Wadis de Omán, Sur y Musandam

Nos quedan pocas semanas para disfrutar en grupo uno de los territorios más hermosos de Oriente Medio. Será nada mas comenzar el año 2020. Descubriremos juntos Omán y Emiratos Árabes en enero 2020. Si quieres descubrir este tesoro con tus amigos de Oneira, han quedado libres unas plazas recientemente. Hoy volvemos a hablar de Omán, de variados paisajes, para centrarnos en sus oasis y wadis.  El génesis nos relata que lo primero que Dios creó fue un jardín llamado Edén, un oasis lleno de árboles, plantas y riachuelos. Estas piscinas naturales salpican la geografía de Omán. El Wadi Shab es uno de los más hermosos del mundo, que conoceremos.

Al norte de Al-Kamil y ascendiendo en zigzag por la cordillera de Hajar atravesando un precioso paisaje de tonos ocres y rojos se alcanza Wadi Bani Khalid. El lugar está compuesto por un conjunto de pueblos y plantaciones situados cerca del wadi (valle o cañón). El agua brota durante todo el año de un manantial en la parte superior del wadi, lo que beneficia la aparición de abundante vegetación y lo que provoca que el lugar se convierta en una tierra tan fértil y bella. La mayoría de viajeros se dirigen hacía el nacimiento del manantial, donde se encuentran una serie de piscinas naturales profundas que alegran a cualquiera. Las ganas de bañarte en un lugar como este, que posee un paisaje tan inverosímil de aguas cristalinas harán que apenas quieras adentrarte al interior del cañón.

Tras unas horas recorriendo la carretera en dirección norte se alcanza la ciudad costera de Sur. Capital de la región de Ash Sharquiyah, cuenta con una población aproximada de 120 mil habitantes y se encuentra a 150 km de la capital del país, Mascate. Históricamente, la ciudad ha sido conocida por ser un punto de destino importante entre los marineros. Alrededor del siglo VI, Sur fue un centro de comercio importante con el este de África. Durante el siglo XVI estuvo gobernada por los portugueses, pero fue liberada por el Imán omaní Nasir ibn Murshid que facilitó una reanimación económica gracias al comercio con la India y el este de África. Este crecimiento se vio disminuido cuando los británicos prohibieron el comercio de esclavos. La ciudad entró en declive cuando se abrió el Canal de Suez mientras veía que el comercio con la India se desvanecía. La ciudad goza de un bonito paseo marítimo, playas magníficas, dos fuertes y una importante tradición de construcción de dhows (barcos de madera tradicionales). Su paseo marítimo ofrece unas vistas increíbles del precioso pueblo de Ayjah. De hecho, en la antigüedad los dhows eran transportados a buen puerto junto a las 3 atalayas de Ayajh, que señalan el ingreso a la laguna, donde aún se puede apreciar como arreglan los barcos. Al contemplar la faena de los trabajadores de los astilleros de dhows de la ciudad, puliendo a mano los tablones de madera, el viajero no necesitará mucho tiempo en darse cuenta de apreciar el verdadero arte sucedido por los maestros artesanos, de generación en generación. Wadi Shab es un lugar capaz de dejar sin palabras a cualquier viajero. Tras adentrarse al interior del valle se llegaba a algo parecido al edén de los wadi, ya que aquí el agua fluye sin parar y se puede recorrer el lugar a nado durante largo tiempo. Aquí el agua sigue siendo azul turquesa y transparente y cuanta más luz, más maravilloso es el lugar. El tiempo y conociendo ya Wadi Bani Khalid sólo nos permitirá realizar una parada fotográfica.

FIORDOS DE MUSANDAM, LA NORUEGA DE ARABIA

Cliché o no, los delfines que se escurren entre estos fiordos al más puro estilo noruego son el objetivo y deseo de la placentera península de Musandam, al sur del estrecho de Ormuz y separada del resto de Omán por la costa oriental de los EAU. El lugar destaca por sus khors (fiordos) al estilo nórdico bañados por las aguas marinas. De ahí que este maravilloso lugar sea conocido mundialmente como la Noruega de Arabia gracias a sus atractivas y altas montañas, la brisa del mar y sus fiordos. Lógicamente son cosas distintas y puede ser muy atrevido compararlas, pero eso no quita que sea encantador lanzarse al agua con un dhow (el barco tradicional árabe), disfrutar de un almuerzo agradble y relajarse en este extraordinario lugar. La zona cuenta con una de las biosferas más particulares y sorprendentes del mundo, con una apasionante vida marina que traspasa las montañas de Haja a lo largo de 16 km y que cuenta con corales, peces, invertebrados y tortugas entre sus huéspedes. Sus aguas cristalinas y tranquilas de color azul turquesa resaltan los maravillosos acantilados de piedra caliza de color blanco. Si se tiene suerte, se puede observar a los delfines acercándose a las embarcaciones y acompañar a los viajeros como si de escoltas se tratasen. Otro elemento esencial del viaje en barco es la posibilidad de darse un baño en estas magníficas aguas, con la posibilidad de hacer buceo o simplemente disfrutar del paisaje con una deliciosa bebida fría en la mano.

¿Nos acompañas en nuestra aventura de enero de 2020?

Alberto Bermejo

Daniel Bermejo 

ONEIRA club de viajeros

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