El Parque Nacional de Tarangire se sitúa al norte de Tanzania, a unos 120 km de la ciudad de Arusha y a la misma distancia del Parque Nacional del Lago Manyara. Recibe este nombre a causa del río Tarangire, el cual atraviesa de forma longitudinal sus increíbles y singulares rincones. Se expande a lo largo de más de 2800 km2 y se encuentra por encima de los mil metros de altura sobre el nivel del mar. Los animales no solo son lo único que puede disfrutarse de este salvaje lugar, también lo son sus paisajes, los cuales son razón suficiente para querer visitar este pletórico emplazamiento. Característico por su semejanza a la típica sabana de hierba africana, posee una orografía bastante plana, sin cambios drásticos del relieve y sin montañas que sobresalgan a su alrededor. Aunque el lugar es foco de vegetación y especies arbóreas, no se ha hecho una intensa investigación al respecto. Los árboles más numerosos son los baobabs (árboles de botella), que proporcionan un paisaje cautivador junto con los termiteros y los fantásticos pantanos por doquier. También las especies del género acacia como son la drepanolobium, talhas, tortilis y commiphora proporcionan una imagen seductora del parque. Este lugar atrae de forma natural a una de las más importantes concentraciones de fauna salvaje de todo el país, como imponentes elefantes, jirafas, cebras, ñus, antílopes, facóceros (el famoso personaje de dibujos animados conocido por todos, Pumba) y posibilita la exitosa observación de especies tan interesantes como el oryx (antílopes con forma de caballo) y el kudu (el gran antílope africano).

El parque contiene la mayor densidad de población de elefantes del mundo. Estos menudean las llanuras del parque como si fueran ganado mientras que en las noches se puede escuchar el relinche de las cebras y el rugir del rey de la sabana, el león. Con más dificultad, se puede observar y apreciar alguno de los grandes felinos africanos como el leopardo y el guepardo mientras que al mismo tiempo hay más de 700 leones merodeando el corazón del parque. Durante la temporada seca (hasta octubre/principios noviembre), es el río Tarangire el único que proporciona agua constante en la zona, convirtiéndose en un lugar de retiro fantástico para los animales de los alrededores del territorio. Asimismo, los aficionados a la ornitología pueden observar más de 450 especies de aves en el parque, muchas de ellas sorprendentes y singulares. De hecho, Tarangire cuenta con la segunda mayor proporción de animales de toda Tanzania, solo superado por el Parque Nacional del Serengueti. Ya en el interior, destacamos el triángulo del norte, bordeado por el parque al oeste y noreste y por el río Tarangire al sur, con uno de los emplazamientos con animales más agradables del parque y con un acceso fácil. En el corazón de un entorno diverso con vivos bosques y llanuras planas, conviven numerosos elefantes, ñus y cebras en está zona repleta de baobabs y algún que otro león. Si nos dirigimos al sur, los animales se acercan a matar la sed al valle del río Tarangire, que divide el parque en dos, y entretanto, en los pantanos de Lormakau, Ngusero Oloirobi y Silale se siente el riesgo, con los depredadores acechando al mismo tiempo que los herbívoros beben. Esta sucesión de pantanos se desparrama de norte a sur atravesando el parque. El pantano de Gurusi, al suroeste del parque, es otra zona abundante de animales. Al suroeste de Tarangire Hill, a 200 metros de la vía principal que traspasa el parque de norte a sur, Poacher’s Hide es un antiguo baobab con un camuflado acceso y una abertura donde se ocultaban los cazadores furtivos.

Es información densa, ¡aunque lo mejor es vivir esta auténtica aventura en África!

Daniel Bermejo

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