My Son, las ruinas del antiguo Reino Champa en Vietnam

My Son es la tierra santa de Vietnam y otro de los puntos fuertes de cualquier viaje viaje a la tierra mágica de Vietnam. Constituye el conjunto arquitectónico y religioso más importante del reino Champa, un pueblo de ascendencia malayo-polinesia y cultura de influencia hindú, de incomparable resonancia antigua. Un recinto de templos construidos en ladrillo hace 1500 años, olvidado durante siglos hasta su redescubrimiento por los franceses en 1898. Dedicados a los monarcas y divinidades brahmánicas, incluido el dios Shiva, que se le considera creador, fundador y defensor del reino Champa y de las dinastías reales de Cham. Son en su conjunto un total de 68 templos construidos entre los siglos IV y XIII, que nos recuerdan íntimamente a los Templos de Angkor en Camboya.

Por todo el continente asiático hay distribuidos restos arqueológicos de antiguas civilizaciones verdaderamente sorprendentes. De hecho, solo tenemos que observar los mencionados Templos de Angkor en Camboya, Pagan en Myanmar o Ayutthaya en Tailandia para darnos cuenta de la transcendencia de estos pueblos ancestrales hace cientos de años. A 40 km de Hoi An se encuentra el yacimiento cham de My Son, centro religioso, cultural e intelectual entre los siglos IV y XIV descubierto por arqueólogos franceses a finales del siglo XIX. A partir del siglo IV se desarrolló en esta región el reino Champa, cuya memoria se ve impregnada hoy en My Son. El lugar fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999 por su importancia cultural incalculable.

El reino Champa fue una antigua nación hinduista localizada en Indochina que perduró casi 2000 años en el tiempo hasta que tras incesantes combates entre los reinos de Vietnam y Camboya provocaron su declive. A pesar de ello, los descendientes de aquel pueblo combatiente aún se cuentan por decenas de miles. Un 20% continúa siendo hinduista . Ya en el complejo, los monumentos se han dividido en grupos que se han bautizado con las letras del alfabeto. Los grupos A y A1 son considerados los más impresionantes del complejo. La información documental recoge que el grupo A gozaba de una impresionante torre, A1, probablemente el kalan (santuario) más prestigioso del recinto. Al contrario que la inmensa mayoría de templos cham que solo están orientados hacia el este, A1 contaba con una puerta orientada hacia el oeste, asociada generalmente con la muerte. Esta puerta podía ser utilizada como unión con los reyes cham que supuestamente fueron sepultados en los grupos B, C y D. El grupo B, localizado en el centro del recinto, se distingue por sus componentes de influencia javanesa e hindú. El santuario principal, construido en el siglo XI, estaba ofrendado a Shiva y al rey Bhadravarman, que ordenó la construcción del primer templo del complejo en el siglo IV. Una de las estructuras más singulares de este conjunto de monumentos es B6, cuyo tejado se encuentra decorado con una ilustración del dios hindú Visnú, custodiado por un naga de 13 cabezas. El grupo C conforma un recinto próximo al grupo B, separados por un muro de ladrillo.  La torre central, C1, está compuesta por muchos elementos de estructuras más antiguas, incluidos el dintel y el tímpano. C7, levantado a finales del siglo VIII, es una torre con un altar de piedra. Las salas de meditación o mandapa del grupo C son en la actualidad exposiciones de escultura. D1 contiene el ligam de Shiva, junto a estatuas de Nadi y Shiva, mientras que D2 acoge un Shiva, un Garuda y apsaras. Los grupos E, F, G y H  aún conservan espléndidos elementos. 

Es un resumen muy apretado de lo que puede encontrarse en el yacimiento, pero ¡qué duda cabe! la mejor opción es coger un avión y trasladarse a este lugar para comprobar en vivo la belleza que desprende este complejo, y todo lo que le rodea.

Daniel Bermejo

Alberto Bermejo 

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