Callejeando por La Habana (Cuba)

La Habana es inacabable. Y viajar a Cuba es como retroceder en el tiempo varias década. Hay cientos de experiencias que podemos disfrutar en la capital de Cuba. Una de ellas es un Paseo en Coches Clásicos por la ciudad de La Habana, donde se puede disfrutar de vehículos descapotables clásicos americanos de los años 50. Es como viajar en el tiempo, uno se siente cruzando La Habana de la época revolucionaria y visualizando las zonas más importantes de la ciudad. Gracias a restauraciones milagrosas consiguen circular pese a que algunos ya han superado su "edad de jubilación". Os contamos la historia sobre estos coches antiguos y algunas visitas que son imprescindibles en la Habana, y no acabamos en este post...

A causa del embargo comercial norteamericano decretado en Cuba en 1962 con el fin de intentar frenar la Revolución Cubana, el país se vio imposibilitado para obtener recambios de las marcas Chevrolet, Plymouth, Dodge, Packard y otras marcas estadounidenses que estaban establecidas en el país. A causa de esto los cubanos tuvieron que emplear al máximo su imaginación y hacer uso de cualquier recurso local para mantenerlos en funcionamiento: desde motores procedentes de tractores soviéticos hasta refrigeradores obtenidos en antiguas neveras pasando por cualquier chapuza que diera vida al coche de nuevo ya que en muchas ocasiones era la única forma de contar con uno. Algunos periodistas cubanos creen que el nombre se debe a la forma de almendra que estos coches de los 50 poseen. Otros dicen que a causa de los constantes cambios de color y material se parecen a una. De hecho, el propio gobierno castrista ya considera estos vehículos como parte del patrimonio nacional. De cualquier forma todo viajero puede disfrutar de un paseo por esta perla del Caribe, realizando un viaje en el tiempo y sintiéndote como una diva (o divo) del Hollywood de los años 50. 

Otro lugar que puedes visitar en la Habana es el Museo de la Revolución, un museo-palacio que cuenta la historia reciente del país desde el punto de vista del castrismo. Aquí se guarda el despacho desde donde gobernaba el antiguo dictador Fulgencio Batista y numerosas estancias donde se reunían los ministros. Otro lugar es el Parque Central, insólito ya que no posee forma de parque. Todo surgió porque Nueva York tenía un “Central Park” y los cubanos también querían uno, por lo que le quitaron un trozo de calle al Paseo del Prado y de ahí su forma peculiar. Otra de sus curiosidades es que está cercado por 3 grandes hoteles. El Hotel Inglaterra, establecido por los españoles; el Hotel Telégrafo, construido por los americanos y el Hotel Parque Central levantado por la Revolución. Dicho de otra forma, 3 hoteles construidos durante los 3 procesos de la historia reciente del país. Este parque cuenta con una estatua de mármol de José Martí de 1905. Otro edificio representativo es el Gran Teatro de La Habana, un espléndido edificio ubicado en el Paseo del Prado y sede del famoso Ballet Nacional de Cuba. El Capitolio Nacional, hecho a partir de caliza blanca de Capellanía y granito, es una de las construcciones más representativas de La Habana. Es idéntico al de Washington, pero los cubanos presumen de este ya que posee un metro más de ancho, un metro más de alto, un metro más de largo y cuenta con muchos más detalles. Su levantamiento comenzó en 1926 por orden del dictador cubano Gerardo Machado con respaldo de los estadounidenses. Para hacer frente a la obra hicieron falta más de 5 mil obreros y casi 3 años y medio de trabajo junto a una inversión de 17 millones de dólares. Al principio fue usado como sede del Parlamento Cubano, pero desde 1959 alberga la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología y la Academia Cubana de las Ciencias. Posee una cúpula de 62 metros junto a una copia de la estatua de bronce del escultor Giambologna. Justo debajo de la cúpula y en la segunda planta hay un diamante de 25 quilates. A 15 minutos del Capitolio está el Malecón, el mítico paseo marítimo de 8 km de longitud que conecta la Habana Vieja y Miramar. Un lugar para disfrutar de la puesta de sol, la música improvisada de algún grupo local a la vista de los edificios más emblemáticos, una cerveza fresquita, ver a los pescadores habaneros terminando la jornada y a niños saltando de las rocas al mar, pararte a hablar con los locales e intentar empaparte del ritmo cubano. 

El famoso Callejón de Hamel, situado cerca de la zona de Vedado en el barrio de Cayo Hueso, es una referencia cultural del legado africano del país en su máximo esplendor a base de esculturas conmovedoras, arte urbano, fachadas multicolores, letras, símbolos, imágenes de dioses africanos y diablitos Abakuá.  El proyecto cultural comenzó en los años 90 de mano de su artista más importante, Salvador González Escalona. El callejón es como un lugar de fantasía donde la creatividad se puede saborear, escuchar, observar, sentir y oler. El cóctel típico de la zona es el Negrón, hecho a partir de ron, miel, albahaca y mucho hielo. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982 y al otro lado de la Bahía de la Habana está el Complejo Histórico Militar Morro – Cabaña, obra del arquitecto militar italiano Giovanni Bautista Antonelli comenzada en 1589 por orden del gobernador Juan de Tejeda. El Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro fue ideado para divisar a los barcos enemigos, especialmente los de los corsarios. Era muy común que barcos repletos de tesoros del Nuevo Mundo atracaran en La Habana en su destino hacia España, por lo que era de vital importancia su defensa. El faro del Morrillo, el lugar más alto de toda la colina, se hizo a partir de piedra y mantiene la lámpara original, la cual tiene una capacidad de alumbramiento de 30 km de radio. En la actualidad, el castillo junto a la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña forman el Complejo Histórico. Esta última fortaleza se construyó después de recuperar la ciudad una vez fue conquistada por los británicos en 1762. Las tropas españolas necesitaron más de 11 meses para reconquistar La Habana, valiéndoles de escarmiento para fortificar la colina que controlaba el puerto. La fuerte remodelación costó casi 15 millones de pesos, un elevado precio que, según la tradición oral, cuando el rey español Carlos III fue avisado al respecto, demandó un catalejo alegando que una construcción tan costosa debía observarse desde sus aposentos en Madrid. La Cabaña es un enorme polígono que mezcla el típico diseño de las escuelas militares de Francia junto a elementos del ingeniero español Silvestre Abarca. La Habana es una ciudad enorme, de ahí la enorme necesidad de grandes descripciones.

 

Daniel Bermejo 

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La Habana, el alma de Cuba

La Habana, con más de 2 millones y medio de habitantes, es el corazón y el alma de Cuba, la capital de su bien amado país, su ciudad más característica, su pasión y su pesar. Es su ron, su son, sus mojitos, su ropa vieja, sus guayaberas, los atardeceres en El Malecón, la combinación entre estilo colonial y modernidad, los coches antiguos, es retroceder en el tiempo 70 años, una ciudad nostálgica y decadente pero también ecléctica, es su vitalidad y su exotismo, es una ciudad maravillosa,  para que engañarnos.

La Habana posee tal personalidad que te atrapa, una ciudad repleta de paradojas y contradicciones, que cuenta con un casco histórico excepcional, una apasionante arquitectura, la iconografía cubana de la Revolución, el calor de su gente, su gastronomía y su música. Las 4 zonas más importantes de la ciudad son La Habana Vieja, Centro Habana, Vedado y Playa Miramar. Aunque fue fundada en 1519, no fue hasta 73 años después que Felipe II le confirió el título de ciudad, La villa se fortaleció durante el siglo XVII por orden real en nombre de la “Llave del Nuevo Mundo y fortaleza de las Indias Occidentales”, haciendo de La Habana la región mejor defendida de América. Además y durante la misma época se levantaron edificaciones enormes tanto de carácter religioso como civil como es el convento de San Agustín, la Ermita del Humilladero, el Castillo de El Morro, la iglesia del Santo Ángel Custodio, el hospital de San Lázaro, etc… Una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad fue el faro ubicado en la fortificación de El Morro, el cual data del siglo XVIII. En 1837 se inauguró el primer tramo de ferrocarril uniendo Güines y La Habana a lo largo de 51 km. Este hecho hizo que Cuba se convirtiera en el quinto país del planeta en poseer línea de tren, lo cual se tradujo una década después en el crecimiento de las industrias del país, entre ellas la tabacalera y azucarera. Posteriormente se fomentó el alumbrado público, el telégrafo, el transporte urbano y los teléfonos. En esta misma época se levantan centros culturales como son el Liceo Artístico y Literario, el Teatro Coliseo y el Teatro Tacón, uno de los más lujosos del planeta. Posteriormente, el país se ve inmerso en tres guerras de independencia representadas por los patriotas de la isla, culminando a punto de finalizar el siglo XIX cuando el acorazado norteamericano Maine se hunde en condiciones aún enigmáticas,provocando un pretexto que EE.UU aprovechó para entrar en combate con la ya débil España y dando lugar a la ocupación de la isla en mayo de 1902. En este mismo mes España firma la independencia definitiva de la isla y Cuba acaba siendo controlada desde la sombra por los estadounidenses.

Durante la etapa republicana del presidente Batista (1902-1958) se levantaron muchos edificios y se ejecutaron numerosos desarrollos urbanísticos, especialmente en el oeste de la urbe. También se construyeron lujosos hoteles, clubes nocturnos y casinos, haciendo de la ciudad la capital del juego en toda la región. De hecho, durante esta época La Habana era conocida como Las Vegas del Caribe, aunque esta situación trajo problemas a la ciudad, como la mafia y los negocios ilegales, haciéndola también conocida como la Gomorra de las Antillas. Todo esto terminó con la culminación de la Revolución Cubana en enero 1959, momento en que los insurrectos liderados por Fidel Castro dieron un golpe de estado que terminó con el totalitarismo de Fulgencio Batista. A partir de este momento se estableció un régimen socialista que nacionalizó todas las empresas y propiedades de los “ricos”. Durante bastante tiempo el régimen estuvo recibiendo apoyo por parte de la URSS pero con su disolución en 1991 empezó una nueva época conocida como Período Especial. Los productos básicos que terminaban en el pueblo fueron controlados férreamente por el gobierno y se produjo una lamentable dejadez de las propiedades de la isla. Ante el embargo por parte del gobierno de los Estados Unidos, Cuba se aferró al turismo como principal fuente de ingresos. 

Ya en la ciudad hay cientos de cosas que se pueden realizar. Una de ellas es un Paseo en Coches Clásicos por la ciudad de La Habana, donde se puede disfrutar de vehículos descapotables clásicos americanos de los años 50. Es como viajar en el tiempo, uno se siente cruzando La Habana de la época revolucionaria y visualizando las zonas más importantes de la ciudad. Otra cosa que se debe ver es el Museo de la Revolución, un museo-palacio que cuenta la historia reciente del país desde el punto de vista del castrismo. Aquí se guarda el despacho desde donde gobernaba el antiguo dictador Fulgencio Batista y numerosas estancias donde se reunían los ministros. Otro lugar es el Parque Central, insólito ya que no posee forma de parque. Todo surgió porque Nueva York tenía un “Central Park” y los cubanos también querían uno, por lo que le quitaron un trozo de calle al Paseo del Prado y de ahí su forma peculiar. Otra de sus curiosidades es que está cercado por 3 grandes hoteles. El Hotel Inglaterra, establecido por los españoles; el Hotel Telégrafo, construido por los americanos y el Hotel Parque Central levantado por la Revolución. Dicho de otra forma, 3 hoteles construidos durante los 3 procesos de la historia reciente del país. Este parque cuenta con una estatua de mármol de José Martí de 1905. Otro edificio representativo es el Gran Teatro de La Habana, un espléndido edificio ubicado en el Paseo del Prado y sede del famoso Ballet Nacional de Cuba. El Capitolio Nacional, hecho a partir de caliza blanca de Capellanía y granito, es una de las construcciones más representativas de La Habana. Es idéntico al de Washington, pero los cubanos presumen de este ya que posee un metro más de ancho, un metro más de alto, un metro más de largo y cuenta con muchos más detalles. Su levantamiento comenzó en 1926 por orden del dictador cubano Gerardo Machado con respaldo de los estadounidenses. Para hacer frente a la obra hicieron falta más de 5 mil obreros y casi 3 años y medio de trabajo junto a una inversión de 17 millones de dólares. Al principio fue usado como sede del Parlamento Cubano, pero desde 1959 alberga la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología y la Academia Cubana de las Ciencias. Posee una cúpula de 62 metros junto a una copia de la estatua de bronce del escultor Giambologna. Justo debajo de la cúpula y en la segunda planta hay un diamante de 25 quilates. A 15 minutos del Capitolio está el Malecón, un paseo marítimo de 8 km de longitud que conecta la Habana Vieja y Miramar. Un lugar para disfrutar de la puesta de sol, la música improvisada de algún grupo local a la vista de los edificios más emblemáticos, una cerveza fresquita, ver a los pescadores habaneros terminando la jornada y a niños saltando de las rocas al mar, pararte a hablar con los locales e intentar empaparte del ritmo cubano.  El famoso Callejón de Hamel, situado cerca de la zona de Vedado en el barrio de Cayo Hueso, es una referencia cultural del legado africano del país en su máximo esplendor a base de esculturas conmovedoras, arte urbano, fachadas multicolores, letras, símbolos, imágenes de dioses africanos y diablitos Abakuá.

  El proyecto cultural comenzó en los años 90 de mano de su artista más importante, Salvador González Escalona. El callejón es como un lugar de fantasía donde la creatividad se puede saborear, escuchar, observar, sentir y oler. El cóctel típico de la zona es el Negrón, hecho a partir de ron, miel, albahaca y mucho hielo. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1982 y al otro lado de la Bahía de la Habana está el Complejo Histórico Militar Morro – Cabaña, obra del arquitecto militar italiano Giovanni Bautista Antonelli comenzada en 1589 por orden del gobernador Juan de Tejeda. El Castillo de los Tres Santos Reyes del Morro fue ideado para divisar a los barcos enemigos, especialmente los de los corsarios. Era muy común que barcos repletos de tesoros del Nuevo Mundo atracaran en La Habana en su destino hacia España, por lo que era de vital importancia su defensa. El faro del Morrillo, el lugar más alto de toda la colina, se hizo a partir de piedra y mantiene la lámpara original, la cual tiene una capacidad de alumbramiento de 30 km de radio. En la actualidad, el castillo junto a la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña forman el Complejo Histórico. Esta última fortaleza se construyó después de recuperar la ciudad una vez fue conquistada por los británicos en 1762. Las tropas españolas necesitaron más de 11 meses para reconquistar La Habana, valiéndoles de escarmiento para fortificar la colina que controlaba el puerto. La fuerte remodelación costó casi 15 millones de pesos, un elevado precio que, según la tradición oral, cuando el rey español Carlos III fue avisado al respecto, demandó un catalejo alegando que una construcción tan costosa debía observarse desde sus aposentos en Madrid. La Cabaña es un enorme polígono que mezcla el típico diseño de las escuelas militares de Francia junto a elementos del ingeniero español Silvestre Abarca. La Habana es una ciudad enorme, de ahí la enorme necesidad de grandes descripciones.

Hay mucho más, os lo seguiremos contando en otro artículo.

Daniel Bermejo 

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Bayamo, cuna de la Independencia cubana

Bayamo es considerada la cuna de la independencia de Cuba, capital de la provincia de Granma.  Se trata de una atractiva ciudad que guarda de forma inalterada las costumbres tradicionales del pueblo cubano, aunque desgraciadamente no su arquitectura colonial, que fue destruida en el incendio que le dio notoriedad en la provincia de Granma. Aquel incendio de 1869 fue originado por sus propios habitantes para impedir que la ciudad cayera en manos enemigas. El nombre de la provincia donde se asienta Bayamo procede del barco con el que Fidel Castro desembarcó en Cuba a iniciar su revolución. En esta tierra murió José Martí y donde Carlos Manuel de Céspedes (nacido en Granma) liberó a sus esclavos declarando la independencia en 1868.

Bayamo tiene una larga historia por su implacable rebeldía que fue instaurada por conquistadores españoles en el año 1513, haciendo de Bayamo una de las más antiguas de la isla. Antes de la llegada de estos y tras una breve pero feroz oposición por parte de los indios nativos de la zona, fallecieron a causa de enfermedades desconocidas que trajeron los colonos desde España. Un suceso que inspiró al escritor Silvestre Balboa con su poema épico "Espejo de paciencia",  fue que unos años después de la conquista española, un esclavo ejecutó al pirata Gilberto Girón y mostró su cabeza en la plaza principal. Durante el siglo XVI, Bayamo se convirtió en símbolo de esplendor gracias a las riquezas generadas por la explotación de la caña de azúcar y por el comercio con los piratas. Curiosamente, en Bayamo han nacido varias estrellas del ajedrez, entre ellas Carlos Manuel de Céspedes, abogado que comandó al ejercito en 1868 para liberar a la ciudad de la ocupación española y que se convirtió en héroe nacional por ello. Por esto mismo, el nombre del himno nacional de Cuba se llama La Bayamesa. No obstante, la sublevación no fue exitosa y para eludir la inminente ocupación, Bayamo se prendió fuego a si misma e hizo desaparecer prácticamente cualquier indicio de existencia española en la ciudad. A pesar de que casi todas las antiguas mansiones coloniales fueron destruidas, el fuego no pudo acabar con la intensa personalidad e idiosincrasia cubana. Ya en la ciudad, el lugar más representativo es el parque Céspedes o plaza de la Revolución de Bayamo, en cuyo centro se encuentra la estatua del libertador Carlos Manuel Céspedes y el lugar donde se proclamó la independencia de la isla en 1868. Otro característico lugar es la Plaza del Himno, donde sonó por primera vez la Bayamesa, himno nacional del país. Otros lugares destacables de la ciudad son la Casa natal de Carlos Manuel Céspedes por su importancia en la independencia del país y la Iglesia Parroquial Mayor de San Salvador.

Una histórica ciudad, en suma, repleta de encantos y con monumentos de gran importancia.

Daniel Bermejo 

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