Camagüey (Cuba), la ciudad de los tinajones

La cultura artística cubana (y no sólo la música) es uno de los elementos característicos de la isla que visitaremos en febrero de 2020,  y los cubanos se muestran orgulloso de ello; además en la ciudad de Camagüey, a la que dedicamos este post,  las artes brillan con fuerza. El poeta nacional Nicolás Guillen es natural de esta ciudad. En 1959 Camagüey chocó con los ideales revolucionarios de Castro y el comandante militar local Huber Matos fue arrestado y encarcelado. Fielmente católica, la ciudad recibió con honores a Juan Pablo II en 1998 y en 2008 acogió la beatificación del primer santo de Cuba, fray José Olallo (ayudó a heridos de  ambos bandos durante la Guerra de la Independencia 1868-1878). Vamos a conocer un poco más sobre la tercera ciudad de Cuba.

La ciudad de Camagüey  es una de las más antiguas de Cuba ya que fue fundada en 1514. Por aquella época, el poblado costero recibió el nombre de Santa María del Puerto del Príncipe. El nombre de la ciudad, establecido en el año 1903, proviene de una expresión aborigen que significa “hijo del árbol”. Tras La Habana y Santiago de Cuba es la ciudad más grande del país. En contraposición a la gran mayoría de ciudades del país, su diseño irregular formado por un laberinto de plazas y callejuelas fue necesario para defenderse de los constantes ataques de los invasores ya que durante el siglo XVII fue asaltada y desvalijada por franceses e ingleses. La defensa organizada tras los continuos ataques y una historia atestada de hechos heroicos le han otorgado el seudónimo de “la legendaria”. Tres de las Asambleas Constituyentes del país se realizaron en Camagüey.

A causa de su increíble belleza, el centro histórico de la ciudad está considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008. La Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en el parque Ignacio Agramonte, es una construcción religiosa levantada en 1748 sobre una antigua capilla que se remontaba al año 1530 y estrechamente vinculada con la Iglesia Católica. La Virgen de la Candelaria es la patrona de la ciudad. El Parque Ignacio Agramonte, dedicado al líder rebelde que le da nombre, se encuentra situado en la antigua Plaza de Armas, en cuyo interior se encuentra una estatua de Agramonte montado a caballo. Las palmeras instaladas en la esquina de la plaza son un monumento emblemático dedicado a un grupo de cubanos independentistas que fueron ejecutados en 1851 por las tropas españolas. Otro característico lugar es la Plaza de San Juan Dios, la única donde se mantienen los edificios y el trazado original, declarado Monumento Nacional del país en el año 1978. Si lo que más te gusta es la arquitectura debes visitar la Plaza del Carmen, famosa por poseer un conjunto arquitectónico de personalidad colonial. A 10 minutos andando desde la plaza se encuentra la Iglesia y Convento de Nuestra Señora de la Merced, construida en sus inicios en 1601 y reconstruida 150 años después. Posee una preciosa fachada barroca y cuenta con una llamativa torre central. Su interior disfruta de maravillosos murales de estilo art nouveau. No obstante, lo más increíble es la imagen realizada por Juan Benítez Alfonso en el siglo XVIII, la cual hace referencia al Santo Sepulcro, confeccionada a partir de 23 mil monedas de plata obsequiadas por sus feligreses. Si se recorre la calle Martí hacia el oeste se alcanza la Plaza del Carmen, una de las más bonitas de la ciudad. Esta plaza se remonta al periodo colonial y cuenta con estatuas de dimensiones naturales. En ellas se encarnan secuencias del día a día, y también los objetos más particulares de la ciudad, los tinajones. 

¿No os parece curioso que la ciudad sea internacionalmente conocida por estos curiosos tan singulares?

Daniel Bermejo 

Alberto Bermejo

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