Alexandra David-Néel: de Paris al cielo tibetano
Hoy es el Día de la Internacional de la Mujer y rindo mi particular homenaje a todas ellas, a todas vosotras que me leéis, glosando la figura de una extraordinaria viajera, exploradora nata. Hablamos de Alexandra David-Néel. Orientalista, intelectual, activista política, músico (pianista) y cantante de ópera, gran fotógrafa y excelente conferenciante. Y por encima de todo, budista y antropóloga.
Escribía Alexandra a su marido desde el Tíbet, con 52 años: "Sólo siento indiferencia ante lo que pueda ocurrir, ya sean dificultades, sufrimiento, vida y muerte. En realidad, caemos en la inquietud y el temor porque nos importa demasiado nuestra vida y nuestro confort. La sabiduría consiste, pues, en no permitir que me invada la agitación. Si el final está cerca, no tiene la menor importancia". Su compromiso budista nunca la abandonó y realizó un viaje visionario e iniciático a lejanas culturas: Tíbet, China, India, Nepal, Corea, Japón… buscándose a sí misma. Su pasión por el paisaje y el paisanaje fue permanente.

Un espíritu en fuga constante. Con dos años fue la primera vez que se fugó de casa. De adolescente su evasión fue en dirección a Italia y Holanda, con las Máximas de Epícteto y un impermeable bajo el brazo. Escapándose después a nuestro país en bicicleta. Fue en 1911, estando casada, cuando plantó al marido (nunca dejó de tener contacto con él, pero le dijo: “sólo me quedan dos opciones: marcharme o marchitarme”), se despidió y se marchó a llevar una vida errante por Asia. La llamada de Oriente. Todo un peregrinaje místico y antropológico, recibiendo un aprendizaje esotérico de un anacoreta donde se instaló a 4000 metros de altura. Era de ducha diaria, pues arrastraba consigo una bañera de cinc que portaban sus sirvientes. Y su criado Yongden, inseparable, y que finalmente adoptaría, la cuidó y la acompañó en todas sus correrías en Asia, por esos mundos lejanos.
Su aventura en Himalaya fue de las que hicieron época. Corriendo grandes riesgos, viajando por esta cordillera con más de cincuenta años a la espalda; enfrentándose a tigres, osos, lobos, bandidos y funcionaris chinos, así como al frío, las tormentas y el hambre, viaje que ella mismo calificó de pura y simple locura, que le llevó años. A aquellos lares ningún viajero de raza blanca se acercaba, en lugares donde los propios tibetanos apenas se adentran. En Lhasa, en febrero de 1924, con la cara tiznada de hollín, con una peluca de yak, y a escondidas, disfrazada de peregrino tibetano, fue la primera mujer que puso los pies en la Ciudad Prohibida. Fue también la primera mujer occidental que se entrevistó con el XIII Dalai Lama (actualmente vive el XIV Dalai Lama). Recorrió lugares sagrados, donde predicó Buda, con sus ojos y sus sentidos abiertos de par en par a todo lo que encontraba. Continuaba escribiendo a su marido: "Me quedaré en el monasterio de Lachen en invierno y cerca de su cueva en verano -explica en las cartas a su marido-. No será divertido ni confortable. Son cuartuchos en los que se hospedan los anacoretas tibetanos... Muy duro, pero increíblemente interesante".
De vuelta a Francia Alexandra se retiró a una casita de campo en la campiña francesa, encontrando paz para meditar, escribir, traducir libros tibetanos y planear nuevos viajes. Falleció a los 101 años.
Toda una gran mujer. Os dejo algunas referencias sobre su literatura con enlaces a Amazon de algunos de sus libros.
Libros.
"Mi viaje a Lhasa (Caballos del viento)”
"Alexandra David-Néel (Biografía)”
“Elogio a la vida (Límites)”
“El Budismo de Buda”
“La vida sobrehumana de Gesar: la gran epopeya del Tibet” (escrito con el lama Yongden)
"Diario de viajes" (Cartas a su marido) 2 tomos.
"Místicos y magos del Tíbet".
"Vivir en el Tíbet".
"Viajes y aventuras del espíritu".
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
Pequeña Petra
La pequeña Petra o Siq al-Barid para los nativos, es un lugar que no todos conocen, como decimos, un secreto muy bien guardado que representa otra antigua ciudad nabatea en Jordania. Decidimos que iba a ser otro de los lugares que admiraríamos en nuestra próxima visita de Oneira a Jordania.
Esta ciudad a 15 km de Petra se remonta al siglo I a. C. y se especula con que fue una especie de antesala a Petra, quedando en la periferia de su hermana mayor dedicada al descanso y a dar alojamiento a las caravanas que llegaban al lugar. Se cree que se corresponde con un asentamiento neolítico de los que mejor han sido preservados en todo el mundo. Al parecer fue habitado allá por 7200 a.C. y posteriormente abandonado. No fue ocupado hasta que llegaron los nabateos miles de años después.
Little Petra fue empleado por la cultura nabatea para actividades religiosas y celebraciones en honor del propio Rey de los nabateos.
Algunos edificios podrían haber sido los responsables del registro de mercancías y viajeros, manejando la entrada a la bella urbe y controlando las intenciones de los que allí llegaban. Los riscos que ocultan la gran ciudad se superponen en algo parecido a un océano de piedra labrada por los vientos. Un desfiladero de apenas 2 metros de ancho que con su arquitectura tradicional hacen del lugar algo fantasioso, único e incomparable. Tiene muchas tumbas, recipientes de agua y cauces, con un pequeño camino que lleva a algún área interior. También encontramos la típica excavación en roca de algunos templos. El estilo “nabateo” es muy visible en la Pequeña Petra. Incluso se han hallado frescos muy antiguos que están siendo recuperados, muy interesantes.
Algunas de las localizaciones pudieron ser utilizadas como centros para la agricultura; una especie de depósitos que se utilizaban de forma auxiliar para este tipo de labores.
En la actualidad este territorio es parte de los Beduinos Amareen y pueden haber algunos conflictos en el área entre distintas aldeas, lo que puntualmente ha ocasionado algunos cierres del yacimiento.
Alberto Bermejo
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
Jordania, plató cinematográfico
¿Quién pone en duda que las preciosas localizaciones en Jordania que recorreremos próximamente no son fotogénicas?. Veamos...
Grandes e importantes superproducciones del cine han sido rodadas por toda la larga y ancha geografía de Jordania. El desierto de Wadi Rum ha sido la localización más popular para múltiples rodajes, siendo escenario de la película “Lawrence de Arabia”, dirigida por David Lean, para muchos una de las mejores películas de la historia del cine y que nos cuenta parte de la epopeya que viviera T.H. Lawrence en estos lugares. Fue la primera en dar a conocer al mundo occidental la magnificencia de Wadi Rum, ganando varios premios Óscar y con un exitazo en la taquilla. También la ciencia ficción ha aprovechado sus montañas rocosas, cráteres y desiertos para tratar parecerse lo máximo posible a planetas como Marte o otros lugares inhóspitos del universo. La prueba la tenemos en “The Martian” de Ridley Scott, “Prometeo” y “Planeta rojo” que muestran la inmensidad de la naturaleza y geografía de Wadi Rum, con tomas aéreas que reproducen a la perfección lugares tan desconocidos del Planeta rojo que crean una atmósfera característica de un lugar desolado y lejos de la vida humana. En la magnífica Petra también se han realizado producciones que precisaban de un paisaje desértico con antiguas ciudades, como la película “Indiana Jones y la última cruzada” de George Lucas, aprovechando la increíble fachada del Tesoro de Petra. Petra también ha sido protagonista en “El regreso de la momia” y “Transformer: La venganza de los caídos”. En Ammán se filmó la película “En tierra hostil” que trata el día a día de una brigada de soldados estadounidenses encargados en desactivar explosivos en la conflictiva Irak. La directora Kathryn Bigelow ganó el Oscar a Mejor Película con este film. Incluso hasta Blake Edwards eligió Jordania en alguna de sus cintas. Más concretamente "El Hijo de la Pantera Rosa" protagonizada por Roberto Benigni.
Claramente, el atractivo cinematográfico de Jordania ha crecido a lo largo de los años, recibiendo a viajeros sí, pero también atrayendo a grandes profesionales de la cinematografía, que han contado bellas historias en las quw se muestra la riqueza natural del país.
Daniel Bermejo
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
La ciudad perdida de Petra (Jordania)
Amigos viajeros, os presentamos una de las perlas de nuestro viaje a Jordania que organizamos para el mes de junio. En una segunda salida, con fecha 8/6/19 contamos con últimas plazas disponibles. Os presentamos Petra, la ciudad perdida.
Considerada en 2007 como una de las siete nuevas maravillas del mundo, Petra, la ciudad de los nabateos, es un lugar excepcional por su magnificencia y por los vestigios de tiempos remotos, por la tonalidad de su roca por la que recibe el nombre de ciudad rosa, uno de los tesoros arqueológicos más distinguidos y gloriosos de Oriente Próximo y sin lugar a dudas, el emplazamiento más anhelado por cualquiera que viaje a Jordania. Su sola visita justifica un viaje a estas latitudes. Fusiona la obra soberbia del ser humano y la perpetrada por una naturaleza poderosa e inapelable, que, si por una parte concede al lugar maravillosas y mutables imágenes irisadas, por otra destruye lentamente pero con determinación una obra que impresiona a todo mortal que la visita.
Recorrer las rutas que los mercaderes y sus caravanas atravesaban y transitar la angosta garganta que durante tantos siglos preservó la ciudad de Petra es como viajar en el tiempo y sorprenderse por el bello Tesoro de Petra (Al-Khazneh), que abre paso a cientos de sepulcros, templos, edificios, acueductos, lugares de culto y una innumerable lista de elementos arqueológicos que observar y apreciar.
Inicialmente Petra estuvo poblada por los edomitas (1200-539 a. C.), cuya sabiduría, escritura, industria y metalurgia fueron destacables. A partir del año 312 a. C., los nabateos ocuparon el lugar, imprimiendo su brillantez arquitectónica y reflejando su éxito económico. Los romanos, al conocer de su influencia y prosperidad, los anexionaron a su imperio como la provincia romana de Arabia, con Petra como capital. Hacia el siglo VIII queda inhabitada la ciudad. Mucho tiempo después, el lugar fue redescubierto por un explorador suizo, Johann Ludwig Burckhardt, en 1812. Éste, haciéndose pasar por uno de ellos y tras largos años de preparación, se unió a una caravana que viajaba a El Cairo y finalmente alcanzó su meta, encontrando Petra. Sin embargo, no fue hasta 1924 que dieron comienzo las excavaciones en el lugar.
Debido a su increíble emplazamiento, el lugar más conocido en la ciudad es El Tesoro, (Al-Khazneh). Sueño de numerosos arqueólogos e imagen inolvidable en películas como Indiana Jones y la última cruzada, tiene 40 metros de alto y 28 metros de ancho, levantado en el siglo I a. C. por el rey nabateo Aretas III. A causa de su extraordinario diseño, debió ser excavado en la roca por arquitectos helenísticos del Cercano Oriente, mezclando su original estilo con el nabateo. Los beduinos pensaban que los corsarios habían ocultado un considerable y significativo tesoro faraónico en la cúpula en forma de urna gigante que hay en la glorieta central del segundo nivel y que por esta razón le pusieron este nombre. Hay marcas de disparos realizadas por los beduinos contra la urna que se pueden apreciar a simple vista. Otra leyenda afirma que fueron los otomanos quienes en verdad dispararon contra la urna al creer que los beduinos habían ocultado en su interior sus tesoros. Para acceder al lugar se deben transitar 2 km que lo separan desde el punto de encuentro de los visitantes, de los cuales 1 de ellos son por la angosta vía sacra o As-Siq, que mide 3 metros de ancho en la parte más estrecha y 14 metros en la parte más ancha. Muy cerca de ahí y tras 800 escalones, se alcanza Ad-Deir, un monasterio colosal excavado y esculpido en piedra erigido por los nabateos en el siglo I. Mide 50 metros de ancho y 45 metros de alto y proporciona unas fascinantes vistas del desierto. Si seguimos atravesando Petra, se aprecia un teatro perforado en la roca, conocido como Teatro de los Nabateos. Por un tiempo se pensó que era obra romana, pero las investigaciones arqueológicas de las últimas décadas confirmaron su origen nabateo, construido entre el 4 a. C. y el 27 d. C. El teatro está compuesto por 45 filas de asientos y 7 escaleras que atraviesan el auditorio. Con unas vistas realmente espectaculares y tras un esfuerzo premeditado, se llega al Altar de los Sacrificios. Aquí aún se conservan varias esculturas talladas en la piedra y se piensa que era el lugar donde los nabateos sacrificaban animales y probablemente personas. Pasado el Anfiteatro se pueden observar las Tumbas Reales de Al Khubthah, construidas para acoger a una familia real nabatea. El conjunto se distribuye en 4 secciones: La Tumba de la Urna, conocida como El Tribunal, tenía funciones de tribunal y de archivo; La Tumba de Seda, llamada así por el color de la arenisca estriada, tiene una fachada (con colores que van del blanco al azul y del rojo al gris) con 4 pilastras yuxtapuestas y una escalinata de origen asirio típico en muchas tumbas de Petra; La Tumba de Corinto recibe su nombre porque sus columnas son similares a las corintias griegas y la Tumba del Palacio tiene 3 niveles al igual que un palacio, cuya fachada tiene las columnas y pilares superpuestas, de menor altura en la zona alta, para dar efecto de profundidad.
Pocas palabras pueden honrar el esplendor y la grandeza de la ciudad perdida de Petra, ya que nadie que penetra en su interior se marcha deseando no volver jamás. Y citando a John William Burgon, poeta inglés del siglo XIX, revalidamos la dimensión del lugar: “Hazme igual a la maravilla celosamente guardada por el sol del este, una ciudad rosada tan antigua como el tiempo”.
Alberto Bermejo
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
El Castillo de Ajlun: época de cruzadas
En dirección a Amman se encuentra la ciudad de Ajlun, donde se encuentra el precioso del mismo nombre: Castillo de Ajlun, llamado antiguamente Qala’at ar Rabad debido a que la familia Rabadi tuvo una importante presencia en la ciudad. No se trata de un gran castillo pues es más bien pequeño, pero tiene una historia interesante (relacionada con Saladino) y merece la pena conocerlo por lo que decidimos incluirlo en nuestro itinerario Oneira de nuestro viaje a Jordania.
La calidad de la arquitectura militar árabe permitió construir este castillo ayubí de Ajlun, el cual ayudó a vencer a los cruzados hace más de 8 siglos. Este fue erigido por uno de los generales de Saladino en el año 1185 d. C. Más concretamente su sobrino, y reconstruido más tarde en el siglo XIII por los Mamelucos (por Aibak ibn), después de su destrucción por los mongoles: un espléndido ejemplo de ingeniería militar árabe.
Se levantó para mantener controladas las minas de hierro de la región de Ajlun y desalentar a los francos de ocuparla. El castillo controlaba las tres vias principales que conducían al valle del Jordán y defendía las rutas comerciales entre Siria y Jordania, por lo que se convirtió en un lugar defensivo estratégico en el periodo de los cruzados, que combatieron sin éxito durante décadas para conquistar el castillo y la ciudad vecina. El primer castillo construido poseía cuatro torres, saeteras en las paredes para lanzar flechas y estaba protegido por una zanja que medía alrededor de 16 metros de extensión y 15 metros de profundidad. En el 1215 d. C., el oficial mameluco Aibak ibn Abdullah agrandó el castillo tras la muerte de Usama, añadiendo una torre nueva en la esquina sureste junto con un puente en el que aún se pueden apreciar los relieves de imágenes de palomas. Desde aquí pueden disfrutarse hermosas vistas del valle del Jordán.
Daniel Bermejo
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
Umm Qais: la antigua Gadara
Os seguimos describiendo en nuestro blog algunos de los lugares extraordinarios que conoceremos en nuestro viaje a Jordania ONEIRA de este mes de junio.
En la región de la antigua y brillante ciudad de Gadara, perteneciente en el pasado a la Decápolis grecorromana, se encuentra Umm Qais. La ciudad, también llamada Antiochia o Antiochia Seminaris, se sitúa en el extremo noroeste del país, cerca de las fronteras con Israel y Siria, en un promontorio a 378 metros sobre el nivel del mar. Según la Biblia (Mateo 8: 28-34), aquí fue donde Jesús efectuó el milagro de los cerdos de Gadara, expulsando a los demonios de dos hombres permitiéndoles entrar en una manada de cerdos.
En la antigüedad, Gadara se encontraba muy bien situada, unida por una serie de vías comerciales clave que enlazaban Siria y Palestina y además fue bendecida con suelos fértiles y abundantes precipitaciones. Durante el reinado del emperador Augusto, la ciudad floreció intelectualmente y se diferenció por su ambiente cosmopolita. Atrajo a escritores, filósofos, artistas y poetas, entre ellos Menipo de Gadara, referente de la escuela sátira (siglo III a. C.), el epigramista (poeta) Meleagros y el retórico Theodoros. La ciudad alcanzó su máxima prosperidad en el siglo II d. C. Nuevas calles con columnas, templos, teatros y baños públicos brotaron. Meleagros comparó a Gadara con Atenas, lo que confirma el estatus de la ciudad como centro creativo del helenismo en el antiguo Cercano Oriente.
El lugar es sorprenderte por la yuxtaposición de ruinas romanas junto con un pueblo deshabitado de la época otomana, así como por sus espectaculares vistas con panorámicas al mar de Galilea, los altos del Golán y la garganta del río Yarmuk. Buena parte del teatro romano occidental se ha mantenido pese al paso del tiempo. El pasillo abovedado sustenta filas de asientos, levantado con piedras de basalto. Cerca de la orquesta hay una serie de asientos tallados para dignatarios, y en el centro había una blanca estatua de mármol sin cabeza de Tiqué, diosa de la fortuna y de la ciudad, que actualmente se encuentra en el museo local. Además, cerca del teatro construido con basalto negro, está la Terraza, que guarda un patio, una iglesia y una basílica. Al oeste se pueden ver las ruinas del Nymphaeum, un complejo con baños y un mausoleo romano en un buen estado de conservación.
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
Wadi Rum, el desierto rojo de Jordania
A 60 km de Aqaba y no muy lejos de Petra se sitúa el desierto de Wadi Rum, también conocido por el nombre de Valle de la Luna, a 1600 metros sobre el nivel del mar en una zona repleta de accidentes geográficos conformada por granito y arenisca. Según los expertos, la meseta fue provocada por una fractura en la corteza terrestre que provocó una elevación del terreno, aflorando inmensas agrupaciones de la placa tectónica afro-árabe. En sus inicios, algunos bloques tenían miles de metros de altura, pero la erosión y la naturaleza no fueron tan generosas con nuestros sentidos y lo que fuera algo extraterrestre y descomunal por su magnificencia se convirtió en lo que actualmente se puede apreciar, que sigue siendo excepcional y gigante, aunque no tan grande.
Amaneceres increíbles, parajes irreales, silencios inagotables, grandiosidad asombrosa, soledad fascinante, paraíso de escaladores, camellos y jaimas, horizontes lunares y huellas milenarias forman un conjunto que se conoce como Wadi Rum. La palabra wadi en árabe hace referencia a los cauces secos del lugar y rum se traduce como “elevado” del arameo.
El área protegida de Wadi Rum fue proclamada en 2011 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El desierto fue transitado desde tiempos remotos por caravanas y nómadas, repleto de manantiales del subsuelo que otorgan vida a especies endémicas, poblada por mamíferos y por más de 100 especies de aves. El suelo es muy característico por sus arenas y por las especiales formaciones rocosas que otorgan vida a ambientes irreales e imaginarios conformados por cumbres arenosas, torres y agujas de arenisca, dominado por lechos de primitivos ríos que actualmente se encuentran totalmente secos y por los cuales el lugar recibe el nombre de Valle de la Luna. La zona está acotada por dos macizos montañosos, el Gebel Rum, de 1754 metros de altura y el Gebel Umm Ishrin, de 1753 metros de altura, cuya traducción significa “montaña de la madre de los veinte”.
Al pie del Gebel Rum se encuentran las ruinas del Santuario de Al-Lat, levantado por la tribu de Ad y modificado por los nabateos en el siglo I a. C. Las inscripciones tamudeas halladas en el interior confirman que el santuario recibió algunas transformaciones en el periodo preislámico y que los mismos tamudeos recubrieron con sus grafitos las antiguas inscripciones nabateas en paredes y columnas. En los siglos sucesivos se practicaron nuevas modificaciones en el santuario y continuó siendo utilizado como lugar de culto hasta la primera mitad del siglo III.
Curiosamente, James Irwing, astronauta del Apolo 15, le dijo al rey Hussein de Jordania que Wadi Rum era lo más similar en la tierra a lo que observó en la Luna. Y para concluir, cabe citar a Lawrence de Arabia que, donde el agua y el viento han labrado los impactantes rascacielos desérticos, él generó una leyenda a su alrededor tras la primera guerra mundial, atravesando el desierto con gran sufrimiento para atacar desde tierra a las tropas otomanas en el estratégico enclave de Aqaba, en el Mar Rojo: “El atardecer carmesí en estos formidables acantilados y empinadas escaleras de fuego neblinoso desciende hasta el sendero amurallado y el lugar, inmenso, solitario… como tocado por la mano de Dios”.
En nuestro próximo viaje a Jordania en junio tendremos oportunidad de conocer el desierto e incluso de poder hacer diversas actividades en él.
Daniel Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
Viaje interior con Amigos del Desierto
Fue el poeta francés Paul Éluard, quien acuño uno de mis aforismos favoritos: “hay otros mundos, pero están en este”. Cuando viajamos lo hacemos con un transporte, con un destino definido, movilizando nuestro cuerpo y son nuestros sentidos los que hacen la mayor parte del trabajo de disfrutar el recorrido y conocer otra parte de nuestro mundo. Aunque también podemos descubrir el viaje interior, un viaje que tantas veces postergamos.
Como psicólogo clínico despliego múltiples técnicas en consulta orientadas a resolver los conflictos internos de mis pacientes. Sabed que una de las más eficaces para abordar el malestar emocional es el Mindfulness, un conjunto de técnicas y/o de filosofía de vida que incluye la práctica de la meditación en todas sus variantes, y la atención plena.
Este fin de semana me desplacé a Segovia para embarcarme en una pequeña aventura personal: profundizar en la filosofía de Pablo d’Ors y de Los Amigos del Desierto. Qué os voy a contar de Segovia que no sepáis: ciudad que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que está repletos de encantos arquitectónicos. Sólo tenía unas horas, y aunque conozco bien esta ciudad castellana, me apetecía pasear por todo su casco antiguo; al menos llegar a la Catedral desde el Acueducto. Es en esta ciudad donde nos citamos para el seminario en grupo de Los Amigos del Desierto, de fin de semana, orientado a conectar con uno mismo, en torno a la práctica de la meditación, adscrita en la tradición cristiana de los Padres y Madres del desierto (siglos III-IV). Y a fe que el potencial de esta práctica es muy amplio. No sólo para aplicarlo en la propia vida, sino también para volcar esta experiencia en mi práctica clínica. Fueron un par de días llenos de sentimiento, muy especiales, donde he aprendido muchísimo. Y tenido ocasión de encontrarme a excelentes y sensibles hombres y mujeres.
Como sabéis, estoy enganchado a Oriente por múltiples razones y siempre me sentí atraído por los templos sublimes que descubrimos en nuestros viajes, compartidos con muchos de vosotros, antes con PERIPLOS, ahora con ONEIRA, los viajes que vendrán. Y me atrapan de forma especial los templos hinduistas y budistas, por ser los más importantes en la tradición del Gran Oriente. A mí personalmente me gusta entrar en ellos y no solo admirarlos, también meditar sobre el significado de cada uno de ellos para sus devotos y conectar… de algún modo, con la experiencia de los que ponen toda su fe en estos santos e inefables lugares. El mundo está lleno de lugares sagrados.
El libro de Pablo d’Ors, Biografía del Silencio, representa la invitación a una búsqueda interior. Para los que gozamos viajando, es otro tipo de viaje muy disfrutable. Un libro que atrapa al lector desde la primera página. Pablo nos relata su propia vivencia personal; cuando fuera un pequeño barco medio perdido en medio del oleaje y que acaba diluyéndose en el propio océano, con la práctica meditativa. Nos habla de la inspiración de escribir sobre uno mismo; sobre la intuición, sobre la confianza… que en la vida hay que soltar, no retener, sino desprenderse. Pablo nos cuenta en su libro que la meditación es una práctica de la espera; que las cosas son como son con independencia de nuestra intervención (además en mi práctica psicológica este axioma es central). Pablo escribe: “… Ni siquiera hay que nadar. Basta abrirse de brazos y dejarse llevar. Cualquier orilla a la que esa corriente te lleve es buena para ti: eso es la fe. Tú eres tu principal obstáculo. Deja ya de obstaculizarte. Quítate de en medio todo lo que puedas, y sencillamente, empezarás a descubrir el mundo…”. Puedes encontrar el libro de Pablo d’Ors, Biografía del Silencio desde este enlace a Amazon. Su lectura es muy recomendable.
La tradición de los Padres y Madres del Desierto, de la que bebe Pablo d’Ors y Amigos del Desierto, comienza a finales del siglo III, cuando un cristiano de nombre Pablo que vivía en Tebas, Egipto se vio obligado a huir al desierto durante la persecución del emperador romano Decio. Pablo abrazó la soledad y la vida del desierto, viviendo como un ermitaño. Otro hombre de Egipto, de nombre Antonio fue su inmediato seguidor, a los que siguieron San Pacomio, San Menas, San Basilio de Cesarea, y muchos otros. Algunas “chozas colmena” de estos antiguos cristianos las hemos reconocido en la escena final de la última película de Star Wars: El despertar de la fuerza. Fueron también importantes las Madres del Desierto, como María de Egipto, Sara, Teodora, Sincletica, y tantas otras. Miles y miles de hombre y mujeres abandonaron populosas ciudades grecorromanas de Egipto y del entorno para vivir en soledad en pleno desierto en unión mística con Dios, utilizando como medio de contacto personal la Meditación. Y es sorprendente conocer que esta práctica, no deriva pues enteramente de la tradición oriental, sino que en nuestra propia tradición cristiana tuvo su encaje, aunque las iglesias actuales lo hayan olvidado. Muy probablemente las prácticas de estos primitivos cristianos se realimentarían del contacto de países vecinos, en Oriente, influyéndose mutuamente.
Algunos de los viajes de Oneira Club de Viajeros que hemos programado para 2019 coinciden con algunos de los escenarios que hace casi dos mil años poblaron los iniciadores de esta tradición mística. Nos referimos a los territorios desérticos de Egipto (viajaremos en diciembre de 2019), por los que nos desplazaremos para descubrir las grandes obras maestras faraónicas. Y muy especialmente está Wadi Rum, el gran desierto de Jordania (tenemos preparados ya dos grupos para junio de 2019), adonde también se dirigieron los iniciadores de esta tradición. Para mí será algo muy especial recorrer estos lugares recordando la peripecia que vivieron estos grandes y hombres y mujeres que decidieron aparcar su vida convencional para abrazar el misterio y vivir sus vidas en el duro desierto, conectando con la divinidad en la que creían, volcándose hacia ellos mismos.
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
Monte Nebo y la Jordania bíblica
A 10 km de la ciudad se encuentra el Monte Nebo, de 817 metros de altura, con vistas admirables sobre el Valle del Jordán y el Mar Muerto. La Biblia nos cuenta que hace miles de años el pueblo de Israel vagaba por el desierto bajo la guía del profeta Moisés, el hombre que fue elegido por Yahvé para liberarlos de los egipcios. Desde aquí Moisés avistó la Tierra Prometida (las montañas de Judea y Samaria) a la cual no pudo acceder. Existe un memorial dedicado a Moisés y desde la cumbre se pueden observar Belén, el monte de los Olivos, el mar Muerto y Jericó. Cuando Moisés llegó al monte, Yahvé manifestó al Profeta Moisés estas palabras: “Sube al monte Abarín, a la cumbre del monte Nebo, que está en la tierra de Moab, frente a Jericó, y contempla la tierra de Canaán, que yo doy a los hijos de Israel como su propiedad. Allí, en ese monte al cual vas a subir, morirás y te reunirás con tu pueblo, del mismo modo que antes tu hermano Aarón murió en el monte Hor y fue a reunirse con el suyo. Allá, en las aguas de Meriba de Cadés, en el desierto de Zin, vosotros pecásteis contra mí delante de los hijos de Israel, y delante de ellos no me santificaron. Por eso, solo verás ante tus ojos la tierra que voy a dar a los hijos de Israel, pero no entrarás en ella.”
Este lugar con resonancias bíblicas, como es el Monte Nebo, nos invita a reflexionar sobre tantos y tantos lugares de Jordania que son citados en el Antiguo y Nuevo Testamento, lo que hace aumentar el atractivo de conocer este país en profundidad. No en vano son muchos los viajeros y peregrinos que alcanzan este país ansiosos de seguir las huellas de algunos de los profetas más importantes de la Biblia.
Las menciones en la Biblia a toda la zona este del río Jordán son constantes, y algunos de los profetas escribieron que en la zona noroeste del río, Adán y Eva podrían haber gozado del Jardín del Edén, y que fue aquí donde Jacob luchó con el ángel de Dios. Lugares de mucho interés y significado como el sitio donde se instaló Juan Bautista, en Betania de Transjordania, que visitaremos, y donde la tradición sitúa el bautismo de Jesús. Un lugar muy especial que han visitado los 3 últimos Papas de la Iglesia Católica: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco I. No lejos de allí está la montaña de Elías, desde la que alcanzó alcanzó los cielos montado en un carro de fuego. Anjara, otro lugar de peregrinación, se cita en la Biblia como el sitio en el que Jesús, su madre María y sus discípulos cruzaron y en la que descansaron de su viaje del Mar de Galilea hasta Betania. El Castillo de Maqueronte, parece corresponderse con el Palacio de Herodes, gobernador romano de la región durante la época de Jesucristo. Se dice que fue aquí donde Herodes capturó a Juan Bautista y le cortó la cabeza tras la conocida danza de Salomé. Otro famoso lugar es el Monte Nebo, como mencionamos arriba. Se dice que Moisés fue sepultado allí, aunque no se sabe el sitio exacto.
Jordania también tierra de milagros: Dios se manifestó ante los profetas en forma de ventisca y nube de Luz al mismo tiempo que lo hizo la Santísima Trinidad. En la zona del mar Muerto se vivieron los desafortunados hechos de Sodoma y Gomorra y donde la mujer de Lot se transformó en sal tras desobedecer a Dios. Algunas de las iglesias más antiguas del mundo se localizan en Jordania, como la sala de oración del siglo II de Betania, la Iglesia del siglo IV de Umm Qays, las ruinas de la que se piensa que es la iglesia más antigua del planeta en la ciudad de Áqaba y la Iglesia bizantina del siglo VI en Madaba que guarda el mapa mosaico más antiguo de Tierra Santa. Además, hay una anécdota que afirma que la última parada de los Reyes Magos antes de llegar a Belén fue con total seguridad la ciudad de Petra.
Jordania, un país repleto de historia, que visitaremos en el mes de junio de 2019, ¿te vienes con Oneira a conocerlo?
Daniel Bermejo
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es
Más allá de 2001: Odiseas de la Inteligencia
El pasado 14 de febrero de 2019 me escapé a Madrid. Tenía algunas visitas que realizar y asistir por la noche a un vibrante concierto de Snow Patrol. Aproveché la mañana para visitar una interesante exposición en Fundación Telefónica, que tuve ocasión de compartir en Instagram.
Se trató de “Más Allá de 2001: Odiseas de la Inteligencia”, ya finalizada. Acabó el 17 de febrero de 2019, por lo que sólo nos queda comentarla en este blog para dejar constancia de la misma, porque la exposición me impactó.
Nos invitaba a un viaje a los orígenes de la inteligencia y su proyección hacia el futuro, volcándose en proyectos de inteligencia artificial (IA). En un primer momento, con el eje temático “el despertar de la inteligencia” centrado alrededor de Stanley Kubrick y su obra maestra: 2001: Una odisea del espacio, estrenada hace cincuenta años, con proyecciones de algunas escenas clásicas de la película, como las del mono humanoide que descubre la “primera” arma, el hueso, con el que muy probablemente sometería a otros clanes. O las escenas del superinteligente ordenador HAL 9000, el más avanzado de la nave Discovery y que tanto pesar produjo a sus tripulantes. Pudimos ver también algunos documentos y manuscritos originales de Kubrick localizando y buscando expertos para trabajar en su film.

En un segundo eje, “En el universo de la IA y El futuro de las inteligencias” la exposición nos mostró algunos trabajos de Ernst Haeckel, como su árbol de la evolución humana, el desarrollo del chip, el cerebro humano y las redes neuronales, etc. Vimos algunos inventos precursores de la IA, como el Ajecrecista (1912) de Leonardo Torres Quevedo y ejemplos aplicados al aprendizaje automático, enfocado a los deportes, el juego, lenguaje, resolución de problemas, etc.
En un tercer eje, “El futuro de las inteligencias y más allá del infinito” la muestra indaga en las posibilidades que se abren en el futuro para conseguir que efectivamente las máquinas lleguen a pensar y a emocionarse, como los humanos, y aborda las aptitudes creativas de la IA, como los dibujantes robóticos autónomos (uno de ellos en la exposición) o el hecho sorprendente de un ordenador que se especializó en retratar como Rembrandt, cuadros absolutamente originales pintados por una IA con el estilo del pintor. Impresionante. Se explora cómo las máquinas o los ordenadores pueden llegar a controlarnos, en nuestras ciudades, cómo pueden llegar a tener un mayor conocimiento de nuestras variables biométricas e influirnos, o el futuro de la conducción autónoma o algo para lo que la tecnología ya está preparada: las armas autónomas: un futuro de lo más inquietante para todos.
La última parte de la exposición se centró en el porvenir de la inteligencia y su relación con la Inteligencia Artificial. Estamos yendo sin remedio hacia una simbiosis cerebro-ordenador, un ser “transhumano”. ¿Llegará el momento en que la Inteligencia Artificial (IA) alcance el mismo grado de inteligencia que los humanos o que los supere?. Quizás muy pronto lo sepamos…
Alberto Bermejo
ONEIRA club de viajeros
info@oneira.es










