abordando grandes viajes a grandes destinos, acercarme todos los años con el club a uno o dos rincones de nuestra Europa. La tenemos muy cerca y sin embargo, nos es muy desconocida. Este año 2019 comenzamos la andadura de ONEIRA club de viajeros con Nápoles y alrededores y Croacia y Eslovenia (en octubre 2019); el año próximo nuestro plato fuerte europeo será Polonia, con un espectacular viaje de 10-11 días en julio por un fascinante destino. No os lo perdáis.
Pero concentremos el tema en el libro de Altares. Es uno de los libros más estimulantes que he leído en los últimos años. Como afirma el autor, Europa es una densa trama de historias sobre la que se cierne la tentación del olvido. Una lección olvidada se centra en escenarios, episodios y personajes que podemos hallar en la historia de Europa: una combinación de civilización y barbarie que nos debería hacer reflexionar a todos. Sobre todo, para no volver a repetir algunos de estos aconteceres.
El autor propone como inicio de nuestra historia la cueva de Chauvet, con figuras de arte paleolítico que pueden visitarse en Francia. El Paleolítico Superior comenzó en Europa hace 45.000 años. Guillermo nos cuenta también la historia de Ötzi, el Hombre de los Hielos, la momia encontrada en los Alpes en 1991 y toda la información que se recoge de él en el museo italiano de Bolzano. O recrea algunas historias de los griegos y sus antecesores que fueron cuna de nuestra civilización, como también lo fue Roma, (pasamos allí un día en enero antes de iniciar nuestro periplo napolitano) a quien dedica un capítulo concentrado en la figura de Nerón que sufriera todo tipo de vilipendios. Curiosa la historia de Cirencester, en Inglaterra, su anfiteatro, y su conexión con la Pompeya que visitamos a principios de año con ONEIRA. Una lección olvidada nos habla también sobre la herejía de los cátaros, y el exterminio judío en Europa. En otro de sus capítulos recoge la vida de Caravaggio, durante el doloroso siglo XVII. Recrea también el infausto terremoto de Lisboa de 1755 y otros grandes desastres en nuestro continente. Altares dedica un capítulo a la colonización de Australia por los europeos: los ingleses llegaron allí para organizar en nuestras antípodas una cárcel (conoceremos esta historia mucho mejor in situ, cuando visitemos Australia en 2020 con ONEIRA). Europa fuera de Europa. Hay lugar en el libro para el París de las grandes revoluciones, para Sherlock Holmes (y Baker Street), para batallas de la I Guerra Mundial, encontramos Madrid capital del dolor por nuestra Guerra InCivil. También duras historias soviéticas y las huellas de la II Guerra Mundial en Berlín.
Y mucho más es lo que nos ofrece esta magnífica obra que no dejará a nadie indiferente. Espléndidamente escrita. Desde aquí recomiendo su lectura; que además puede hacerse al tiempo que ponemos pie en los lugares que el autor recorre por sus páginas. Porque como se indica en la contraportada, con ser fascinantes los temas, lo mejor es cómo se cuentan las historias y nuestra historia: una mezcla de narración histórica y crónica de viajes imprescindible para nuestros días.
Aquí tenéis un link al libro en Amazon:
https://www.amazon.es/Una-lección-olvidada-historia-Memoria/dp/8490665915
Alberto Bermejo
Oneira CLUB DE VIAJEROS
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Pula, ciudad romana
Seguimos conociendo algunas de las importantes poblaciones que descubriremos en Croacia y Eslovenia el próximo mes de octubre 2019 con nuestros viajeros. Dedicamos hoy nuestra entrada a Pula.
Pula, la ciudad más grande de Istria, se convirtió ya en la época romana en el centro administrativo de la península. La región tiene una enorme tradición en la elaboración de vino, el trabajo con la pesca, la fabricación naval y el turismo. Por su disposición geográfica, Pula perteneció a numerosos países, reinos o imperios a lo largo de su historia como por ejemplo al Imperio Bizantino, a la república de Venecia, Génova, al Imperio Austrohúngaro, Italia, a la región soviética de Yugoslavia y finalmente en el año 1991 se integró en el territorio croata tras la independencia del país.
El clima de la ciudad, cálido, suave y maravilloso sumado a su fantástica ubicación a las orillas del mar Adriático, confirman a Pula como un excelente lugar para desconectar de nuestra agitada vida. No obstante, la ciudad también destaca por una herencia romana impresionante que la distingue de otras poblaciones cercanas. Pula se consolidó como territorio a partir del siglo X a. C., en años de la Antigua Grecia, aunque tras la invasión romana de la península en el año 177 a. C. se fue remodelando.
El Anfiteatro de Pula es el símbolo de la ciudad y posee un estado de conservación excepcional. Se construyó con piedra caliza al mismo tiempo que el famoso Coliseo de Roma, en el siglo I, con una capacidad de más de 20 mil personas donde se organizaban espectáculos con gladiadores. Posee una planta elíptica de 130 metros de longitud y conserva 72 arcos sobre toda su circunferencia. En épocas posteriores se utilizó para ferias de caballeros y justas medievales. En la actualidad los pasadizos subterráneos se han convertido en salones de exposición sobre la producción de aceituna y vino. En honor al emperador Augusto, el Templo de Augusto fue construido en el año 14 d. C. y se encuentra en el antiguo foro romano de la ciudad. Ha sido utilizado como iglesia, museo arqueológico e incluso granero, pero tuvo que ser reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial. Cerca del templo se encuentra el Arco del Triunfo, construido hace más de 2 mil años por la familia de los Sergios, personas pudientes que tuvieron importantes cargos en la ciudad. Fue en la antigüedad la puerta de entrada y actualmente conecta con una vía peatonal repleta de comercios. La Capilla de Santa María Formosa es de origen bizantino, se construyó en el siglo VI y en otro tiempo formó parte de la gigante basílica de Santa María Formosa. La Iglesia de San Francisco, de estilo románico tardío fue construida a finales del siglo XIII a partir de piedra blanca rematada con un fantástico pórtico. A unos minutos se encuentra la Catedral de Pula, sacramentada a la Virgen María y fundada en el siglo V. Si disponéis de tiempo también recomendamos lugares como la Iglesia de San Nicolás, el Castillo, el Museo Histórico y Marítimo de Istria y la Puerta de Hércules.
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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Un paseo por Rovinj
Rovinj es un precioso pueblo costero, uno de los más románticos y expresivos de todo el Mediterráneo. Esta pequeña localidad de menos de 15 mil habitantes seduce al viajero gracias a su centro histórico de callejuelas empedradas, su increíble gastronomía, su encantador embarcadero y el ambiente de sus calles. Su historia se remonta probablemente al Imperio Romano y puede que incluso antes, cuando la región estaba controlada por las tribus ilirias. Por aquella época, Rovinj estaba situada en una isla y no fue hasta 1763 que esta se unió al continente al rellenarse el canal que los distanciaba. La huella más importante en Rovinj la dejó la República de Venecia ya que gobernó la región durante más de 500 años, por lo que se respira cierto encanto veneciano en la ciudad. De hecho, un censo realizado hace poco más de 100 años confirmó que el 98% de los habitantes hablaban italiano. Posteriormente, la ciudad se integró en el Imperio Austríaco, al Reino de Italia, y después de la Segunda Guerra Mundial, a la región soviética de Yugoslavia. Tras la independencia de la región en los años 90, Rovinj pasó a formar parte de la República de Croacia.
El pueblo es un museo al aire libre, silencioso, tranquilo y con sonidos de pájaros que invaden el lugar. Pasear por su Centro Histórico es en sí encantador, gracias a sus expresivas y preciosas calles empedradas. La Catedral de Santa Eufemia es el templo barroco más grande y considerable de toda Istria, con un enorme parecido a la Basílica de San Marcos de Venecia. La patrona Eufemia descansa en un sarcófago de mármol en el interior de la basílica. Se puede subir hasta lo alto del campanario, por encima de los 60 metros y en el punto más alto de Rovinj, desde donde se puede apreciar un océano de tejas color rojo. A través del Arco de Balbi, antigua entrada a la ciudad, puedes acceder a Grisia, la calle principal. Sobre los pies de la catedral hay multitud de artistas con estudios de arte y galerías hallados por doquier, especialmente en agosto. El Paseo Marítimo, repleto de barcos anclados, es un lugar fantástico para respirar y pasear en un ambiente que puede recordarnos tiempos pasados. Al sur de la ciudad se encuentra el Golden Cape, una enorme zona verde con numerosos parques repletos de pinos y cipreses situado al lado del mar. Los habitantes suelen pasear, usar la bici y correr ya que se respira un ambiente de montaña espléndido. A menos de 5 minutos se encuentra la preciosa playa de Lone Bay, especialmente utilizada en verano. Hay otras muchas cosas que aquí se pueden hacer, como ver el atardecer desde el embarcadero, visitar alguna de las islas cercanas, perderte en los mercados locales y visitar Monkodonja.
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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Porec y su Basílica Eufrasiana
En las próximas semanas iremos publicando algunos posts con información relacionada con lugares de interés que conoceremos en el viaje de Oneira club de viajeros a Croacia y Eslovenia que hemos preparado para el próximo mes de septiembre 2019. Comenzamos con una de las plazas más importantes de la Península de Istria: Porec.
Porec vive repleta de vestigios de las numerosas civilizaciones que la sometieron, como los romanos, bizantinos, lombardos y francos, venecianos, austriacos e incluso los napoleónicos franceses.
En la localidad se percibe una fuerte atmósfera característica de una ciudad costera mediterránea hecha de piedra y de arquitectura gótica. Su calle principal, también empedrada y heredada del antaño decumanus romano, es conocida como la Decamanus Street. Es el eje central de la ciudad y está cercado por magníficas construcciones góticas y románicas transformadas en la actualidad en restaurantes, bares y tiendas. Algunos han conseguido mantener o reavivar el antiguo brillo de las edificaciones, generando en el interior verdaderas obras de arte revitalizadas por la modernidad. El Museo de la Ciudad es ejemplo de ello, con más de 2 mil piezas que muestran el pasado de la zona desde hace miles de años. Muy cerca del centro se encuentra la Basílica Eufrasiana, núcleo de la antigua ciudad de Porec y de su centro episcopal, considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hereda su nombre del obispo que transformó el clandestino lugar de culto de San Mauro en una estructura religiosa. Noble muestra de la herencia de Bizancio, es una auténtica joya utilizada como oratorio desde el siglo VI en cuyo interior hay valiosos mosaicos muy bien conservados de oro tanto en el suelo como en el crucero central. Los motivos aluden fundamentalmente al culto mariano, rememorando algunos santos o presentan pasajes bíblicos. Imprescindible su visita. Destaca su atrio con arcos y paredes con bajorrelieves.
En Porec hay otros edificios de gran interés, como los palacios barrocos de Polseni, Vergottini y Sincic o los palacios góticos de Manzini, Leone y Zucatti entre otros.
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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Opatija, Bella del Adriático
Opatija. Situado en el norte oriental de la Península de Istria, protegido de fríos vientos y sumergido en una siempre verde vegetación, el lugar se deleita de los increíbles beneficios de su maravilloso clima mediterráneo, advirtiendo a los viajeros de su belleza. Opatija es conocido como la Reina del turismo o la bella del Adriático. Desde finales del siglo XIX, Opatija fue para el Imperio Austrohúngaro un complejo de instalaciones de salud e invierno, donde aún quedan numerosos hoteles de lujo como recuerdo del antiguo esplendor. El lugar rebosa de villas, grandes edificios, parques y bellezas arquitectónicas a su alrededor, siendo también conocido por sus deliciosos vinos, cafés y chocolates.
En el año 1844 un patricio de Rijeca, Hignio Scarpa, construyó el árbol de la bahía y repobló los bosques de robledales de la plaza. Los habitantes de Opatija han tenido un especial cuidado por sus jardines privados, donde plantan kiwis, mandarinas y otros cítricos. Estos parques han sido cuidados durante siglos por donaciones que realizaban muchos marineros que recalaban en su puerto. De hecho el símbolo de la ciudad es la camelia japonesa. El buen clima atrajo a la aristocracia europea, adonde se trasladaban para invernar huyendo de los rigores climáticos de Centroeuropa. Desde el siglo XIX Opatija se convirtió en un centro de salud, hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. En esta ciudad pasaron largas temporadas monarcas como Francisco José I, el músico Gustav Mahler, Isadora Duncan o Chekhov.
En Opatija se pueden visitar algunas galerías de arte como el Pabellón de Arte Juraj Spörer y la Galería-Estudio Giulio Bonacic entre otros. Recomendamos también visitar la Iglesia de St James junto a su monasterio, el Jardín Botánico de la ciudad, singular y espléndido, el Ucka Natural Park, valioso en flora y fauna como el buitre leonado, la iglesia de la Anunciación con su poderosa fachada neorromántica y la Fontana de Helios y Selena, representante del Sol y la Luna. Los hoteles y las villas son impresionantes, pero si hay que mencionar uno de ellos, recomendamos Villa Angelina, levantado en 1.844 que se puede visitar en el Jardín Botánico, ya que actualmente es un museo.
Daniel Bermejo
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
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Memorias de África PERIPLOS en Kenia septiembre 2012
Con PERIPLOS estuvimos visitando Kenia en 2012 y elaboramos una crónica de un viaje muy emocionante que a continuación rescato para todos vosotros. Así, los interesados en nuestra propuesta africana de noviembre tendréis más información sobre las aventuras que podemos disfrutar en África.
Kenia. Nuestro viaje a África más emocionante. No lo vamos a contar todo, porque no podemos. Pero os vamos a desvelar lo más significativo. Es difícil olvidar las aventuras que compartimos con nuestros amigos viajeros hace pocos días en las tierras altas africanas. ¡Qué hermosura de país! hemos tocado el alma africana, más pura. Las tierras más vírgenes. Sin artificios.
Nos quedaremos con las mejores experiencias compartidas por nosotros, Alberto y Eugenio, con nuestros amigos viajeros: las manadas de elefantes de Amboseli que casi podíamos tocar, que se nos antojaban escenas cuasi irreales; el Kilimanjaro, majestuoso, testigo de nuestra aventura. El amanecer en Amboseli, inolvidable (hemos colgado algunas de las fotos que hicimos). El paisaje exuberante de Aberdares. El lago Nakuru sin pelícanos... ¡habrá que volver cuando mermen las lluvias para fotografiarlos!. Y como no, subrayar la experiencia de recorrer Masai Mara en una expedición que recordaremos siempre, con toda su cohorte de diversidad animal. ¡Y nos olvidaremos para siempre de los cenizos del coche 1! :-). África. No te olvidamos. Fuiste dura con nosotros (especialmente con el coche 1). Pero te llevamos en el corazón.
Los primeros dos días. Vuelos internacionales y Nairobi.
La emoción la sentíamos desde el primer momento, incluso antes de tomar el autobús hacia el aeropuerto. África no es cualquier viaje. África te puede llegar a seducir y dejarte noqueado. Conocemos a algunos amigos que se han trasladado al continente negro a fijar su residencia. Sólo comprendimos este tipo de decisiones a la vuelta de nuestro viaje. Cuando descubres el alma de África, el alma de Kenia. No es cuestión de entrar en excesivos detalles sobre el periplo de ida. Nos desplazamos en autobús hasta el aeropuerto de Madrid. Paramos preceptivamente en la Mancha y nos encontramos el área de servicio de la autopista atiborrado de viajeros, lo que nos retrasó un tanto. Se trataban de los manifestantes del 15 de septiembre en Madrid que regresaban a sus casas. Allí charlamos con unas chicas profesoras de Murcia, muy cansadas, que nos miraban con envidia sabiendo que nosotros íbamos en dirección opuesta a coger un vuelo destino Nairobi.
Antes de nuestro destino, enlazamos en Dubai. Se nos hacía duro observar esta metrópoli construida en un desierto desde la ventanilla del avión y saber que no la visitaríamos... pero nuestro destino estaba en África en esta oportunidad. El aeropuerto de Dubai es el más importante del medio este asiático. Su área de servicio, compras y entretenimiento es de las más impresionantes del mundo, abierta 24 horas. Con turistas procedentes de todas las partes del globo, todas las razas, todas las nacionalidades. Una turba de viajeros itinerantes. Nos interesamos especialmente por los nuevos productos tecnológicos, de Apple (Alberto) y Samsung (Eugenio), sin gran éxito.
Nuestro vuelo continuó hasta alcanzar nuestra meta deseada: Nairobi.
Nairobi no es como ninguna ciudad latina, ni europea, ni asiática. Es otra concepción. Resume la historia de Kenia; en Nairobi contemplamos a retazos sus dos almas. Nairobi debe su nombre al riachuelo Engoye Niarobe donde abrevaban el ganado de los viejos masais del lugar. En Nairobi convergen los territorio kikuyu y masai. Las planicies y bosques que rodean Nairobi se conocen como las Tierras Altas, ya que se elevan a más de mil metros sobre el nivel del mar, procurando un clima benigno y una abundancia de vida animal salvaje. No hay lugar comparable en todo África. Nairobi presenta un doble rostro, el recuerdo del dominio del hombre blanco y el vigor negro por resistir. El contraste es la característica de Nairobi, una de las ciudades más impactantes del mundo, enérgica, plena de actividad; de las más interesantes de las que podemos encontrar en África. Razas y tribus diversas se apelotonan en sus calles. Hombres de negocios, vendedores, viajeros, se mezclan en esta gran urbe.
Disfrutamos la cena del primer día en el afamado y conocido Restaurante Carnívore con su peculiar interpretación de la cocina keniata. Los amantes de la carne, de enhorabuena. Nos recordó al clásico rodicio brasileño. Las piezas de carne son preparadas a la barbacoa y montadas sobre pinchos que se van presentando en la mesa de los comensales, cortándose al gusto de cada uno. Disfrutamos las variedades más habituales de carne, como cerdo, ternera, pavo, pollo, pero también carnes menos conocidas en la península, como el avestruz o el cocodrilo (¡carne de depredador!, esta última no me hizo mucha gracia, con un sabor entre el pollo y el marisco). En años pasados, cuando la caza salvaje no estaba prohibida en Kenia era fácil encontrar carnes de antílopes, cebra, girafa y otras.
Apenas hubo tiempo para más en la noche. Nos hospedamos en un bonito hotel de estilo colonial. El día siguiente nos dirigiríamos hacia el Parque Nacional de Amboseli, comienzo de nuestro SAFARI Periplos.
Comienza nuestro SAFARI Periplos. En ruta hacia Amboseli.
“Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong...” así comenzaba una de las novelas autobiográficas más bellas escritas en el S.XX, Memorias de África, escrita por la danesa Karen Blixen bajo el seudónimo de Isak Dinesen; que dio lugar a una magnífica obra cinematográfica protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford.
Todos guardamos en la retina los paisajes fascinantes de Kenia, que la protagonista contemplaba desde la avioneta de su amante el aventurero y cazador Finch Hatton. Por cierto, al final de nuestro PERIPLOS visitaríamos la casa donde Karen Blixen vivió, pero dejamos los detalles para más adelante.
Kenia es un país imprescindible. Los amantes de la naturaleza, viajeros, artistas, escritores han buscado en África su pasión e inspiración. Kenia es naturaleza en estado puro, la libertad absoluta, la fascinación del mundo salvaje.
Dejamos muy temprano la vibrante Nairobi para ponernos en carretera hacia Amboseli.
Alcanzamos el Parque Nacional de Amboseli y tras el almuerzo y una pequeña siesta, preparamos los coches para realizar un safari fotográfico en este bonito paraje africano. Tocábamos con nuestros pies el territorio salvaje de la sabana. A partir de este momento viviríamos integrados en el medio natural, pegados a la vida animal, sintiendo muy de cerca la fauna africana día y noche, con la emoción a flor de piel del viajero que se interna en el misterio de uno de los lugares del planeta con mayor densidad de fauna.
Amboseli está situado a 246 kms de Nairobi, cerca de la frontera con Tanzania, a los pies del punto más alto de África, el Kilimanjaro con 5.985 mts. Descubrimos con cierta tristeza que su cumbre ya no aparece nevada, como en las fotografías; el cambio climático hace también estragos en este lugar de África. Esta montaña magnífica, que desearíamos disponer de tiempo suficiente para poder escalarla, se encuentra en Tanzania, pero el punto de mejor contemplación es el Parque en el que nos encontrábamos, en Amboseli. Hay una bonita leyenda swajili relacionada con el enorme Kilimanjaro que nos sirve de telón de fondo: se dice que en su cima alberga un dios todopoderoso, que congelaba y paralizaba a todo aquél que se aproximaba a la cima. Tanzania y Kenia no muestran grandes diferencias y comparten prácticamente similares ecosistemas; como en tantos otros lugares del globo, su división geográfica obedece a motivos políticos. Amboseli está situado en una zona semi-árida del país. Formado por inmensas llanuras y sabanas, e incluso pantanos, con hermosos bosques de acacias amarillas que salpican los caminos y las carreteras. Nos sorprendieron los colores ocres y amarillos de la tierra circundante, color de fuego africano, color de vida. Unos 1.500 elefantes campan por sus respetos en este impresionante lugar; y veríamos manadas de ellos, muy cerca de los vehículos. Si observáis las fotografías, estos animales, con su pasear majestuoso, procesionan en grupos hacia charcas y comederos naturales, cruzando los caminos que recorrían nuestros coches. Llegamos a ver una manada de más de 30 grandes elefantes. Tenerlos tan cerca impresiona absolutamente; verlos pasear con el fondo del Kilimanjaro se torna realmente bello. Cuando recuerdas este momento, es como una experiencia fantasmagórica o irreal, porque no llegas a imaginarte que pudo pasar realmente. Nunca olvidaremos este espectáculo.
Durante nuestro safari en Amboseli también vimos ñúes, gacelas de Thompson y Grant, impalas, cebras y otros animales.
Nos anocheció en esta salida. Los colores del parque tornaron hacia los anaranjados de uno de los atardeceres más bellos, en silencio, que nunca hemos presenciado. Vimos ponerse el sol en la sabana. Fotografiamos este atardecer como si fuera el último. Este recuerdo y los elefantes, hitos inolvidables de muchos que disfrutaríamos en estas reservas africanas.
Seguimos ruta hacia el Parque Nacional de Aberdares, transitando por Nairobi nuevamente.
Nos levantamos muy temprano. Nos esperaba una jornada de carretera intensa, hacia el norte. Empero, nos agrada profundamente poder recorrer un país en un tren, autobús o como toca esta vez, en un vehículo acondicionado. Es la única forma de conocer de primera mano los lugares por los que transitas; todos los destinos. Viajar es patear el terreno; y no tenemos tiempo para andar, pero sí para gozar de la belleza africana desde la ventanilla de nuestro automóvil.
En los pueblos que fuimos atravesando en nuestra ruta hacia Nairobi se hace patente la huella de la pobreza. Todos sabemos que África es profundamente pobre; en ocasiones, queremos cerrar nuestros ojos y no percatarnos de la realidad de estos pueblos olvidados, mas cuando visitas un país africano, observas claramente su realidad. ¡Y Kenia no es de los más pobres, gracias a las divisas del turismo!. Desde los coches vemos las viviendas que salpican el territorio que atravesamos: chabolas de chapa y madera. En las carreteras anejas a los pueblos, vendedores ambulantes campan a lo largo esperando que los visitantes paren sus vehículos y hagan algunas compras. Uno de los grandes responsables de esta miseria son las guerras y los conflictos étnicos, claramente observables en el continente más pobre de la Tierra. La rivalidad entre las distintas etnias de África en el fondo es una guerra por los recursos y el territorio.
Almorzamos en un hotel del extraradio de la capital; abundantemente. ¡Y degustamos el mejor café del circuito!.
Gastronómicamente Kenia no representa nada excepcional, pero en este viaje lo que más me gustó fue la oferta de carnes braseadas en buena parte de las cenas en los Lodges. Hay que indicar que comimos muy bien durante todo el circuito. En ruta hacia Aberdares tuvimos un primer pinchazo de nuestro vehículo 1. La mala suerte acechaba.
Nos íbamos acercando a nuestro destino, el Parque Nacional de las Aberdares. Uno de nuestros caprichos a la hora de elaborar esta ruta. El paisaje cambia completamente; ascendemos en altitud más allá de los 3.000 metros, nos alejamos de la sabana y nos adentramos en un nuevo ecosistema, un paisaje delicioso tropical; con plantaciones de té, cafetales y demás cultivos típicamente tropicales. La temperatura es más fría. En pocas horas alcanzaríamos el centro de recepción de visitantes de nuestro hotel THE ARK, una especie de “Arca de Noe” en medio de la espesura del Parque, donde los animales no están dentro del arca, sino fuera. Los viajeros no van a la búsqueda de los animales, sino todo lo contrario, los animales son los que merodean por cada esquina del Arca.
Desde el centro de recepción nos llevaron a todo el grupo en autobús carretera arriba, hacia el Arca. Carlos, el conductor disertó sobre las características del parque y nos habló de los tipos de animales que podían ser avistados y fotografiados en la zona. Avistamos búfalos, impalas, girafas, jabalíes. Carlos también nos contó algunas pequeñas historias; algunos niños de la zona andan todos los días 10 kilómetros para ir a la escuela, por las dificultades en los accesos para los autobuses y por los propios problemas derivados de la baja disponibilidad del transporte público.
El Arca es un hotel bonito y muy moderno, construido con madera, perfectamente integrado en su medio natural. Desde las distintas áreas de avistamiento (terrazas y balcones) pudimos observar cómo se desenvolvía la vida animal de la zona. En uno de los laterales del hotel habían unas charcas a las que acudían diariamente hervívoros y algunos depredadores. Nos instruyeron al llegar al Arca sobre el significado de distintas alarmas que sonarían por la noche para informar del avistamiento de hervívoros, chacales o depredadores en acción y poder así salir a observarlos. Hicimos muchas fotos en este lugar. Con ayuda del trípode pude tomar algunas instantáneas interesantes de distintos elefantes retozando en las charcas. En otra área de esparcimiento, los responsables del hotel dejaban alimento y piezas de carne para atraer a depredadores, como chacales y leopardos y poder fotografiarlos.
Poco antes de ir a dormir una parte de los viajeros disfrutaron animadamente de un partido de fútbol protagonizado por el Atlético de Madrid que despertó discusiones y pasiones más animales y salvajes que los propios ejemplos de vida animal observables en el entorno; quizás los salvajes fuéramos nosotros aquel día para nuestros vecinos en el parque.
Al levantarnos al amanecer, descubrimos un paisaje fascinante; una espesura tropical inimaginable en Kenia. Y nuestro arca, en medio de la vida animal salvaje que no alcanzábamos a ver con nuestros ojos en su plenitud. Observar el Monte Kenia desde el Arca, aquel día seminublado, también fue toda una experiencia.
Siguiente jornada. Continuando nuestro viaje hacia el Parque Nacional Lago Nakuru.
Nos ponemos nuevamente en ruta a primera hora de la mañana, tras realizar algunas fotos en THE ARK con las primeras luces del día.
Atravesaríamos el ecuador geográfico, en nuestro tránsito hacia Nakuru. En una de nuestras paradas técnicas aprovecharíamos para realizar pequeños experimentos que confirmarían que estábamos situados en el mismo ecuador geográfico. Con pequeñas cerillas y con agua en movimiento comprobamos que a un lado de la línea del ecuador la cerilla gira en un sentido, en tanto que al otro lado gira para el lado contrario y curiosamente, sobre la misma línea del ecuador no hay movimiento en las cerilla. Muy curioso.
Asimismo paramos para disfrutar de la vista de una de las cascadas más impresionantes de Aberdares: las Thomson Falls. Es una cascada de 74 metros en el río Ewaso Ng’iro que drena desde la Cordillera de las Aberdares. Debe su nombre a su descubridor, Joseph Thomson, el primer europeo en llegar en 1883. Desde el fondo se toman las mejores instantáneas. Bellas genes tomamos con nuestras cámaras, como podéis ver en el reportaje. Todo no van a ser animales en África. En el área de esparcimiento encontraríamos a algunos keniatas disfrazados de peligrosos guerreros kikuyus que a cambio de unos chelines danzaron y animaron con fiereza al grupo o personas que tuvieron a bien contratarles.
Asistimos también a la contemplación de uno de los accidentes geográficos más espectaculares y hermosos: el valle del Riff. Está formado por una gran falla que comienza en el lago Victoria hasta el Mar Rojo; lo que observamos es una gran depresión, que continua su proceso de hundimiento; dentro de unos pocos millones de años el continente africano quedará dividido. Este valle es un lugar extraordinario, extensísimo, que ha favorecido el ecosistema de algunos de los grandes parques africanos como el Masai Mara. Se cree que aquí el primer homínido bajo de un árbol y comenzó a caminar, a usar palos y a extenderse por el plantea. En el valle del Riff pueden encontrarse fuentes termales, lagos de aguas ácidas y una riqueza infinita que posibilita la diversidad animal que observamos en África. Aquí, en este lugar, nos sentimos de algún modo como en casa.
Alcanzamos con todo el grupo al entorno del Lago Nakuru. El lago Nakuru es uno de los tesoros de Kenia, en el valle del Riff. Declarado Parque Nacional en 1968. Y una de las grandes maravillas naturales del mundo. No tuvimos gran suerte en esta oportunidad, pues las últimas lluvias han reducido la salinidad del lago comprometiendo el alimento de los preciosos flamencos, que con su aspecto rosado es la imagen bien conocida del lago que encontramos en fotografías y en películas. No habían muchos en el entorno y ello nos entristeció. En cualquier caso este lugar es un paisaje pintoresco, un verdadero santuario de aves de 188 km2 rodeado de bosques, praderas y colinas rocosas donde viven rinocerontes, leones, jirafas, gacelas, antílopes... y hasta 56 especies de mamíferos. Aquí fue donde vimos nuestros primeros leones de nuestro viaje. Al acabar esta jornada de safari nos trasladamos a descansar a nuestro Resort en el Lago Naivasha.
Últimos días días de viaje. Tres jornadas en MASAI MARA, antes de regresar a Nairobi, donde visitaríamos el Museo Karen.
Nos adentramos en la Reserva Nacional más bella de toda África: Masai Mara. Lugar en el que tuvieron lugar las míticas grandes cacerías organizadas en el siglo pasado por “cazadores blancos”; escenario de la gran emigración, uno de los espectáculos más fascinantes que pueden disfrutarse en pleno siglo XXI, que, tristemente, no pudimos contemplar. No tuvimos suerte, pese a encontrarnos en la mejor época. Cerca de un millón y medio de ñúes, doscientas mil cebras y trescientas mil gacelas, además de otras cuantas decenas de miles de antílopes de diversas especies se desplazan durante todo el año entre el vecino Serengeti y el Masai Mara, en busca de pastos y devorando miles de toneladas de hierba diarias, seguidos por leones y guepardos, hienas, chacales y buitres. En Masai Mara nos alojaríamos en uno de los establecimientos de calidad de la cadena SOPA con todos los servicios para nuestros viajeros. Durante los tres días realizamos diferentes safaris a distintas horas de partida. El más intenso, el realizado el último día, en jornada completa, desplazándonos hasta el mismísimo río Mara a la búsqueda de los cinco grandes africanos y su cohorte de animales de todo pelaje.
Durante nuestra aventura en Masai Mara disfrutamos, ¿o sufrimos?, largas sesiones de masaje africano, un eufemismo de los baches y badenes, rutas pedregrosas... que te encuentras por las carreteras africanas, especialmente en carreteras no asfaltadas, como son las que se encuentran en esta Reserva Nacional, kilométricas, como por otra parte ha de ser estas maravillosas Reservas Nacionales, para respetar el medio en el que se desenvuelven los grandes animales africanos.
Y no podemos dejar de volver a comentar nuestra pobre suerte, la pobre suerte del vehículo número 1, donde íbamos cinco viajeros, entre ellos nosotros, Eugenio y Alberto. ¡Tuvimos tres pinchazos en los dos últimos días!. Dos pinchazos en la ruta por el pre-Masai Mara y otro pinchado el penúltimo día en Mara. Increíble. En total cuatro pinchazos en el viaje, único coche afectado, además del accidente del primer día en Kenia; y claro, los demás coches debían venir a asistirnos para seguir adelante (una de las ventajas de salir en grupo, siempre te puedes apoyar en los demás viajeros cuando surgen problemas). No os podéis imaginar las burlas y las chanzas que nuestros amigos viajeros nos dedicaron, ¡qué poca seriedad!. Desde que deberíamos haber llamado el coche núm ”0”, en lugar del “1” a hablarnos de embrujamientos, viajeros gafe, etc. Quizás iban a tener razón, porque lo último que nos pasó en el coche fue que una de las barras laterales de protección se desatornilló. Al menos el segundo pinchazo en Masai Mara lo fue en las proximidades de un poblado Masai y los chiquillos del poblado corrieron a por nosotros al ver que se trataba de “blancos” viajeros. Aprovechamos para hacerles numerosos regalos, entre ellos muchos globos con los que se lo pasaron estupendamente. Mas el último pinchazo, tuvo lugar en medio de la Reserva Nacional, cuando avistábamos muy cerca un guepardo que estaba acechando a unas gacelas: magnífico espectáculo. Pensamos que iba a atacar; pero estos animales, los depredadores más rápidos, se toman muy en serio cualquier ataque, pues fácilmente pueden agotar sus recursos energéticos en cuestión de minutos, ya que cuentan con muy pocas reservas calóricas; disponen de muy poco tiempo para correr detrás de sus víctimas y deben gestionar muy bien sus ataques. Tuvimos que salir del coche para iniciar la reparación de la rueda en medio del parque, corriendo evidente peligro ya que está prohibido salvo fuerza mayor. Nos turnamos para estar pendiente del guepardo y no encontrarlo corriendo hacia nosotros...
Masai Mara es un espectáculo fascinante, de luz y color, de formas bellas. Aníbal uno de nuestros amigos, me recordó una de las expresiones de Karen Blixen, en su libro Out of Africa, cuando describe la magnificencia de estos territorios salvajes: lo que más le fascinaba era la luz de África. Puedes ver a kilómetros y kilómetros de distancia con una claridad extrema; una luz excepcional. Masai Mara son llanuras y praderas inmensas, colinas al fondo delimitando el gran valle del Riff, el color de África en un paisaje espectacular; un cielo azul grandioso. ¡Por no hablar de las maravillosas puestas de sol africanas!. En Masai Mara encontrarás la mayor densidad animal por metro cuadrado; no dejarás de ver animales a tu alrededor durante las visitas. En Masai Mara avistamos todos los animales posibles, todos menos el leopardo; que fue el que se nos resistió; por supuesto, leones, guepardos, hienas y muchos hervívoros: búfalos, impalas, gacelas, avestruces, cebras... también multitud de aves. Hay que conocer África, antes de morir.
En la última jornada nos trasladamos al otro lado de la Reserva, en dirección al río Mara. Encontramos restos de cadáveres sobre el río, devorados por aves carroñeras. En este lugar tuvimos oportunidad de realizar un breve pero interesante trekking a pie todo el grupo PERIPLOS, protegidos por guardabosques por los márgenes del río, para conocer más de cerca las evoluciones de cocodrilos e hipopótamos que se bañan en sus aguas. Nadie se atrevió a darse un chapuzón, con tan salvajes bañistas al lado. Nos encantó esta actividad.
Tanto el Serengeti (ubicado en Tanzania) como el Masai Mara está habitado por un mismo pueblo que habla una misma lengua: el masai. Legendaria tribu belicosa, temibles cazadores de leones; los negreros del S. XVII y XVIII se cuidaban mucho de toparse con masais en su deleznable tráfico esclavista. Visitamos uno de los cientos poblados masai que pueblan la zona y conocimos de primera mano sus costumbres y cultura. Viven muy pobremente. Los poblados se disponen en círculo, protegidos de los depredadores con ramas de acacia alrededor a modo de empalizadas. Dice una antigua leyenda masai que en el principio de los tiempos Dios tenía tres hijos. A uno le regaló una flecha para cazar, a otro una azada para arar y al tercero un cayado para conducir el rebaño. Este último se convertiría en el padre de todos los masais. Los integrantes de este orgulloso pueblo consideran que les corresponde por derecho todo el ganado de la Tierra, que les pertenece. Y esto es bien cierto dado que algunos de los múltiples conflictos en esta parte de África tiene que ver con el robo de ganado entre los distintos pueblos. Los masai son grandes cazadores y aún mantienen sus ritos de caza, pese a la prohibición del gobierno. En sus ritos de paso, muchos jóvenes masais han de matar un león, para probar su fuerza y destreza, aunque afortunadamente esta costumbre tiende a desaparecer. Los leones no son muy queridos entre estas tribus ya que a menudo atacan a sus ganados. Durante nuestro viaje fuimos informados que unos masais de la zona habían dado muerte días atrás a tres leones. Y esto es un problema porque el número de leones en esta Reserva Nacional está reduciéndose peligrosamente. Durante la visita al poblado los hombres nos dedicaron danzas y canciones guerreras y las mujeres masais hicieron lo propio. El masai que realiza el salto más alto es quien elige a la mujer más atractiva del poblado, según sus tradiciones. Nuestros amigos masais nos animaban también a saltar a nosotros para competir. Al acabar la visita, con nuestro compañero Miguel Angel nos desplazamos a una de las escuelas cercanas al poblado para hacer entrega a sus profesores de material escolar, por gentileza de la ONG Voluntarios CAM que tuvo a bien realizar una donación de estos artículos para hacerla llegar a los niños del poblado. Los profesores y los niños nos agradecieron los regalos e hicimos algunas fotos del evento.
En nuestro regreso a Nairobi, tuvimos ocasión de hacer un par de visitas más muy interesantes. Por un lado, el archiconocido Museo Karen Blixen, dedicado a la autora de la novela Out of Africa, y una visita a un bonito centro de girafas, un centro para el cuidado de estos animales.
El Museo Karen es de obligada visita en Nairobi, dedicado a mayor gloria de Karen Blixen, la escritora danesa más importante. Museo centrado en su casa al pie de las colinas de Ngong, lugar que tenía tantas ganas de conocer y que no me defraudó. Esta escritora tiene en Dinamarca otro museo dedicado a su obra. Karen se preocupó muchísimo de los pueblos de alrededor, promoviendo actividades centradas en la educación de los más pequeños y en la creación de dispensarios y amó Kenia desde el primer día, hasta que tuvo que dejarla por una enfermedad; y allí en Kenia conoció el amor. El libro y la película “Memorias de África” inmortalizó la historia de amor entre su protagonista Karen (Meryl Streep) y uno de los más reputados cazadores profesionales, Denys Finch-Hatton (Redford). Para ellos Inglaterra se les quedaba pequeña ante la inmensidad de Kenia. De Karen Blixen dijeron “fue la mejor escritora y la peor granjera que ha pasado por África”. El barrio de Karen es una zona residencial, la más hermosa de Nairobi, con soberbias mansiones rodeadas de magníficos jardines y enormes arboledas frondosas. La casa de Karen Blixen es una mansión elegante y no ostentosa, con paredes de piedra y el interior revestido con maderas nobles, con un inmenso jardín. Se distingue la suave cresta de Ngong y los dos mil metros de altura traen un viento vivificador. La película de Sydney Pollack “Memorias de África” se rodó en este mismo lugar. Hay muchos detalles y anécdotas que se desvelan durante la visita; nos llamó la atención un par de farolillos de color verde y rojo, que Karen utilizaba para avisar a Finch-Hatton si podía aterrizar con su avioneta o no para visitarla.
Después de esta visita nos trasladamos al centro de girafas, una reserva donde pudimos ver más de cerca a estos increíbles animales, acariciarles y darles de comer, desde la seguridad de una alta plataforma.
Este fue un viaje fascinante, lleno de sorpresas. Cuando terminábamos comentábamos entre nosotros que más que PERIPLOS, la magia de viajar; por estas rutas más salvajes deberíamos subrayar más bien que PERIPLOS, es la aventura de viajar. Hasta el último momento en Kenia estuvimos con el corazón bien activo: aunque inteligentemente decidimos por la tarde disponer que todo el convoy se trasladara con mucho tiempo al aeropuerto, a esperar el avión de regreso para evitar cualquier sorpresa de última hora, ¡nos encontramos Nairobi completamente colapsado, con el tráfico en el centro prácticamente detenido, debido a un importante partido de rugby!. Nos las vimos y deseamos para llegar al aeropuerto. Gracias a la iniciativa y pericia de nuestros chóferes, que se saltaron más de una norma en conducción por la ciudad, tomando todo tipo de atajos, conduciendo por aceras (las pocas que hay en Nairobi), etc., conseguimos llegar al aeropuerto y tomar el avión de regreso a España. Un viaje que no olvidaremos jamás, que compartimos con grandes amigos que esperamos poder volver a verles en nuevos PERIPLOS intensos, como este gran safari en Kenia. Gracias a todos por compartir nuestra aventura.
¡Hasta la próxima!
2012. PERIPLOS, la magia de viajar










